23 agosto

Basural

 



  Como es que los mas bellos paisajes y entornos naturales terminan contaminados y taponados de basura?

  Por qué la pureza de su aire se vuelve humo?  Por qué los manantiales derivan en pantanos nauseabundos donde la vegetación y hasta los grandes árboles se marchitan y secan?

  Por qué esto pasa de una manera tan lenta y silenciosa, tan ostentosamente subterránea que, a la hora de analizar el desastre, es imposible encontrar responsables o siquiera saber como sucedió?

  Las preguntas parecen complejas, pero la simplicidad de sus respuestas podría resumirse en una sola palabra: "Personas".  Y como somos personas, el hecho de saber perfectamente las causas y consecuencias, de identificar con exactitud a los responsables, nos convierte en felices complices y encubridores, ya que lo único inadmisible es aceptar nuestro papel, nuestra parte, en el desarrollo de los acontecimientos.

  Es que la inpronunciable realidad nos destaca como participantes, como responsables, como causantes primigenios de la devastación de la que pretendemos desligarnos con una amarga mueca y un comentario genérico sobre lo sucios, malvados o irresponsables que son los demas.  

  Por supuesto, todos se comportan de la misma manera.

  Es que... Quien no tiene unos trapos viejos que quemar, un par de bolsas de basura en espera que hay que descartar antes de la fiesta familiar, unos cacharros o escombros, chatarra vieja que tirar?  Todos... todos tenemos una lista de problemas insolubles a la espera de una solución mágica, instantánea y final, y solo el anonimato creado por la culpa y la verguenza, la complicidad mutua y el desinteres negociado pueden crear un bache territorial-geográfico donde podamos crear un problema ambiental y social para generar soluciones propias sin el menor riesgo de castigo, desprestigio o exigencias de reparación.

  Lo dificil es ser el primero! 

  La primera persona necesita de una dosis especial de desprecio e indiferencia para mancillar la belleza circundante y cercana con el espantoso vuelto de nuestra opulencia posindustrial.  Despues?  Es mucho mas fácil.  Una vez que podemos sumarnos con nuestras bolsas de basura, mascotas muertas, restos de jardinería, residuos tóxicos o peligrosos, escombros y comida podrida, ya la culpa es compartida, y como todo lo que se comparte, se diluye en directa proporción a la cantidad de participantes.  

  Entonces la culpa es de todos, lo que quiere decir que la culpa es de alguien, de cualquiera, de otro, y que en el inmenso volumen de desperdicios y residuos que comienza a generar problemas ambientales y de salud pública, que perjudica al turismo y la autopercepción de las comunidades, nuestro pequeño aporte no significa nada.  No es importante, no es definitorio, no tiene trascendencia ni efectos.  



  Vaya simplificación! 

  El siguiente paso es que la culpa y la responsabilidad, al ser de todos por igual, pase a ser del gobierno, del estado, que finalmente ante el hecho consumado, suma su aporte bajo la aparente promesa de generar políticas ambientales coherentes, concientizar a la sociedad, y compensar a los perjudicados. 

  En realidad lo único que pasa es que se destinan presupuestos ficticios para poder ser usados en otras áreas(quién va a controlar?), instituciones fantasmas en las cuales colocar a los pacientes destinatarios de los puestos oficiales, cooperativas de trabajo informales cuyo único resultado es enriquecer a corruptos allegados al poder, mantener contentos a amigos y aliados con un modesto sueldo, y demostrar resultados ficticios ante organismos de control o instituciones internacionales, que permitan seguir drenando dinero en efectivo sin ningún atisbo de contraprestación.

  Es que somos seres humanos! Está escrito en nuestro comportamiento tribal, ahora adapado a la posmodernidad plástica del hiperconsumo y el hiperdesperdicio.  Ademas, nos vamos a preocupar tanto por la basura, cuando la misma dinámica de la indiferencia estratégica genera violencia y exclusión hacia sociedades y categorías completas de individuos, masacres, purgas y genocidios, fascismos y totalitarismos a lo largo y ancho del mundo!  

  O acaso alguien se disculpa o siquiera se preocupa por humillar, insultar o despreciar a alguien humillado, insultado y despreciado por los demas?  Son solo negocios... mantenemos nuestra estabilidad sacando la basura hacia afuera, externalizando y adosando hacia terceras personas la frustracion de no alcanzar a ser lo que pensamos que merecemos ser, el resentimiento de no obtener el reconocimiento que soñamos que nos deben, o la impotencia de no alcanzar nuestras infladas expectativas de prestigio, poder y riqueza.



  En fin, establecemos esta dinámica como equilibrio, para nivelar el proceso con que otras personas de escalafones superiores descartaron y descargaron su basura social y mental para alivianarse, en nuestras propias vidas.  Lo hacemos con otros, mas indefensos o inferiores, como antes lo hicieron hacia nosotros, en nuestra dirección.  

  Y por supuesto, los mas indefensos y expuestos de nuestra sociedad, más allá de categorías y sectores sociales geográficos y económicos, del poder adquisitivo y el prestigio, son los niños.  Y con esto aseguramos una temprana carga que perpetúe y asegure la continuidad del proceso, generación tras generación, 

  Así como la primera de las situaciones es antiecológica, generando una creciente debacle ambiental, la segunda es antihumana, aliemetando un semillero de malas conductas, traumas y resentimientos, hioocresías y favoritismos, narcicistas y tiranos, violentos y violentados, verdugos, víctimas y victimarios. 

  Y en ambos casos funciona tan bien para regular y estabilizar la sociedad actual, que no hay perspectivas inmediatas, o siquiera a largo plazo, de que una de las siguientes generaciones, logre cambiar a tiempo para evitar el inminente colapso y la destrucción total de nuestro entorno inmediato, nuestro hogar comun planetario, o nuestro esquema de convivencia forzada, de atribuciónes y compensaciónes psicológicas, estructurales, humanas.

