01 julio

Migración mundial

 


Es uno de los mas grandes misterios, una de las mas grandes incógnitas sin respuestas que atrapa irremediablemente a los niños y científicos por igual, la pregunta sin respuesta es:  Qué impulsa a las aves migratorias a simplemente levantar el vuelo, sin una señal o liderazgo visible, sin un día predeterminado en el calendario?  Qué es lo que llama a las mariposas desde el rincón opuesto del planeta y las espera para completar su ciclo esencial, de una manera tan misteriosa y oculta que no podemos entender?


  La verdadera pregunta, que justifica la financiación de investigaciones y viajes, seguimientos y verificaciones, por parte de legiones de investigadores y científicos, es: Qué es lo que la naturaleza puede hacer funcionar a la perfección, sin que aún podamos entenderlo? Porque una decisión tan masivamente estratégica por parte de una especie es percibida como una amenaza latente al sistema de control total que intenta imponerse a nivel mundial, ya que se piensa -y con razón- que tales actitudes y comportamientos podrían presentarse en el ser humano, sin previo aviso, sin posibilidad de alterar su dirección, sin ninguna forma de convertirlo en beneficio, arma, o herramienta de presión por parte de las élites.

 

  Finalmente, despues de señalizar y censar poblaciones enteras, de seguir y monitorear millones de individuos a través de cielos y mares, de continentes y fosas marinas, se empiezan a presentar como explicaciones, diversos órganos especializados, que miden o registran la luz del sol, el magnetismo de la tierra, o la temperatura del aire, la concentración de sal marina, etcétera, etcétera...

  O sea, ante la imposibilidad de admitir su impotencia y su desconcierto, como no lo han admitido nunca en ninguna cosa, los implacables dominadores -destructores- del mundo intentan presentar resultados alternativos a una certeza inalcanzable, que tranquilice sus temores(y justifique su inmenso financiamiento) a un esquema humano que pueda gatillarse inesperadamente contra su inalterable prisión conceptual de esquemas burocráticos, militares y económicos.

  Y sin embargo, ese mismo desconocimiento, y ese temor, es lo que les impide tomar conciencia de que tal movimiento ya ha comenzado, y no pudo ser encajonado por guerras y prisiones a cielo abierto, por leyes ni alianzas  imperiales, por tecnologías o esquemas de entretenimiento.

 Como en todas las manadas, bandadas, enjambres, o cualquier grupo de seres vivos, los pioneros humanos escapan de los límites cotidianos, y exploran las posibilidades desconocidas, latentes, intuidas, soñadas en afiebradas noches de inconformismo e insomnio.  Y vuelven con noticias, con novedades, con misteriosos descubrimientos.

  En una humanidad agotada de masacrarse a si misma para que sus mas grandes destructores queden a salvo y accedan al liderazgo de los escombros humanos y culturales que apenas recuerdan a las orgullosas y libres naciones, la misma reproducción se ha convertido en un insulto, y en una molestia.  Las crías que todas las especies protegen con su vida, ocultándolas del peligro, se han vuelto un lastre que entorpece las reducidas posibilidades del ser humano moderno.

  Es por eso que les damos a los niños un teléfono celular propio, a los cinco años, aunque tengamos que sufrir un año entero de deudas.  Edúcate! Se tu propio mentor!  Crece sin molestar a papá y mamá que apenas pueden con su vida de miseria y obediencia... Nadie se ha puesto a pensar que pasará con esas generaciones, o que apego sentirán por sus congéneres, y eso es porque a nadie le importa.

  La humanidad en si misma, como forma de conciencia, ha perdido el interés en producir esclavos idiotas y felices, y la mayoría apenas si planea vivir hasta mañana, o superar levemente a su entorno para garantizar que otros, mas débiles, sean sacrificados en primer lugar.

  Pero los viajeros vuelven y cuentan historias, asombrosas historias.

  Fuera del supermercado hay tierra negra, donde objetos que no nacen de un paquete, se convierten en alimento con solo un poco de esfuerzo y alegría, de rutinaria constancia en el milagro que la fe permite esperar ilusionado.  Fuera de la oficina, una confraternidad indistinta de hombres y mujeres, reclama el techo como una responsabilidad común, y el amor en los actos cotidianos como un regalo que el corazón necesita dar.  Fuera de las fábricas, el cuerpo ya no se agota y quiebra para producir nefastos y descartables, tecnológicos garabatos, y la capacidad de crear, improvisar y resolver contratiempos inesperados, convierte a los más desdichados en héroes del día, y a la comunidad en una respetuosa y agradecida compañera. 

  Tras algunos años de inciertas experiencias, de peligrosos intentos, fuera de los límites de lo socialmente admisible, decenas de miles de seres humanos alrededor de la tierra, demuestran peligrosamente que el sistema tiene una salida, que la desesperación y el vacío pueden quedar atrás al saltar por la ventana.  Y los intentos de ocultar esta realidad, de oscurecer sus logros, solo encienden el misterio de la duda... Y si fuera cierto?



  Los oligarcas en sus torres de vidrio temen.  Los tiranos en sus reductos temen.  Los modernos vampiros del capitalismo en sus inmensas cuevas financieras, temen... 

  Y como no han podido encontrar la llave, la explicación, transpiran y se irritan, se enfurecen hasta con el aire al saber que no podrán evitar el futuro, el éxodo mundial simultaneo.  

  Un día, un día cualquiera, mientras sus pesadillas los despierten transpirando la fina seda de sus sábanas, las calles irán quedando vacías, y la gente se irá sin preocuparse del dinero en el banco, del blanco de las camisas en el lavarropas, o de las novedosas mascotas que la era digital fabrica para mantenernos atados a una pantalla cada día mas inútil para todo propósito humano real.

  Un día del que no pueden prever la fecha, el primer ser humano del mundo, mirará un simple insecto, un pequeño charco, o una hoja de hierba ondeando en el viento, y sin saber por qué o de donde, sentirá que son iguales a él, y se negará a matar y arrasar, a destruir y contaminar.  Cuando levante la cabeza, sin usar una sola palabra gastada y apropiada por el lenguaje dominante de la esclavitud, podrá entender, y entenderse, con otra persona que, al mismo tiempo, exima inesperadamente y para siempre su cuerpo y su voluntad de toda guerra contra el planeta.  

