14 agosto

La Luna: Si! Era de queso!

 



  El planeta entero estaba desconcertado.  Luego de meses de filtraciones, adelantos, teorías y delirios, finalmente habían sido hallados los archivos, y no solo eso, sino los toscos escenarios y maquetas, los infantiles guiones, las narrativas mediáticas -propias de lo que dio en llamarse "Guerra Fría"- de lo que había sido uno de los fraudes mas grandes de la historia: el supuesto viaje a la Luna.  Se decía que la planificación había sido una burda imitación de un viejo libro de un antiguo autor prácticamente desconocido, llamado Julio Verme. 

.  Fue así, que un episodio casi olvidado, de la Era de la Expansión Espacial, (que precedió a la nefasta y final Era de las Fundaciones), inflamó la imaginación de los pueblos, nuevamente, hasta instalar una nueva duda, una nueva fuente de teorías, imaginativas aseveraciones, imposibles proyectos... 

  Pero quien asumiría los costos?  Los riesgos?

  La nueva humanidad estaba dedicada por completo a la reconstrucción, en casi todo el planeta aún habitable, mientras las islas de Inglaterra y Estados Unidos, que por ahora conservaban su nombre como una advertencia histórica, iban lentamente siendo desescombradas, legando tesoros arqueológicos y sorpresas imposibles de creer, cada día.  

  Solo un par de semanas antes, se había comenzado a desenterrar el llamado Mausoleo Trump, un inmenso conglomerado de túneles y salones subterráneos, conectadas directamente con el último reducto en rendirse, conocido como la "Casa Blanca"  un nombre poético que remitía a los antiguos gobiernos consensuados que habían precedido a la sangrienta tiranía del norte de América, cuyo último mandatario, había entronizado a sus hijos y yernos, cuñados y sobrinos, en una dinastía nefasta, conocida como "El  Cuarto Reino" cuya única idea motriz fue continuar la guerra interna hasta el último "estadounidense".

  De todas maneras, el final no había sido nada poético, ya que la totalidad de los recalcitrantes jerarcas y sus temerosos seguidores, que lograban resistir a todo tipo de armamento, había fallecido asfixiada por la concentración de gases letales como el metano, el sulfuro de hidrógeno, el amoníaco, o el dióxido de carbono, producto de la fermentación de los desechos humanos de los enclaustrados, y la lenta descomposición de las miles de toneladas de alimentos almacenadas inadecuadamente.

   Bueno, mas allá de los hallazgos históricos, de los restos de esa humanidad decadente y apática que había sido secuestrada y sacrificada por sus propios dirigentes, el renovado interés en viajar hacia la Luna chocaba de lleno con imposibilidades técnicas imposibles de solucionar sin ralentizar los innumerables trabajos y tareas que cotidianamente se encaraban para limpiar y renovar, restaurar y reconstruir, sembrar y descontaminar, como principales metas a largo plazo.

  Cualquier nave, mas bien, cualquier objeto, por pequeño que fuera, que se internara mas allá de la atmósfera baja de la tierra, podía contar con la absoluta certeza de colisionar con alguno de los millones de escombros, cuyos tamaños iban desde unos pocos centímetros hasta cientos de metros, derivando, chocando y todavía estallando en el espacio, y particularmente, cayendo hacia la tierra permanentemente.  En ese aspecto, los aterrizajes de material espacial, dejaban cada día, una destrucción incontrolable e impredecible, que no solo se ensañaba con la infraestructura, sino que dejaba unos doscientos muertos cada día del año, en toda la superficie de la tierra.

  Aunque se liberara un trayecto posible para lanzar un explorador...  Como asegurar su vuelta, en caso de que pudiera llegar a su destino?  Incluso una nave no tripulada, carecía de sentido, dado el costo del proyecto.  E incluso.. A quien le importaba la luna?  

  Afortunadamente los pocos millones de seres humanos que habían quedado para habitar la inmensa y salvaje Tierra, habían dado un giro conceptual, absoluto, utilizando las tecnologías disponibles para tareas encaminadas al bien común, la belleza de la convivencia armoniosa entre especies, la restauración y el saneamiento planetario y proyectos destinados a la expansión de la conciencia, antes que a la incomprensible conquista y destrucción mutua, que había dejado el planeta completamente devastado.

  Ahora, que nacían(aunque con deformaciones y deficiencias producto de la alta contaminación metálica, atmosférica y radioactiva) unos mil cuatrocientos niños al día -casi uno por minuto- la esperanza volvía lentamente a los sobrevivientes, y con ella, las ideas fantásticas, los planes improcedentes, los delirios a escala cósmica que el ahora identificado gen antirracional del ser humano, generaba contra todo instinto de supervivencia, estabilidad y sustentabilidad.

  Es por eso que nadie amaba especialmente seguir vivo, y la cotidianidad se desarrollaba entre peligros inevitables, que todos afrontaban con indiferencia, como un tributo al absurdo camino transitado hasta la miserable convivencia actual.  Es por eso que la historia de la Luna, y una nueva posibilidad de descubrir algún secreto aún desconocido, había calado tan hondo en los últimos resignados, románticos supervivientes, necesitados de una fábula sin sentido pero amable, tierna, que pudiera fabricar en su demacrado rostro sin dientes, una sola sonrisa, antes de fallecer bajo un artificial meteorito de aluminio espacial.

  Sin embargo en el aire, un despliegue infinito de insectos voladores, recorría la superficie, reproduciéndose y cazándose sin descanso, alimentando innumerables pájaros que nunca dejaban de llenar todo de trinos y gorjeos, de día o de noche, recordando su absoluto dominio de la superficie terrestre, aérea y acuática.  

  La evolución de las especies se había impuesto nuevamente, y la raza humana estaba ahora muy lejos de dominarlo todo.  Incluso, si a cualquiiera se le ocurriera la insensata idea de recuperar las visiones supremacistas que habían llevado a la decadencia y el autoexterminio, generando tecnologías absurdamente insustentables y contaminantes, ya sería muy dificil adaptarlas al formato actual del actual Homo Sapiens(concepto o etiqueta en revisión) cuya altura promedio no superaba el metro cuarenta centímetros, o los cuarenta y cinco quilos de peso. 