  Es decir, dada nuestra visión individualista y cortoplacista de nuestras posibilidades y responsabilidades, todo esto tiene mayores chances de empeorar aún mas en vez de encaminarse a un principio de solución, de reparación.

  Bueno, la esperanza que retroalimenta estas actitudes, es que el desastre universal e irreversible, le toque a personas que todavía no nacieron, mientras nosotros mismos podamos ser impunes e imperseguibles, ya que, en el futuro, habremos muerto felizmente de viejos.

  Bueno... el futuro corre, y nosotros no.



22 agosto

Nuestro cuerpo: herramienta o decoración?

 




  En estos momentos en que -alrededor de todo el planeta- el alarmante descenso de la tasa de natalidad se ve como una amenaza hacia las prospecciones de producción industrial, el debate y las fracasadas soluciones e incentivos de los gobiernos, no apuntan a proteger nuestro futuro ni el de la raza humana, sino el lucro de los inmensos y transnacionales conglomerados que dominan (o luchan por dominar) los sectores tecnológicos o de manufactura, de alimentos o logística, de energía o servicios, o lo que sea que pueda transformar el cada vez mas reducido tiempo y espacio del ser humano actual, en una descomunal ganancia. 

  Porque, realmente...  Quien quiere traer un hijo al mundo si no va a poder evitar que lo usen de carne de cañon en cualquier guerra subsidiaria, o que lo masacren en un rutinario y típico genocidio televisado, lo recluten para ser un feliz verdugo fascista, o lo conviertan en un idiota absoluto atrapado en la jungla de las redes sociales!

  Bueno, hay muchas más opciones, por supuesto, solo puse algunas de ejemplo, pero no son ni por lejos las peores ni las mas tenebrosas.  El hecho es que ademas de poner nuestro amor y nuestro compromiso en la larga y trabajosa etapa de crianza humana, solo para que luego nuestros hijos sean enajenados, idiotizados y fanatizados veinticuatro horas al día... no tenemos ganas, no tenemos tiempo.

  Porque nosotros mismos, adultos en edad reproductiva, encajamos a la perfección en cualquiera de las innumerables categorías actuales, todas las cuales significan en la práctica, mas o menos lo mismo:

   Esclavos.

  Pero nuestro avance tecnológico actual, nos permite vivir como esclavos felices, ya que la felicidad ha sido redefinida y empaquetada, segmentada, sectorizada, financiada, y expendida al por mayor en innumerables puntos de venta.

  Claro que es una felicidad efímera, ficticia, que debe ser actualizada a cada momento para ser redituable, porque hasta la felicidad se vuelve una mercancía, en este globalismo acrobático, que da un salto siempre, siempre, justo un paso adelante de la desesperación.  Y bueno, el que no salta, cae, pero eso es parte de las horrorosas tasas de criminalidad, adicciones y suicidios, que toman su pequeño y valioso porcentaje de la población humana.

  Parece complicado, no? Sería posible que nos extinguieramos?

   Ni cerca, porque la esperanza de vida se extiende indefinidamente (por supuesto, junto a nuevas epidemias, males y dolencias) para proteger las ganancias de las industrias químicas y farmacéuticas.  En realidad: para mantener el sistema en movimiento, ya que hemos renunciado a toda crítica y todo pensamiento, alcanza con solo nuestro cuerpo, como receptaculo y vidriera, como vehículo y objetivo.



  Entonces venden, venden, venden, venden y venden, y nosotros no dejamos de comprar, y nos adaptamos al brillo inmediato y efímero de cada nueva moda, a la tiranía de cada nueva tendencia, al sinsentido absoluto de regir nuestra única propiedad en esta tierra por un manual cambiante y movil de subjetividades autorizadas, mantenimientos tecnicos programados, y diseños visuales destinados al juicio inmediato de nuestros congéneres.  

  Pero nuestro cuerpo, en principio, es nuestro, y como tal, no debería estar sometido a ninguna visión o diseño ajeno, a decisiones económicas de terceras personas, a políticas gubernamentales visiblemente corruptas, destructivas. Antisociales.  

  Nuestro cuerpo debería servirnos a nosotros, y nosotros servirle a su cuidado y optimización, pero no.  Hemos llegado a ser nada mas que un estandarte propagandístico, donde cada marca y cada ideología lucha por pegar su etiqueta.

  Es así que cada cosa que tuvo un significado propio, se arrebata y mercantiliza, se vacía de contenido y se reedita en forma de producto completo, comprobado. 

  No importa si por miles de años, las diversas formas de tatuaje o adorno corporal implicaban una historia común, una pertenencia a un clan o tribu, un pasaje al siguiente estado social, un territorio común cultural, o una ofrenda en agradecimiento y reconocimiento a la energía universal que a todos nos abarca, llamemoslé como queramos llamarle.

  Ahora la industria del tatuaje carece completamente de significado. Pero no importa...podemos volver a pagar por un costoso tratamiento para borrarlos con laser, o cubrirlos con otro tatuaje igual de costoso, insidioso e invasivo, que demuestre nuestra pertenencia a tal o cual sistema de esclavitud controlada, solo para la verificacion social, la aprobación de los demás. 

  Es triste comprobar cotidianamente que lo mismo pasa con la música, la danza, o cualquier otra forma de expresión o comunicación.

  Y lo mismo pasa con la ropa, con el pelo, con la piel, el color de ojos, el tamaño de nuestros atributos sexuales, nuestra sed y hambre, nuestras viejas preguntas y anhelos, nuestra necesidad de ejercitarnos o descansar, nuestro odio, indiferencia o sed de amor, aprendizaje, lo que sea... todo lo que somos no tiene mas objetivo que mover el engranaje de una máquina que produce objetos redundantes o innecesarios, cuando no directamente dañinos, que serán cotizados al precio que podamos pagar , apenas, para dejarnos siempre atras de un escalón inalcanzable de satisfacción automática. 