  Nuestra pequeña evolución está ligada a la conciencia de la tierra, y de todas las criaturas 

  Y pese a la interminable dedicación de los sociópatas que gozan con la muerte ajena y la comercialización de toda forma de vida, un día cualquiera, sin previo aviso, la humanidad entera echará a volar hacia nuevos rumbos, y miles de millones de toneladas de acero y cemento, comenzarán a volver a la tierra.  

  Justo a tiempo para alimentar la nueva pureza de los ríos, la abundancia primigenia que logramos agotar, y el aire compartido de un planeta sin dueños, de una tierra sin despojo ni esclavos, de una mañana al fin, despues de diez mil años, sin guerra.  

  Solo hay que escapar de la absorción de la pantalla que dirige cada minuto de nuestra vida.   No quedan mas opciones que seguir nuestro instinto más primitivo y puro, conectarnos con el mundo real que nunca dejó de estar a nuestro alrededor, volver a la naturaleza...

  Nuestro destino es amanecer.  




14 junio

Otoño invierno

 


  El viento movía los árboles del parque como un cortinado.  Las hojas amarillentas caían sobre la tierra negra y fría, unas tras otras, interminablemente, haciendo recordar a una cascada, o a una fuente que se pusiera en marcha con cada ráfaga de viento.  Apenas si cantaban los pájaros, sumando su ausencia a la del sol, que hace días se escondía tras una neblina tenue pero persistente, solo para subir lenta y trabajosamente a encerrarse en un cajón de gruesas y grises nubes.

  Don Rodrigo ya no encontraba sosiego en su caminata matinal, ni paz en el espejo de los estanques quietos, hacia donde el agua que filtraba de las alturas, emanaba entre las piedras lenta y silenciosamente.  Si no salía pronto el sol, iba a derrumbarse ante el impacto de tanta tristeza gris, tanto silencio de iglesia vacía.  Hasta los canteros de flores parecían artificiales, y sus intensos colores hacían el efecto de resaltar -aún mas- el despojo que el invierno hacía al antes verde parque, día tras día, convirtiendo los senderos en barro, y el paisaje en una procesión de árboles secos. 

  Por momentos sentía que la marea gris que empujaba el otoño, se le iba metiendo adentro hasta llenarlo.  Por momentos sentía que el calor de su cuerpo se agotaba como el sol, y no había abrigo que pudiera retenerlo.

  Casi no soportaba compañía, al punto de que su soledad ya no parecía molestarle a nadie.  Su exilio de los salones de la inmensa casa, era parte de la fluidez del movimiento, que ya no parecía necesitarlo.  Hasta sus hijos habían dejado de traer a sus nietos, ya grandes, y sus hijas y nueras solo recorrían la casa recolectando muebles, adornos o diversos objetos, cuya futura ausencia aprobaba con un ligero movimiento de cabeza, como si su participación en el andamiaje de la realidad hubiera sido tácitamente acotado, finalizado y acordado.  

  Todo había dejado de importarle, y había llegado a una agudeza mental, que podía predecir y sumar anticipadamente, que faltaría, o cuanto se robarían los empleados, con solo un recuento de gestos, guiños y miradas.  Pero nadie podía robarle lo que era suyo, solamente suyo, tan íntimo y personal que no podría abandonarlo sino con su propia muerte.  A veces se cansaba de esperarla, de fingir su adusta conformidad con la vida, de validar la opulencia que lo rodeaba con esa cínica sonrisa satisfecha, y mirando hacia un cielo en que no creía, imploraba un anticipado final, que dejara de robarse su dignidad con ese diario goteo lento hacia la intrascendencia total.



  Pero no todo era tan malo.  Había encontrado un refugio inesperado en la gruta artificial que albergaba las cañerías y filtros, las bombas de agua de la gran pileta. Encontró en ese lugar un espacio de paz absoluta donde dejar fluir sus pensamientos sin necesidad de confesarse, ni recibir estúpidos y simbólicos castigos divinos.  El había levantado la iglesia de su ruina eterna, y todas las indulgencias con que pretendían pagarle, le dejaban un sabor a miseria ajena y condescendencia.

  La vida había sido irónica y cruel, arrebatándole a la mujer que amaba en lugar de su propia vida, y esa era una de las heridas que menos sangraba.  En el solitario reducto, acompañado solamente por rastrillos, azadas y hachas, había tenido una experiencia incomprensible, al ingresar a investigar, temiendo un robo o una intrusión, el motivo por el cual la puerta se encontraba sin su correspondiente cadena y candado.

  No era por que fuera su responsabilidad, ni porque se encargara personalmente de controlar el jardín o al jardinero, pero le llamó la atención, haciéndole recordar otros tiempos, mas emocionantes, que se derrumbaron como una estantería llena de recuerdos sobre su cabeza.  Tuvo que sentarse en la única silla disponible: una vieja silla plástica, remendada con alambre, que seguramente perteneció a la pileta.

 El semioscuro claustro y el lento pero persistente, rítmico goteo, que dejaba caer una cañería, era tan hipnótico que no dejaba de traer a su cabeza viejos y dolorosos recuerdos.  Aunque no todos eran malos, los buenos traían un tiempo ido, y personas que ya no volverían de su viaje...

  Por qué nadie le había dicho nunca que nada se olvida?  Qué todo queda guardado prolijamente en la memoria, hasta en sus mas finos detalles?  Todo, todo, todo.  Todo... era demasiado.

  Hasta que se rompió el compás, no se dio cuenta del tiempo en que su mirada había permanecido fija en el pequeño hilo de musgo en la rendija de la pared de piedra, pero la primera lágrima cayó pesadamente sobre el piso húmedo, acompañando al ritmo implacable de la cañería.  Estuvo al borde de recomponerse, avergonzado, cuando tomó conciencia de que estaba absolutamente solo. 

  Como si hubiera necesitado ese momento toda la vida, dejo de retener el llanto, y una segunda lágrima bajó a lo largo de su pómulo izquierdo, bordeó con elegancia el contorno de su fuerte mandíbula, y se perdió contra su temblorosa garganta, siendo absorbida por el cuello de su camisa.  Volvió a bajar su cabeza, entregándose a la sensación reconfortante y novedosa de descargar una parte de su infinita tristeza, de su impagable culpa.

  Lo más extraño era que había vivido plenamente, jamás se arrepintió de nada, nunca sintió algo así como "remordimientos", lo cual le sonaba bastante fantasioso.  En su mundo, los mas audaces prevalecían sobre los temerosos, y si las vidas de los segundos se hundían en la miseria o la muerte era una especie de elección. La consecuencia lógica de la inacción frente a la osadía de los más emprendedores.  

