22 julio

Bajamar (Poesías)

 




Inocencia


Duerme.

Regálale al mundo un instante más de belleza...

Un brillante segundo más de conexión eterna.

Todas las preguntas, todas las respuestas

Flotan y juegan, retozan, gozan, y se preñan:

Hacen del frío mundo cuadriculado humano,

De la jaula de motivos y deberes, de intenciones,

Contradicciones y justificaciones, de fatales miserias

Calculadas, un irrisorio carrusel de pájaros bobos

Que simulan volar para ciegos espectadores que fingen

Mirar para otro lado.  Despierta.  Haz de tu tiempo un papel

En este teatro absurdo.  Juega a ser mas importante que ayer.

Abre bien los ojos que el golpe llega suavemente, lento, engañoso...

Tan cuidadosamente escenificado que te sientas, dirigiendo

El teatro que te observa.  Solo se mas fuerte, hoy, que ayer:

Cuando se aburran darán a otro tu papel, hay mil maneras

De someterte al exterminio, de gastarte, de volver tu vida

Un camino de aburrimiento o de autodestrucción.

Descansa.

A nadie le importan tus pies humeantes, amoratados, 

Tu necesidad de respirar, de volver, de intentar ser...

Solo una pequeña pausa basta, no tendrás más, no te dejarán.

Nada de este mundo debería importarte. Si querés escapar,

Solo hay un camino, una ventana, un sendero oculto, para saltar

romper el tenue cortinado, esa pared ficticia, de papel...

Que te separa del resto de los seres vivientes que no tienen

Nombre, solo son.  Matan o mueren, respiran, comen, 

Sin pretender saber, sin sentir ninguna, ni la menor necesidad

De pertenecer al catálogo que te hace sonreír, orgulloso,

De ser humano, dominar, y oscurecer, sin ningún beneficio,

Desde tu inicio, hasta el triste, miserable, anticipado final.



  Bosque


Infinito refugio, el bosque esconde, oculta...

Todo, y a todos, sin distinción abraza, bajo su alero.

No es dueño de las discrepancias que llevan al enfrentamiento, 

Ni le importa quien mata, o por que.  Solo protege al que lo respeta.

Convierte el frio en calor, o el calor en frio, su sombra es casi como magia.

Dibuja música con el viento, traza subterráneas galerías en el barro fresco, 

Y deja de premio para los buscadores, semillas, frutos y huesos viejos.

Ha hecho tanta vida de osamentas,  tantas manadas nuevas que siguen alimentando la tierra...

No necesita nada y se ofrece como percha, solo para ver, como las aves rapaces, 

Se dejan caer hacia su centro, como en un sueño.


Intergeneración

 

Malezas cuando nacen

Malezas cuando crecen

Malezas, cuando dan semilla,

Comen basura como tigres

Que hubieran nacido sin dientes

Ríen como animales tristes

Nacidos en cautiverio, añoran

Un paisaje que ni soñaron

Ni sus padres se lo contaron

Y tampoco podrán explicarlo

Malezas crepitando en el incendio

Malezas bajo las grandes ruedas

Malezas muriendo de beber veneno

Recostados en el surco, indolentes

Disfrutando la muerte del sembrado

(El orden no conmueve sino ofende)

Como un señuelo esperando el pato

Reciben en la cara el primer disparo

Malezas amontonadas al borde del camino

Malezas llenando las rebosantes zanjas

Malezas secas que el viento desparrama

Y el mundo entero ve pasar y calla

La eterna postal de la muerte inesperada

Ya llueve y el barro burbujea de nuevo

Dando refugio a las alimañas




Caracoles y corales


Como en una ruta empinada

En cada curva del camino, los escombros hablan:

Velocidad suburbana, sustancias alteradas.

Corruptos y oportunistas, pintando...

Falsas líneas de llegada, frenéticas curvas. 

No todos pueden ver el paisaje, el pasaje, al abismo,

Y nunca hubo asientos seguros para niños.

Destinos inventados, peaje tras peaje, pagan,

Piel y huesos, ilusiones, realidad, o ficciones por igual.

Mientras tanto, impunes enfermeros, sonriendo, 

Capturan sobrevivientes, efímeros negocios sucios.

Bendecidos por amos y esclavos, indolentes, 

Fingiendo cautiverio en un recreo de puertas abiertas.

Ya no pueden caminar los árboles secos...




Últimos pasos


Sombras que vagan., recorriendo el tiempo negro

De una niebla espesa cada día mas cerrada...

Sombras que vagan, sin mas esperanzas rancias

Que vivir hasta mañana.

Sombras que vagan, sin mas beneficios

Que tirarse en una cama...

Día tras día, noche tras noche siguen soñando:

Que el destino les regala ese gol de media cancha.

Hablando solo con sus fantasmas, atravesando...

Calles desiertas llenas de pozos de agua mansa

Y ventanales donde rebalsan turbias miradas.


19 julio

Ruptura

 



Un gemido resonaba en la habitación vacía.   .

  Bueno, en realidad resonaba en la inmensa caverna de su desmantelado pecho, que había tenido que desalojar despiadadamente, y a toda velocidad.  

  Reptaba pastoso por el umbral de su garganta y atravesaba trabajosamente sus dientes, para vibrar contra los muebles de madera reciclada, haciendo que derramen y rompan contra el suelo toda clase de recuerdos y carpetas, libros, fotos, vasos, platos y macetas de tierra reseca y muerta.  Y seguía rebotando como en un anfiteatro para pegarse finalmente a las paredes, que lentamente empezaban a derretirse y descascararse.

  Pero si la habitación temblaba como un compacto bloque, era porque el sismológico lamento surgía de su cuerpo tembloroso contra el suelo, traspirando como una fuente, al punto de llenar el espacio completo de agua hasta superar el pequeño escalón de la puerta y empezar a correr por  el pasillo y despues escaleras abajo, hasta salir por la puerta de calle hacia afuera, y finalmente unirse a la corriente sucia que corría junto al cordón de la vereda.