  Claro que la piel negra era un beneficio absoluto para soportar la inclemente radiación solar que castigaba con la muerte inmediata por deshidratación la mitad del día, aunque de vez en cuando, nacía en algún rincón olvidado, producto de una genética recesiva, alguna "quimera" como se llamaba a esos asustadizos y frágiles seres de tenue y frágil piel blanca, que ni siquiera alcanzaban a llegar a la edad reproductiva, por suerte.  Algunos los llamaban "albinos" pero era una deficición incorrecta, que parecía referirse a una condición aún mas rara y mortal, ya inregistrable.

 Así que ahora todos hablaban de la luna, porque un proyecto completamente impracticable, unía a todos en un terreno imaginario y hasta delicioso, ya que en muy poco tiempo se había llegado a la definición de que toda su superficie era de Queso, un material comestible desconocido pero largamente mencionado en registros históricos de la humanidad.  Incluso no faltaron entusiastas que profetizaban que "De  la luna venimos y a la luna volveremos" como si tuviera algún sentido escucharlos.

  En fín... de vez en cuando las espesas nubes nocturnas dejaban de vez en cuando el hueco justo en el firmamento por donde se podía ver el hermoso satélite a traves del espeso aire, inmaculado y puro, derramando su amarillo pálido sobre los bosques calcinados, los oscuros mares empetrolados y los desiertos de arena movil que el viento incesante trasladaba de un lado a otro, y su sola belleza era suficiente para renovar la esperanza de un nuevo mundo posible, que se abriera camino entre la homogénea desolación.  

  

12 agosto

Moscas muertas.

 



Parecía mirarse al espejo, pero en realidad su mirada atravesaba el pulido vidrio, las paredes de la desmantelada oficina, las amplias naves donde se iban oxidando los sectores de su soñada cadena de montaje, el parque frente a la fábrica, para levantar vuelo como un aeroplano, y atravesar a toda velocidad los estados de Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania, Maryland, como si fuera ametrallando las destartaladas vías del viejo Capitol Limited, hasta atravesar las rejas de la Casa Blanca, en Washington, y entrar por una ventana lateral, directamente a un pasillo que conectaba con la oficina central, donde se quedaba mirando fija y rabiosamente al desgarbado payaso de piel naranja que nunca, nunca paraba de sonreír satisfecho. 

  Pero él, que había vendido su Rancho en Wyoming para afrontar las deudas de la fraudulenta quiebra con la que habían desintegrado su sueño, perdido su casa en el vecindario de la Base por el mismo motivo, y haberse hundido en la desesperación y la ira, la impotencia, la tristeza y los deseos asesinos por igual, hace tiempo que no sonreía. 

  O si.  

  En las escenas que proyectaba en su imaginación, donde torturaba al presidente hasta hacerlo pedir perdón, se internaba tan profundamente que en algún momento las ratas de la fábrica se erizaban y corrían a esconderse al escuchar su maligna feroz y desequilibrada carcajada.  Hace semanas que no se afeitaba mas que para cortarse la cara disimuladamente, y bajar la presión arterial dejando escapar un poco de sangre de su cuerpo.

  Miró al hombre fijamente como si lo tuviera realmente frente a sí, dejando que su tembloroso pulso hundiera la cuchilla en su pómulo, hasta que la sangre comenzó a bajar de su mejilla a través de su huesuda mano, hasta gotear sobre el piso por la punta de su codo.  Le gruñó al espejo con rabia, y en un movimiento instintivo, le dio un cabezazo a la penosa imagen que lo amenazaba, arrepintiéndose inmediatamente de romper el espejo, aunque aliviado de que un pedazo todavía quedara sano, funcional, para mantener el ritual cotidiano de hacerse daño.

  Cada día repasaba la turbulenta historia, asombrado de haberse dejado embaucar con palabras dulces y trabajadas sonrisas, inexplicables ganancias y extravagantes promesas.  Es que al principio funcionó bien, los primeros tiempos, todo parecía tan encaminado que descartó todo recelo, toda defensa, toda precaución, obnubilado por los espectaculares rendimientos que prometían los contratos a punto de firmarse.  

  Se recordó agradeciendo y reverenciando al "Gran Hombre" al que consideraba su amigo, y se sintió el ser humano más estúpido de la Tierra.

   Absorbido, ensimismado, ilusionado.  Entusiasmado en el diseño de nuevos proyectos y sectores que prometían convertir su proyecto en la Planta Industrial mas grande de Chicago, engañado por las sonrisas de los falsos obreros que poco a poco habían ido reemplazando a los originales trabajadores, no llegó a darse cuenta que su sueño se convertía poco a poco en una cáscara vacía, donde las cartas habían sido repartidas hace rato, hasta llegar un día para enfrentarse con el silencio mas aterrador que había conocido en su vida, predecesor de las fajas de clausura, los embargos, la guerra judicial, la amenaza de cárcel por traición a la patria...

  Cada uno de sus maravillosos proyectos había sido vendido secretamente al país que mas  detestaba, sin dejar siquiera una palmera en la desolada isla de escombros donde ahora sangraba.  Todo había sido culpa de su profesión: como viejo aviador, una vez que despegaba, no podía dejar de ansiar más velocidad y más paisajes recorridos, y había convertido el sueño de volar en la más espantosa pesadilla que pudiera recordar.  


 

 Cuanto debo estar pesando?  Pensó, pasando el pulgar de su mano derecha sobre sus prominentes costillas, al salir afuera por un par de minutos, solamente para desafiar la presencia del Servicio Secreto, que monitoreaba, vigilaba y custodiaba cada uno de sus movimientos... Su pegajoso pantalón, del cual escapaban sus sucios pies descalzos, se abrió al dar un pequeño salto triunfal entrando nuevamente a su feudo, y lo hizo analizar hasta cuando valdría la pena mantener su decadente reinado.  Valía la pena llamarle siquiera vida a este lento e interminable caer en un vacío infinito, interminable, vacío.  

  Como un zombi del fentanilo caminó paso tras paso -trabajosamente- hacia la torre de la antena, haciendo un recuento de sus numerosas relaciones (que en la misma semana trágica habían pasado a considerarlo un completo desconocido) seguramente - concedió, como un regalo a su dignidad- amenazados, chantajeados o perseguidos por el inmenso poder de su enemigo.  

  Aferraba la carpeta contra su estómago, subiendo escalón tras escalón, hasta llegar a la base de la antena, que comenzó a escalar arriesgadamente, dejando que el viento primaveral zarandeara su escuálido esqueleto.  El mundo entero iba a saber la verdad, se dijo, fijando su mirada en el manojo de rascacielos que se veían a lo lejos...