  El mundo era un lugar donde los más fuertes imponían las reglas, y eso era lo que estaba bien.

  No podía suponer que un día todo volvería.  Cada decisión, cada elección, cada consecuencia sobre su prójimo, y la imposibilidad absoluta de cambiar nada, era como un volcán hirviendo a fuego lento en su cerebro, al punto que empezó a temer, o hasta a desear, la ocurrencia de un ACV o un infarto, que finalizara el castigo de una sola vez, y no en cámara lenta.  Pero no pasó.


 

 Era fuerte como un toro, y solo podía seguir dejando correr las silenciosas lágrimas, a la par de los recuerdos que se estrellaban contra su cabeza, y peor, los futuros posibles de cada persona y de cada institución que acosó hasta su muerte, arruinó o enajenó sin miramientos, antes de sospechar que un día llegaría a verlo todo de otra manera.  

  Un perro atravesó la entrada y se acercó lentamente a olfatearlo, tras lo cual se echó calmadamente a su lado, sobre el piso mojado, bostezando.  El perro no se dedicó a juzgarlo por sus crímenes, sus vicios, ni sus mentiras.  El viejo rompió el silencio para decir.

_Hola Tom. Gracias por quedarte...

    

12 junio

Últimos segundos de lucha

 



  El único enemigo que puede ser vencido sin matarlo, es uno mismo.  Esa lucha, por tanto, dura toda la vida.  Y como queremos todo rápido -Ya, para ayer!- olvidamos dar esa pelea, y seguimos permitiendo que nuestras debilidades determinen el tortuoso ritmo de nuestro destino.  Sin embargo, frente a nosotros, eternamente dispuesta a vencer, se encuentra la falta de propósito.

  Y no deberíamos dejar de combatirla ni un solo segundo de nuestras vidas.

  Hemos olvidado eso como hemos olvidado todo lo esencial.  Si no fuera así, pasaríamos mas tiempo mirando una corriente de agua que una planilla de deudas a pagar.  Hemos olvidado, o tal vez, hemos sido enseñados a olvidar, la importancia suprema de nuestra propia vida, la responsabilidad total que asumimos con el primer llanto, como responsables y administradores de los latidos de nuestro corazón.

  Sin embargo seguimos vivos, continuamos, existimos, en un lento devenir hacia ninguna parte, como facilitadores de la vida de algún perverso y malicioso personaje superior.  Y eso no es mas que justicia, que la ley natural, pues quien nos usufructúa tal vez sí, es consciente del valor de su propio pulso, del tesoro inapropiable de su vida, y es por eso que prefiere consumir la nuestra, derrotar el destino de sus semejantes, antes que desviarse del propio.  

  Claro que, sumidos en la era de las mercaderías, donde la calidad de vida se equipara con la calidad logística, y la calidez humana, la coherencia, la integridad, pierden peso frente a la disponibilidad y el precio de bienes y servicios que reconocemos, tal vez, como absurdos y/o descartables, aunque no podamos dejar de ser atraídos por el poder de la propaganda y su promesa de elitismo y prestigio social, como implacable y victoriosa competidora frente a los valores tradicionales, a los beneficios de la práctica de la reflexión y el autoconocimiento.

  Simplemente, hemos dejado de considerar nuestra propia autoconstrucción, y la misma evolución del ser humano, como metas, objetivos o siquiera como necesidades para la supervivencia individual y colectiva. 

   Cuanto más durará el instinto de autoconservación?

   De eso se encarga ahora el algoritmo que nos tranquiliza, proveyéndonos de un flujo de contenidos tan igual a si mismo, que no necesita de crítica o reformulación alguna.  De eso se encarga ahora la Inteligencia Artificial, auto referido compendio de la supuesta totalidad del conocimiento humano actual, disponible y empaquetado a gusto y pedido, instantáneamente, como un abrillantado reflejo de lo que pudiéramos pensar o producir, si nos tomáramos el arduo y aburrido trabajo de hacerlo.

  Claro que no tenemos tiempo para eso! Nos hace falta para navegar interminablemente por la monotonía infinita de las redes sociales, para ser programados por noticias falsas y publicidades engañosas, por fabulas corporativas y gestores gubernamentales.  Necesitamos el cien por ciento de nuestro tiempo para desperdiciarlo, porque ese es el estándar de pertenencia social de la actualidad, donde se ha derrotado todo vestigio de individualidad.


 

  Somos un producto, un protocolo humano, y estamos orgullosos de serlo, porque solamente nuestra entrega al cien por ciento a la manipulación masiva de unos y otros competidores del dominio corporativo del poder, garantiza nuestra tranquilidad, nuestra supervivencia tecnológica, y nuestras posibilidades presentes y futuras en el campo laboral, social, y afectivo, definido y redefinido cientos de veces al día por campañas de marketing y pertenencia, diseñadas para que nada mas reste de nuestra etiqueta de "Consumidores".

  Porque si algo es obvio, es que hemos dejado de ser seres humanos, casi que hemos dejado de ser seres vivos.  Ya ni siquiera las plantas o las inquietas piedras de las montañas envidian nuestra suerte. Todo viene a nuestro encuentro, tan veloz y frenéticamente, que salir a buscar algo tan extraño a las definiciones actuales de felicidad como "el futuro" supone un automático extrañamiento social, un auto flagelante exilio, un extraterrestre itinerario sin puertos ni rutas, sin señales, sin automáticos posters que nos alivien de la necesidad de tomar acciones mas definitorias que un dibujito que se imprime en la pantalla. 

  Así tomamos partido instantáneamente sin generar ningún compromiso, sin la objetiva necesidad de no tomar partido por el bando o la situación contraria al instante siguiente, ya que el anonimato y el frenesí, la presión del mercado, la necesidad de visualización, hacen intrascendente cualquier postura, al consecutivo momento de ser declarada. 

  Y así, casi sin darnos cuenta, hemos adaptado nuestro pensamiento al producto audiovisual enlatado dominante: nuestras convicciones duran treinta segundos, porque no nos es posible mantener mas tiempo el foco mental, la atención, ni la convicción sobre ninguna cosa.  Ahora que la política mundial se reproduce al ritmo de una serie de bajo presupuesto que recicla la escenografía capítulo a capítulo, no se puede esperar mas de seres humanos criados por teléfonos inteligentes, y luego adiestrados por inteligencias artificiales.