  En su vida de cazador no había disculpado una sola vida antes que la suya.  Podría enumerar las decenas de cueros que había limpiado con el acero de su cuchillo, empapando la tierra de sangre buena y fresca.  No se había privado de sacrificar y consumir ninguna especie conocida, ni siquiera la humana, y en su afán de conseguir un enemigo tan letal como él, que finalmente lo derrotara honorablemente, había rastrillado el mundo de lado a lado y de arriba a abajo.

  No había tenido éxito: su instinto de supervivencia era capaz de intuir el peligro en el momento en que se estaba gestando, y si ponía los pies en una trampa era para probarse a si mismo, y para humillar a sus enemigos, ilusos, ilusionados con verlo colgar de un semáforo en alguna avenida, como mensaje y escarmiento para cualquier otro futuro rebelde.

  Pero los había visto, observándolo, otra vez.  Con sus sonrisas torcidas, como disfrutando anticipadamente de haber encontrado una vulnerabilidad donde clavar su afilada y ponzoñosa estaca. 

  Una tormenta no dura toda la vida.  

  Finalmente, había detenido su brazo, ofendido, completamente desilusionado de seguir vivo, y tener que adaptarse finalmente a compartir el mundo con tantos millones de inconsecuentes y absurdos, obedientes ciudadanos de primera clase, mientras miraba con nostalgia -al reconocerse mutuamente en las calles- a los perros de pelea que ahora tenían la misión de segar a guadañazos las mas oscuras praderas del mundo.

  Los acontecimientos mundiales no tenían ningún secreto para su lógica.  Implacable, su análisis descartaba la engañosa geopolítica para reducir todo a flujos comerciales, que igual que ayer, desde siempre, diseñaban el orden de las batallas y el ruidoso y lento desplazamiento de los ejércitos.  Porque ninguna guerra puede darse sin un abundante financiamiento, y ni siquiera comienza sin la dulce perspectiva del saqueo y la toma de tierras, mujeres y esclavos.  

  Siempre había sido así, aunque antes había un poco mas de honor, un poco mas de respeto, un poco mas de liderazgo real en el terreno.  Ahora podía apostar su misma vida al ganador de la actual contienda, solo basándose en quién todavía mantenía los viejos valores como brújula, en un campo de batalla cada vez mas engañoso, donde la arrogancia y el sadismo de los supuestos conquistadores, convertía en vergüenza y aislamiento creciente cada centímetro de terreno fugazmente ganado, sea en los ámbitos económico, político, jurídico, social, territorial o incluso publicitario o mediático...

  Era en este virtual Coliseo, donde los cada vez mas escasos aliados del imperio se jugaban apresuradamente sus últimas cartas frente a un mundo que solo ganaba tiempo para reacomodarse mientras simulaba creer en las innumerables mentiras con que intentaban encubrir sus interminables y cada vez mas evidentes crímenes.  

  Pero el inexistente panorama de victoria redibujado cotidianamente por la inteligencia artificial, las redes sociales y el inmenso entramado de medios de comunicación que atravesaba el planeta entero, se habían convertido en un déficit impagable más, que se sumaba a la decadencia de su tecnología militar obsoleta en acelerada decadencia. 

  Como estratega, adivinaba el próximo ataque fallido, la siguiente falsa bandera, el aparatoso y fugaz posicionamiento de unos y otros jugadores secundarios, pero la repetida postal, era de una feroz e imparable derrota, que un día no podría ser ocultada.

  Incluso la última trinchera donde el poder había jugado con ventaja, el cine, se había vuelto tan ostentosamente apologética y propagandística, que hasta los actores y directores, y los antes prestigiosos festivales, iban cayendo en el desprecio, el descrédito, la indiferencia mundial.  

 Y él había dado un paso al costado justo en medio de la batalla final, para entregarse a la sensación desconocida del amor, que nunca había intuido tan intensa e impredecible como la muerte y la guerra.  Pero el mundo iba a ser arrasado y se iba a quedar mirando, solo para escuchar una vez mas la voz que ahora mismo intentaba despertarlo.

  _...Amor. Amor despertate, estas soñando... -la mujer intentaba volverlo a la realidad con la mayor dulzura posible, mientras fruncía el ceño, como compartiendo el dolor que expresaba el rostro contracturado y tenso, de dientes terriblemente apretados.-

_Amor...amor.  Por qué estás en el piso? Vamos a la cama.  Estás todo traspirado, date un baño... -insistía la mujer, reconociendo en las tenazas que ahora aferraban sus manos, el primer destello de conciencia fuera de lo que sea que estuviera soñando.-

Finalmente el cuerpo se aflojó con un largo suspiro, y como un cachorro que busca el calor se acurrucó, tembloroso, contra el cuerpo arrodillado a su lado, contra su familiar aroma a calle y humo, dejándose acariciar por una vieja canción de cuna, como una criatura. Pero la ternura era un territorio tan nuevo y desconocido, que su cuerpo se incorporó por si mismo de un salto, al tiempo que abría, bien alerta, los ojos.  

_Disculpame, no se con que estaba soñando.  Te asusté?

_No.  No importa, estoy bien...por que estabas en el suelo? 

_No podía dormir del calor, no se... soñé que llovía...puede ser?

_Es la canilla del baño que gotea. Volvió el agua, vamos a poder cocinar...

_Si me pagan esta semana vamos a poder comprar un ventilador...

_Estas seguro que querés ir a trabajar? Te hago un tecito antes de salir.

_Bueno.  -respondió mansamente- Pero alcanza para bañarme?

_Si, se juntaron como ocho litros, sacate ese olor a perro que tenés... -dijo ella, espantándolo como si fuera un callejero intentando robarle un pedazo de pan...-

Cerró los ojos refregándose contra el cuerpo tibio y suave recostado a su lado, pero de repente preguntó, preocupado:

_Y vos?

_Yo espero un rato mas, no tengo sueño.  Capaz estudie un rato, mañana tenemos geografía...