  Su mano izquierda se tomó del tramo final,  afirmándose para que su mano derecha pudiera cerrarse alrededor del caño del pararrayos.  Por un segundo se sintió flamear como una bandera de justicia y libertad, que pudiera destruir todo el mal, el dolor y la traición a los que había sido sometido. 

  Recordó su anhelado primer salto en paracaídas, y como la ilusión se había transformado en miedo, mirando el campo que corría bajo la panza del viejo avión de carga.  Pero finalmente saltó, y luego se hizo rutinario, y luego olvidó las emociones simples e intensas que sentía al inicio de su carrera.

  Con un lento desapego, aflojó sus dedos hasta despegarse del mástil del pararrayos, volando, por última vez.  

  La carpeta tomó su propio camino, perdiendo sus hojas manuscritas a medida que lo acompañaba en su caída.  

  Cerró los ojos absorbiendo el viento, disfrutando de tres segundos de libertad al fin, estrellándose contra el hormigón de la base de la antena, en el techo de la fábrica, dejando su cabeza con una mueca casi parecida a una sonrisa, colgando hacia afuera del borde de la torre.  

  Los agentes asignados en ese momento, que habían seguido su penoso periplo a través de sus largavistas, no pudieron dejar de sentir una cierta tristeza, al ser testigos del agrio momento, tras lo cual encendieron el automóvil y lo dirigieron hacia la entrada de la fábrica, donde descendieron para sacar del baúl un cartel que decía "SE VENDE", que fijaron con precintos plásticos al enrejado.  

  Luego uno de ellos tomó su radio y despues de un suspiro anunció el fatal, previsible, esperado desenlace: "El pájaro voló, repito, el pájaro voló.  Aguardamos por instrucciones".  Luego prendieron sus cigarrillos, y disfrutaron por un par de minutos del silencio de los desiertos y ruinosos suburbios, antes de que el equipo de limpieza llegara con su brusquedad y sus malos modales.  


https://textosandroides.blogspot.com/2025/05/tabanos.html


https://textosandroides.blogspot.com/2026/02/tabano-negro-otro-fracaso-estrategico.html


10 agosto

Capacidad de diálogo

 



  No es que no podamos negociar, consensuar, compartir, construir y dialogar.  No es que no sea posible la paz: solo la vemos como inalcanzable.  Y esto, también, lo hemos aprendido.

  Basta mirar cualquier interacción pública humana, cualquier debate presidencial televisado, cualquier relato deportivo, cualquier absurdo -pero educativo- Reality Show al estilo de Gran Hermano, para reconocer los patrones que atravesamos durante nuestra crianza y educación formal. 

  Inmediatamente vemos que se usan cada una de las técnicas de asedio psicológico como elementos constructivos del discurso, que la descalificación se homologa a un argumento, que el insulto se disfraza de adjetivo, y que las mas descaradas mentiras, se escudan en inalcanzables autoridades, a las que nos está vedado recurrir, si no es para convalidarlas.

  Y para asegurar el esquema de chantaje y represión que los lazos familiares modernos -firmemente convalidados- imprimen en la mente del pequeño niño, del desorientado y rebelde adolescente, se acentúan en la escuela, durante años.  

  Y la vida transcurre mientras se fortalecen y se repiten los mismos esquemas, día tras día, hasta que un joven aspirante a universitario, llega listo para obedecer y trampear a la vez, para convalidar todo autoritarismo mientras busca pequeñas ventanas privadas de libertad consuetudinariamente permitidas, a través de las perversiones y las drogas, el alcohol, el juego, la violencia, la estafa, la religión, la prostitución, la traición.  

  O incluso: el crimen.

   Es por eso que un niño de la calle, que creció buscando que comer cada día, protegiendo su cuerpo de depredadores, cada noche, tiene mas posibilidades de liderar exitosamente una organización que un graduado con honores en cualquier prestigiosa universidad.  Nuestra admirable educación de esclavos, no gradúa mas que esclavos, y no produce mas que inútiles y aduladores, tramposos, estafadores, o cualquier otra categoría que no ponga en peligro el sistema: es el criadero de nuestros futuros dirigentes.

  Y es en esa licuadora de mentes que justifica la lucha de la clase media, en esos salones de entrenamiento de la sumisión, donde los elegidos aprenden la dinámica del poder y de la obediencia ciega, del lucro a costa de todo y de todos, donde nadan los aspirantes, siempre con la boca abierta, esperando a los pescadores corporativos, que cada año extraen lo mejor, o lo mas correcto, digamos...los idóneos.

  Entonces todo vuelve a renovarse, y los viejos carcamales y los decadentes multimillonarios sonríen viendo preñarse sus fundaciones, sus corporaciones, de sangre nueva y buena, que renovará todo sin cambiar nada, absolutamente nada, para que todo siga igual, por cien años mas.

  Claro, el planeta no alcanza, y eso es tan obvio y evidente que nadie le presta atención.  A quién le gustan los problemas, las complicaciones? Mejor vivir en el limbo de la ignorancia y la desinformación, donde siempre hay tiranos fabricados que asesinar impunemente, países rebeldes que arrasar y saquear hasta el colapso total, razas y especies que exterminar sin perder el sueño.

  Tenemos un bonito nombre para eso, le llamamos democracia, todavía... Porque la democracia corporativa, tiene ese brillo de billetes volando a punto de caer en nuestras manos, que nos distraen de toda la basura y la sangre que encharca y atrapa nuestros pies. 

 Un día, la careta de los guardianes de la libertad no será tan útil ni necesaria, y el absoluto totalitarismo -que en realidad estábamos ansiosamente esperando- campeará a sus anchas sin mayores necesidades de justificar los próximos asesinatos, invasiones, saqueos y genocidios, que ya se sostienen en motivos tan absurdos, tan incoherentes y abiertamente falsos, que empiezan a estresar a todos los círculos políticos hegemónicos actuales.


  

  Tranquilos! 

  Falta ajustar algunos hilos, todavía, concentrar mas el poder, acaparar mas recursos, generar un monopolio mas inalterable y monolítico, y seguir convirtiendo al cien por ciento de la población en monos de zoológico encerrados atrás de una pantalla inteligente.