  Pero en algún momento de la historia, nuestro cuerpo fue una herramienta, propia, autónoma, autoportante, con la cual lograbamos acceder a la obtención de todas nuestras necesidades básicas, sean estas de relacionamiento o respeto, de manutención o traslado, de amor, sexo, autocuidado, seguridad y todo lo demas, porque el mundo era mas simple, o digamos, el mundo, era real.

  Ahora que vivimos en un escenario, donde intercambiamos nuestra individualidad y nuestra conciencia por detalladas indicaciones e itinerarios que nos dicen no solamente qué debemos hacer y como lo vamos a hacer, sino directamente qué debemos ser, en un abanico de posibilides o supuestas opciones que se verifican unas a otras como exactamente lo mismo. Estamos técnicamente muertos.



  Nuestro estado actual como especie es el de extinción funcional.  Irreversible.

  Por eso es que nadie se preocupa tanto, solo hay que dejar pasar el tiempo y divertirse, hacer locuras que podamos postear en las redes sociales, sonreir, sonreir permanentemente para no parecer payasos fracasados, y gastar  todo el dinero que podamos generar, en las estupideces que floten alrededor, lo mas rápido posible.  A disfrutar que se cae el cielo!


Inteligencia Humana

  




  Es la última tendencia.     

  Nadie realmente los escucha.  Nadie les cree.  A nadie le interesa.  Absolutamente, a nadie.  Pero es muy prestigioso, carismático, en la jerga del mundo de hoy, 'seguir" a seres humanos, hablando como seres humanos, de temas de interés humano.  

  Claro, no sabemos muy bien, que temas son, solo escuchamos los primeros quince segundos para saber que no merecen nuestro tiempo, nunca mas, pero queda muy bien tenerlos de amigos, seguidores, o lo que sea que permitan las redes sociales actuales. 

  Hoy, salí a dar una vuelta y vi una hilera de esforzados trabajadores de la construcción en la pausa de la hora del almuerzo, y la imagen era tan terrible como reveladora.  Sentados uno al lado del otro, exactamente uno al lado del otro, sin otro gesto de fraternidad mas que dejarse el lugar exacto para mover los codos sin estorbar o ser estorbado por la producción, interacción, o manipulación tecnológica(como se diga).  Pastoreaban gigabites sin otro gesto de humanidad mas que respetar el mutuo silencio para comunicarse libremente con su teléfono...

  Y si, no es  "a través de su teléfono", es: "con su teléfono".  Porque nuestra principal tarea, además de rompernos el cuello mirando una pantalla casi todo el día, es educar a las inteligencias artificiales que nos educan a nosotros.  

  Fuimos reclutados para construir el metalenguaje humano planetario y circular, traducible y simple, que pueda volver en forma de propagandas catálogos y memes.  Seguimos vivos aun porque no se ha terminado de definir completamente el gran diccionario, que abarca reacciones instintivas y preferencias manipulables, necesidades irreductibles, emociones instantáneas y pensamientos automatizables.

  Luego, cuando el gran lenguaje esté perfectamente sincronizado, como seres humanos, seremos prescindibles... 

  Bueno... "El gran lenguaje"...!  Dada nuestra educación maniqueísta competitiva, por un tiempo habrá "Grandes lenguajes" compitiendo entre si.  Inmensos corrales de captación de sentido abriendo sus tranqueras de par en par para que cada cual elija "el mejor" basado en un sentido de superioridad absurdo propio de esclavos indefensos que nada tienen, mas que su propia fantasiosamente heroica autopercepción.  

  Una de las mas absurdas facetas, es la de asumir que una maquina nos ayuda a pensar, delegando todo el trabajoso arte creativo y la imaginación hacia aleatorias búsquedas que resuelven hasta la elección del nombre de nuestros hijos.

  O bueno, también cosas menos importantes (casi todo) desde tareas escolares hasta balances empresariales, proyectos legislativos, planes de batalla o alianzas internacionales.

  Entonces pretendemos volver a escuchar a un ser humano que no existe, expresión de una libertad de pensamiento que nos espanta, nos asquea. 

  Porque la belleza matemática del algoritmo, que carece de contradicciones porque su diseño implica complacernos, genera personas vacías de sentido, víctimas de una felicidad apática que lentamente borra todo contorno, todo contraste, apuntando a un nirvana técnico donde ya no existan las diferencias.

  Incluso así, hay algo que se rebela, y algo que se revela, porque la humanidad, es una especie mucho más antigua que la primera computadora, y reconoce las cadenas de la esclavitud con que la modernidad nos enclaustró, y su bello y reluciente candado, la "IA".  



  Y en esa comodidad inerte de la negación del esfuerzo, de la retribucion instantánea como premio al abandono de toda competencia, hay una pequeña porción indomesticable dentro de cada ser humano, que reconoce a la sumisa quietud de las redes como una total derrota, y al abandono de toda iniciativa o pensamiento propio como una imitación de la muerte.

No importa que nos percibamos en una actividad frenética, solo porque movemos nuestros pulgares opuestos sobre una pantalla, convirtiendo la maravillosa herramienta evolutiva llamada "mano" en un absurdo contrasentido.

Desde afuera solo se observa un zombi inmóvil en una extraña pose.

Pero la Humanidadtiene un registro de su historia, y como animal móvil  volverá a su cueva primigenua para salvar a su prole. 

  O seremos responsables de esclavizar y destruir incluso a las futuras generaciones?  

  La humanidad late dentro de cada uno de nosotros, y la libertad que implica la conciencia de ser, es una llama que se aviva al intento de apagarla. 

  La contradiccion que se genera al entregarnos mansamente al diseño y control externo, se convierte en una guerra interna que alimenta cada día una inexplicable y creciente angustia.

  Un día no alcanzará con intoxicarnos, con anestesiarnos, con sobreestimularnos, con complacernos, con chantajearnos, con asustarnos, con amenazarnos.  

  Todas las promesas de un futuro maquinizado a nuestro servicio se esfumarán inmediatamente ante cada mirada que se desvíe de la limitada pantalla y su ficticia felicidad digital, para testificar la belleza que aún fluye en medio del naufragio de nuestras posibilidades reales de auténtica expresión. 