  El colapso total de esa remendada y sucia utopía de la Sociedad del Bienestar, y su sistema de jubilaciones y aspiraciones a la Salud y la Educación universal, en un mundo donde no existiría el delito porque hasta los pobres serían felices, produjo como coletazo el descarrilamiento inevitable del capitalismo, y como siempre, vienen los técnicos a repararlo a tiempo.

  Los afamados doctores: Fascismo y Totalitarismo, reparten urgentes píldoras de estupidez comunitaria, que calmen estos malestares que causa un exceso de genocidio.  Mientras tanto, la mainstream media imprime nuevas recetas, epidemias y diagnósticos -siempre fatales- para aislar a los felices contagiosos de los deprimentes sanos.  

  Sin embargo y para tranquilidad de todos, estamos en la víspera de un magnífico descubrimiento,.  Solo falta que abra la puerta el director del hospital y lo anuncie, una vez mas... Hemos sido curados, pero debemos seguir pagando, porque no hay un mundo sano adonde regresar.




31 mayo

Fantasmas de Alabama

 


  El mercado de la guerra, produce mucho mas que armas.  Como en toda masacre, Hay un abanico interminable de buitres y otros animales terrestres carroñeros, que se han adaptado funcionalmente a perseguir el sonido de los cañones, por supuesto, a la distancia prudencial necesaria para que no los salpique la metralla, la sangre, o siquiera el barro sucio de los campos de batalla.

  Mimetizándose en el bosque ideológico, vuelan de una idea absurda a la siguiente, tanteando el camino de las nuevas narrativas, mientras esparcen en el suelo un reguero de migajas de verdades y obviedades, lugares comunes, noticias falsas, y retazos de ajenos análisis descontextualizados por igual.  Una bandada de temerosas aves migratorias mediáticas se pelean por estas pequeñas porciones con el suficiente alboroto para que los lobos acechen y marquen a sus presas favoritas.

  Una de las ilusiones mas sobreactuadas de este portal hacia el laberinto de la desinformación es ver arder el mundo por completo, con el simple beneficio de haberlo predicho, armando un rompecabezas de palabras con miles de insignificantes e incompletas miradas hacia el horizonte que otros habitantes del sillón como él, encontraron la manera de convertir en profesión.  

  Pero la esperanza está.  El conflicto mas peligroso para la humanidad por sus cotidianas posibilidades de encender el mundo entero sigue quemando a fuego lento, como un montón húmedo de hojas secas, que el viento de las políticas belicistas amenaza con convertir en un total desastre. 

  Ese mismo viento es el que hace girar los molinos de los medios hegemónicos o alternativos por igual...

  Como siempre, el desconocimiento profundo del contexto, de la sociedad, de las formas de intercambio y producción de bienes, y del terreno donde se lleva a cabo la lucha, permite que supuestos expertos teoricen sobre cuestiones ajenas, como si estuvieran hablando del jugueteo o la rivalidad de sus perros en su propio patio.

Rusia puede soportar ataques y violencia, desde hoy hasta el fin de los tiempos, ya que no es muy diferente a las actitudes y actividades a las que es sometida desde siempre, por su imperialista y empobrecido vecindario europeo, falto de recursos propios de todo tipo, o incluso de un mediocre patriotismo que implique proteger sus propios territorios, o siquiera dejar de usarlos como porta guarniciones de lujo para ejércitos y emprendimientos extranjeros.

  Por otro lado, el pueblo ruso, sí está orgulloso de su cultura, de su mutuo enraizamiento entre las distintas naciones, y de la persistencia en mantener un rumbo y un destino independiente y común, más allá de las presiones externas.  En ese orden de cosas, la población es perfectamente consiente de por qué, contra quienes lucha, y desde donde le hacen la guerra, por lo que resulta una obviedad predecir que luego de Ucrania, habrá otro país, otra región, otra manera, de continuar y profundizar los ataques.

  A esto debemos adicionar que los pueblos rusos y ucranianos, están unidos por permanentes e indelebles lazos de sangre, históricos, mitológicos, económicos, geográficos y de parentesco, que no van a debilitarse  ni borrarse, por una guerra en cámara lenta, muchísimo menos letal y destructiva que la última "Gran Guerra Patria" que unió al pueblo ruso (y ucraniano) en sus actuales visiones políticas.  Visiones mas profundas que la ambición de traidores propios o invasores ajenos, que fijan el rumbo de sus alianzas, buenas o malas vecindades, proyectos y colaboraciones con otros países a lo largo y ancho del planeta.

  Si se les preguntara a todos los rusos, sobre la conveniencia de destruir rápidamente a Ucrania y a su población, para salvarse de pequeños ataques, por mas permanentes e incisivos que fueran, la segura respuesta sería "NO" porque la posibilidad de reencuentro y reconciliación, de la construcción de un destino mutuamente común, es mucho mas latente, posible, importante y deseada, que la aniquilación, la amputación de una parte de su historia y su nacionalidad, representada por lo que quede como último pedazo de una Ucrania Nazi en ruinas.

  Si no fuera así, no hubiera existido el Donbass rebelde, y tampoco tardaría mucho tiempo mas en producirse el desmembramiento de su costado oeste, por parte de sus amables y ambiciosos vecinos, por supuesto apadrinado por la siempre ambigua OTAN.  Ningún pueblo quiere ser bombardeado, pero tampoco reducir su existencia a la mera propaganda del mismo esquema que lo aplasta, ni a la esclavitud económica y la irreversible colonización y despojo cultural.  

  Los mismos ucranianos llegarán, finalmente, a encontrar una solución al desastre apocalíptico en que se los ha sumergido, y cortarán los hilos que como marionetas, mantienen bailando a sus dirigentes, al ritmo de la música de criminales de guerra, asesinos y degenerados, fascistas, imperialistas y neo conquistadores...

  Mientras tanto, las instituciones modelo de la mundialización occidental hacen lo que mejor supieron hacer siempre:  regalan un centavo para llevarse diez, enajenan hasta las almas, usan el poder para legalizar los mas perversos negocios hasta que la Clase Epstein los aplaude de rodillas, y engañan a sus propios pueblos antes que a ningún otro, para empobrecerlos financiando un despojo que solo conviene a multimillonarios y corporaciones sin patria. 

