Como era de esperar, dada la permanente especialización humana en la creación de conflictos, no hay siquiera una sola teoría, doctrina, herramienta, instrumento, material, capacidad o conocimiento, que no sea aplicado en la guerra. Es así que tenemos -por ejemplo- Talleres de Meditación para Oficiales, que ayudan a calmar su turbulencia interna para perfeccionar su capacidad de asesinato y masacre, o terapias de hipnosis y yoga, para superar el Estrés Postraumático.
Y esto puede verificarse con información publica y oficial.
O sea, si hablamos de guerra, nada de lo humano le es ajeno. Y desde esta perspectiva, el remolino étnico-comercial de la mundialización, el ancho campo de la información y la vigilancia compartida, se terminará expresando en una necesidad cada vez menor, de ocultar los objetivos puntuales, reales, de cualquier acto de agresión, chantaje o coerción institucional, de cualquier invasión, genocidio, o conflicto bélico.
O, dicho de otra manera, dada la capacidad del Complejo Militar-Industrial, de crear o generar su propio mercado, se ha vuelto descarnado y evidente, el proceso de toma de decisiones económicas o diplomáticas, como camino hacia la confrontación militar -en el mejor de los casos- o la mas simple aniquilación humana a gran escala, que permita convertir recursos en armas y cartuchos, y a estos instrumentos en recursos nuevamente, a través de la muerte, el despoblamiento y la destrucción sistemática de culturas, idiomas, modos de vida e infraestructuras humanas.
Y esto es posible desde las mas altas esferas del poder, porque individualmente, ya hemos aceptado, incorporado como propias, todas las metas y aspiraciones de las elites mundiales que nos oprimen, que nos exprimen, que nos imprimen como una máquina de sacar fotocopias.
Ya no hacen falta fábulas ni moralejas para diseñar nuestra conducta, el cálido y benevolente sol que la humanidad adoró durante milenios: ese sol que "sale para todos" ha sido suplantado por el amarillo frio y deslucido del oro (único y último refugio ante la volatilidad y la incertidumbre de otros valores digitales o inmateriales) y el ruidoso despliegue de la guerra, que sigue a las intrigas palaciegas para obtenerlo.
Claro que decir "palaciegas" no es mas que una metáfora, ya que el poder no se remite a una cabeza nacional, a un organismo estatal, a un país...solo hay mercaderes y mercados, y la moneda actual somos vos y yo, y cada ser humano dispuesto a sumar su poder de omisión o decisión a las mas descaradas iniquidades mundiales.
Porque la moneda actual, en un mundo tercerizado hasta en sus mas mínimos detalles, es la mal llamada "Opinión Pública"(hoy también expresada en forma de lucrativas empresas de apuestas en linea sobre los acontecimientos mundiales actuales), que con su solo fomento o condena, permite o derriba las mas grandes aberraciones humanas y los mas grandiosos planes de infraestructura, por mas inútiles que sean. La moneda actual con mayor liquidez no es el casi extinto dólar, sino la decisión humana dirigida, la manipulación controlada, el flujo de información.
Esto no debería sorprendernos, ya que, partiendo desde el punto en que toda interacción humana-institucional carece desde el vamos de legitimidad, siendo un simple ejercicio de formulación y acumulación de poder, en el que parámetros absurdos dirigen conductas hasta lograr que seres humanos "libres" se sometan a si mismos a las mas penosas formas de arbitrariedad.
Por lo tanto, no es de extrañar que el eterno e intocable edificio de la diplomacia internacional se resquebraje cada día un poco mas, amenazando con derrumbarse por completo, y que los sagrados límites internacionales se vuelvan ridículos comprobantes de la sumisión económica. Hoy en día, los ejércitos y las armas no son mas que un símbolo, un cartel que puede despegarse y ponerse en otro lado, de acuerdo a las necesidades financieras de los auténticos poseedores del poder.
Desde ese nuevo punto de partida, ya consensuado y homologado desde la cima de las organizaciones transnacionales como la ONU, G7, OTAN (supuestamente representantes del pensamiento y la estrategia de las naciones mas poderosas del mundo) lo único necesario para establecer una nueva dirección, sea en la política, lo económico o lo militar(y eso incluye, como siempre el asesinato y la masacre impune y descarada) Es la validación inmediata y hegemónica de tales nuevas decisiones, a través de los medios de prensa dominantes, que se replican mutuamente con los voceros institucionales de las naciones que ejercen el poder.
Parece una fabulosa y simple estrategia, pero...ahora mismo, todo eso acaba de estrellarse conta el suelo. La legitimidad de los grandes titiriteros de la actualidad, se ha reducido al cero total. No importa si todavía trabajan de presidentes o legisladores con la sola misión de envolver a sus propios países en papel de regalo y ponerles y hermoso moño: el concepto mismo de democracia se ha vuelto tan contradictorio y contraproducente, que no tardarán mucho en abandonarlo, en desarticularlo, en reconvertirlo nuevamente en monarquías o lo que parezca mas elegante y envidiable.
Vivimos en una farsa. Vivimos en una farsa total en la que brindamos nuestra vida entera para recibir papelitos de colores que usaremos para infringirnos daño y enfermedades a nosotros mismos, a través de un sistema de convivencia increíblemente irracional y tóxico, pero como consuelo, también ejercemos daño hacia todos los demás, a través de instituciones multinacionales destinadas a recolonizar y pauperizar la conciencia, y hacia las futuras generaciones a través de una contaminación mil veces usada para recaudar fondos millonarios y mil veces ignorada para facturar otros millonarios montones de dinero.
Es que, lo mas absurdo de todo, es que quienes nos engañan saltan de una cara a la otra de la moneda, y sin embargo, siempre nos vuelven a convencer de que esta vez tendremos suerte, de que la catástrofe no recaerá sobre nuestras cabezas, de que los beneficios no se concentrarán solamente en sus elitistas manos. Solo nos queda aprender a disfrutar de la muerte sistematizada de nuestros terráqueos conciudadanos, como futuristas gladiadores, porque es el único paisaje permanente que podremos admirar. Todo lo demás, , lo que reste de nuestros fatigados huesos, será destruido o enajenado, como premio a nuestra fidelidad absoluta a una fábula que ni siquiera podemos recordar, pero que implica nuestra pertenencia, nuestra obediencia, nuestro cotidiano aporte al sinsentido total...
Ave Cesar!! Los que van a morir te saludan!!



