  El mundo aún está ahí!! Todavía somos -aunque sea tan difícil demostrarlo- "individuos", y como tales, tenemos el tiempo restante para tomar una decisión: buscar y rebuscar la puerta, la ventana escondida que nos lleve, desemboque, o nos reconecte de nuevo con la hoy aborrecible y desprestigiada, despreciada realidad. 




  

14 agosto

La Luna: Si! Era de queso!

 



  El planeta entero estaba desconcertado.  Luego de meses de filtraciones, adelantos, teorías y delirios, finalmente habían sido hallados los archivos, y no solo eso, sino los toscos escenarios y maquetas, los infantiles guiones, las narrativas mediáticas -propias de lo que dio en llamarse "Guerra Fría"- de lo que había sido uno de los fraudes mas grandes de la historia: el supuesto viaje a la Luna.  Se decía que la planificación había sido una burda imitación de un viejo libro de un antiguo autor prácticamente desconocido, llamado Julio Verme. 

.  Fue así, que un episodio casi olvidado, de la Era de la Expansión Espacial, (que precedió a la nefasta y final Era de las Fundaciones), inflamó la imaginación de los pueblos, nuevamente, hasta instalar una nueva duda, una nueva fuente de teorías, imaginativas aseveraciones, imposibles proyectos... 

  Pero quien asumiría los costos?  Los riesgos?

  La nueva humanidad estaba dedicada por completo a la reconstrucción, en casi todo el planeta aún habitable, mientras las islas de Inglaterra y Estados Unidos, que por ahora conservaban su nombre como una advertencia histórica, iban lentamente siendo desescombradas, legando tesoros arqueológicos y sorpresas imposibles de creer, cada día.  

  Solo un par de semanas antes, se había comenzado a desenterrar el llamado Mausoleo Trump, un inmenso conglomerado de túneles y salones subterráneos, conectadas directamente con el último reducto en rendirse, conocido como la "Casa Blanca"  un nombre poético que remitía a los antiguos gobiernos consensuados que habían precedido a la sangrienta tiranía del norte de América, cuyo último mandatario, había entronizado a sus hijos y yernos, cuñados y sobrinos, en una dinastía nefasta, conocida como "El  Cuarto Reino" cuya única idea motriz fue continuar la guerra interna hasta el último "estadounidense".

  De todas maneras, el final no había sido nada poético, ya que la totalidad de los recalcitrantes jerarcas y sus temerosos seguidores, que lograban resistir a todo tipo de armamento, había fallecido asfixiada por la concentración de gases letales como el metano, el sulfuro de hidrógeno, el amoníaco, o el dióxido de carbono, producto de la fermentación de los desechos humanos de los enclaustrados, y la lenta descomposición de las miles de toneladas de alimentos almacenadas inadecuadamente.

   Bueno, mas allá de los hallazgos históricos, de los restos de esa humanidad decadente y apática que había sido secuestrada y sacrificada por sus propios dirigentes, el renovado interés en viajar hacia la Luna chocaba de lleno con imposibilidades técnicas imposibles de solucionar sin ralentizar los innumerables trabajos y tareas que cotidianamente se encaraban para limpiar y renovar, restaurar y reconstruir, sembrar y descontaminar, como principales metas a largo plazo.

  Cualquier nave, mas bien, cualquier objeto, por pequeño que fuera, que se internara mas allá de la atmósfera baja de la tierra, podía contar con la absoluta certeza de colisionar con alguno de los millones de escombros, cuyos tamaños iban desde unos pocos centímetros hasta cientos de metros, derivando, chocando y todavía estallando en el espacio, y particularmente, cayendo hacia la tierra permanentemente.  En ese aspecto, los aterrizajes de material espacial, dejaban cada día, una destrucción incontrolable e impredecible, que no solo se ensañaba con la infraestructura, sino que dejaba unos doscientos muertos cada día del año, en toda la superficie de la tierra.

  Aunque se liberara un trayecto posible para lanzar un explorador...  Como asegurar su vuelta, en caso de que pudiera llegar a su destino?  Incluso una nave no tripulada, carecía de sentido, dado el costo del proyecto.  E incluso.. A quien le importaba la luna?  

  Afortunadamente los pocos millones de seres humanos que habían quedado para habitar la inmensa y salvaje Tierra, habían dado un giro conceptual, absoluto, utilizando las tecnologías disponibles para tareas encaminadas al bien común, la belleza de la convivencia armoniosa entre especies, la restauración y el saneamiento planetario y proyectos destinados a la expansión de la conciencia, antes que a la incomprensible conquista y destrucción mutua, que había dejado el planeta completamente devastado.





  Ahora, que nacían(aunque con deformaciones y deficiencias producto de la alta contaminación metálica, atmosférica y radioactiva) unos mil cuatrocientos niños al día -casi uno por minuto- la esperanza volvía lentamente a los sobrevivientes, y con ella, las ideas fantásticas, los planes improcedentes, los delirios a escala cósmica que el ahora identificado gen antirracional del ser humano, generaba contra todo instinto de supervivencia, estabilidad y sustentabilidad.

  Es por eso que nadie amaba especialmente seguir vivo, y la cotidianidad se desarrollaba entre peligros inevitables, que todos afrontaban con indiferencia, como un tributo al absurdo camino transitado hasta la miserable convivencia actual.  Es por eso que la historia de la Luna, y una nueva posibilidad de descubrir algún secreto aún desconocido, había calado tan hondo en los últimos resignados, románticos supervivientes, necesitados de una fábula sin sentido pero amable, tierna, que pudiera fabricar en su demacrado rostro sin dientes, una sola sonrisa, antes de fallecer bajo un artificial meteorito de aluminio espacial.

  Sin embargo en el aire, un despliegue infinito de insectos voladores, recorría la superficie, reproduciéndose y cazándose sin descanso, alimentando innumerables pájaros que nunca dejaban de llenar todo de trinos y gorjeos, de día o de noche, recordando su absoluto dominio de la superficie terrestre, aérea y acuática.  