_En eso si te puedo ayudar...

_Seguro que si, mi Capitán de los siete mares, ahora vuelva al agua... -ordenó imperiosamente, mientras esquivaba los mordiscones con que el intentaba molestarla.-

   Él se repasó su musculoso cuerpo con la esponja, sonriendo de felicidad.  Se sentía un tipo con suerte, aún trabajando a destajo para apenas comer.  

  Se vistió en silenció, y buscó un almohadón para poner bajo la cabeza de su amada, quien ahora se había dormido, ella misma, en el piso. El último saquito de té humeaba dentro de la taza de aluminio.  Pensó en dejárselo todo para ella, pero le pareció un gesto de amor mas completo, tomarse la mitad, antes de volver a taparlo con el platito.  Se recordó a si mismo conseguir algo de azúcar

  Oscurecía.  Las luces de la calle se encendieron, y con ellas el velador de la pequeña pieza.  Acomodó la pequeña carpeta en el cajón que hacía de mesa de luz, se puso la camisa sucia que apenas se oreaba, colgando del picaporte, y dándole un beso suave, salió al pasillo de la pensión.  Cerró lentamente la puerta, para no perderse la sonrisa con que ella lo despedía, entredormida... Sabía que apenas se fuera, se levantaría a leer y hacer su tarea, ordenar el cuarto, y lavar alguna remera, si sobraba agua despues de bañarse.  

  Cuando volviera, todo estaría distinto, pero ella seguiría durmiendo en la misma posición, y esperándolo con la misma sonrisa. 

  Compartirían un par de horas abrazados antes de despedirla con un tibio y rico beso, antes que se fuera al Bachillerato para Adultos, orgullosa y arreglada.  Despues se iría a atender el puesto en el semáforo.

 No se veían mas que cinco o seis horas al día, pero parecían miles de años.  Mientras caminaba, explotó un recuerdo:  Una vez había matado a un tipo que sonreía.  Sonreía como si la muerte ni siquiera le importara.  Era tan extraño que nunca pudo entenderlo... ahora, sabía por qué.  

  Se alisó el pelo grasoso con los dedos, mientras tarareaba una canción de moda.  Indiferente a la gente que lo miraba espantado, sonreía de felicidad.  Podía morir, podrían matarlo ahora mismo, pero no podrían borrarle la sonrisa.  Se sentía feliz en su nueva vida... el mundo no iba a estallar mañana, y tampoco le importaba.

06 julio

Poder, existencialismo y espiritualidad

 



El lenguaje del poder se escribe desde polos opuestos, porque el poder necesita -siempre- transformarse, negociar, acaparar sentido y validarse desde verdades y mentiras, desde amigos y enemigos, desde propios y desconocidos. 

  Porque el poder (estamos hablando del poder humano de imponer guerras, genocidios y tiranías, absurdos y mentiras, de adaptar a pueblos enteros a su feliz esclavitud, no de lo que lo que por miles de años antes se consideró el único y verdadero Poder: el poder de ver mas allá de las apariencias, de percibir a través de los velos de la realidad, de conectarse con el misterio y la divinidad implícita en todos los seres vivos y no vivos), el poder necesita imponerse a través de la violencia y el exterminio cíclico de las diferencias, no desde la comunicación y la complementariedad, la coexistencia o el mutuo respeto.  

  No, el poder necesita fijar límites y contraponer referencias con claridad, impecables metáforas, fantásticos mitos modernos que expliquen por qué una porción abrumadoramente mayoritaria de la población, debe sacrificarse sin miramientos, cotidianamente, para que un insignificante sector aventajado, siga gozando de privilegios insostenibles, injustos e indefendibles.  

  Es así que los diccionarios están llenos de palabras grandilocuentes usadas para expresar la parafernalia en uso destinada a machacar a los desafortunados.

  O incluso se nos presenta como "belleza" -y se nos impone hasta aceptarlo- a los más monstruosos actos de propaganda y autovalidación con que llenan los museos y los castillos, los ministerios y palacios presidenciales, las embajadas y millonarias mansiones. 

  Ese es el territorio favorito donde los artistas, como mansas palomas de plaza, van a derrochar su creatividad asesinando el sentido en nombre de una renta vitalicia (en el mejor de los casos), o favores de cualquier tipo que mimen a sus inútiles inflados egos, a cambio del eterno acto de maquillar masacres, tiranías y desfalcos.

  Hay, hubo, y habrá excepciones, claro está.

  Pero hay excepciones para contrastar la regla, para alimentar a los disconformes.  La única tarea permanente del poder es glorificarse y justificarse a si mismo.  Es así que son innumerables las categorías que cortan en dos al ser humano, para diferenciar los necesarios y dignos, de los descartables y molestos.

  No existe la palabra "Aplánico" verdad? No tuvieron tanto poder los terraplanistas, o no fueron confrontados al punto de generar una categoría execrable de renegados y excluidos a la cual estigmatizar y señalar como sospechosos y culpables de lo que se necesite.  

  Si, existen, claro está, las palabras "Ateo", o "Apátrida" para dejar en claro quienes son los enemigos de los conceptos más importantes con los que se construye la hegemonía dominante del mundo moderno actual.

  "Asintomatico" será el próximo gran insulto? En esta era de epidemias virtuales, forzadas, mediáticas, ficticias...

  El poder necesita crear palabras que etiqueten a los seres libres, para que las maltrechas ovejas que tienen como paisaje un cerco eterno e infranqueable, no se sientan tentadas a saltar del corral. Pero las palabras no se refieren a los de afuera, sino a los de adentro, son categorizaciones arbitrarias, impuestas a la fuerza y sin permiso a quienes no participan de ellas, para tranquilidad de los sometidos.  



  Porque la sumisión y la impotencia cotidiana de atestiguar la propia imposibilidad de cambiar nada, de oponerse a nada, de crear o generar nada, se apaciguan con la ficticia pertenencia al clan, con el calor de las anónimas masas, con la sutil y descuidada caricia del liderazgo hacia el inerte público que sostiene sus temblorosas bases.  

