Seguro, seguramente. Estaba soñando. Lo supo.
Al abrir los ojos y saltar instantaneamente de espanto fuera de la cama, listo para escapar del incendio, del ambiente lleno de humo que lo rodeaba por todos lados.. Pero no, todo se fúe disipando, volviendo a dibujar las familiares formas de su cuarto y su cama, su cotidiano y austero entorno.
Volver a la dimensión humana era a la vez reconfortante y ajeno. Tampoco encajaba en este mundo. Tal vez si en el otro? No lo sabía, no alcanzaba a saberlo con certeza, nunca.
El costado positivo de todo esto, es que apenas pasados unos segundos, sus sueños se hacían cada vez mas nebulosos y los iba olvidando a una velocidad mayor de la que pudiera mantenerlos en su consciencia, y comenzaba el día sin el lastre de los terribles panoramas y secuencias que atestiguaba.
Pero Marcos volvía a caer molido en la cama cada noche, a despertar sobresaltado y transpirando a las tres de la mañana, atravesado de lado a lado por impactantes y lejanas realidades, que apenas interpretaba en su totalidad al momento de cumplirse. Los sueños, eran premonitorios.
Cuando el déjà-vu chocaba contra su cotidianidad, volviendo a representar la escena entera, antes olvidada, un segundo de irresoluble misterio universal, un escalofrío de miedo físico, o mas bien de temor a lo desconocido, de aprensión por el mundo que sin dudas transitaba sin poder evitarlo ni prevenirse, hacía bajar la temperatura de su cuerpo, a veces por horas, y un silencio absoluto se adueñaba de él, como si el contexto humano y las frágiles ambiciones de los que lo rodeaban, no fueran mas que una frágil escenografía por la que tenía que circular lentamente hasta llegar a un estado de si mismo en que volviera a ser humano. O lo que fuera.
Alguna vez había creido ver en el detallado despliegue onírico, una advertencia sobre su propia muerte, un implacable aviso de su desaparición, porque... llegaba a tener sensaciones tan intensas, tan reales, que ni siquiera podría asegurar que no hubieran pasado, o que no estuviera ahora mismo soñando, y el otro lado fuera la vida real. Pero siempre moría otro, otra persona, y el peso de tales definiciones y anticipaciones, lo dejaba "pensativo", hasta correr el riesgo de volcar la camioneta de reparto, atropellar a alguien sin poder evitarlo, morir, matar. Asesinar por descuido.
Empezó a buscar maneras de conjurar sus angustias, buscando anotar inmediatamente al despertar, la mayor cantidad de detalles que pudieran servir de guía anticipada para comprender a tiempo qué iba a pasar pero...
Tampoco iba a escribir un libro al despertar! Además, su primera reacción instintiva era respirar y tranquilizarse, volver a la realidad lentamente e intentar volver a dormir. Descansar... a veces miraba sus ojeras reflejadas en el espejo y se recordaba a las fotos de un viejo presidente, del doble de su edad. Estaba envejeciendo aceleradamente? Que mas le quedaría por perder?
Su única relación formal con la sociedad, era la asistencia a su trabajo. Puntual y exacto, disciplinado, pero ajeno... no se sentía parte de nada, ni parte de nadie...nadie...
Nadia.
A veces recordaba sus últimas palabras. Había llegado a comprenderla y disculparla, a agradecerle sus años de compañia.
Y aunque ella nunca llegó a tenerle miedo, a juzgarlo, o a imaginar algún acto de locura sonámbula, a veces recordándola tomaba verdadera conciencia del estres, de lo dificil que habría sido para ella mantenerse a su lado, de la fortaleza y la constancia, el absoluto amor con que había permanecido al borde de una convivencia imposible, inexplicable, que atravesaba dimensiones y mundos completos sin previo aviso.
Entonces dejaba escapar un gemido de dolor, Por ella, por su falta, y por su ausencia, Por no haber encontrado una forma de dejarla fuera de su abismo, por no poderla abrazar y disculparse, y devolverle un poco de ese infatigable amor que lo había mantenido estable y entero tantos años.
Pero ahora no estaba, y esa era su realidad: "No puedo mas... no puedo mas Marcos, no puedo, no se puede vivir así. Vos no podes seguir viviendo así... buscá ayuda por favor, yo ya no se que hacer, no se como ayudarte, no se como hacer para parar esto...te quiero boludo. Te amo, pero no puedo mas, no puedo mas, no puedo mas..." había dicho ella, con toda la fuerza de su temblorosa voz arrasada por las lágrimas.