  La evolución de las especies se había impuesto nuevamente, y la raza humana estaba ahora muy lejos de dominarlo todo.  Incluso, si a cualquiiera se le ocurriera la insensata idea de recuperar las visiones supremacistas que habían llevado a la decadencia y el autoexterminio, generando tecnologías absurdamente insustentables y contaminantes, ya sería muy dificil adaptarlas al formato actual del actual Homo Sapiens(concepto o etiqueta en revisión) cuya altura promedio no superaba el metro cuarenta centímetros, o los cuarenta y cinco quilos de peso. 

  Claro que la piel negra era un beneficio absoluto para soportar la inclemente radiación solar que castigaba con la muerte inmediata por deshidratación la mitad del día, aunque de vez en cuando, nacía en algún rincón olvidado, producto de una genética recesiva, alguna "quimera" como se llamaba a esos asustadizos y frágiles seres de tenue y frágil piel blanca, que ni siquiera alcanzaban a llegar a la edad reproductiva, por suerte.  Algunos los llamaban "albinos" pero era una deficición incorrecta, que parecía referirse a una condición aún mas rara y mortal, ya inregistrable.

 Así que ahora todos hablaban de la luna, porque un proyecto completamente impracticable, unía a todos en un terreno imaginario y hasta delicioso, ya que en muy poco tiempo se había llegado a la definición de que toda su superficie era de Queso, un material comestible desconocido pero largamente mencionado en registros históricos de la humanidad.  Incluso no faltaron entusiastas que profetizaban que "De  la luna venimos y a la luna volveremos" como si tuviera algún sentido escucharlos.

  En fín... de vez en cuando las espesas nubes nocturnas dejaban de vez en cuando el hueco justo en el firmamento por donde se podía ver el hermoso satélite a traves del espeso aire, inmaculado y puro, derramando su amarillo pálido sobre los bosques calcinados, los oscuros mares empetrolados y los desiertos de arena movil que el viento incesante trasladaba de un lado a otro, y su sola belleza era suficiente para renovar la esperanza de un nuevo mundo posible, que se abriera camino entre la homogénea desolación.  

  

12 agosto

Moscas muertas.

 



Parecía mirarse al espejo, pero en realidad su mirada atravesaba el pulido vidrio, las paredes de la desmantelada oficina, las amplias naves donde se iban oxidando los sectores de su soñada cadena de montaje, el parque frente a la fábrica, para levantar vuelo como un aeroplano, y atravesar a toda velocidad los estados de Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania, Maryland, como si fuera ametrallando las destartaladas vías del viejo Capitol Limited, hasta atravesar las rejas de la Casa Blanca, en Washington, y entrar por una ventana lateral, directamente a un pasillo que conectaba con la oficina central, donde se quedaba mirando fija y rabiosamente al desgarbado payaso de piel naranja que nunca, nunca paraba de sonreír satisfecho. 

  Pero él, que había vendido su Rancho en Wyoming para afrontar las deudas de la fraudulenta quiebra con la que habían desintegrado su sueño, perdido su casa en el vecindario de la Base por el mismo motivo, y haberse hundido en la desesperación y la ira, la impotencia, la tristeza y los deseos asesinos por igual, hace tiempo que no sonreía. 

  O si.  

  En las escenas que proyectaba en su imaginación, donde torturaba al presidente hasta hacerlo pedir perdón, se internaba tan profundamente que en algún momento las ratas de la fábrica se erizaban y corrían a esconderse al escuchar su maligna feroz y desequilibrada carcajada.  Hace semanas que no se afeitaba mas que para cortarse la cara disimuladamente, y bajar la presión arterial dejando escapar un poco de sangre de su cuerpo.

  Miró al hombre fijamente como si lo tuviera realmente frente a sí, dejando que su tembloroso pulso hundiera la cuchilla en su pómulo, hasta que la sangre comenzó a bajar de su mejilla a través de su huesuda mano, hasta gotear sobre el piso por la punta de su codo.  Le gruñó al espejo con rabia, y en un movimiento instintivo, le dio un cabezazo a la penosa imagen que lo amenazaba, arrepintiéndose inmediatamente de romper el espejo, aunque aliviado de que un pedazo todavía quedara sano, funcional, para mantener el ritual cotidiano de hacerse daño.

  Cada día repasaba la turbulenta historia, asombrado de haberse dejado embaucar con palabras dulces y trabajadas sonrisas, inexplicables ganancias y extravagantes promesas.  Es que al principio funcionó bien, los primeros tiempos, todo parecía tan encaminado que descartó todo recelo, toda defensa, toda precaución, obnubilado por los espectaculares rendimientos que prometían los contratos a punto de firmarse.  

  Se recordó agradeciendo y reverenciando al "Gran Hombre" al que consideraba su amigo, y se sintió el ser humano más estúpido de la Tierra.

   Absorbido, ensimismado, ilusionado.  Entusiasmado en el diseño de nuevos proyectos y sectores que prometían convertir su proyecto en la Planta Industrial mas grande de Chicago, engañado por las sonrisas de los falsos obreros que poco a poco habían ido reemplazando a los originales trabajadores, no llegó a darse cuenta que su sueño se convertía poco a poco en una cáscara vacía, donde las cartas habían sido repartidas hace rato, hasta llegar un día para enfrentarse con el silencio mas aterrador que había conocido en su vida, predecesor de las fajas de clausura, los embargos, la guerra judicial, la amenaza de cárcel por traición a la patria...

  Cada uno de sus maravillosos proyectos había sido vendido secretamente al país que mas  detestaba, sin dejar siquiera una palmera en la desolada isla de escombros donde ahora sangraba.  Todo había sido culpa de su profesión: como viejo aviador, una vez que despegaba, no podía dejar de ansiar más velocidad y más paisajes recorridos, y había convertido el sueño de volar en la más espantosa pesadilla que pudiera recordar.  