  Y es así -desde hace diez mil años- que las infinitas posibilidades humanas fueron vaciadas de contenido, y a pesar de la insignificancia de esta modernidad insulsa e improductiva, siguen siendo cercenadas hasta llegar a la frontera actual: el reemplazo de seres vivos y conscientes por maquinas ensambladas de metales, circuitos y cables, el reemplazo del infinito poder de abstracción y síntesis, de comprensión panorámica y dialéctica de un ser humano, por el imperfecto y monótono producto de un programa de computación, una" inteligencia" artificial que  puede disfrazarse de cualquier cosa menos ser real.

  Pero esto pasó porque ya habíamos perdido la conexión con nuestra propia sacralidad, creando religiones tan acotadas como los países que las usaban para imponer su dominación, regenteadas por oscuros liderazgos aliados a cada imperio que usó al ser humano para volver este maravilloso planeta contra si mismo.  

  Entonces la idea de dios(o dioses), ya artificial, utilitaria y distorsionada, pasó a separarse del ser humano, no solo como algo externo y ajeno, sino como un despiadado mecanismo de control, que solo permitiría la felicidad a cambio de inmensos sacrificios y donativos hechos a fugaces intermediarios humanos.

  Y es este el andamiaje obsoleto que promueve y permite todas las arbitrariedades modernas, sometiendo a una inerte raza humana a una justicia macabra y clasista que dicen derivar o degenerar de una justicia eterna propia de dioses inmutables e incomparablemente incapaces de equivocarse.

  El mismo concepto de dios es absurdo y maquiavélico: tenemos que convencernos sin preguntar, de que hay un dios omnipotente que creó la totalidad del universo, solo para privilegiar a un ínfimo insecto bípedo, permitiéndole destruir y esclavizar su propia creación.  

  Pero lo pensamos, es cómodo, es infinitamente cómodo recostarnos en un concepto absurdo que nos permita liberarnos de toda responsabilidad sobre nuestros actos y nuestras omisiones, sobre la valoración de cada interminable inquisición o genocidio humano, hacia su propia raza o cualquier otro ser vivo, hasta llegar a su propio exterminio.  A su total extinción.

  ...Criaturas de dios.

  Tememos un infernal castigo que desconocemos, mientras fingimos una virtud indemostrable para ganarnos un cielo jamás comprobado.  Y en el camino toleramos todas las maldades y las masacres cotidianas, la humillación y la injusticia, la mentira y el simulacro descarado...  El discurso del poder nos espera con sus palabras grandilocuentes para cobijarnos en cuanto hayamos subido un escalón, apoyándonos sobre las cabezas de nuestros semejantes.

  Cada día la campana toca de nuevo, y en la línea de largada se amontonan miles de millones de miserables dispuestos a todo.  Daremos la zancadilla antes que nos hagan resbalar, y emboscaremos a los incautos para prevalecer y acaparar, ese es nuestro único destino.  Hasta que no dejemos de creer en estos dioses favoritistas y comencemos a respetar la vida entera, no vamos a dejar de incendiar y matar con una sonrisa torcida y siniestra.   Tal vez sigamos adelante hasta que ya no quede mas nada, salvo un altar miserable donde postrarnos a ser perdonados por nuestra supuesta y permisiva divinidad...




01 julio

Migración mundial

 


Es uno de los mas grandes misterios, una de las mas grandes incógnitas sin respuestas que atrapa irremediablemente a los niños y científicos por igual, la pregunta sin respuesta es:  Qué impulsa a las aves migratorias a simplemente levantar el vuelo, sin una señal o liderazgo visible, sin un día predeterminado en el calendario?  Qué es lo que llama a las mariposas desde el rincón opuesto del planeta y las espera para completar su ciclo esencial, de una manera tan misteriosa y oculta que no podemos entender?


  La verdadera pregunta, que justifica la financiación de investigaciones y viajes, seguimientos y verificaciones, por parte de legiones de investigadores y científicos, es: Qué es lo que la naturaleza puede hacer funcionar a la perfección, sin que aún podamos entenderlo? Porque una decisión tan masivamente estratégica por parte de una especie es percibida como una amenaza latente al sistema de control total que intenta imponerse a nivel mundial, ya que se piensa -y con razón- que tales actitudes y comportamientos podrían presentarse en el ser humano, sin previo aviso, sin posibilidad de alterar su dirección, sin ninguna forma de convertirlo en beneficio, arma, o herramienta de presión por parte de las élites.

 

  Finalmente, despues de señalizar y censar poblaciones enteras, de seguir y monitorear millones de individuos a través de cielos y mares, de continentes y fosas marinas, se empiezan a presentar como explicaciones, diversos órganos especializados, que miden o registran la luz del sol, el magnetismo de la tierra, o la temperatura del aire, la concentración de sal marina, etcétera, etcétera...

  O sea, ante la imposibilidad de admitir su impotencia y su desconcierto, como no lo han admitido nunca en ninguna cosa, los implacables dominadores -destructores- del mundo intentan presentar resultados alternativos a una certeza inalcanzable, que tranquilice sus temores(y justifique su inmenso financiamiento) a un esquema humano que pueda gatillarse inesperadamente contra su inalterable prisión conceptual de esquemas burocráticos, militares y económicos.

  Y sin embargo, ese mismo desconocimiento, y ese temor, es lo que les impide tomar conciencia de que tal movimiento ya ha comenzado, y no pudo ser encajonado por guerras y prisiones a cielo abierto, por leyes ni alianzas  imperiales, por tecnologías o esquemas de entretenimiento.

 Como en todas las manadas, bandadas, enjambres, o cualquier grupo de seres vivos, los pioneros humanos escapan de los límites cotidianos, y exploran las posibilidades desconocidas, latentes, intuidas, soñadas en afiebradas noches de inconformismo e insomnio.  Y vuelven con noticias, con novedades, con misteriosos descubrimientos.

