20 mayo

Ah... Se quema!!

 

  



  Sería bastante difícil imaginarnos intentando apagar un incendio al solo grito de Fuego! Fuego! Fuego!

 Y así hasta el infinito. 

  Como si en nuestros gritos, por mas desesperados y desgarradores que fueran estuviera la fuerza creadora de la acción, el movimiento, el socorro, y ante la tragedia o el desastre, la voluntad y la energía de la lucha y la reconstrucción emanara solo de la voz, o tal vez del llanto...

  Claro que todas las emociones son válidas, y la opresión de un desesperado segundo donde todo lo creemos perdido es mas que natural, aunque , a decir verdad, luego del fallido instinto y la tímida reacción animal, que no alcanza para huir ni para saltar a las llamas, todas nuestras conductas parecen hoy, marcadas a hierro por un libreto arduamente diseñado para volvernos inútiles y sutilmente inoperantes, en medio de una frenética seudoactividad, que disimula ante nuestra propia conciencia, nuestro estado inerte, indiferente, personal y socialmente improductivo. 

  Pero algo tiene, sin embargo, de mágico, nuestra esclavitud conceptual nuestro pulular de bacterias en un tubo de ensayo, que nos mantiene felices simulando actividad y alardeando de nuestro espanto o nuestra indignación.


  Tal vez alguna vez hemos siquiera comprobado el fruto de nuestras eclécticas doctrinas? O recibimos noticias del éxito de nuestras infantiles rabietas y disculpas? Se han encontrado a los culpables al declararnos a nosotros mismos inocentes?

   Sin ninguna duda, no.


  Cosechamos a manos llenas los destructivos frutos de nuestra ladina ingenuidad, de nuestra irónica preocupación, mientras todo sigue tal cual venía: la mitad del mundo esta en demolición, se incendia, y es la sangre ignorada de desconocidos lo que garantiza nuestro amodorrado confort. 

  Pero claro, que poco eso nos importa, una vez declarada nuestra total desresponsabilidad, de desligarnos de toda causa y todo efecto, aunque nos atraviesen sin cesar, mientras saltamos los restos y las cenizas a través de nuestra elegante pértiga virtual!!


  Y sin embargo, la realidad nos golpea sin pausa como una tormenta que se cierra y arrecia con penetrante oscuridad, las defensas costeras de la pretendida ignorancia con que intentamos justificar nuestra hipocresía total. 

  Acaso nos sirve de disculpa? O podemos alardear del mundo que legamos a nuestros hijos?

  Siquiera podemos disculparnos por la cotidiana avalancha de muerte que legamos sobre el resto de los seres vivos... y aun así nada cambia.

 
  Si queremos permanecer de verdad, es menester saltar al fuego, y desarmados, porque no es una nueva guerra de cualquier tipo lo que nos va a salvar, como si industrializar la muerte fuera igual que sembrar, sino la acción concreta y directa, cotidiana, de nuestra propia restauración.

 
  Sin dudas, por supuesto, no hay forma ninguna de restauración ambiental o planetaria antes de la nuestra.

  Cuanto tiempo más nos va a llevar reconocer nuestro propio fascismo? Nuestra sed de supremacía? El desmedido suicidio colectivo de nuestro irracional hiperconsumo?

 
  No debería pasar de hoy... tal vez solo tengamos tiempo hasta mañana

 

06 febrero

Medidas, modelos y escalas

  




  En qué formato, en que perspectivas pueden encuadrarse hoy nuestras esperanzas? En qué dirección la restauración, la reconstrucción? A quién habremos de exigirle responsabilidades, consecuencias y causas?


  Antes que el planeta, se agotaron los parámetros humanos para comprenderlo, antes se agotaron los valores que defender, arrasados por la modernidad y la tecnología, por la inmediatez digital y la globalización, antes se agotaron las ganas, se gastaron los sueños, y se estandarizaron las utopías: fabricadas en serie con muy mala calidad, descartables, para consumo inmediato y masivo, indiscriminado y fugaz...


  Y antes que todo se nos agota el tiempo, cuadriculado, enajenado, acarreando segundos a través del reloj, para arribar en hora a nuestras rutinas, nuestras indiferencias y omisiones, nuestra voluntaria y devastadora esclavitud actual...


  Creemos que los resultados de nuestra pasividad de cada día pueden ser resueltos por las mismas actitudes que los crearon: la indiferencia compulsiva, la distribución de culpabilidades, la tercerización de responsabilidades, la falsificación de parámetros, la doctrina humana contra la realidad de un planeta que solo se inclina frente a sus propias dinámicas, la compraventa o licitación de soluciones mecánicas estandarizadas, la reparación social y ambiental como un negocio, o una aventura romántica, o una batalla entre buenos y malos...



  Y qué alcanzamos a lograr con eso? 

  Un completo desenfoque de nuestro lugar en el mundo y de la importancia de nuestro personal papel en el desarrollo de los acontecimientos.

  Ahora solo creemos en soluciones mágicas, en felicidades inalcanzables, y en apostar a ciegas por promesas imposibles de cumplir y salvadores fabricados por los medios masivos de manipulación. 

  Tal vez nos sensibiliza una tragedia si es lejana, nos conmueven las cadenas que no nos atan, y valoramos los espacios y las vidas que no nos rozan...

  En la era de los sentimientos industriales, de las superproducciones, si salimos de la pasividad, de la insensibilidad, no es por puntuales y accesibles contingencias a nuestro alcance, sino por mediatizadas tragedias lejanas e incomprobables, lo que nos permite indignarnos sin sentir, firmar peticiones virtuales sin actuar, engrosar ejércitos que nadie sabe quien dirige ni para que, y envolvernos con una ideología cualquiera que nos conforme y nos justifique con teorías sin práctica, con postulados sin matices ni contextos, con obediencia sin debate, sin sentido, sin amor...