Y él, que se arrepentiría para siempre de no haberle devuelto el abrazo final que recibía, de no haberla acunado y fortalecido, también, entre sus fuertes brazos, se quedó congelado y en silencio, sin nada que agregar ni que decir, sin escapatoria, sin opciones. Solo. Absolutamente solo. Para siempre
Se puso las botas y se fue a trabajar, como todos los días, como si nada hubiera pasado. Como si el amor absoluto yla magia de estar vivo no hubieran caido por un precipicio para romperse en un millón de pedazos, como si su vida pudiera volver a ser la misma jamás, o llamarse simplemente vida.
Ahora el reloj, corría en sentido contrario.
Sus anotaciones parecían perfectas al primer segundo, Eran claves que resumían escenas completamente coherentes, pero iban erosionandosé de sentido al releerlas sin contexto, horas, días o meses despues, semejando un extraño código de insensateses inconexas que alguien hubiera armado pegando palabras que recortara desde diarios viejos que el viento arrebatara a un viejo balcón abandonado.
Pero al momento de anotarlas resumían por si mismas un sentido absoluto, un paisaje en otro rincón del mundo, en otro estado de la conciencia que no entendía como podía haber llegado a su mente, una situación secreta que solo los participantes y él conocían:
Mucutum Cutucumaré
Quinteto. blog
Limpieza magnética. dronpolilla.
Fluir rivadavia
Pelea cuchillos
León perros niño
Cabaña criadero de elefantes mientras mesas alrededor casa de campo
Ciprés mandarina , gogolobo .África
Volar desde patio hasta fin de la ciudad, niño cae pero cumple sus sueños, arroyo peces azules, E. invadiendo lugar en la silla y expulsado
Viaje en moto por autopistas y bicisendas
Prisión carne pierna cortada a cuchillo afilado
Arboles volando. escombros río. huir
Rapaz inmensa. superficie. quietos
Y así, sistemáticamente, iba llenando hojas de cuaderno. Sin saber para qué, sin verificar, sin volver a buscar los significados de las palabras desconocidas o los nombres que recordaba porque sabía que los iba a encontrar, para sumergirse por días enteros en una historia ajena que no necesitaba ni quería saber.
Los poderosos brujos que habían vivido en esas colinas hace miles de años, los desharrapados y hambrientos soldados que la guerra había aplastado contra el suelo, los apuñalados y muertos a rebencazos en las peleas de la vieja pista de carreras de caballos, los conflictivos partidos de la cancha de futbol, el obrador donde enterraron bajo una ancha losa de cemento a esos obreros anónimos para no entorpecer la finalización del barrio de casas del estado en el que había venido a parar.
La historia del terreno que lo rodeaba había ido revelándosele día tras día. Su pequeño patio como un vórtice misterioso, un portal, un cúmulo de energía disputado desde hace millones de años por las mas variadas formas de existencia.
Cada vez que llegaba al fondo de una revelación no dejaba de arrepentirse. No necesitaba, no quería saber más nada, no quería resolver ninguna incógnita histórica más, no quería sentir el peso del pasado de sus congéneres, o del futuro de los que compartían actualmente el planeta. A veces dejaba hasta de creer en su individualidad, en su propia existencia como cuerpo y mente real... Se preguntaba: Quien soy? Que soy?
Sus ojos lagrimeaban arenosos del esfuerzo por mantenerse despierto, había aprendido a reconocer las señales, algunas de ellas. Una inexplicable certeza lo iba envolviendo como una momia. No iba a dormirse. Resistir, mirando una pantalla, escuchando los ruidos nocturnos de gallos y perros, de insectos, pájaros nocturnos y habitantes de la noche. El eco de las discusiones entre prostitutas y adictos, el monótono motor de la camioneta policial, el sonido de su respiración, del rítmico latido de su corazón.
Por favor no te dejes dormir -se rogó a si mismo- algo devastador, una verdad imposible de revelar, una impactante derivación de la historia corría a su encuentro desde los confines del universo actual, pasado o futuro, desde este mundo o un desconocido formato de organización de la conciencia cósmica. Se sentía un prisionero miserable al que se le negara cotidianamente siquiera un vaso de agua, un pequeño alivio de su sufrimiento...
Sus últimos humanos pensamientos se fueron desdibujando hasta ser acunados por la pesadez de sus párpados rebeldes que buscaban desesperadamente reposo. Algo terrible se preparaba para pegarle de lleno. Su cabeza se rindió contra el respaldo del sillón, sus brazos se relajaron deshaciendo la tensión de sus puños apretados.
Pequeñas gotas de sudor comenzaron a brotar desde cada poro de su piel.


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