  Hay que seguir peregrinando hacia el nuevo dios que convierte todos los deseos en realidades lejanas e inalcanzables, pero cotidianas, y todos los temores en monstruos debajo de la cama, que se esfuman en cuanto accedemos a nuestra red social, donde el mundo entero es como queremos, y todo es como nosotros, y cada día se parece a mañana, y al anterior, y podemos relajarnos como parte de una gran manada despreocupada que solo ve pasto y agua hasta el fin del horizonte.

  Amamos nuestra estupidez, la deseamos, recibimos con el pan en la mano a los invasores de nuestro espacio mental, como preludio a bajarnos los pantalones para recibir a los invasores de nuestro espacio físico... 

  No! No se preocupen! 

  Solo son metáforas, nadie va a ser sodomizado sin una justa retribución, sin una autorización expresa, sin una elegante contraprestación.  Somos sometidos con la frágil promesa de poder someter a otros, y en esa esperanza nos convertimos en pasto de las nuevas manadas, y todo se renueva permanentemente, a una velocidad que siempre nos deja desactualizados, intentando no tropezar delante de la avalancha que busca espacios que no existen, que no volverán a existir.

  Enajenaron el mundo y nos quedamos mirando, nos volvimos nacionalistas y racistas, misóginos, machistas, feministas, vegetarianos, veganos, gimnastas, tercermundistas, elitistas, futbolistas, oficinistas, contratistas, supremacistas, comunistas, liberales, soldados, otakus, o lo que queramos elegir entre un amplio abanico de posiciones preestablecidas y fijas, rígidas, inalterables, donde la angostura de nuestro poder, la permanente fragilidad de nuestra motivación, y el riesgo de ser desplazados nos empuja instintivamente a la violencia y la guerra, la masacre.

  No, no es instinto, es una reacción aprehendida, impuesta, impresa en nuestro cuerpo y nuestra mente a través de millones de horas de propaganda, adiestramiento y domesticación, de previsibles alegrías aguadas y profundos temores estructurales, de ambiciones frenéticas y relaciones consensuadas a través del utilitarismo comercial y el despojo energético, el canibalismo, el cinismo, el impune asesinato a distancia por manos de terceros, que despues de votar inmediatamente repudiaremos.

  Siempre somos inocentes.

  En todos los canales y todos los portales podemos ver una larga lista de culpables para cada problema en que estemos hundidos hasta el cogote, como si una mano invisible nos empujara hacia el barro del sinsentido y la desolación, o hacia las movedizas arenas del implacable ascenso social, donde un segundo de duda o distracción nos puede hacer caer de las escaleras hacia el abismo.

 En fin, a quien le sirve la paz en este mundo, para hundirnos en la espantosa igualdad, lo único que nos tranquiliza es golpear primero, y ver agonizar a nuestros posibles competidores, lentamente, porque aprendimos a disfrutar de la agonía ajena, el dolor, la desesperación de los demás.

  Mucho menos permitiremos la paz a nuestros dirigentes, que solo encarnan y reflejan con exactitud los deseos de los pastores corporativos que nos arrean de un extremo al otro, siempre trotando hacia un horizonte en peligro, hacía un territorio que se esfuma ante nuestros ojos, que debemos arrebatar antes que nos sea arrebatado.

  Allá adelante la guerra, y nosotros esperando que liberen nuestros nuevos pastos, felices, engordando, sin necesidad de razonar que un día nosotros mismos, o nuestros hijos, serán parte de la carnicería que alimenta los engranajes.  Un día seremos parte del paisaje que otros arrebatan antes que se esfume, y deberemos asesinar y mutilar para mantener a los pastores corporativos, a los jerarcas mundiales apostando, porque las ruedas del progreso ya no pueden detenerse sin riesgo de no volver a marchar.

  Nosotros podemos detenernos.  Podríamos sacar el pie del acelerador y mirar por la ventanilla: revisar todo, toda nuestra educación, nuestros valores, nuestra maliciosa filosofía, y confraternizar productivamente con el resto de la especie humana, con el resto de las especies animales y vegetales del planeta, con el resto de nuestra única y pequeña y maravillosa tierra.  

  Uffff!!!  Cuanto trabajo, esto nos estresa de solo pensarlo, mejor atropellar a un indigente para mejorar la autoestima, mejor sumarse a los gritos desaforados de los que piden sangre, mejor convertir todo en una cifra en la billetera, que nos sirva para comprar influencias y permisos, indulgencia, poder, impunidad, diversión, y asegurarnos de girar a tiempo, para no quedar en el frente de batalla, para que mueran otros en nuestro lugar, en nuestro nombre, como hicimos siempre.


  

  Ahora mismo, nacen miles de niños que aprenden desde el primer día a manipularnos, a asesinarnos, a desbarrancarnos para alimentar a los cocodrilos que chapotean eternamente en los bordes del plato, mientras nos permitimos pensar que mañana todo seguirá igual, solo porque el sistema que nos produce, consume y descarta, sigue igual, hoy, igual que mañana, igual que ayer, cuando nos enseñaron a caminar.  


28 julio

Episodio Narco

  

     


 


  Hollywood nos adiestró para romantizar nuestra propia muerte, idolatrando todas las maneras de evadir las leyes de la convivencia para buscar alternativas instantáneas de acumulación capitalista.  Una de las mas perversas ficciones, es la fantasía narco, que transforma a jóvenes pobres en reyes de la ciudad -aunque sea solo por la oscura y breve noche de la adicción- a través de la varita mágica de la cocaína o cualquier otra droga que permita un disimulado acople a la corrupción política que formatea a su gusto las maleables y obedientes fuerzas de seguridad.       

  Sin embargo, día tras día, a través de la imparable avalancha de zombis que destruyen los suburbios cotidianamente, lo único comprobable es que tras setenta años de narcopolítica continuada y permanente, solo unas pocas familias -descaradamente diletantes del poder, ambivalentes y gatopardistas- han logrado construir un capital económico, a costa de la decadencia absoluta, la enfermedad, y la muerte permanente de culpables e inocentes por igual.  

  En definitiva, el actual Narcointendente, en cumplimiento del pacto secreto con el anterior Narcointendente, se comprometió  solemnemente a brindar impunidad absoluta a los kioscos de droga, a cambio de un modesto porcentaje de su funcionamiento.  Sabe muy bien de que está hablando: su absurdo y desmotivante trabajo como fiscal corrupto en los tribunales locales, le da un panorama absolutamente claro de las cantidades y los porcentajes que puede reclamar a cambio de sus renovados servicios.