  Entonces tomamos partido por un bando en vez de otro, rabiosamente, si la contienda es a diez mil kilómetros, mientras cerramos los ojos a la violencia cotidiana que, no solo nos envuelve sino que además formamos parte. 

  Pero hablamos del aborto y la prostitución, y elegimos un color de pañuelo, dando una lucha virtual, mientras no vemos a la niña que pasa embarazada por nuestra cuadra, como antes elegimos no ver su expresión vacía contando billetes de baja denominación, al salir de ser usada sexualmente por un vecino que, sin embargo, preferimos no dejar de saludar, y mucho menos poner en cuestión sus actividades...

  Nos horroriza la muerte de refugiados desconocidos en el mar inmenso(porque no podemos hacer nada), y no vemos al niño que duerme descalzo y con hambre en un zaguán, aunque pasemos a su lado cada día... 

  Sabemos a cuantos campos de fútbol equivale el pedazo de Amazonas que murió incendiado hoy, pero no tenemos tiempo ni nos preocupa plantar un árbol en nuestro patio, nuestra vereda, en la plaza de nuestro barrio...


  Y todo son estadísticas, cifras, números y ceros, ceros y mas ceros, países o regiones enteras, toneladas, miles de millones, terremotos, tornados, tsunamis, erupciones volcánicas o inundaciones, inmensas tragedias que no podremos siquiera abarcar, como si necesitáramos ejercitar nuestra impotencia para no mover un dedo donde nuestras manos llegan, para no caminar adonde podríamos estar.

 
  Y en nuestra miseria cotidiana de aparentar, relatamos los errores ajenos para poder ignorar los propios, y nos encerramos atrincherados por las alarmas y la televisión, donde podamos enternecernos por cachorros perdidos que otros rescatarán (lo suponemos) o indignarnos a causa de caballos maltratados por personas pobres que esperamos nunca llegar a ser, animales tristes en algún zoológico, niños bombardeados o... 

  Nos deleita cualquier cosa sobre la que no tengamos ninguna responsabilidad, o sobre la que tengamos la total y absoluta responsabilidad colectiva: no importa nada, nuestra emocionalidad ha sido secuestrada y malgastada, nuestros sentimientos serán empaquetados y enviados a una matriz de análisis robótica cada vez más perfecta donde serán convertidos en publicidades y productos comerciales, convencionalmente antihumanos que nos conformen con una felicidad de papel, efímera y boba, pero absolutamente complementable con el mundo artificial, opaco e incoloro que nos rodea. 

  A cambio de nuestro desembolso nos daremos el permiso de volvernos y ser cada vez mas inertes, insensibles a nuestro entorno real, práctico, inmediato, ejecutable, encajando en las dinámicas de acumulación del poder y los parámetros esquilmantes del reparto del mundo...


  Ahora si, sí podemos, claro, nos dedicaremos a estar un escalón por encima de toda miseria y dolor, derrochando y generando el desequilibrio y la extinción con cada una de nuestras conductas, pues ya hemos pagado alternativamente el precio de la indignación y la tristeza, el entusiasmo, la decepción... podemos hundirnos en un universo virtual sin apremios ni culpables para poder sonreír y desfasarnos, libres, livianos, y por un minuto en paz.


  Mientras tanto, la realidad sigue su marcha inexorable, constituida por la sumatoria de millones de decisiones análogamente cómodas e irresponsables, como los granos de arena que bajan en alud de una montaña.

  Debemos pensar ahora: Que haremos con nuestro grano de arena cuando no alcancen las quejas y los culpables para evitar la debacle de nuestra esclavitud y miseria totalizada?

23 diciembre

Estereotipos

  



  Cada día, abrimos los ojos y caminamos hacia un estereotipo, es mas fácil, menos trabajoso que razonar o pensar, o mas cómodo, o simplemente encaja en nuestra necesidad de inmediatez. 


  Así funcionamos, así funciona nuestra mente social.  Así somos dirigidos y automanipulados para brindar nuestra energía útil y nuestros pensamientos a la construcción de la hegemonía dominante de nuestra época y nuestro lugar, facilitando una tabla fija de clasificaciones que acentúe los efectos de la propaganda, que facilite las tareas de la publicidad, la dirección y el control.


  Entonces dividimos o cuadriculizamos totalmente a la población en fotos fijas, en imágenes estandarizadas de acuerdo a características o rasgos dominantes -reales o imaginarios, eso no importa, porque lo esencial es clasificar y jerarquizar- que pueden ser territoriales o étnicos, etarios o laborales, ideológicos, económicos, culturales o de cualquier otro tipo, y su superposición en un mismo ser humano no lo enriquece sino que, al contrario, salvo necesidades puntuales de enfatización, serán tomados en forma individual como si cualquier otro rasgo no existiera.

 
  Y así adquirimos o asignamos prejuicios y preconceptos positivos y negativos, de acuerdo a una dinámica de atracción o repulsión aprendida por herencia y repetición, que se nutre de los valores dominantes puestos en juego, y estos a su vez de las necesidades momentáneas de la filosofía de la construcción del poder actual.

 
  En ese orden de cosas, luego de estratificar las capas sociales de acuerdo al modelo de sociedad buscado, se puede, si resulta útil y necesario, invertir el foco de análisis, ir un paso mas allá, y asignar a un colectivo o grupo de personas las características de uno de sus miembros, reconocido o desconocido, verdadero o falsificado, según las intenciones o necesidades estratégicas.

 Con la tecnología de medios actual y las posibilidades de adquirir espacios masivamente en los mismos a través del desembolso económico nos enfrentamos permanentemente entonces, a fenómenos como la viralización y la sobreexposición, la desinformación y el fraude, que manipulan los puntos de vista y los hechos, ensalzan o desprestigian, fabrican y mantienen tendencias, arrastran a una masa social desinformada y apática hacia cualquier pensamiento o resultado.