 

 Cuanto debo estar pesando?  Pensó, pasando el pulgar de su mano derecha sobre sus prominentes costillas, al salir afuera por un par de minutos, solamente para desafiar la presencia del Servicio Secreto, que monitoreaba, vigilaba y custodiaba cada uno de sus movimientos... Su pegajoso pantalón, del cual escapaban sus sucios pies descalzos, se abrió al dar un pequeño salto triunfal entrando nuevamente a su feudo, y lo hizo analizar hasta cuando valdría la pena mantener su decadente reinado.  Valía la pena llamarle siquiera vida a este lento e interminable caer en un vacío infinito, interminable, vacío.  

  Como un zombi del fentanilo caminó paso tras paso -trabajosamente- hacia la torre de la antena, haciendo un recuento de sus numerosas relaciones (que en la misma semana trágica habían pasado a considerarlo un completo desconocido) seguramente - concedió, como un regalo a su dignidad- amenazados, chantajeados o perseguidos por el inmenso poder de su enemigo.  

  Aferraba la carpeta contra su estómago, subiendo escalón tras escalón, hasta llegar a la base de la antena, que comenzó a escalar arriesgadamente, dejando que el viento primaveral zarandeara su escuálido esqueleto.  El mundo entero iba a saber la verdad, se dijo, fijando su mirada en el manojo de rascacielos que se veían a lo lejos...

  Su mano izquierda se tomó del tramo final,  afirmándose para que su mano derecha pudiera cerrarse alrededor del caño del pararrayos.  Por un segundo se sintió flamear como una bandera de justicia y libertad, que pudiera destruir todo el mal, el dolor y la traición a los que había sido sometido. 

  Recordó su anhelado primer salto en paracaídas, y como la ilusión se había transformado en miedo, mirando el campo que corría bajo la panza del viejo avión de carga.  Pero finalmente saltó, y luego se hizo rutinario, y luego olvidó las emociones simples e intensas que sentía al inicio de su carrera.

  Con un lento desapego, aflojó sus dedos hasta despegarse del mástil del pararrayos, volando, por última vez.  

  La carpeta tomó su propio camino, perdiendo sus hojas manuscritas a medida que lo acompañaba en su caída.  

  Cerró los ojos absorbiendo el viento, disfrutando de tres segundos de libertad al fin, estrellándose contra el hormigón de la base de la antena, en el techo de la fábrica, dejando su cabeza con una mueca casi parecida a una sonrisa, colgando hacia afuera del borde de la torre.  

  Los agentes asignados en ese momento, que habían seguido su penoso periplo a través de sus largavistas, no pudieron dejar de sentir una cierta tristeza, al ser testigos del agrio momento, tras lo cual encendieron el automóvil y lo dirigieron hacia la entrada de la fábrica, donde descendieron para sacar del baúl un cartel que decía "SE VENDE", que fijaron con precintos plásticos al enrejado.  

  Luego uno de ellos tomó su radio y despues de un suspiro anunció el fatal, previsible, esperado desenlace: "El pájaro voló, repito, el pájaro voló.  Aguardamos por instrucciones".  Luego prendieron sus cigarrillos, y disfrutaron por un par de minutos del silencio de los desiertos y ruinosos suburbios, antes de que el equipo de limpieza llegara con su brusquedad y sus malos modales.  


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10 agosto

Capacidad de diálogo

 



  No es que no podamos negociar, consensuar, compartir, construir y dialogar.  No es que no sea posible la paz: solo la vemos como inalcanzable.  Y esto, también, lo hemos aprendido.

  Basta mirar cualquier interacción pública humana, cualquier debate presidencial televisado, cualquier relato deportivo, cualquier absurdo -pero educativo- Reality Show al estilo de Gran Hermano, para reconocer los patrones que atravesamos durante nuestra crianza y educación formal. 

  Inmediatamente vemos que se usan cada una de las técnicas de asedio psicológico como elementos constructivos del discurso, que la descalificación se homologa a un argumento, que el insulto se disfraza de adjetivo, y que las mas descaradas mentiras, se escudan en inalcanzables autoridades, a las que nos está vedado recurrir, si no es para convalidarlas.

  Y para asegurar el esquema de chantaje y represión que los lazos familiares modernos -firmemente convalidados- imprimen en la mente del pequeño niño, del desorientado y rebelde adolescente, se acentúan en la escuela, durante años.  

  Y la vida transcurre mientras se fortalecen y se repiten los mismos esquemas, día tras día, hasta que un joven aspirante a universitario, llega listo para obedecer y trampear a la vez, para convalidar todo autoritarismo mientras busca pequeñas ventanas privadas de libertad consuetudinariamente permitidas, a través de las perversiones y las drogas, el alcohol, el juego, la violencia, la estafa, la religión, la prostitución, la traición.  

  O incluso: el crimen.

   Es por eso que un niño de la calle, que creció buscando que comer cada día, protegiendo su cuerpo de depredadores, cada noche, tiene mas posibilidades de liderar exitosamente una organización que un graduado con honores en cualquier prestigiosa universidad.  Nuestra admirable educación de esclavos, no gradúa mas que esclavos, y no produce mas que inútiles y aduladores, tramposos, estafadores, o cualquier otra categoría que no ponga en peligro el sistema: es el criadero de nuestros futuros dirigentes.

  Y es en esa licuadora de mentes que justifica la lucha de la clase media, en esos salones de entrenamiento de la sumisión, donde los elegidos aprenden la dinámica del poder y de la obediencia ciega, del lucro a costa de todo y de todos, donde nadan los aspirantes, siempre con la boca abierta, esperando a los pescadores corporativos, que cada año extraen lo mejor, o lo mas correcto, digamos...los idóneos.

  Entonces todo vuelve a renovarse, y los viejos carcamales y los decadentes multimillonarios sonríen viendo preñarse sus fundaciones, sus corporaciones, de sangre nueva y buena, que renovará todo sin cambiar nada, absolutamente nada, para que todo siga igual, por cien años mas.