  El perseguido destino final es derrotar toda nación, toda historia, toda mirada humana salvaje y desnuda que pueda hacer vernos como hermanos universales en un planeta que no tiene puertas a ningún lado mas que a si mismo.  Mientras no lo logre, seguirá apuntando al interior de cada corazón que busca conectarse con esa esencia que forjó toda la vida y todos los terrones de tierra fértil que son quemados cotidianamente por bombarderos, esclavistas, buscadores de petróleo y oro, y tantos otros guerreros de la industria. 

  Lo que pretenden es convencernos de que nuestro destino es la esclavitud, o el contradictorio diseño de la libertad restringida y vigilada del sistema woke, o quien sabe... tal vez un rebaño feliz de seres humanos desnudos cuidado por amorosos robots.

  Que tentación, el futuro...





28 mayo

Disarming ICE

 


Los disturbios continuaban y crecían, los adolescentes y las personas mayores habían terminado sumándose a las marchas y barricadas, su hermano había salido hace horas para incorporarse a la zona mas caliente de los disturbios en la Avenida Doremus.  

  Pero Aretha Brown Cumbiare no podía ser testigo de esto.  Estaba acostada en su cama, intentando escuchar noticias a través de su celular.  La venda fría sobre sus ojos, que amorosamente cambiaba la pequeña Jane, le daba un pequeño respiro al dolor intenso y la fiebre que sentía en su rostro.      

  De todas maneras, aunque no podía ver, se le había quedado grabada, como un cuadro fijo, la cara del policía que vació su tanque de gas pimienta directamente en su cara.  Era evidente que un odio tan profundo, una necesidad tan intensa de hacer daño, no tenían nada que ver con ella.  Y como si fuera necesario demostrarlo, mientras caía al suelo de rodillas intentando taparse los ojos, un par de fuertes palazos en su espalda, habían terminado por fracturarle un par de costillas.  De eso no cabían dudas, dada la dificultad y el dolor que sentía al respirar.  

  No sentía odio, solo dolor, un atenazante y permanente, intenso dolor.  Además, no podía sacarse de la mente un profundo miedo a quedarse ciega para siempre, o incluso a que entrara un grupo armado a su casa a rematarla o llevársela, como ya había pasado varias veces en la ciudad.  Su padre había faltado al trabajo, para que el médico de la planta de procesamiento pudiera venir a revisarla, y darle un diagnóstico y un tratamiento adecuado.  La solidaridad y la unión de la comunidad, era lo único que ponía un pequeño freno a la desolación actual.

  Aretha no era completamente negra, su mezcla de sangre africana y de indígena panameña le daba a su piel un color único de cobre nocturno, y a la expresión de su cara una mirada juguetona, dulce y dura a la vez.  La deportación de su madre le había dejado una nota de derrota y amargura en la voz, y una permanente mirada de silencioso reproche a su padre, moldeado por el ejército en la obediencia y la sumisión al poder, dócil e imperturbable testigo de su propia desintegración familiar.  

  James D. finalmente había tomado la decisión de salir siempre con su navaja.  En realidad, era un conjunto de herramientas, aunque contaba también con un pequeño cuchillo, y hasta un utilísimo serrucho, con el que se podían cortar cosas muy pequeñas como cables o delgadas ramas.  Había sido la primer compra de su vida, y tenia un valor mas sentimental que defensivo, aunque ahora lo cargara por el segundo motivo.  

  En el contexto cada vez mas irracional de las protestas, allanamientos, secuestros y combates callejeros, la sola posesión de su pequeña navaja multiuso podía costarle entre tres a cinco años de prisión efectiva, pero ya no podía pensar más en asimilar golpes sin defenderse.  No despues de ver a su hermana ciega y rota en la cama, y a su padre armado de una silenciosa mirada al vació, dejando pasar el tiempo sin poder hacer nada.

  Los silbatos sonaban desde la avenida, atrayendo a los manifestantes.  Una tanqueta avanzaba lentamente por el centro de la calle, a lo que una mujer se paró adelante intentando impedirle el paso.  La tanqueta no alcanzó a frenar, sino que redujo la velocidad, empujándola hacia adelante sin detenerse.  J.D. corrió hasta ponerse a su lado, junto con otros participantes de la protesta, y fueron arrastrados suavemente por un par de metros mas, hasta que las ruedas se detuvieron.  

  Era simple matemática, el volumen de gente aumentaba el riesgo de aplastar  a varias personas a la vez... y eso generaba riesgos políticos cuyas consecuencias se derramarían hacia las cabezas de los comandantes y luego hacia los operativos en la calle.  Sin embargo, se podía secuestrar y asesinar individuos aislados y solitarios -y es lo que el ejercito nazi que rastrillaba la ciudad sin parar, hacía cada día- sin que tambalee la narrativa oficial.

  J. D. gritaba a través de los vidrios oscuros, seguramente lo estaban filmando pero necesitaba expresarse y descargarse, incluso intentó golpear el blindado con su pequeño portaherramientas, cuando su mirada quedo fija en los tornillos que aseguraban el espejo lateral... asombrado, dio un paso hacia atrás, para visualizar las ruedas y sus innumerables tornillos abulonados,  y aprovechó el último segundo antes que arribara el grupo de choque, para trepar y verificar la fijación del pequeño cañón de agua con que congelaban a los manifestantes... Recordó una de las últimas charlas con su madre...

  No eran una pareja normal.  Sus padres formaban un pequeño y dulce rompecabezas de dos piezas, finamente ajustadas, no solo por sus orígenes y culturas diferentes, sino porque habían elegido el amor a través de todo.  Su unión se había fraguado inexplicablemente en Panamá, atravesando las inexpugnables frontera de políticas, ideologías, territorios y gobiernos. 

  Su padre formaba parte del cuerpo de instrucción operativa, que adiestraba a las fuerzas antidisturbios, y su madre, formaba parte de las fuerzas populares que luchaban por derribar al presidente, en los convulsos años noventa, donde gobierno títere de Noriega, era reemplazado por los gobiernos títeres de sus sucesores.  


  

  Ambos, jóvenes y fuertes, se miraban a través de la barricada, con un odio visceral. Su padre esperaba el momento de tenerla a tiro, y su madre, mejoraba día a día la puntería con todo tipo de proyectiles, antes que la respuesta policial desbandara a la multitud.  Un día, en vez de retroceder lanzando gases, mientras los manifestantes cargaban contra la barricada policial, los escudos se abrieron para dar paso a una formación en forma de lanza liderada personalmente por su padre y ocho agentes que abrían paso y lo protegían, hasta que todo su peso, cayo sobre la indócil muchacha, a la que arrastraron de los pies en una frenética carrera, sin que nadie pudiera hacer nada.