 
  Claro que la base de todo sigue siendo el ser humano, un ser humano distorsionado o fabulado, pero nunca real y presente: los estereotipos se alimentan del aislamiento, la soledad y la incomunicación, y solo desde esa base pueden proyectarse sobre la siempre cambiante tela del mundo real, que en sus interacciones personales libres y desreguladas, derribaría el poder de los preconceptos para convertir a cada persona en un abanico de intereses y conductas imposible de reducir a un par de facetas...


  Claro, es bastante trabajoso asumir la complejidad propia y ajena, que reduce nuestras vías de escape y nuestros refugios conceptuales para dejarnos expuestos a un mundo donde la libertad y las propias decisiones fundan el presente: sin marcos ni barreras que nos protejan de los demás, permitiéndonos tomar decisiones anticipadas!

 
  Entonces nos hicimos esclavos! Primero aceptando el estereotipo que la sociedad y el mercado proponen para los demás (porque antes que seres sociales somos seres económicos, como definición: consumidores) y después adaptándonos nosotros mismos a los estereotipos vigentes, corrigiendo gustos y conductas, afinando y rectificando valores, formatos de relación, expectativas y posibilidades a un andamiaje prefijado, angosto pero cómodo, predecible, autogratificante y seguro.


  Entonces... cada día recortamos nuestras vías de acceso al mundo real, y de esta manera nuestras posibilidades de tomar decisiones propias y elaborar pensamientos
basados en hechos verificables. 

  Al igual que niños, seguimos aprendiendo lecciones desde artefactos de manipulación masiva como el televisor, las redes sociales y los infames formadores de opinión, que solo les queda el trabajo de reforzar y enfatizar a su gusto los conceptos largamente aprehendidos y estratificados internamente en nuestra construcción social, modificando, quitando o agregando alguno de vez en cuando para brindarnos la ilusión de la autodeterminación que, a todas luces,
no es mas que una pintoresca farsa...


  Ahora mismo, podríamos levantar la vista de la pantalla y percibir, en todo el sentido de la palabra, el entorno y la realidad que nos rodea, el intenso e impredecible desarrollo de los hechos que creemos consumados de antemano, el color de los matices en que se multiplica cada rincón del mundo y cada ser humano, cada entidad viviente y cada objeto.


  No lo haremos!

 
  Es mucho mas fácil vivir agarrados a una cuerda que asomarnos a la oscuridad del precipicio donde se desbarrancan los conceptos conocidos y las ideas familiares, aunque tal vez, veamos una fosa donde solo hay una sombra...

  No deberíamos tener miedo, nosotros, somos la luz

 

18 diciembre

Deconstrucciones...

  


  Si la mujer de hoy dista mucho de estar deconstruida, y reproduce aún, a veces, en sus ámbitos de lucha la violencia y la exclusión como método, las estructuras clasistas y sectarias como parámetros, la polarización como camino...imagínense entonces el hombre!!


  Aunque claro, mínimamente, debemos comenzar por reconocerles a ellas el derecho a debatir y evaluarse por si mismas, reestructurarse y evolucionar, avanzar y contradecirse, desenfocarse, negociar, conceder o retroceder por sus propias voces y con sus propios medios, porque el punto de partida es este mundo actual. 

  Y hoy, y mañana también, y probablemente por un buen tiempo mas, estemos aun, quedando muy lejos de cualquier tipo de igualdad o equidad de géneros, o siquiera de justicia o compensación social, a pesar de ilusiones y encuentros, de descubrimientos y avances entre las alegrías o el espanto cotidiano con que el movimiento femenino se retroalimenta.

 
  Cientos o miles de años imponiendo conductas, premiando arbitrariedades y abusos, naturalizando sumisiones y esclavitudes, dirigiendo políticas, generando conceptos y miradas, no van a caer en la próxima semana, sobre todo cuando la totalidad de los espacios de poder siguen encabezados por hombres que tienen bien clara la función por la que ocupan esa cima (mas allá del sinsentido de toda institución humana actual, arcaica por definición, sostenida por un esquema de conceptos tan frágiles como caducos, tan enrevesados como incuestionables): mantener el Status Quo hasta el fin de los tiempos.

 
  Pero los tiempos humanos groseramente quietos, los tiempos del poder hereditario y guerrerista, que impone culturas y conductas mientras extermina sentidos y sueños, chocan hoy contra un planeta que se resquebraja de contaminaciones y sobreexplotación, de urgencias, carencias y emergencias permanentes, a las que el sistema dominante actual, esta muy lejos de dar respuestas o siquiera prestar atención.

 
  Sin embargo, a través de una lenta toma de conciencia humana contra el desinterés y la apatía de las viejas tradiciones con respecto a cualquier cambio de reglas, es que los "nuevos" movimientos, como el feminismo, toman fuerza irguiéndose para ser arrasados por la reacción implacable de lo establecido, mucho antes que por sus propias contradicciones, que son, en definitiva, una muestra de vitalidad.

 
  Frente a la esperada y machacante respuesta del poder, cabe la diversificación y la pluralidad, buscando o generando ese temblor que lo haga trastabillar, aunque miles de años de historia fraguada, de jerarquías impuestas a sangre y dinero lo apuntalen por todos lados.


  Entonces la mujer de hoy debe ser libre, en los mínimos e ínfimos espacios donde pueda crear y defender su libertad, y definirse sin presiones ni intromisiones para poder definir la posibilidad de una coexistencia tan inevitable como necesaria, de una convivencia común con el hombre que todavía no asoma, más sana y más creativa, creadora, reconstructiva de un espacio común posible y productivo, de un espacio propio que no sirva a intereses ajenos. 

  El primer deber del hombre de hoy sería proteger esos nuevos brotes de sus propios pies.


  Y entonces... el hombre?

 
  El hombre de hoy...como duele...