  En una humanidad agotada de masacrarse a si misma para que sus mas grandes destructores queden a salvo y accedan al liderazgo de los escombros humanos y culturales que apenas recuerdan a las orgullosas y libres naciones, la misma reproducción se ha convertido en un insulto, y en una molestia.  Las crías que todas las especies protegen con su vida, ocultándolas del peligro, se han vuelto un lastre que entorpece las reducidas posibilidades del ser humano moderno.

  Es por eso que les damos a los niños un teléfono celular propio, a los cinco años, aunque tengamos que sufrir un año entero de deudas.  Edúcate! Se tu propio mentor!  Crece sin molestar a papá y mamá que apenas pueden con su vida de miseria y obediencia... Nadie se ha puesto a pensar que pasará con esas generaciones, o que apego sentirán por sus congéneres, y eso es porque a nadie le importa.

  La humanidad en si misma, como forma de conciencia, ha perdido el interés en producir esclavos idiotas y felices, y la mayoría apenas si planea vivir hasta mañana, o superar levemente a su entorno para garantizar que otros, mas débiles, sean sacrificados en primer lugar.

  Pero los viajeros vuelven y cuentan historias, asombrosas historias.

  Fuera del supermercado hay tierra negra, donde objetos que no nacen de un paquete, se convierten en alimento con solo un poco de esfuerzo y alegría, de rutinaria constancia en el milagro que la fe permite esperar ilusionado.  Fuera de la oficina, una confraternidad indistinta de hombres y mujeres, reclama el techo como una responsabilidad común, y el amor en los actos cotidianos como un regalo que el corazón necesita dar.  Fuera de las fábricas, el cuerpo ya no se agota y quiebra para producir nefastos y descartables, tecnológicos garabatos, y la capacidad de crear, improvisar y resolver contratiempos inesperados, convierte a los más desdichados en héroes del día, y a la comunidad en una respetuosa y agradecida compañera. 

  Tras algunos años de inciertas experiencias, de peligrosos intentos, fuera de los límites de lo socialmente admisible, decenas de miles de seres humanos alrededor de la tierra, demuestran peligrosamente que el sistema tiene una salida, que la desesperación y el vacío pueden quedar atrás al saltar por la ventana.  Y los intentos de ocultar esta realidad, de oscurecer sus logros, solo encienden el misterio de la duda... Y si fuera cierto?



  Los oligarcas en sus torres de vidrio temen.  Los tiranos en sus reductos temen.  Los modernos vampiros del capitalismo en sus inmensas cuevas financieras, temen... 

  Y como no han podido encontrar la llave, la explicación, transpiran y se irritan, se enfurecen hasta con el aire al saber que no podrán evitar el futuro, el éxodo mundial simultaneo.  

  Un día, un día cualquiera, mientras sus pesadillas los despierten transpirando la fina seda de sus sábanas, las calles irán quedando vacías, y la gente se irá sin preocuparse del dinero en el banco, del blanco de las camisas en el lavarropas, o de las novedosas mascotas que la era digital fabrica para mantenernos atados a una pantalla cada día mas inútil para todo propósito humano real.

  Un día del que no pueden prever la fecha, el primer ser humano del mundo, mirará un simple insecto, un pequeño charco, o una hoja de hierba ondeando en el viento, y sin saber por qué o de donde, sentirá que son iguales a él, y se negará a matar y arrasar, a destruir y contaminar.  Cuando levante la cabeza, sin usar una sola palabra gastada y apropiada por el lenguaje dominante de la esclavitud, podrá entender, y entenderse, con otra persona que, al mismo tiempo, exima inesperadamente y para siempre su cuerpo y su voluntad de toda guerra contra el planeta.  

  Nuestra pequeña evolución está ligada a la conciencia de la tierra, y de todas las criaturas 

  Y pese a la interminable dedicación de los sociópatas que gozan con la muerte ajena y la comercialización de toda forma de vida, un día cualquiera, sin previo aviso, la humanidad entera echará a volar hacia nuevos rumbos, y miles de millones de toneladas de acero y cemento, comenzarán a volver a la tierra.  

  Justo a tiempo para alimentar la nueva pureza de los ríos, la abundancia primigenia que logramos agotar, y el aire compartido de un planeta sin dueños, de una tierra sin despojo ni esclavos, de una mañana al fin, despues de diez mil años, sin guerra.  

  Solo hay que escapar de la absorción de la pantalla que dirige cada minuto de nuestra vida.   No quedan mas opciones que seguir nuestro instinto más primitivo y puro, conectarnos con el mundo real que nunca dejó de estar a nuestro alrededor, volver a la naturaleza...

  Nuestro destino es amanecer.  




14 junio

Otoño invierno

 


  El viento movía los árboles del parque como un cortinado.  Las hojas amarillentas caían sobre la tierra negra y fría, unas tras otras, interminablemente, haciendo recordar a una cascada, o a una fuente que se pusiera en marcha con cada ráfaga de viento.  Apenas si cantaban los pájaros, sumando su ausencia a la del sol, que hace días se escondía tras una neblina tenue pero persistente, solo para subir lenta y trabajosamente a encerrarse en un cajón de gruesas y grises nubes.

  Don Rodrigo ya no encontraba sosiego en su caminata matinal, ni paz en el espejo de los estanques quietos, hacia donde el agua que filtraba de las alturas, emanaba entre las piedras lenta y silenciosamente.  Si no salía pronto el sol, iba a derrumbarse ante el impacto de tanta tristeza gris, tanto silencio de iglesia vacía.  Hasta los canteros de flores parecían artificiales, y sus intensos colores hacían el efecto de resaltar -aún mas- el despojo que el invierno hacía al antes verde parque, día tras día, convirtiendo los senderos en barro, y el paisaje en una procesión de árboles secos. 

  Por momentos sentía que la marea gris que empujaba el otoño, se le iba metiendo adentro hasta llenarlo.  Por momentos sentía que el calor de su cuerpo se agotaba como el sol, y no había abrigo que pudiera retenerlo.