  Hemos asistido indiferentes, al episodio completo de la destrucción de lo que fue una hermosa ciudad.

  Decenas de miles de personas de cada barrio de Concordia, y esto puede extrapolarse a todo Entre Ríos, han sido tomadas como rehenes desde hace décadas, solo para favorecer un discurso incoherente que abogaba por una teórica defensa de los humildes y vulnerables, mientras los cocinaba a fuego lento en el inmenso caldero del hambre y la violencia, con el solo fin de dar combustible a un negocio protegido y ejercido desde las mas altas esferas del poder.  

  Un poder que no soñaban con perder, o siquiera ver reducido, y que, al día de hoy, se convirtió en un pesado grillete atado a una descontrolada y cada vez mas atomizada corporación en retroceso, que se consume a si mismo en un remolino de violencias y traiciones crecientes, cuyas salpicaduras ya mojan los lustrados zapatos de temerosos legisladores y funcionarios, jueces, dirigentes, empresarios.  Fue una larga primavera negra la que convirtió la impotencia y la desesperación social en una interminable fiesta de millonarias y fantasmagóricas empresas adheridas al estado.  

  Pero, como dice ese viejo proverbio marroquí, que escuche por primera vez entre el polvo que levantaban las patas de los camellos:  "No importa lo bien que la encales, ninguna pared permanece blanca para siempre".  Claro, el solo transcurrir del tiempo hace que un pedazo se descascare por allá, que una grieta se alargue y abra más acá, o que el simple paso de los días vaya desluciendo y ajando el trabajo mas perfecto, que ya no resiste un vistazo desde lejos, y mucho menos, una mirada detallada y minuciosa, que busque detalles entre las rugosidades y las pinceladas apuradas de los artesanos, humillados y mal pagados.

  Cuando la protección mediática cae por su propio peso, ya que la costumbre de cotizar el silencio y la fábula a precio de oro, se justificaba por lo grotesco y evidente de la realidad que debían tapar, y tantos inútiles periodistas -sin mas herramientas que la adulación y la obsecuencia- empiezan a lavar su cara mordiendo todas las manos que los alimentaron y que aun intentan sujetarlos, cada minuto es mas peligroso que el anterior.  

Los traidores del presente y los futuros arrepentidos sonríen por igual, y cada nueva causa penal se vuelve una espada de Damocles, pendiente sobre una multitud cada vez mas desconfiada de sus propios amigos y socios.  Cada preso temeroso y solitario puede tomar la decisión de prender el ventilador y esparcir mierda a niveles nunca vistos.  

  Hasta en lo mas bajo de la escalera, los antes tranquilos vendedores minoristas de droga se la pasan mirando tras su espalda, añorando la impunidad total que tuvieron, y los gallitos de barrio, ya se lo piensan antes de descargar su pistola o su rabiosa puñalada, sabiendo que tal vez, ahora, la justicia (a pesar o por causa de la política) haya dejado de protegerlos.

  Hasta el floreciente negocio de la rehabilitación está cayendo en entredicho, al comprobarse rutinariamente que consume inmensas cantidades de recursos sin generar ninguna solución, mas que mantener y criar como niños a decenas de miles de adictos que drenan los recursos del estado solo para evitar la prisión, sin mayores resultados que volver a las calles a ser peores que antes... 

  El negocio, debe seguir.

  Es que, cuando una cantidad tan grande de gente se hastió de ser perjudicada para salvar a unos pocos clanes criminales, ya no hay protección para nadie, ni favores que puedan ser pagados.  Solo queda un abanico de adicciones, enfermedades y acusaciones familiares, que apuntan a descargar la sorprendente novedad de comprobar que nadie va a darle la mano a un ahogado, con el solo resultado de hundirse junto con el.  Y lo peor es que...todas las cuentas serán cobradas.  Todas.  Llegó la hora de pagar y...con qué?

  Esta misma noche, miles de adictos dormirán felices bajo la lluvia.  Tal vez algunos no se levanten de nuevo.

 

22 julio

Bajamar (Poesías)

 




Inocencia


Duerme.

Regálale al mundo un instante más de belleza...

Un brillante segundo más de conexión eterna.

Todas las preguntas, todas las respuestas

Flotan y juegan, retozan, gozan, y se preñan:

Hacen del frío mundo cuadriculado humano,

De la jaula de motivos y deberes, de intenciones,

Contradicciones y justificaciones, de fatales miserias

Calculadas, un irrisorio carrusel de pájaros bobos

Que simulan volar para ciegos espectadores que fingen

Mirar para otro lado.  Despierta.  Haz de tu tiempo un papel

En este teatro absurdo.  Juega a ser mas importante que ayer.

Abre bien los ojos que el golpe llega suavemente, lento, engañoso...

Tan cuidadosamente escenificado que te sientas, dirigiendo

El teatro que te observa.  Solo se mas fuerte, hoy, que ayer:

Cuando se aburran darán a otro tu papel.  Hay mil maneras

De someterte al exterminio, de gastarte, de volver tu vida

Un camino de aburrimiento o de autodestrucción.

Descansa.

A nadie le importan tus pies humeantes, amoratados, 

Tu necesidad de respirar, de volver, de intentar ser...

Solo una pequeña pausa basta, no tendrás más, no te dejarán.

Nada de este mundo debería importarte. Si querés escapar,

Solo hay un camino, una ventana, un sendero oculto, para saltar

romper el tenue cortinado, esa pared ficticia, de papel...

Que te separa del resto de los seres vivientes que no tienen

Nombre, solo son.  Matan o mueren, respiran, comen, 

Sin pretender saber, sin sentir ninguna, ni la menor necesidad

De pertenecer al catálogo que te hace sonreír, orgulloso,

De ser humano, dominar, y oscurecer, sin ningún beneficio,

Desde tu inicio, hasta el triste, miserable, anticipado final.



  Bosque


Infinito refugio, el bosque esconde, oculta...

Todo, y a todos, sin distinción abraza, bajo su alero.

No es dueño de las discrepancias que llevan al enfrentamiento, 

Ni le importa quien mata, o por que.  Solo protege al que lo respeta.

Convierte el frio en calor, o el calor en frio, su sombra es casi como magia.