  Claro, el planeta no alcanza, y eso es tan obvio y evidente que nadie le presta atención.  A quién le gustan los problemas, las complicaciones? Mejor vivir en el limbo de la ignorancia y la desinformación, donde siempre hay tiranos fabricados que asesinar impunemente, países rebeldes que arrasar y saquear hasta el colapso total, razas y especies que exterminar sin perder el sueño.

  Tenemos un bonito nombre para eso, le llamamos democracia, todavía... Porque la democracia corporativa, tiene ese brillo de billetes volando a punto de caer en nuestras manos, que nos distraen de toda la basura y la sangre que encharca y atrapa nuestros pies. 

 Un día, la careta de los guardianes de la libertad no será tan útil ni necesaria, y el absoluto totalitarismo -que en realidad estábamos ansiosamente esperando- campeará a sus anchas sin mayores necesidades de justificar los próximos asesinatos, invasiones, saqueos y genocidios, que ya se sostienen en motivos tan absurdos, tan incoherentes y abiertamente falsos, que empiezan a estresar a todos los círculos políticos hegemónicos actuales.


  

  Tranquilos! 

  Falta ajustar algunos hilos, todavía, concentrar mas el poder, acaparar mas recursos, generar un monopolio mas inalterable y monolítico, y seguir convirtiendo al cien por ciento de la población en monos de zoológico encerrados atrás de una pantalla inteligente.

  Hay que seguir peregrinando hacia el nuevo dios que convierte todos los deseos en realidades lejanas e inalcanzables, pero cotidianas, y todos los temores en monstruos debajo de la cama, que se esfuman en cuanto accedemos a nuestra red social, donde el mundo entero es como queremos, y todo es como nosotros, y cada día se parece a mañana, y al anterior, y podemos relajarnos como parte de una gran manada despreocupada que solo ve pasto y agua hasta el fin del horizonte.

  Amamos nuestra estupidez, la deseamos, recibimos con el pan en la mano a los invasores de nuestro espacio mental, como preludio a bajarnos los pantalones para recibir a los invasores de nuestro espacio físico... 

  No! No se preocupen! 

  Solo son metáforas, nadie va a ser sodomizado sin una justa retribución, sin una autorización expresa, sin una elegante contraprestación.  Somos sometidos con la frágil promesa de poder someter a otros, y en esa esperanza nos convertimos en pasto de las nuevas manadas, y todo se renueva permanentemente, a una velocidad que siempre nos deja desactualizados, intentando no tropezar delante de la avalancha que busca espacios que no existen, que no volverán a existir.

  Enajenaron el mundo y nos quedamos mirando, nos volvimos nacionalistas y racistas, misóginos, machistas, feministas, vegetarianos, veganos, gimnastas, tercermundistas, elitistas, futbolistas, oficinistas, contratistas, supremacistas, comunistas, liberales, soldados, otakus, o lo que queramos elegir entre un amplio abanico de posiciones preestablecidas y fijas, rígidas, inalterables, donde la angostura de nuestro poder, la permanente fragilidad de nuestra motivación, y el riesgo de ser desplazados nos empuja instintivamente a la violencia y la guerra, la masacre.

  No, no es instinto, es una reacción aprehendida, impuesta, impresa en nuestro cuerpo y nuestra mente a través de millones de horas de propaganda, adiestramiento y domesticación, de previsibles alegrías aguadas y profundos temores estructurales, de ambiciones frenéticas y relaciones consensuadas a través del utilitarismo comercial y el despojo energético, el canibalismo, el cinismo, el impune asesinato a distancia por manos de terceros, que despues de votar inmediatamente repudiaremos.

  Siempre somos inocentes.

  En todos los canales y todos los portales podemos ver una larga lista de culpables para cada problema en que estemos hundidos hasta el cogote, como si una mano invisible nos empujara hacia el barro del sinsentido y la desolación, o hacia las movedizas arenas del implacable ascenso social, donde un segundo de duda o distracción nos puede hacer caer de las escaleras hacia el abismo.

 En fin, a quien le sirve la paz en este mundo, para hundirnos en la espantosa igualdad, lo único que nos tranquiliza es golpear primero, y ver agonizar a nuestros posibles competidores, lentamente, porque aprendimos a disfrutar de la agonía ajena, el dolor, la desesperación de los demás.

  Mucho menos permitiremos la paz a nuestros dirigentes, que solo encarnan y reflejan con exactitud los deseos de los pastores corporativos que nos arrean de un extremo al otro, siempre trotando hacia un horizonte en peligro, hacía un territorio que se esfuma ante nuestros ojos, que debemos arrebatar antes que nos sea arrebatado.

  Allá adelante la guerra, y nosotros esperando que liberen nuestros nuevos pastos, felices, engordando, sin necesidad de razonar que un día nosotros mismos, o nuestros hijos, serán parte de la carnicería que alimenta los engranajes.  Un día seremos parte del paisaje que otros arrebatan antes que se esfume, y deberemos asesinar y mutilar para mantener a los pastores corporativos, a los jerarcas mundiales apostando, porque las ruedas del progreso ya no pueden detenerse sin riesgo de no volver a marchar.

  Nosotros podemos detenernos.  Podríamos sacar el pie del acelerador y mirar por la ventanilla: revisar todo, toda nuestra educación, nuestros valores, nuestra maliciosa filosofía, y confraternizar productivamente con el resto de la especie humana, con el resto de las especies animales y vegetales del planeta, con el resto de nuestra única y pequeña y maravillosa tierra.  

  Uffff!!!  Cuanto trabajo, esto nos estresa de solo pensarlo, mejor atropellar a un indigente para mejorar la autoestima, mejor sumarse a los gritos desaforados de los que piden sangre, mejor convertir todo en una cifra en la billetera, que nos sirva para comprar influencias y permisos, indulgencia, poder, impunidad, diversión, y asegurarnos de girar a tiempo, para no quedar en el frente de batalla, para que mueran otros en nuestro lugar, en nuestro nombre, como hicimos siempre.