  Casi no soportaba compañía, al punto de que su soledad ya no parecía molestarle a nadie.  Su exilio de los salones de la inmensa casa, era parte de la fluidez del movimiento, que ya no parecía necesitarlo.  Hasta sus hijos habían dejado de traer a sus nietos, ya grandes, y sus hijas y nueras solo recorrían la casa recolectando muebles, adornos o diversos objetos, cuya futura ausencia aprobaba con un ligero movimiento de cabeza, como si su participación en el andamiaje de la realidad hubiera sido tácitamente acotado, finalizado y acordado.  

  Todo había dejado de importarle, y había llegado a una agudeza mental, que podía predecir y sumar anticipadamente, que faltaría, o cuanto se robarían los empleados, con solo un recuento de gestos, guiños y miradas.  Pero nadie podía robarle lo que era suyo, solamente suyo, tan íntimo y personal que no podría abandonarlo sino con su propia muerte.  A veces se cansaba de esperarla, de fingir su adusta conformidad con la vida, de validar la opulencia que lo rodeaba con esa cínica sonrisa satisfecha, y mirando hacia un cielo en que no creía, imploraba un anticipado final, que dejara de robarse su dignidad con ese diario goteo lento hacia la intrascendencia total.



  Pero no todo era tan malo.  Había encontrado un refugio inesperado en la gruta artificial que albergaba las cañerías y filtros, las bombas de agua de la gran pileta. Encontró en ese lugar un espacio de paz absoluta donde dejar fluir sus pensamientos sin necesidad de confesarse, ni recibir estúpidos y simbólicos castigos divinos.  El había levantado la iglesia de su ruina eterna, y todas las indulgencias con que pretendían pagarle, le dejaban un sabor a miseria ajena y condescendencia.

  La vida había sido irónica y cruel, arrebatándole a la mujer que amaba en lugar de su propia vida, y esa era una de las heridas que menos sangraba.  En el solitario reducto, acompañado solamente por rastrillos, azadas y hachas, había tenido una experiencia incomprensible, al ingresar a investigar, temiendo un robo o una intrusión, el motivo por el cual la puerta se encontraba sin su correspondiente cadena y candado.

  No era por que fuera su responsabilidad, ni porque se encargara personalmente de controlar el jardín o al jardinero, pero le llamó la atención, haciéndole recordar otros tiempos, mas emocionantes, que se derrumbaron como una estantería llena de recuerdos sobre su cabeza.  Tuvo que sentarse en la única silla disponible: una vieja silla plástica, remendada con alambre, que seguramente perteneció a la pileta.

 El semioscuro claustro y el lento pero persistente, rítmico goteo, que dejaba caer una cañería, era tan hipnótico que no dejaba de traer a su cabeza viejos y dolorosos recuerdos.  Aunque no todos eran malos, los buenos traían un tiempo ido, y personas que ya no volverían de su viaje...

  Por qué nadie le había dicho nunca que nada se olvida?  Qué todo queda guardado prolijamente en la memoria, hasta en sus mas finos detalles?  Todo, todo, todo.  Todo... era demasiado.

  Hasta que se rompió el compás, no se dio cuenta del tiempo en que su mirada había permanecido fija en el pequeño hilo de musgo en la rendija de la pared de piedra, pero la primera lágrima cayó pesadamente sobre el piso húmedo, acompañando al ritmo implacable de la cañería.  Estuvo al borde de recomponerse, avergonzado, cuando tomó conciencia de que estaba absolutamente solo. 

  Como si hubiera necesitado ese momento toda la vida, dejo de retener el llanto, y una segunda lágrima bajó a lo largo de su pómulo izquierdo, bordeó con elegancia el contorno de su fuerte mandíbula, y se perdió contra su temblorosa garganta, siendo absorbida por el cuello de su camisa.  Volvió a bajar su cabeza, entregándose a la sensación reconfortante y novedosa de descargar una parte de su infinita tristeza, de su impagable culpa.

  Lo más extraño era que había vivido plenamente, jamás se arrepintió de nada, nunca sintió algo así como "remordimientos", lo cual le sonaba bastante fantasioso.  En su mundo, los mas audaces prevalecían sobre los temerosos, y si las vidas de los segundos se hundían en la miseria o la muerte era una especie de elección. La consecuencia lógica de la inacción frente a la osadía de los más emprendedores.  

  El mundo era un lugar donde los más fuertes imponían las reglas, y eso era lo que estaba bien.

  No podía suponer que un día todo volvería.  Cada decisión, cada elección, cada consecuencia sobre su prójimo, y la imposibilidad absoluta de cambiar nada, era como un volcán hirviendo a fuego lento en su cerebro, al punto que empezó a temer, o hasta a desear, la ocurrencia de un ACV o un infarto, que finalizara el castigo de una sola vez, y no en cámara lenta.  Pero no pasó.


 

 Era fuerte como un toro, y solo podía seguir dejando correr las silenciosas lágrimas, a la par de los recuerdos que se estrellaban contra su cabeza, y peor, los futuros posibles de cada persona y de cada institución que acosó hasta su muerte, arruinó o enajenó sin miramientos, antes de sospechar que un día llegaría a verlo todo de otra manera.  

  Un perro atravesó la entrada y se acercó lentamente a olfatearlo, tras lo cual se echó calmadamente a su lado, sobre el piso mojado, bostezando.  El perro no se dedicó a juzgarlo por sus crímenes, sus vicios, ni sus mentiras.  El viejo rompió el silencio para decir.

_Hola Tom. Gracias por quedarte...

    

12 junio

Últimos segundos de lucha

 



  El único enemigo que puede ser vencido sin matarlo, es uno mismo.  Esa lucha, por tanto, dura toda la vida.  Y como queremos todo rápido -Ya, para ayer!- olvidamos dar esa pelea, y seguimos permitiendo que nuestras debilidades determinen el tortuoso ritmo de nuestro destino.  Sin embargo, frente a nosotros, eternamente dispuesta a vencer, se encuentra la falta de propósito.