Dibuja música con el viento, traza subterráneas galerías en el barro fresco, 

Y deja de premio para los buscadores, semillas, frutos y huesos viejos.

Ha hecho tanta vida de osamentas,  tantas manadas nuevas que siguen alimentando la tierra...

No necesita nada y se ofrece como percha, solo para ver, como las aves rapaces, 

Se dejan caer hacia su centro, como en un sueño.


Intergeneración

 

Malezas cuando nacen

Malezas cuando crecen

Malezas, cuando dan semilla,

Comen basura como tigres

Que hubieran nacido sin dientes

Ríen como animales tristes

Nacidos en cautiverio, añoran

Un paisaje que ni soñaron

Ni sus padres se lo contaron

Y tampoco podrán explicarlo

Malezas crepitando en el incendio

Malezas bajo las grandes ruedas

Malezas muriendo de beber veneno

Recostados en el surco, indolentes

Disfrutando la muerte del sembrado

(El orden no conmueve sino ofende)

Como un señuelo esperando el pato

Reciben en la cara el primer disparo

Malezas amontonadas al borde del camino

Malezas llenando las rebosantes zanjas

Malezas secas que el viento desparrama

Y el mundo entero ve pasar y calla

La eterna postal de la muerte inesperada

Ya llueve y el barro burbujea de nuevo

Dando refugio a las alimañas




Caracoles y corales


Como en una ruta empinada

En cada curva del camino, los escombros hablan:

Velocidad suburbana, sustancias alteradas.

Corruptos y oportunistas, pintando...

Falsas líneas de llegada, frenéticas curvas. 

No todos pueden ver el paisaje, el pasaje, al abismo,

Y nunca hubo asientos seguros para niños.

Destinos inventados, peaje tras peaje, pagan,

Piel y huesos, ilusiones, realidad, o ficciones por igual.

Mientras tanto, impunes enfermeros, sonriendo, 

Capturan sobrevivientes, efímeros negocios sucios.

Bendecidos por amos y esclavos, indolentes, 

Fingiendo cautiverio en un recreo de puertas abiertas.

Ya no pueden caminar los árboles secos...




Últimos pasos


Sombras que vagan., recorriendo el tiempo negro

De una niebla espesa cada día mas cerrada...

Sombras que vagan, sin mas esperanzas rancias

Que vivir hasta mañana.

Sombras que vagan, sin mas beneficios

Que tirarse en una cama...

Día tras día, noche tras noche siguen soñando:

Que el destino les regala ese gol de media cancha.

Hablando solo con sus fantasmas, atravesando...

Calles desiertas llenas de pozos de agua mansa

Y ventanales donde rebalsan turbias miradas.


19 julio

Ruptura

 



Un gemido resonaba en la habitación vacía.   .

  Bueno, en realidad resonaba en la inmensa caverna de su desmantelado pecho, que había tenido que desalojar despiadadamente, y a toda velocidad.  

  Reptaba pastoso por el umbral de su garganta y atravesaba trabajosamente sus dientes, para vibrar contra los muebles de madera reciclada, haciendo que derramen y rompan contra el suelo toda clase de recuerdos y carpetas, libros, fotos, vasos, platos y macetas de tierra reseca y muerta.  Y seguía rebotando como en un anfiteatro para pegarse finalmente a las paredes, que lentamente empezaban a derretirse y descascararse.

  Pero si la habitación temblaba como un compacto bloque, era porque el sismológico lamento surgía de su cuerpo tembloroso contra el suelo, traspirando como una fuente, al punto de llenar el espacio completo de agua hasta superar el pequeño escalón de la puerta y empezar a correr por  el pasillo y despues escaleras abajo, hasta salir por la puerta de calle hacia afuera, y finalmente unirse a la corriente sucia que corría junto al cordón de la vereda.

  En su vida de cazador no había disculpado una sola vida antes que la suya.  Podría enumerar las decenas de cueros que había limpiado con el acero de su cuchillo, empapando la tierra de sangre buena y fresca.  No se había privado de sacrificar y consumir ninguna especie conocida, ni siquiera la humana, y en su afán de conseguir un enemigo tan letal como él, que finalmente lo derrotara honorablemente, había rastrillado el mundo de lado a lado y de arriba a abajo.

  No había tenido éxito: su instinto de supervivencia era capaz de intuir el peligro en el momento en que se estaba gestando, y si ponía los pies en una trampa era para probarse a si mismo, y para humillar a sus enemigos, ilusos, ilusionados con verlo colgar de un semáforo en alguna avenida, como mensaje y escarmiento para cualquier otro futuro rebelde.

  Pero los había visto, observándolo, otra vez.  Con sus sonrisas torcidas, como disfrutando anticipadamente de haber encontrado una vulnerabilidad donde clavar su afilada y ponzoñosa estaca. 

  Una tormenta no dura toda la vida.  

  Finalmente, había detenido su brazo, ofendido, completamente desilusionado de seguir vivo, y tener que adaptarse finalmente a compartir el mundo con tantos millones de inconsecuentes y absurdos, obedientes ciudadanos de primera clase, mientras miraba con nostalgia -al reconocerse mutuamente en las calles- a los perros de pelea que ahora tenían la misión de segar a guadañazos las mas oscuras praderas del mundo.

  Los acontecimientos mundiales no tenían ningún secreto para su lógica.  Implacable, su análisis descartaba la engañosa geopolítica para reducir todo a flujos comerciales, que igual que ayer, desde siempre, diseñaban el orden de las batallas y el ruidoso y lento desplazamiento de los ejércitos.  Porque ninguna guerra puede darse sin un abundante financiamiento, y ni siquiera comienza sin la dulce perspectiva del saqueo y la toma de tierras, mujeres y esclavos.  

  Siempre había sido así, aunque antes había un poco mas de honor, un poco mas de respeto, un poco mas de liderazgo real en el terreno.  Ahora podía apostar su misma vida al ganador de la actual contienda, solo basándose en quién todavía mantenía los viejos valores como brújula, en un campo de batalla cada vez mas engañoso, donde la arrogancia y el sadismo de los supuestos conquistadores, convertía en vergüenza y aislamiento creciente cada centímetro de terreno fugazmente ganado, sea en los ámbitos económico, político, jurídico, social, territorial o incluso publicitario o mediático...