  

  Ahora mismo, nacen miles de niños que aprenden desde el primer día a manipularnos, a asesinarnos, a desbarrancarnos para alimentar a los cocodrilos que chapotean eternamente en los bordes del plato, mientras nos permitimos pensar que mañana todo seguirá igual, solo porque el sistema que nos produce, consume y descarta, sigue igual, hoy, igual que mañana, igual que ayer, cuando nos enseñaron a caminar.  


28 julio

Episodio Narco

  

     


 


  Hollywood nos adiestró para romantizar nuestra propia muerte, idolatrando todas las maneras de evadir las leyes de la convivencia para buscar alternativas instantáneas de acumulación capitalista.  Una de las mas perversas ficciones, es la fantasía narco, que transforma a jóvenes pobres en reyes de la ciudad -aunque sea solo por la oscura y breve noche de la adicción- a través de la varita mágica de la cocaína o cualquier otra droga que permita un disimulado acople a la corrupción política que formatea a su gusto las maleables y obedientes fuerzas de seguridad.       

  Sin embargo, día tras día, a través de la imparable avalancha de zombis que destruyen los suburbios cotidianamente, lo único comprobable es que tras setenta años de narcopolítica continuada y permanente, solo unas pocas familias -descaradamente diletantes del poder, ambivalentes y gatopardistas- han logrado construir un capital económico, a costa de la decadencia absoluta, la enfermedad, y la muerte permanente de culpables e inocentes por igual.  

  En definitiva, el actual Narcointendente, en cumplimiento del pacto secreto con el anterior Narcointendente, se comprometió  solemnemente a brindar impunidad absoluta a los kioscos de droga, a cambio de un modesto porcentaje de su funcionamiento.  Sabe muy bien de que está hablando: su absurdo y desmotivante trabajo como fiscal corrupto en los tribunales locales, le da un panorama absolutamente claro de las cantidades y los porcentajes que puede reclamar a cambio de sus renovados servicios.

  Hemos asistido indiferentes, al episodio completo de la destrucción de lo que fue una hermosa ciudad.

  Decenas de miles de personas de cada barrio de Concordia, y esto puede extrapolarse a todo Entre Ríos, han sido tomadas como rehenes desde hace décadas, solo para favorecer un discurso incoherente que abogaba por una teórica defensa de los humildes y vulnerables, mientras los cocinaba a fuego lento en el inmenso caldero del hambre y la violencia, con el solo fin de dar combustible a un negocio protegido y ejercido desde las mas altas esferas del poder.  

  Un poder que no soñaban con perder, o siquiera ver reducido, y que, al día de hoy, se convirtió en un pesado grillete atado a una descontrolada y cada vez mas atomizada corporación en retroceso, que se consume a si mismo en un remolino de violencias y traiciones crecientes, cuyas salpicaduras ya mojan los lustrados zapatos de temerosos legisladores y funcionarios, jueces, dirigentes, empresarios.  Fue una larga primavera negra la que convirtió la impotencia y la desesperación social en una interminable fiesta de millonarias y fantasmagóricas empresas adheridas al estado.  

  Pero, como dice ese viejo proverbio marroquí, que escuche por primera vez entre el polvo que levantaban las patas de los camellos:  "No importa lo bien que la encales, ninguna pared permanece blanca para siempre".  Claro, el solo transcurrir del tiempo hace que un pedazo se descascare por allá, que una grieta se alargue y abra más acá, o que el simple paso de los días vaya desluciendo y ajando el trabajo mas perfecto, que ya no resiste un vistazo desde lejos, y mucho menos, una mirada detallada y minuciosa, que busque detalles entre las rugosidades y las pinceladas apuradas de los artesanos, humillados y mal pagados.

  Cuando la protección mediática cae por su propio peso, ya que la costumbre de cotizar el silencio y la fábula a precio de oro, se justificaba por lo grotesco y evidente de la realidad que debían tapar, y tantos inútiles periodistas -sin mas herramientas que la adulación y la obsecuencia- empiezan a lavar su cara mordiendo todas las manos que los alimentaron y que aun intentan sujetarlos, cada minuto es mas peligroso que el anterior.  

Los traidores del presente y los futuros arrepentidos sonríen por igual, y cada nueva causa penal se vuelve una espada de Damocles, pendiente sobre una multitud cada vez mas desconfiada de sus propios amigos y socios.  Cada preso temeroso y solitario puede tomar la decisión de prender el ventilador y esparcir mierda a niveles nunca vistos.  

  Hasta en lo mas bajo de la escalera, los antes tranquilos vendedores minoristas de droga se la pasan mirando tras su espalda, añorando la impunidad total que tuvieron, y los gallitos de barrio, ya se lo piensan antes de descargar su pistola o su rabiosa puñalada, sabiendo que tal vez, ahora, la justicia (a pesar o por causa de la política) haya dejado de protegerlos.

  Hasta el floreciente negocio de la rehabilitación está cayendo en entredicho, al comprobarse rutinariamente que consume inmensas cantidades de recursos sin generar ninguna solución, mas que mantener y criar como niños a decenas de miles de adictos que drenan los recursos del estado solo para evitar la prisión, sin mayores resultados que volver a las calles a ser peores que antes... 

  El negocio, debe seguir.

  Es que, cuando una cantidad tan grande de gente se hastió de ser perjudicada para salvar a unos pocos clanes criminales, ya no hay protección para nadie, ni favores que puedan ser pagados.  Solo queda un abanico de adicciones, enfermedades y acusaciones familiares, que apuntan a descargar la sorprendente novedad de comprobar que nadie va a darle la mano a un ahogado, con el solo resultado de hundirse junto con el.  Y lo peor es que...todas las cuentas serán cobradas.  Todas.  Llegó la hora de pagar y...con qué?

  Esta misma noche, miles de adictos dormirán felices bajo la lluvia.  Tal vez algunos no se levanten de nuevo.

 

Basural

    Como es que los mas bellos paisajes y entornos naturales terminan contaminados y taponados de basura?   Por qué la pureza de su aire se ...