  Y no deberíamos dejar de combatirla ni un solo segundo de nuestras vidas.

  Hemos olvidado eso como hemos olvidado todo lo esencial.  Si no fuera así, pasaríamos mas tiempo mirando una corriente de agua que una planilla de deudas a pagar.  Hemos olvidado, o tal vez, hemos sido enseñados a olvidar, la importancia suprema de nuestra propia vida, la responsabilidad total que asumimos con el primer llanto, como responsables y administradores de los latidos de nuestro corazón.

  Sin embargo seguimos vivos, continuamos, existimos, en un lento devenir hacia ninguna parte, como facilitadores de la vida de algún perverso y malicioso personaje superior.  Y eso no es mas que justicia, que la ley natural, pues quien nos usufructúa tal vez sí, es consciente del valor de su propio pulso, del tesoro inapropiable de su vida, y es por eso que prefiere consumir la nuestra, derrotar el destino de sus semejantes, antes que desviarse del propio.  

  Claro que, sumidos en la era de las mercaderías, donde la calidad de vida se equipara con la calidad logística, y la calidez humana, la coherencia, la integridad, pierden peso frente a la disponibilidad y el precio de bienes y servicios que reconocemos, tal vez, como absurdos y/o descartables, aunque no podamos dejar de ser atraídos por el poder de la propaganda y su promesa de elitismo y prestigio social, como implacable y victoriosa competidora frente a los valores tradicionales, a los beneficios de la práctica de la reflexión y el autoconocimiento.

  Simplemente, hemos dejado de considerar nuestra propia autoconstrucción, y la misma evolución del ser humano, como metas, objetivos o siquiera como necesidades para la supervivencia individual y colectiva. 

   Cuanto más durará el instinto de autoconservación?

   De eso se encarga ahora el algoritmo que nos tranquiliza, proveyéndonos de un flujo de contenidos tan igual a si mismo, que no necesita de crítica o reformulación alguna.  De eso se encarga ahora la Inteligencia Artificial, auto referido compendio de la supuesta totalidad del conocimiento humano actual, disponible y empaquetado a gusto y pedido, instantáneamente, como un abrillantado reflejo de lo que pudiéramos pensar o producir, si nos tomáramos el arduo y aburrido trabajo de hacerlo.

  Claro que no tenemos tiempo para eso! Nos hace falta para navegar interminablemente por la monotonía infinita de las redes sociales, para ser programados por noticias falsas y publicidades engañosas, por fabulas corporativas y gestores gubernamentales.  Necesitamos el cien por ciento de nuestro tiempo para desperdiciarlo, porque ese es el estándar de pertenencia social de la actualidad, donde se ha derrotado todo vestigio de individualidad.


 

  Somos un producto, un protocolo humano, y estamos orgullosos de serlo, porque solamente nuestra entrega al cien por ciento a la manipulación masiva de unos y otros competidores del dominio corporativo del poder, garantiza nuestra tranquilidad, nuestra supervivencia tecnológica, y nuestras posibilidades presentes y futuras en el campo laboral, social, y afectivo, definido y redefinido cientos de veces al día por campañas de marketing y pertenencia, diseñadas para que nada mas reste de nuestra etiqueta de "Consumidores".

  Porque si algo es obvio, es que hemos dejado de ser seres humanos, casi que hemos dejado de ser seres vivos.  Ya ni siquiera las plantas o las inquietas piedras de las montañas envidian nuestra suerte. Todo viene a nuestro encuentro, tan veloz y frenéticamente, que salir a buscar algo tan extraño a las definiciones actuales de felicidad como "el futuro" supone un automático extrañamiento social, un auto flagelante exilio, un extraterrestre itinerario sin puertos ni rutas, sin señales, sin automáticos posters que nos alivien de la necesidad de tomar acciones mas definitorias que un dibujito que se imprime en la pantalla. 

  Así tomamos partido instantáneamente sin generar ningún compromiso, sin la objetiva necesidad de no tomar partido por el bando o la situación contraria al instante siguiente, ya que el anonimato y el frenesí, la presión del mercado, la necesidad de visualización, hacen intrascendente cualquier postura, al consecutivo momento de ser declarada. 

  Y así, casi sin darnos cuenta, hemos adaptado nuestro pensamiento al producto audiovisual enlatado dominante: nuestras convicciones duran treinta segundos, porque no nos es posible mantener mas tiempo el foco mental, la atención, ni la convicción sobre ninguna cosa.  Ahora que la política mundial se reproduce al ritmo de una serie de bajo presupuesto que recicla la escenografía capítulo a capítulo, no se puede esperar mas de seres humanos criados por teléfonos inteligentes, y luego adiestrados por inteligencias artificiales.

  El colapso total de esa remendada y sucia utopía de la Sociedad del Bienestar, y su sistema de jubilaciones y aspiraciones a la Salud y la Educación universal, en un mundo donde no existiría el delito porque hasta los pobres serían felices, produjo como coletazo el descarrilamiento inevitable del capitalismo, y como siempre, vienen los técnicos a repararlo a tiempo.

  Los afamados doctores: Fascismo y Totalitarismo, reparten urgentes píldoras de estupidez comunitaria, que calmen estos malestares que causa un exceso de genocidio.  Mientras tanto, la mainstream media imprime nuevas recetas, epidemias y diagnósticos -siempre fatales- para aislar a los felices contagiosos de los deprimentes sanos.  

  Sin embargo y para tranquilidad de todos, estamos en la víspera de un magnífico descubrimiento,.  Solo falta que abra la puerta el director del hospital y lo anuncie, una vez mas... Hemos sido curados, pero debemos seguir pagando, porque no hay un mundo sano adonde regresar.




31 mayo

Fantasmas de Alabama

 


  El mercado de la guerra, produce mucho mas que armas.  Como en toda masacre, Hay un abanico interminable de buitres y otros animales terrestres carroñeros, que se han adaptado funcionalmente a perseguir el sonido de los cañones, por supuesto, a la distancia prudencial necesaria para que no los salpique la metralla, la sangre, o siquiera el barro sucio de los campos de batalla.