  Era en este virtual Coliseo, donde los cada vez mas escasos aliados del imperio se jugaban apresuradamente sus últimas cartas frente a un mundo que solo ganaba tiempo para reacomodarse mientras simulaba creer en las innumerables mentiras con que intentaban encubrir sus interminables y cada vez mas evidentes crímenes.  

  Pero el inexistente panorama de victoria redibujado cotidianamente por la inteligencia artificial, las redes sociales y el inmenso entramado de medios de comunicación que atravesaba el planeta entero, se habían convertido en un déficit impagable más, que se sumaba a la decadencia de su tecnología militar obsoleta en acelerada decadencia. 

  Como estratega, adivinaba el próximo ataque fallido, la siguiente falsa bandera, el aparatoso y fugaz posicionamiento de unos y otros jugadores secundarios, pero la repetida postal, era de una feroz e imparable derrota, que un día no podría ser ocultada.

  Incluso la última trinchera donde el poder había jugado con ventaja, el cine, se había vuelto tan ostentosamente apologética y propagandística, que hasta los actores y directores, y los antes prestigiosos festivales, iban cayendo en el desprecio, el descrédito, la indiferencia mundial.  

 Y él había dado un paso al costado justo en medio de la batalla final, para entregarse a la sensación desconocida del amor, que nunca había intuido tan intensa e impredecible como la muerte y la guerra.  Pero el mundo iba a ser arrasado y se iba a quedar mirando, solo para escuchar una vez mas la voz que ahora mismo intentaba despertarlo.

  _...Amor. Amor despertate, estas soñando... -la mujer intentaba volverlo a la realidad con la mayor dulzura posible, mientras fruncía el ceño, como compartiendo el dolor que expresaba el rostro contracturado y tenso, de dientes terriblemente apretados.-

_Amor...amor.  Por qué estás en el piso? Vamos a la cama.  Estás todo traspirado, date un baño... -insistía la mujer, reconociendo en las tenazas que ahora aferraban sus manos, el primer destello de conciencia fuera de lo que sea que estuviera soñando.-

Finalmente el cuerpo se aflojó con un largo suspiro, y como un cachorro que busca el calor se acurrucó, tembloroso, contra el cuerpo arrodillado a su lado, contra su familiar aroma a calle y humo, dejándose acariciar por una vieja canción de cuna, como una criatura. Pero la ternura era un territorio tan nuevo y desconocido, que su cuerpo se incorporó por si mismo de un salto, al tiempo que abría, bien alerta, los ojos.  

_Disculpame, no se con que estaba soñando.  Te asusté?

_No.  No importa, estoy bien...por que estabas en el suelo? 

_No podía dormir del calor, no se... soñé que llovía...puede ser?

_Es la canilla del baño que gotea. Volvió el agua, vamos a poder cocinar...

_Si me pagan esta semana vamos a poder comprar un ventilador...

_Estas seguro que querés ir a trabajar? Te hago un tecito antes de salir.

_Bueno.  -respondió mansamente- Pero alcanza para bañarme?

_Si, se juntaron como ocho litros, sacate ese olor a perro que tenés... -dijo ella, espantándolo como si fuera un callejero intentando robarle un pedazo de pan...-

Cerró los ojos refregándose contra el cuerpo tibio y suave recostado a su lado, pero de repente preguntó, preocupado:

_Y vos?

_Yo espero un rato mas, no tengo sueño.  Capaz estudie un rato, mañana tenemos geografía...

_En eso si te puedo ayudar...

_Seguro que si, mi Capitán de los siete mares, ahora vuelva al agua... -ordenó imperiosamente, mientras esquivaba los mordiscones con que él intentaba molestarla.-

   Él se repasó su musculoso cuerpo con la esponja, sonriendo de felicidad.  Se sentía un tipo con suerte, aún trabajando a destajo para apenas comer.  

  Se vistió en silenció, y buscó un almohadón para poner bajo la cabeza de su amada, quien ahora se había dormido, ella misma, en el piso. El último saquito de té humeaba dentro de la taza de aluminio.  Pensó en dejárselo todo para ella, pero le pareció un gesto de amor mas completo, tomarse la mitad, antes de volver a taparlo con el platito.  Se recordó a si mismo conseguir algo de azúcar

  Oscurecía.  Las luces de la calle se encendieron, y con ellas el velador de la pequeña pieza.  Acomodó la pequeña carpeta en el cajón que hacía de mesa de luz, se puso la camisa sucia que apenas se oreaba, colgando del picaporte, y dándole un beso suave, salió al pasillo de la pensión.  Cerró lentamente la puerta, para no perderse la sonrisa con que ella lo despedía, entredormida... Sabía que apenas se fuera, se levantaría a leer y hacer su tarea, ordenar el cuarto, y lavar alguna remera, si sobraba agua despues de bañarse.  

  Cuando volviera, todo estaría distinto, pero ella seguiría durmiendo en la misma posición, y esperándolo con la misma sonrisa. 

  Compartirían un par de horas abrazados antes de despedirla con un tibio y rico beso, antes que se fuera al Bachillerato para Adultos, orgullosa y arreglada.  Despues se iría a atender el puesto en el semáforo.

 No se veían mas que cinco o seis horas al día, pero parecían miles de años.  Mientras caminaba, explotó un recuerdo:  Una vez había matado a un tipo que sonreía.  Sonreía como si la muerte ni siquiera le importara.  Era tan extraño que nunca pudo entenderlo... ahora, sabía por qué.  

  Se alisó el pelo grasoso con los dedos, mientras tarareaba una canción de moda.  Indiferente a la gente que lo miraba espantado, sonreía de felicidad.  Podía morir, podrían matarlo ahora mismo, pero no podrían borrarle la sonrisa.  Se sentía feliz en su nueva vida... el mundo no iba a estallar mañana, y tampoco le importaba.

06 julio

Poder, existencialismo y espiritualidad

 



El lenguaje del poder se escribe desde polos opuestos, porque el poder necesita -siempre- transformarse, negociar, acaparar sentido y validarse desde verdades y mentiras, desde amigos y enemigos, desde propios y desconocidos. 

  Porque el poder (estamos hablando del poder humano de imponer guerras, genocidios y tiranías, absurdos y mentiras, de adaptar a pueblos enteros a su feliz esclavitud, no de lo que lo que por miles de años antes se consideró el único y verdadero Poder: el poder de ver mas allá de las apariencias, de percibir a través de los velos de la realidad, de conectarse con el misterio y la divinidad implícita en todos los seres vivos y no vivos), el poder necesita imponerse a través de la violencia y el exterminio cíclico de las diferencias, no desde la comunicación y la complementariedad, la coexistencia o el mutuo respeto.  