 
  Mas sometido que nunca, cínicamente indiferente a su destino y a su propia especie, acaballado en sus beneficios de esclavo preferente, sentado sobre sus cadenas, que tolerará estirar un poco mas antes que cortarlas para ser libre.

 
  Y así, cómodamente entronizado sobre sus eternos privilegios patriarcales, haciendo del machismo una escuela sobre la que educará a sus hijos y a sus hijas, sonríe satisfecho sin ver que está siendo engañado para fabricar un poder de decisión que será ejercido por élites minúsculas. 

  De esta manera tan ingenua perpetúa un esquema que se traducirá en barbarie y conquista, cada vez mas lejos de sus intereses, o siquiera de sus necesidades vitales, para acumular recursos que no irán a sus manos, para asimilar en su razonamiento, sentidos y significados cuidadosamente construidos a través de la propaganda y la repetición...

 
  Entonces dejar ser al género femenino sin contaminar su lucha es un buen punto de partida, sin juicios ni intromisiones, sin esa mirada condescendiente que implica tomar las riendas a la fuerza con un gesto típico de desprecio y hastío. 

  Tampoco sería permitido, y eso duele, duele el cuello, al mirar de frente y no desde arriba....

 
  Pero claro, que esa nueva perspectiva de un comienzo histórico que redefina asimismo el balance social, liberando y dignificando al género masculino, también será transitada en la mas tenebrosa penumbra, ya que no hay normas, ni formas, ni caminos pre señalados, y por supuesto no hay espacios para poner los pies fuera de la hegemonía del poder patriarcal que todo lo abarca y todo lo controla, a semejanza de dios...Que casualidad!

 
  Entonces, que queda? Tal vez, como guía, solo el afecto y la ternura, el amor, como un marco de acción para actuar o permitir, u omitir, para comprender y comprenderse a si mismo desde el cuerpo adolorido por la caída de ese insensato pedestal al que, sin embargo, estaba tan acostumbrado. 

  Y caminar, para ejercer en la practica esta nueva igualdad en las relaciones y los formatos de poder, para hacerla posible mas allá de las definiciones e intenciones, que nada significan si no se ponen en marcha.
  Será un trabajo arduo insistir ahora en una nueva coherencia, desestructurarse
y ceder espacios, ceder posiciones y poder, para compartir y consensuar, para posibilitar y repartir las fichas de nuevo... 

  Será sentirse completamente expuesto y vulnerable desde todos lados, a tiro de piedra y desnudo de sentido hacia una mujer nueva que nace pataleando, y autodesterrado de un contexto opresivo y opresor, de un territorio que sólo se mantiene intacto por la fuerza y la imposición.

 
  El hombre que se renueva no tiene aun con que reemplazar sus viejas estructuras, ni sabe luchar por sus derechos, a medio camino de despojarse de sus antiguos privilegios, y se refugia eventualmente en el feminismo como un perro mojado que no quiere pasar frio, aunque debería ser valiente y dar la cara a sus propios formatos. 

  El hombre que renace también debe dar pelea y enfrentar sus propias estructuras y andamiajes si realmente quiere ser parte y colaborar con la creación de un espacio nuevo, aunque no encuentre una mujer que le de la mano desde el otro lado para caminar juntos porque todavía no hay caminos, sino una leve posibilidad de mirarse mutuamente a los ojos, y generar un segundo de confianza genuina que permita una reconstrucción común del mundo para que pueda ser rehabitado. 

  El horizonte está abierto para los pioneros, el planeta y la especie humana nos dicen que ya perdimos demasiado tiempo...pero incluso hoy, hoy es hoy.

 

10 diciembre

Mas bomberos para encender el fuego

  



  La mecánica es tan automática en su homogénea, ortodoxa respuesta que se ha vuelto incuestionable, tan eficiente en su asimilación del sentido, en su direccionamiento de las intenciones, que no puede ser ya mas frugalmente cómoda, tan alejada de las causas y de los responsables, que pueden obviarse, señalarse, o fabricarse a voluntad.

  Pero claro, mas allá del destino incierto de los recursos, que seductora es la posibilidad de complacer a nuestra propia conciencia, de renovar el pacto improductivo y cínico entre nuestra indiferencia crónica, nuestra cotidiana apatía y nuestra hipócrita mascara social!!
  Entonces respondemos al flautista de turno, como niños, o como ratas, porque los diarios nos dicen que faltan héroes que no sean de historieta, y que podemos ser vos y yo. 

  Que los problemas no importan si existen las soluciones mecánicas, mediáticas o tercerizadas y mágicas, que la alegría de vivir en sociedad es sentirnos colibríes llevando en el pico una gota de agua para cada incendio provocado, intencional, mientras vemos pasar en la misma dirección los camiones repletos de leña pagada con nuestros impuestos.


  Por supuesto, si esa gota es virtual, mucho mejor, así podemos seguir atados a la televisación de nuestra realidad y a las pantallas que iluminan el brumoso espacio de nuestra vida...
Entonces nos dicen que tenemos que indignarnos y nos indignamos! 

  Justo a tiempo! Y lloramos de impotencia por los muertos, y de dolor por las muertas... nos enternecemos por los niños sin techo, por las ancianas con hambre, por cada familia que perdió "todo" expulsada a palos y balazos o en cualquier catástrofe sin aceptar que tampoco nos queda nada por perder en medio de nuestra comodidad, esclava de la sumisión total en que vivimos.
  Pero claro, aunque no sea digno, es casi hasta elegante ayudar -mínimamente- al otro, a la victima, al habitante de la tragedia ajena, porque eso nos permite descargarnos de culpas y responsabilidades...


  Claro, para desligarnos de todo, la primera responsabilidad de la que nos descargamos es la de nuestra propia vida...pero eso nos permite tener una perspectiva neutra sobre todo, que podremos pintar y disfrazar del color que necesitemos o se nos ocurra día a día.