  En realidad no era nada personal, sino un simple ejercicio dentro de una clase, una demostración práctica, un proceso operativo denominado "Extracción de Objetivos" donde las fuerzas de seguridad, podían aprovechar la misma cohesión de la masa, para penetrar rápidamente y obtener una captura limpia y sin riesgos.  El éxito había sido total... Ahora la revoltosa era su prisionera privada.

  Los oficiales sonreían con malicia, nadie iba a cuestionar el tratamiento personalizado que el comandante insinuaba darle a su presa, una simple herramienta de aprendizaje, sin mas valor que el que pudiera dar por si misma.  

  Despues de dos días de ablande, lavó el calabozo y a la muchacha desnuda con una manguera a alta presión y entró comiendo un pedazo de carne asada.  Sabía que el olor invadiría las narinas de su víctima aun antes que le quite la capucha, haciendo que su hambre y su indefensión la preparen para darle cualquier confesión, cualquier cosa que quisiera obtener...pero no estaba realmente preparado para lo que pasó.

  Berenice parecía observarlo a través de la venda, como si lo estuviera viendo, y la expresión indómita de asco de su boca, parecía dirigirse a él personalmente.  Pero el peor error fue destapar sus ojos. Cuando sus miradas se encontraron cara a cara, la muchacha pareció sentir lastima en vez de odio, como si no esperara que fuera él, el que la estaba sometiendo y humillando.  Sus ojos hablaban.  

  Sus ojos estaban en contacto desde hace un tiempo, ya que el Capitán, aun sin reconocerlo, había quedado impactado por el espectáculo, nunca antes presenciado, de una mujer que parecía sonreír con todo el cuerpo, pero mas que nada, y a través de la distancia, con y desde el brillo profundamente vivo de sus ojos.  Ese brillo se transformaba en un cortante desprecio, en un silencioso desafío a la distancia, cuando lo percibía tras las líneas y los escudos de seguridad, enfocándola con sus largavistas.  

  De alguna manera, instintivamente, ella sabía quien era, y qué estaba haciendo en su país, y le hacía llegar su opinión, negándole cualquier atisbo de su luz.  En esos momentos, su furia combativa se aceleraba hasta liderar los pequeños grupos que intentaban desestabilizar y quebrar las líneas defensivas de los altos escudos, o incluso disputarles de las propias manos, las capturas de militantes que las fuerzas policiales intentaban hacer entre la muchedumbre. 

  J. D. entró llorando de odio al pequeño departamento, y plantándose frente a su padre, le dijo en un perfecto castellano "Se lo que hacías, papá" .  

  Y con estas simples cinco palabras, terminó de derrumbar al fornido guerrero, que fue perdiendo fuerzas hasta recostarse contra la fina pared y deslizarse lentamente al suelo, dando salida finalmente a la angustia, la rabia, la tristeza y la impotencia en que la situación lo habían envuelto.  

  Como podría explicarle a sus hijos que había renunciado a todo por mantenerla con vida, que había finalmente escapado de Panamá con su madre, salvando su impredecible mutuo amor, a costa de su carrera y su futuro, que había cobrado tan grandes favores, puesto un precio tan grande a su discreción y a su impecable fidelidad de tantos años, que el sistema había tenido que escupirlo limpiamente, permitiéndole iniciar anónimamente un nuevo destino en un suburbio interracial de Nueva Jersey.

  Años despues, Cuando la paz se hizo constancia, y llegaron a la conclusión de que el gobierno había decidido no asesinarlos, se propusieron consolidar su unión en forma de dos hermosos hijos.

  Pero Panamá...Eso había sido hace tanto tiempo que no podía recordarlo sin atestiguar su propia salvaje sed de sangre, su sádica maldad, y su orgullo de formar un equipo de perros rabiosos dispuestos a infligir daño de cualquier manera en busca de información, diversión, o placer.  

  Comenzó sollozando lenta y suavemente, hasta evolucionar en un profundo y visceral gruñido, que solo podía terminar de expresar con los golpes de su nuca contra la pared, intentando aplastar los recuerdos y la culpa, mientras escuchaba los restos de su mundo derrumbándose:  Aretha buscaba ciega a su hermano, tambaleando mientras chocaba contra el filo de las puertas, sin tomarse la molestia de atender a las indicaciones con que la pequeña Jane -ahora huérfana, despues de la deportación de sus jóvenes padres-  intentaba guiarla, mientras al ruido de los posters siendo arrancados de las paredes, había seguido el de las estanterías cayendo enteras para ser pateadas y pisoteadas, los muebles derribados y cada recuerdo de una vida ficticia y feliz, destrozado a palazos con un pedazo de respaldo de cama.

  Finalmente solo se escuchó el llanto de Aretha, seguramente abrazada a su hermano, en el silencio expectante de la vecindad, que atestiguaba la interminable y repetitiva tragedia familiar. El barrio entero había sido diezmado, cuadra por cuadra y familia por familia.  

   Luego de perder a sus amigos y a su propia madre, los hijos de Franklin habían terminado por engrosar las multitudes que luchaban contra los irracionales proyectos del gobierno.  Jane se quedó mirando al fornido negro que yacía en el silencio de la pieza.  Desde su pequeño cuerpo de ocho años, parecía envolverlo y empujarlo a reaccionar, con sus dos grandes ojos apuntándolo como dos reflectores en una sala de interrogatorios. 

  Franklin miro a la niña enternecido, agradecido de su postura sin reproches ni juicios. Solo había fortaleza, esperanza y una inclaudicable determinación de sobrevivir, y eso era admirable, y digno de imitación. Se levantó lenta y decididamente, abriendo una de las puertas corredizas del placar, para sacar una pizarra y sus correspondientes fibrones, que erigió en la mitad de la pieza, ante la expectante y feliz mirada de la niña.  

  Cuando J. D. entro, intrigado por el silencio y la total falta de reacción ante sus destrozos, entró con su hermana, aferrada a sus hombros, caminando medio paso atrás suyo, pudo ver como la niña -sentada en la cama - atendía seriamente a su padre, que delineaba a la perfección, una tanqueta hidrante policial, para luego comenzar a dibujar flechas que apuntaban a la descripción de sus diferentes partes.  