  No, el poder necesita fijar límites y contraponer referencias con claridad, impecables metáforas, fantásticos mitos modernos que expliquen por qué una porción abrumadoramente mayoritaria de la población, debe sacrificarse sin miramientos, cotidianamente, para que un insignificante sector aventajado, siga gozando de privilegios insostenibles, injustos e indefendibles.  

  Es así que los diccionarios están llenos de palabras grandilocuentes usadas para expresar la parafernalia en uso destinada a machacar a los desafortunados.

  O incluso se nos presenta como "belleza" -y se nos impone hasta aceptarlo- a los más monstruosos actos de propaganda y autovalidación con que llenan los museos y los castillos, los ministerios y palacios presidenciales, las embajadas y millonarias mansiones. 

  Ese es el territorio favorito donde los artistas, como mansas palomas de plaza, van a derrochar su creatividad asesinando el sentido en nombre de una renta vitalicia (en el mejor de los casos), o favores de cualquier tipo que mimen a sus inútiles inflados egos, a cambio del eterno acto de maquillar masacres, tiranías y desfalcos.

  Hay, hubo, y habrá excepciones, claro está.

  Pero hay excepciones para contrastar la regla, para alimentar a los disconformes.  La única tarea permanente del poder es glorificarse y justificarse a si mismo.  Es así que son innumerables las categorías que cortan en dos al ser humano, para diferenciar los necesarios y dignos, de los descartables y molestos.

  No existe la palabra "Aplánico" verdad? No tuvieron tanto poder los terraplanistas, o no fueron confrontados al punto de generar una categoría execrable de renegados y excluidos a la cual estigmatizar y señalar como sospechosos y culpables de lo que se necesite.  

  Si, existen, claro está, las palabras "Ateo", o "Apátrida" para dejar en claro quienes son los enemigos de los conceptos más importantes con los que se construye la hegemonía dominante del mundo moderno actual.

  "Asintomatico" será el próximo gran insulto? En esta era de epidemias virtuales, forzadas, mediáticas, ficticias...

  El poder necesita crear palabras que etiqueten a los seres libres, para que las maltrechas ovejas que tienen como paisaje un cerco eterno e infranqueable, no se sientan tentadas a saltar del corral. Pero las palabras no se refieren a los de afuera, sino a los de adentro, son categorizaciones arbitrarias, impuestas a la fuerza y sin permiso a quienes no participan de ellas, para tranquilidad de los sometidos.  



  Porque la sumisión y la impotencia cotidiana de atestiguar la propia imposibilidad de cambiar nada, de oponerse a nada, de crear o generar nada, se apaciguan con la ficticia pertenencia al clan, con el calor de las anónimas masas, con la sutil y descuidada caricia del liderazgo hacia el inerte público que sostiene sus temblorosas bases.  

  Y es así -desde hace diez mil años- que las infinitas posibilidades humanas fueron vaciadas de contenido, y a pesar de la insignificancia de esta modernidad insulsa e improductiva, siguen siendo cercenadas hasta llegar a la frontera actual: el reemplazo de seres vivos y conscientes por maquinas ensambladas de metales, circuitos y cables, el reemplazo del infinito poder de abstracción y síntesis, de comprensión panorámica y dialéctica de un ser humano, por el imperfecto y monótono producto de un programa de computación, una" inteligencia" artificial que  puede disfrazarse de cualquier cosa menos ser real.

  Pero esto pasó porque ya habíamos perdido la conexión con nuestra propia sacralidad, creando religiones tan acotadas como los países que las usaban para imponer su dominación, regenteadas por oscuros liderazgos aliados a cada imperio que usó al ser humano para volver este maravilloso planeta contra si mismo.  

  Entonces la idea de dios(o dioses), ya artificial, utilitaria y distorsionada, pasó a separarse del ser humano, no solo como algo externo y ajeno, sino como un despiadado mecanismo de control, que solo permitiría la felicidad a cambio de inmensos sacrificios y donativos hechos a fugaces intermediarios humanos.

  Y es este el andamiaje obsoleto que promueve y permite todas las arbitrariedades modernas, sometiendo a una inerte raza humana a una justicia macabra y clasista que dicen derivar o degenerar de una justicia eterna propia de dioses inmutables e incomparablemente incapaces de equivocarse.

  El mismo concepto de dios es absurdo y maquiavélico: tenemos que convencernos sin preguntar, de que hay un dios omnipotente que creó la totalidad del universo, solo para privilegiar a un ínfimo insecto bípedo, permitiéndole destruir y esclavizar su propia creación.  

  Pero lo pensamos, es cómodo, es infinitamente cómodo recostarnos en un concepto absurdo que nos permita liberarnos de toda responsabilidad sobre nuestros actos y nuestras omisiones, sobre la valoración de cada interminable inquisición o genocidio humano, hacia su propia raza o cualquier otro ser vivo, hasta llegar a su propio exterminio.  A su total extinción.

  ...Criaturas de dios.

  Tememos un infernal castigo que desconocemos, mientras fingimos una virtud indemostrable para ganarnos un cielo jamás comprobado.  Y en el camino toleramos todas las maldades y las masacres cotidianas, la humillación y la injusticia, la mentira y el simulacro descarado...  El discurso del poder nos espera con sus palabras grandilocuentes para cobijarnos en cuanto hayamos subido un escalón, apoyándonos sobre las cabezas de nuestros semejantes.

  Cada día la campana toca de nuevo, y en la línea de largada se amontonan miles de millones de miserables dispuestos a todo.  Daremos la zancadilla antes que nos hagan resbalar, y emboscaremos a los incautos para prevalecer y acaparar, ese es nuestro único destino.  Hasta que no dejemos de creer en estos dioses favoritistas y comencemos a respetar la vida entera, no vamos a dejar de incendiar y matar con una sonrisa torcida y siniestra.   Tal vez sigamos adelante hasta que ya no quede mas nada, salvo un altar miserable donde postrarnos a ser perdonados por nuestra supuesta y permisiva divinidad...




La Luna: Si! Era de queso!

    El planeta entero estaba desconcertado.  Luego de meses de filtraciones, adelantos, teorías y delirios, finalmente habían sido hallados ...