  Entonces nos preocupan los casos terminales, como el del tipo que muere por los agrotoxicos, aunque miles y miles de casos similares no nos importen, aunque agonicen, sólo porque su invisibilidad nos permite disfrutar y usufructuar el descarte estructural de su vida y su familia, y después absorber conceptualmente el reemplazo en la cadena de producción con sus hijos, en pos de la continuidad cómoda del sistema de confort e instantaneidad al que nos sometemos a cambio de la sumisión de otras personas...

 
  Y así pasa con las terribles inundaciones y terremotos, hambrunas y guerras, donde nos dedicamos a "salvar" o entristecernos por un minuto, del destino de desconocidos a los que con nuestras conductas y pretensiones empujamos al quebradizo borde del sistema cada día, el resto del año, sin publicidad y sin culpa, sin lagrimas ni angustia.


  Claro, no percibimos el tiempo ni el pegajoso camino que nos lleva, adormecidos, a caer por el mismo precipicio para que otros disfruten de los dividendos de su descarnada malicia, diagramando nuestra predecible soberbia y nuestra condescendiente superioridad como herramientas, mientras nos ponemos la camiseta que todavía no nos quede chica, para continuar una guerra ajena que ya a nadie representa.


  Podríamos ahora mismo paliar la tragedia mientras se incuba, dar hoy cuando hace falta lo que mañana también nos sobra, y abrir el panorama a una realidad que siempre está presente junto a nuestros ojos cerrados...

  Podemos abarcar en nuestro apropiarnos del mundo, algo mas que diversión estándar, alegría automática pregastada y ambición mezquina...

 
  Podemos ser hoy más... completamente humanos?

 

25 noviembre

Prostitución Legal Ya!

  



  Porque aún es ilegal la prostitución? Cual es la diferencia entre el cuerpo de un hombre o una mujer, o una persona transexual, y un pedazo de pan, una licuadora o un cigarrillo? 

  Que tiene de especial tener sexo por dinero a trabajar en una oficina, hombreando bolsas en el puerto, o ser el presidente de un país u otra corporación cualquiera?


  Veamos...


  Pretender que la prostitución puede ser legalizada o sistematizada, institucionalizada de alguna manera, es tan inadmisible, tan perverso y grotesco que no resiste un solo minuto de análisis. 

  No obstante lo cuál, siempre habrá, por diversos motivos, personas o grupos dispuestos a hacerlo.


  Nuestro cuerpo es nuestra única posesión real sobre este planeta. Nuestro cuerpo y la forma en que le damos uso, o sea, nuestro tiempo, nuestras elecciones, son las únicas cosas sobre las que tenemos real posesión, derechos absolutos e inalienables...o por lo menos, deberíamos tenerlos. 

  Nuestro cuerpo, los limites de nuestra piel, esa es la única frontera entre nosotros y el mundo, sobre la que empezamos a decidir sin mas que nuestras reglas y podemos ser realmente soberanos.  Ponerle precio, ES la esclavitud.


 Todos los derechos y también todos los deberes nacen del cuerpo humano, un cuerpo pensante y actuante que se relaciona y toma decisiones pero que, en su limite, marca todo nuestro real territorio y nuestro único espacio absolutamente propio e indivisible.



  Pero claro, nos dicen que el cuerpo humano puede ser tratado como una mercancía o un bien de uso y consumo, como un producto o un negocio, o nos presentan la prostitución como un trabajo aceptable.
 Entonces: nuestro cuerpo, el cuerpo, como un objeto, sujeto a las leyes del mercado.

  Y cuáles son las leyes del mercado? Realmente, todavía nadie las sabe, nunca han sido respetadas o quedado fijas tanto tiempo como para quedar establecidas en un código que no arrasen las conveniencias o el afán de lucro, pero pueden llegar a definirse según eufemismos como "la mano invisible del mercado" o "dejar hacer, dejar pasar".
 
  Esto significa que siempre habrá víctimas pero no responsables, que la ganancia es un concepto que no admite escrúpulos ni frenos.

  Pero volvamos al cuerpo como un objeto...

  En este esquema conceptual mercantilista, tan propagandístico como es habitual, que disfraza su imposición y sus mentiras flagrantes de libertad y elecciones, como vende todo lo demás...sabemos que un producto se crea según su mínimo costo y su máxima rentabilidad y luego se adiestra a un público consumidor, se crea un mercado donde imponerlo, mediante los eufemismos de "venta", ""propaganda", etc.

  Este mecanismo mercantil esta tan aceptado, tan aceitado, que tomando un bien cualquiera, por ejemplo, un televisor, podemos estar seguros de que el que posee la TV de 29 pulgadas, quisiera tener la de 72, con sonido cuadrafónico, eso es un hecho. 

  Que a la hora de adquirirlo, no solamente va a aprovechar la mejor oferta posible, sino que también está dispuesto a fraguar cualquier documentación o certificado con tal de acceder a un beneficio, a una mejor relación precio-calidad o plus en el modelo o las prestaciones del producto adquirido. 
  
  Cuando no esta dispuesto directamente a comprar o lucrar con un producto robado sin pensar ni querer saber que consecuencias o daños tuvo para quien.

  También se puede estar seguro que el consumidor promedio no tiene interés en enterarse si lo que se lleva a su casa fue hecho con mano de obra infantil y/o esclava, si las fábricas arruinaron ecosistemas enteros, o si en busca de materiales arrasaron y masacraron territorios, personas y comunidades mediante ejércitos privados e ilegales. 
 
  El fabricante promedio, a su vez, localizará sus plantas de producción en donde las leyes sean mas permisivas, los funcionarios mas sobornables, los sindicatos y sus representantes mas permeables a negociar, claudicar y enriquecerse a costa de traicionar a sus afiliados, los controles mas inexistentes...
Oferta-Demanda... Costo-Beneficio... Inversión-Retorno de capital...etcétera.
 