  Silenciosamente, ayudo a su hermana a sentarse a un lado de la niña, como si pudiera ver, y tomó a su vez, asiento del otro lado, en la pequeña e improvisada aula.  Su padre terminó de hacer unas anotaciones en color rojo, los observó fijamente, como verificando su total atención, y comenzó a hablar, con voz calma, pausada y neutra:

  "Hay mil formas de desactivar, cegar, desmantelar o detener una tanqueta, y por añadidura, cualquier otro vehículo policial o militar. "

  Tras decir esto, apoyó el fibrón en el pequeño borde adosado al efecto en la base de la pizarra, y miro fijamente a los tres componentes de su auditorio, como desafiándolos a proponer una idea nueva.  James Dean tragó saliva, dispuesto a prestar atención, mientras la pequeña Jane sonreía de oreja a oreja, y la adolorida Aretha afinaba los oídos para escuchar.  Enfocaba sus ojos sin parar de lagrimear: la oscuridad iba cediendo lugar a una niebla borrosa en la que lentamente empezaba a destacar una mancha blanca junto a la cual emanaba la voz de su padre...

  Luego de esa pequeña y efectista pausa, el Capitán Franklin Brown reanudó su clase, mientras su resquebrajado corazón empezaba a endurecerse lentamente como el acero...




24 mayo

Ajedrez y geopolítica

 


  No me gusta el ajedrez.  He jugado, si, y no me gusta.  O mas bien, debería decir...no me causa nada.

  Puedo sentarme frente a un tablero de ajedrez y ser perfectamente mediocre, iniciar el juego con entusiasmo, y descomprometerme lentamente de su desarrollo, sin ningún interés en mantener o tomar una pieza.  Ganar o perder en una representación oscura del conflicto, en una metáfora muerta, solo es útil para explicarme a mi mismo las razones de la inmovilidad del mundo, la permanencia de un poder que se resquebraja sin romperse, que permanece en eterna convalecencia.

 Me parece completamente exagerada la dedicación a un juego que no enseña nada, mas que a aceitar los engranajes que llevan a la abstracción de la mente, con el único resultado de prever un movimiento contrario antes que enseñar a disfrutar la sorpresa de lo imprevisible, que reduce el mundo a dieciséis piezas calculadamente simétricas a otras tantas, conceptualizadas como el enemigo, para imponer una matemática calculada y estéril al infinito mundo posible que rodea a la quietud silenciosa del tablero.

  Porque para eso viven, los jugadores, eternamente enamorados de su propio ego, memorizando libros enteros de jugadas de los grandes maestros, dilapidando su valioso tiempo de vida en extorsionar su mente para liberarla de cualquier sesgo de imaginación, hasta recluirla en una cuadriculada prisión en blanco y negro.  

  El mejor juego de mi vida, fue una amistosa partida con mi hijo, cuando tenía solo cuatro o cinco años, y ni siquiera conocía los movimientos ni las reglas del juego: fuimos moviendo alternativamente nuestras piezas hacia donde se encontraban las contrarias, sin ninguna regla, finalizando con el tablero vacío, y un firme, amistoso, y formal apretón de manos, muy profesionales.  Fue la partida mas emocionante, imprevisible y dulce de mi vida. 

  No hay otro entretenimiento mas protegido y simuladamente amado simultáneamente por dictadores y reyes, altos dignatarios y jerarcas de la industria, clérigos y revolucionarios de café, ministros de economía generales de oficina y  millonarios por herencia.  Es su desarrollo, y los efectos que produce en la mente, lo que a todos ellos  tranquiliza.  Y conformes pueden sentarse a observar la destrucción y destierro del pensamiento salvaje, disfrutando de un buen puro cosechado por esclavos sometidos a latigazos y un wiski añejado a la sombra fresca de una catacumba. 



  Por supuesto que en un mundo sometido al capitalismo como única posibilidad de interacción, esta destrucción y destierro es una metáfora en si misma, que entroniza la necesidad abstracta del poder, los últimos cinco mil años de filosofía esclavizadora del ser humano, y la devastadora manera en que la esencia misma de la vida, cede su lugar a un cálculo matemático destinado a ganar a costa de la caída en desgracia ajena, en una representación aparentemente inocente, que simula una guerra aséptica y de monacal calma, donde la sangre y el hambre, la traición y el frío, la ejecución y la violencia se sienten como una caricia al cerebro.

  Y ahí, justamente, es adonde nos quieren, completamente ajenos a nuestro propio corazón, haciendo sumas y restas que puedan reemplazar a toda forma de sentir, de percibir el mundo real, convirtiendo cada pensamiento y cada segundo de nuestras vidas en una justificación del lucro, de la ganancia, de la explotación.  Porque siempre es menos difícil destruir que crear, y siempre sus efectos irrevocables, favorecen la máscara del poder, del monopolio, de la opresión.

  Resumir el mundo a 64 casilleros, 64 posibilidades de expresión, es algo que ya supera la crueldad.  Pero establecer un sistema completo de jerarquías inmutables, de categorías de autoritarismo y sumisión total a las reglas, inmutable, representativo y eterno, es algo francamente macabro.  Relacionar esto, a la geopolítica mundial, a la desesperada lucha del ser humano contra su implacable destino , su instintivo camino hacia la libertad total, es...intensamente grotesco. 

  De los miles de juegos y formas de relacionarse, el ajedrez es el único donde nadie sonríe, nadie levanta la voz, pero tampoco nadie habla tierna y dulcemente... ningún cuento para niños comienza con una frase tipo  "Estaba el rey de los monos, enseñándoles a sus hijos a jugar al ajedrez..." porque envejecería a los niños veinte años en solo cinco minutos, y tal vez en vez de soñar con peces de colores y barriletes, de esperar el momento despues de la lluvia para chapalear en el barro, comenzarían a amar las matemáticas, y luego las finanzas, y antes que sus padres se dieran cuenta, estarían haciendo cuentas para cobrarles alquiler despues de comprarles su propia casa.

 Bueno, son especulaciones, elucubraciones, lo cierto es que, como todas las cosas que forman el abanico de supuestas maravillas humanas, nos ha sido impuesta con una visión distorsionada y magnificente, digna de la misión sagrada de derrotar la capacidad innata de elaborar el mundo a través de un significado y un material propio, con que cada niño nace y llora, por primera vez.