  Mimetizándose en el bosque ideológico, vuelan de una idea absurda a la siguiente, tanteando el camino de las nuevas narrativas, mientras esparcen en el suelo un reguero de migajas de verdades y obviedades, lugares comunes, noticias falsas, y retazos de ajenos análisis descontextualizados por igual.  Una bandada de temerosas aves migratorias mediáticas se pelean por estas pequeñas porciones con el suficiente alboroto para que los lobos acechen y marquen a sus presas favoritas.

  Una de las ilusiones mas sobreactuadas de este portal hacia el laberinto de la desinformación es ver arder el mundo por completo, con el simple beneficio de haberlo predicho, armando un rompecabezas de palabras con miles de insignificantes e incompletas miradas hacia el horizonte que otros habitantes del sillón como él, encontraron la manera de convertir en profesión.  

  Pero la esperanza está.  El conflicto mas peligroso para la humanidad por sus cotidianas posibilidades de encender el mundo entero sigue quemando a fuego lento, como un montón húmedo de hojas secas, que el viento de las políticas belicistas amenaza con convertir en un total desastre. 

  Ese mismo viento es el que hace girar los molinos de los medios hegemónicos o alternativos por igual...

  Como siempre, el desconocimiento profundo del contexto, de la sociedad, de las formas de intercambio y producción de bienes, y del terreno donde se lleva a cabo la lucha, permite que supuestos expertos teoricen sobre cuestiones ajenas, como si estuvieran hablando del jugueteo o la rivalidad de sus perros en su propio patio.

Rusia puede soportar ataques y violencia, desde hoy hasta el fin de los tiempos, ya que no es muy diferente a las actitudes y actividades a las que es sometida desde siempre, por su imperialista y empobrecido vecindario europeo, falto de recursos propios de todo tipo, o incluso de un mediocre patriotismo que implique proteger sus propios territorios, o siquiera dejar de usarlos como porta guarniciones de lujo para ejércitos y emprendimientos extranjeros.

  Por otro lado, el pueblo ruso, sí está orgulloso de su cultura, de su mutuo enraizamiento entre las distintas naciones, y de la persistencia en mantener un rumbo y un destino independiente y común, más allá de las presiones externas.  En ese orden de cosas, la población es perfectamente consiente de por qué, contra quienes lucha, y desde donde le hacen la guerra, por lo que resulta una obviedad predecir que luego de Ucrania, habrá otro país, otra región, otra manera, de continuar y profundizar los ataques.

  A esto debemos adicionar que los pueblos rusos y ucranianos, están unidos por permanentes e indelebles lazos de sangre, históricos, mitológicos, económicos, geográficos y de parentesco, que no van a debilitarse  ni borrarse, por una guerra en cámara lenta, muchísimo menos letal y destructiva que la última "Gran Guerra Patria" que unió al pueblo ruso (y ucraniano) en sus actuales visiones políticas.  Visiones mas profundas que la ambición de traidores propios o invasores ajenos, que fijan el rumbo de sus alianzas, buenas o malas vecindades, proyectos y colaboraciones con otros países a lo largo y ancho del planeta.

  Si se les preguntara a todos los rusos, sobre la conveniencia de destruir rápidamente a Ucrania y a su población, para salvarse de pequeños ataques, por mas permanentes e incisivos que fueran, la segura respuesta sería "NO" porque la posibilidad de reencuentro y reconciliación, de la construcción de un destino mutuamente común, es mucho mas latente, posible, importante y deseada, que la aniquilación, la amputación de una parte de su historia y su nacionalidad, representada por lo que quede como último pedazo de una Ucrania Nazi en ruinas.

  Si no fuera así, no hubiera existido el Donbass rebelde, y tampoco tardaría mucho tiempo mas en producirse el desmembramiento de su costado oeste, por parte de sus amables y ambiciosos vecinos, por supuesto apadrinado por la siempre ambigua OTAN.  Ningún pueblo quiere ser bombardeado, pero tampoco reducir su existencia a la mera propaganda del mismo esquema que lo aplasta, ni a la esclavitud económica y la irreversible colonización y despojo cultural.  

  Los mismos ucranianos llegarán, finalmente, a encontrar una solución al desastre apocalíptico en que se los ha sumergido, y cortarán los hilos que como marionetas, mantienen bailando a sus dirigentes, al ritmo de la música de criminales de guerra, asesinos y degenerados, fascistas, imperialistas y neo conquistadores...

  Mientras tanto, las instituciones modelo de la mundialización occidental hacen lo que mejor supieron hacer siempre:  regalan un centavo para llevarse diez, enajenan hasta las almas, usan el poder para legalizar los mas perversos negocios hasta que la Clase Epstein los aplaude de rodillas, y engañan a sus propios pueblos antes que a ningún otro, para empobrecerlos financiando un despojo que solo conviene a multimillonarios y corporaciones sin patria. 

  El perseguido destino final es derrotar toda nación, toda historia, toda mirada humana salvaje y desnuda que pueda hacer vernos como hermanos universales en un planeta que no tiene puertas a ningún lado mas que a si mismo.  Mientras no lo logre, seguirá apuntando al interior de cada corazón que busca conectarse con esa esencia que forjó toda la vida y todos los terrones de tierra fértil que son quemados cotidianamente por bombarderos, esclavistas, buscadores de petróleo y oro, y tantos otros guerreros de la industria. 

  Lo que pretenden es convencernos de que nuestro destino es la esclavitud, o el contradictorio diseño de la libertad restringida y vigilada del sistema woke, o quien sabe... tal vez un rebaño feliz de seres humanos desnudos cuidado por amorosos robots.

  Que tentación, el futuro...





Bajamar (Poesías)

  Inocencia Duerme. Regálale al mundo un instante más de belleza... Un brillante segundo más de conexión eterna. Todas las preguntas, todas ...