  Mas allá de eso, podemos contar con el poder de los lobbies haciendo fabricar leyes a su medida, los carteles, el monopolio, el dumping y el proteccionismo, la corrupción personal e institucional, los sabotajes, la ausencia e ineficacia de los controles, las guerras empresariales, y una siempre latente y conviviente, paralela, franca, descarada y destructiva ilegalidad. 

  Y solo estamos hablando de un objeto inerte, inanimado, que no registrará secuelas ni traumas, no siente ni sangra, no genera ni produce vida, no aspira a nada.

  Imaginemos entonces que el producto pasa a ser el cuerpo: un cuerpo sin pensamientos ni pretensiones que molesten, sin mas envoltorio que la permisividad, sin mas requisitos que estar disponible a un precio prepactado, sin mas quejas por el mal uso que las que puede dar una silla con la pata rota...

  Qué indica que el usuario de un servicio sexual no quiera pasar de un cuerpo profesionalizado de 45 años a uno menos gastado de 25, y mas tarde a uno virginal de 14 o 11 aunque este atado, aterrorizado o inconsciente? Porque, es solo una cuestión de precio...

  Y cómo se evitará la oferta de cuerpos a través de amenazas e imposiciones, de violencias y coerciones, veladas y desconocidas o descaradas y consensuadas por el cliente?

  Cómo se evitará que el sádico le ponga precio a la tortura y la muerte, el pedófilo a la niñez, el perverso a la humillación, el sometimiento y el miedo?
 
  Cómo y por quienes se efectuaran qué clase de controles, seguimientos y monitoreos como para que la prostitución deje de estar directa y cotidianamente relacionada con la necesidad absoluta de la miseria y el hambre? Con el negocio de las drogas, el chantaje y otras ilegalidades?
 
  Como dejarán de suministrarse cuerpos baratos a través de las adicciones, del secuestro y la desaparición? Que clase de resguardo de la violencia, que cuidado y protección de la salud sería posible y viable para quien?
 
  Podríamos seguir haciendo preguntas para encarar el inicio de un debate serio y urgente sobre la niñez y la educación sexual, la libertad, la identidad, el sexo, los valores humanos, la hipocresía y la sociedad, y decenas de temas, pero no justificar algo que inclusive, si fuera por placer, sería o lo haríamos gratis.

  …Como todo lo que amamos hacer a nuestra manera, bajo nuestros propios tiempos y de común acuerdo. 

  Si fuera una absoluta y libre elección nos entregaríamos en cuerpo y alma sin restricciones, y a la vez sin resignar un milímetro de nuestro poder de decisión, lo cual en un caso de alquiler o venta, queda rotundamente reducido cuando no llega a ser inexistente, aunque sea nuestro cuerpo, aunque sea nuestro tiempo y nuestros derechos, nuestra vida, nuestra salud.

  Claro que debería abolirse completamente cualquier tipo de prostitución o comercio sexual!

   Y abolirse para siempre sus causas y toda causa y trasfondo humano que lleve a la esclavitud o la miseria, el sometimiento y la explotación, el desarraigo, el hambre, el fanatismo, la perversión, la injusticia, la violencia...

  Entretanto, solo se puede construir nuevos conceptos y formas de producir y relacionarnos a través de la libertad, el amor y la coherencia, y dar un paso milimétrico cada día hacia un mundo sin opresión ni violencia, sin esclavos ni explotados, sin hambre ni sed, sin sueños ni deseos que no puedan ser vividos constructivamente y al amparo de la sociedad.

 

02 septiembre

Avalancha

 

  


Luciano se había despertado hace horas, en el medio de la noche, y ahora estaba al borde de la masa compacta de carpas, con la mirada perdida en el horizonte dibujado a pinceladas de negro y rojo, fundiéndose en azules naranjas y rosados, observando la claridad incandescente del primer retazo del sol que asomaba lentamente sobre la llanura interminable… 

  Había soñado con Hadja embarazada, y se contuvo de penetrarla y despertarla haciéndole el amor, para preguntarle con su piel, solamente por resguardar un pedazo mínimo de su intimidad en esa intensa y abigarrada convivencia de viajeros que escuchaban cada susurro ajeno aunque no quisieran, a través de las tenues telas y cortinas. 

  Por una vez, su cabeza estaba en blanco, libre de pensamientos en ese trayecto interminable, solo para que su hijo pudiera ver y entender, para que la memoria siguiera viva a través de las generaciones y la paz siguiera imponiéndose a la guerra que parecía tan lejana y que sin embargo siempre estaba ahí, en la memoria, latente, como un penoso recuerdo que lentamente pudiera hacerse realidad, en un descuido.

_David está llorando –dijo Hadja- sin agregar más nada, sin juzgar, sin criticar, sin darle algún tipo de entonación o sentido a sus palabras más que el hecho simple y profundo de la desolación interna de un niño que rebasaba todo, entre esta inmensidad de idiomas y vehículos, vestimentas y música, animales, arena, viento incansable, cansancio agotador, y amor, porque sin amor no hubieran llegado.



  Atravesar “países” de todo tipo (él había conocido en las historias de su padre, el concepto de “fronteras”), ser avasallados durante días por la visión de infinitas formas y estilos de vida que no existían en su pequeña aldea, idiomas duros o cantarines, caras y más caras desconocidas, ropa extraña y peinados exuberantes, personas más altas que la puerta de su casa, o mascotas de especies extrañas inexistentes en su mente hasta ese momento. 

  Y no descansar un día, un solo día, hasta llegar acá… suspiró, se levantó suavemente olvidando el espectáculo majestuoso del sol rebotando hacia el cielo, y caminó hacia la pequeña carpa, su mujer, que miraba el increíble espectáculo, también, acariciándole el pelo, siguió tras el… el sol, no se detuvo por eso, ni por nada que hubiera pasado antes o después.