  Lleven a sus hijos al parque, que pisen el pasto hasta que sientan el asombro de clavarse la primera espina, déjenlos que rueden por las laderas hasta que su cara se aplaste contra las piedras y le pierdan el miedo a la sangre, observen como se olvidan del mundo analizando un pequeño insecto sin pensar en la posibilidad de que los pique y los mate, y disfruten de la visión de un ser humano primigenio y libre, mientras puedan mantenerlo a salvo, porque ese recuerdo no durará mucho.  

  Mañana el cuadriculado bosque de cemento nos absorberá nuevamente, a ellos y nosotros, y toda convivencia y armonía será reemplazada por una calculada simetría de piezas blancas o negras que deberemos elegir para sobrevivir, para que otros sean sacados del tablero en nuestro lugar... y bueno, así es la vida, dijo un gran campeón, antes de colgarse del ventilador, harto de la monotonía absurda que llenaba su mente hasta el último resquicio.

  No pudo ver la belleza de las hojas otoñales de los árboles frente a su ventana, hasta que fue demasiado tarde... nadie pudo explicar -y no trascendió a los medios- como fue que falleció con una sonrisa.  Y con la lengua afuera, como un simple peón sacrificado por estrategia.

 



16 mayo

Manufactura humana (Poesías)

 



Una nueva era


Cuándo terminará esta ingrata costumbre

De guardar las armas para la próxima batalla?

Cuándo será fresca y pura, nuevamente, 

La brisa ebria de humo y sangre, de la mañana?

Y cuándo dejará de asentarse el odio en esos libros

Que envenenan a los recién nacidos, inocentes...?

Mutiladas promesas de las nuevas generaciones

Esperando su turno para el mutuo desperdicio...

Y cuándo se saciará esa sed de la vieja venganza

Que apaga uno a uno a los grandes campeones?



Caminos que se cruzan



Es más fácil aguantar el asedio de un enemigo

Que la presencia continuada de un idiota.

Y la monotonía pesa, a veces, más

que el remolino del combate sin tregua

Todas las penurias, las privaciones

Nos hacen sonreír un día despues

Pero el desamor de una sola mujer

Puede derrotar la alegría infatigable

De los más temerarios guerreros.

Es tan relativo el mundo, tan inestable

Que la calma de caminar sobre cadáveres

Se quiebra con la primera lágrima de un niño.

Que derrota al disciplinado luchador?

Jamás rendido, infatigable y terco...!

Es llegar finalmente a su destino:

Ser acorralado por el mas simple vacío.

Es preferible dormir al raso, entre la escarcha

Que convivir con una casa solitaria...

Tal vez por eso en los cruces de caminos

Algunos se desvían justo antes, de las ciudades.




Punto medio


Existe la tristeza

El dolor

La desolación

La amnesia voluntaria

El olvido

El furor ciego

El vuelo.

Existe el llanto

La nostalgia

Las lágrimas

La demencia

El desgarrado grito

El aullido 

El sudor febril, nocturno.

Existe incluso

La auto flagelación

El sacrificio

El martirio

El suicidio

Como forma de expresión

El arte, final

De la sangre

Como único medio

Como último

Camino.

Existe el asesinato

La masacre

El canibalismo

El exterminio

La destrucción total

El disfraz

La transformación

El incendio

La densa espera

Del acecho

Que conduce al magnicidio.

Existe la vida sin cuerpo

La muerte aun latiendo

La inmovilidad

La oscuridad

El laberinto

El silencio

La devastación

El hambre 

El frio

El agotamiento

Pero nada alcanza

Para dibujar en el aire

Lo que siento

Por seguir

Tan lejos

De mi suelo

De mi sueño.



A corta distancia.


Donde los cuchillos no hacen mella

-Entretejido de tensos hilos de acero-

El músculo más duro tiembla, de miedo

Bajo la levedad de una caricia -al descuido-.

Todas las escombreras

Llenas de cuerpos quemados, 

Las guaridas de hienas, familiares, conocidas,

Tienen un sendero para atravesarlas.

Sin embargo la dulzura, de una voz en calma

Deja sin refugio a los guerreros

Invencidos.  Entregados, de brazos abiertos

La muerte es una decisión, la vida...solo arremete:

No se puede combatir un par de ojos, acorazados

De pestañas mansas.  Pocas veces, se puede elegir

Como y cuando, con quien, perder la batalla...

Guerra tras guerra despreciando tesoros, 

Saltando celadas y trampas, esparciendo la venganza,

Desperdiciando vidas ajenas, sin hacer cuentas.

Cuando nada queda, y la muerte se cierra

Como una noche de tormenta, el corazón,

Es camino y arma, es escudo y mapa.

Que será de mi vida mañana, indefenso

Desorientado, frágil, perdido en la niebla

De un infinito mundo nuevo.



El mercado de la dignidad en venta


El tiempo pasó furioso, impredecible,

Al galope como una manada de búfalos

Y todo lo que era claro -supuestamente- se volvió turbio.

Y los antiguos guerreros buscan a cuatro patas, oro!

En el barro ensangrentado en el que se empantanaron

Que bellos eran los ideales, cuando propiciaban noches de excesos

Que justo podría haber sido el mundo!  Si hubiera empezado por ellos,

A repartir el excedente de tanta explotación, de tanto pisoteo.

Solo necesitaban un reconocimiento, a su impecable gorgoteo

Pero nunca llegaron los premios, para sus emocionales actuaciones.

Tampoco llegaron a CEOs, mediocres pedigüeños, papeleros

Se gastaron tan rápido las treinta monedas inconfesadas

Buscando armar una salida de emergencia, para cambiar de bando

Terminaron lagrimeando contra las altas paredes, de un callejón

Sin salida.




Revisiones de otoño.


No se puede dormir con tantos enemigos

Ni soñar cien veces lo mismo

No todo lo que brilla es el sol, aunque amanezca.

Sesenta trampas por minuto, golpean en tus tobillos:

Solo caen los que no se hicieron mas fuertes...

Tanto cuesta vivir hacia adelante? 

...Que algunos no pueden caer jamás del nido.

Eternos niños consentidos, no hay un costo demasiado alto,

Como para no anotarlo en un cuaderno ajeno.

Estar vivo es como mínimo, impredecible

Aunque algunos lo intenten, no se puede esquivar

Ni disculpar a los que se escapan, cobardemente. 

No pudieron cortar los hilos de sus titiriteros?


Migración mundial

  Es uno de los mas grandes misterios, una de las mas grandes incógnitas sin respuestas que atrapa irremediablemente a los niños y científic...