  No era un capricho, o una forma de imponer nada, David lagrimeaba acurrucado en el suelo, arrinconado, mojándose los antebrazos que sujetaban las rodillas, casi sin ruido, como si la intensidad de lo que le pasaba no pudiera ser expresada con los parámetros normales de tristeza, o dolor, o llanto, o lo que fuera que le estuviera pasando…

_Hijo –dijo el- ¿Qué pasa?



Aunque no esperaba una respuesta, ya hace rato que no esperaba nada más que entregarse día a día al destino de este viaje infinito, atravesando la mitad del mundo, que habían decidido hacer porque no habría otro verano en la vida que tuvieran la oportunidad de contar con el tiempo y los medios a la vez, pero la coyuntura inesperada de la superproducción de esos años se lo permitía hoy, y quien sabe si tal vez, mañana… 

  Se abrazó a su hijo, su mujer lo abrazo a su vez, desde el otro lado, sin levantarlo, los dos acurrucados envolviéndolo, con el amor intenso que habían tejido a través del tiempo… temblaba, y sus lágrimas caían como un fino torrente salado, y él pensó en el agua, y que si lloraba demasiado se iba a deshidratar, y de repente sintió el ramalazo de fiebre recorriendo el pequeño rostro contra sus ojos, y miro, la mirada de la madre, confiada y tierna, aceptando que esto estaba pasando, y que de alguna manera iba a pasar… 

  La intensidad de lo que fuera que sentía, por segundos parecía derretir su pequeño cuerpo de ocho años, y sin querer sus ojos lanzaron una lagrima lenta, recordando su infancia, un poco menos amable y más tensa… antes de perder el control y acompañarlo en su desolado llanto, volvió a preguntar…

_Hijo… ¿Qué te pasa?

_Soñé… -dijo el, haciendo luego una pausa- …soñé que moríamos... y ahora si se desbarranco y soltó, y desarmó en un llanto libre y sin control, y la pequeña forma que dibujaban los tres cuerpos acurrucados se apretó más, y cada tanto intentaba seguir explicando sin poder frenar el llanto… había mucha gente… y muertos, y las zapatillas quedaban amontonadas… -dijo el niño hundiendo sus pies en la arena, enfundados en sus zapatillas nuevas…

  Hadja y Luciano se miraron asombrados, una espina de terror se clavó en sus corazones ¿Cómo podía saber eso el niño, tener esas imágenes?

  Un escalofrío atravesó a la pareja, ahora abrazándose a través de la criatura, atenazados por el filo de lo inexplicable… sin embargo no preguntaron ni hubo más relato: como el mar que baja suavemente, su pequeño hijo se había ido calmando, y el temblor afiebrado se había ido convirtiendo en suspiros y en mocos que chorreaban… la madre limpió con sus mangas la pequeña cara arrasada de lágrimas y pegajosa arena salada, y luego le paso una servilleta para que se sonara a conciencia.

_ Está bien, nos quedamos, apenas se liberen los caminos volvemos a casa, dijo el padre…

_No, dijo el niño, tenemos que ir…

_No importa, dijo él

_No importa, dijo la madre

_No, vamos, tenemos que ir -dijo el pequeño, serio, renovado y luminoso, levantándose como si nada hubiera pasado- quiero ver. Y así fue como se pusieron en marcha ese día.



  Luciano no estaba de acuerdo con los rituales, pero este era importante, era la última piedra que estaba en su lugar, de los últimos muros que habían separado a las naciones humanas, hace no tantos años, antes de ser demolidos por la guerra sin fin que todavía su padre le contó en vagos recuerdos.

  Finalmente había llegado la paz al mundo, y sin embargo, la memoria debía perseverar y preservarse para que estuviera siempre fresco el aprendizaje de los siglos de odio…

  Empezaron a caminar a través de un mar de gente que los iba rodeando, una cantidad de gente que nunca hubiera podido concebir que existiera, atravesaron la puerta, que daba a los anchísimos pasillos, donde además de elaboradas metáforas visuales, imágenes históricas, y textos que explicaban los últimos siglos, había carteles, también en todos los idiomas: “no corra” y se preguntó cómo alguien podría correr en este apretujamiento… 

  Caminaron paso a paso el recorrido, y un par de horas después estaban frente a la explanada, casi a tiro de la última reliquia de la pre civilización humana, plagada de imperios y dictadores, de un significado hoy incomprensible.

  ¿Había pasado el ser humano, matándose y esclavizándose por tanto tiempo, clasificándose unos a otros? A veces lo pensaba y no podía elaborarlo, era una idea tan absurda, oscura e inútil que no podía… 

  La gente se apretujaba más, y eso lo puso nervioso, las manos aferradas ya traspiraban, calculó que ninguno de los tres quería ya estar ahí, entre empujones y sudor ajeno y un murmullo denso que llenaba todo.



  Como el mar que comienza a encresparse con el viento, la marea humana se movía y se condensaba.

 Algo estaba funcionando mal, las cosas no podían ser así, no cabían dudas, alguna puerta se había abierto o cerrado antes de tiempo, en este complicado mecanismo que permitía a miles y miles de personas por hora, pasar a ver y conocer el templo de la memoria humana, sin religión, sin dioses, sin amos… 

  Levantó la mirada y le dijo al niño: si nos perdemos estamos allá, y lo alzo para que viera la terraza casi vacía, donde algunas personas preocupadas, aparentemente, observaban, dirigían, y sentían lo mismo que él: algo estaba saliéndose de control…



  Sus hombros y los de la madre habían aguantado al pequeño todo lo que podían, hora tras hora, pero ahora caminaba entre ellos avasallado por la marea de cuerpos, sin poder ver nada, tal vez sin escuchar esa discusión que se imponía al rumor creciente, tan cerca de la piedra, tan casi llegando para cumplir y ver, y regresar… 

  Algo se rompió, un grito se mezcló con otros gritos, y como si un gran barco hubiera encallado en seco, la masa se movió violentamente hacia un lado, luego hacia el otro, y sus brazos se apoyaron en una espalda desconocida para no caer… 

  Sus manos ya no aferraban a nadie, y todo empezaba a fluir como la lava de un volcán… alcanzó a ver a su mujer, sola, y busco a su hijo, ya unos metros más allá invisiblemente arrastrado en su pequeñez entre la multitud, gritando sus nombres, y grito, también, y escucho a la madre, gritando entre los gritos que empezaban a atronar todo… “en la terraza, David, en la terraza” 

  Unos segundos más tarde lo vio en hombros de alguien, pero ya estaba veinte metros y diez mil personas más atrás y retrocediendo, pero Hadja también fluía hacia él, en la dirección contraria, apretujada, levantando un brazo, aterrada y blanca, en la misma marea que los alejaba de la inmensa sala, de su hijo, de la vida… de repente se oyeron más gritos y lo que pudo suponer fueran disparos…

  ¿Disparos?

  ¿Cómo podía ser que existan aun armas de fuego, de donde habían salido?

   Intento retroceder hasta acercarse a ella, sintiendo como lo pisaban mil pies y lo aferraban mil manos, alguien tropezó al lado suyo y lo levanto de un tirón, y sin embargo sus pies ya pisaban no el mismo, sino otro cuerpo humano caído y sin retorno, que ya nadie podía levantar y en el instante siguiente, todos estaban ya corriendo, si se podía llamar correr a esta avalancha de cuerpos que escapaban empujándose sin objetivo, sin sentido, sin ningún control… 

  En un segundo se dio cuenta que debía correr si quería escapar y no ser parte de esos cuerpos cayendo que ya no podían ser rescatados, que se apagaban temblando espasmódicamente, a veces aferrándose a algún tobillo que se los sacaba de encima a taconazos, y siguió avanzando escuchando los gritos de Hadja y gritando a su vez para no perder el contacto sin poder mirarse…

  Unos metros más allá se unieron… en la misma correntada, y siguieron corriendo por los lados del amplio pasillo, y por los pasillos interminables, infinitos, que ahora eran trampas mortales que se iban comiendo todo… 

  Estaban vivos y corrían, y corrían para no ser atrapados por el flujo de la marea que iba comiéndose personas, sangrando y con la ropa hecha retazos, con mechones de pelo ajeno entre sus dedos, y así siguieron corriendo lado a lado gritándose a diez metros entre el mar de gente, sin tiempo de sentir pena por los que tropezaban y morían aplastados, sin recordar si tenían un hijo o un lugar donde volver o alguna otra intención más que sobrevivir, 

  Siguieron corriendo hasta que salieron al último patio, más amplio, casi con la primera oleada, donde los inmensos vehículos hospitales del dispositivo de emergencia estaban estacionadas una tras otro, y el personal sanitario los miraba espantado, a punto de ser tragados por la multitud, sin poder abandonar su puesto.



  Salieron atravesando una puerta inmensa de herrajes fundidos en dibujos elaboradamente hermosos, inconcebiblemente torcida y salida de sus goznes, como si la hubiera chocado una montaña, y los recibió la inmensidad de la llanura seca, que se iba llenando de personas desencajadas por el espanto…

  Se dieron la mano a la carrera y siguieron corriendo cien metros más, hasta no tocar más a nadie y sentirse seguros y completamente vivos, y sin embargo, antes de dar cabida a cualquier sensación de alivio o pena, pensaron sin decirlo, en una sola palabra, mirando hacia las inmensas, y ahora amenazantes, tétricas estructuras…

  Volver: todo un paisaje, muerte, gemidos y alaridos, y explicar cada diez metros que buscaban a su hijo, que debían volver, que tenían que entrar… sin querer mirar las montañas de zapatos y ropas, las zapatillas que había mencionado su hijo(¿Él había visto todo esto?) 

  Los cuerpos en hilera uno tras otro, en todos los pasillos, la sangre en los pisos y paredes que se mezclaba con el olor ácido y rancio del miedo y las tripas reventadas que impregnaba todo… y dejar que los toquen, los palpen, los revisen, se convenzan de que la sangre en la ropa no era de sus propias heridas, y avanzar por un paisaje desolado de personas juntando silenciosamente cuerpos desarticulados, rotos, aplastados… 

  Y llegaron, solo para ver la terraza vacía, desde la cual algunos daban todavía desesperadamente indicaciones u órdenes por radio o quien sabe que, a quien sabe quiénes o como se volvía a la normalidad después de esto… hace más de diez años que no había una avalancha y justo les había tocado a ellos… y sin esperanzas pero endurecidos por el deseo de encontrar al niño vivo, subieron las escaleras.

  Atrás de los atareados y frenéticos hombres y mujeres que hablaban por radio, había una pequeña puerta, y un salón oculto, y antes de llegar a atravesarla, entre decenas de niños espantados y en shock, con los ojos abiertos como platos, vieron la silueta acurrucada junto a la puerta.

  El pequeño, parado en la misma postura inconfundible, y su mirada interrogante fue tan intensa que el enfermero que tenía al lado le dijo algo al oído, y él se levantó de un salto justo a tiempo para abrazarse, otra vez…los tres…aunque ahora el espanto, el alivio, y el llanto, eran a través de un silencio mojado de lágrimas y amor incandescente como el sol y la fiebre de esa mañana…



  El sol… el sol que asomaba majestuoso e indiferente a las tribulaciones humanas, regalándole ese minuto de conexión y paz… y la mano de Hadja en su hombro, y sus palabras suavemente delineadas en el silencio de la mañana:

_ David está llorando.



 

Soplando la mecha (Waterworld)

    Todo parece fantasticamente divertido hasta que el olor a quemado sale de nuestra cocina.  Hasta que la sangre crorrea, desde nuestra ca...