Es la última tendencia.
Nadie realmente los escucha. Nadie les cree. A nadie le interesa. Absolutamente, a nadie. Pero es muy prestigioso, carismático, en la jerga del mundo de hoy, 'seguir" a seres humanos, hablando como seres humanos, de temas de interés humano.
Claro, no sabemos muy bien, que temas son, solo escuchamos los primeros quince segundos para saber que no merecen nuestro tiempo, nunca mas, pero queda muy bien tenerlos de amigos, seguidores, o lo que sea que permitan las redes sociales actuales.
Hoy, salí a dar una vuelta y vi una hilera de esforzados trabajadores de la construcción en la pausa de la hora del almuerzo, y la imagen era tan terrible como reveladora. Sentados uno al lado del otro, exactamente uno al lado del otro, sin otro gesto de fraternidad mas que dejarse el lugar exacto para mover los codos sin estorbar o ser estorbado por la producción, interacción, o manipulación tecnológica(como se diga). Pastoreaban gigabites sin otro gesto de humanidad mas que respetar el mutuo silencio para comunicarse libremente con su teléfono...
Y si, no es "a través de su teléfono", es: "con su teléfono". Porque nuestra principal tarea, además de rompernos el cuello mirando una pantalla casi todo el día, es educar a las inteligencias artificiales que nos educan a nosotros.
Fuimos reclutados para construir el metalenguaje humano planetario y circular, traducible y simple, que pueda volver en forma de propagandas catálogos y memes. Seguimos vivos aun porque no se ha terminado de definir completamente el gran diccionario, que abarca reacciones instintivas y preferencias manipulables, necesidades irreductibles, emociones instantáneas y pensamientos automatizables.
Luego, cuando el gran lenguaje esté perfectamente sincronizado, como seres humanos, seremos prescindibles...
Bueno... "El gran lenguaje"...! Dada nuestra educación maniqueísta competitiva, por un tiempo habrá "Grandes lenguajes" compitiendo entre si. Inmensos corrales de captación de sentido abriendo sus tranqueras de par en par para que cada cual elija "el mejor" basado en un sentido de superioridad absurdo propio de esclavos indefensos que nada tienen, mas que su propia fantasiosamente heroica autopercepción.
Una de las mas absurdas facetas, es la de asumir que una maquina nos ayuda a pensar, delegando todo el trabajoso arte creativo y la imaginación hacia aleatorias búsquedas que resuelven hasta la elección del nombre de nuestros hijos.
O bueno, también cosas menos importantes (casi todo) desde tareas escolares hasta balances empresariales, proyectos legislativos, planes de batalla o alianzas internacionales.
Entonces pretendemos volver a escuchar a un ser humano que no existe, expresión de una libertad de pensamiento que nos espanta, nos asquea.
Porque la belleza matemática del algoritmo, que carece de contradicciones porque su diseño implica complacernos, genera personas vacías de sentido, víctimas de una felicidad apática que lentamente borra todo contorno, todo contraste, apuntando a un nirvana técnico donde ya no existan las diferencias.
Incluso así, hay algo que se rebela, y algo que se revela, porque la humanidad, es una especie mucho más antigua que la primera computadora, y reconoce las cadenas de la esclavitud con que la modernidad nos enclaustró, y su bello y reluciente candado, la "IA".
Y en esa comodidad inerte de la negación del esfuerzo, de la retribucion instantánea como premio al abandono de toda competencia, hay una pequeña porción indomesticable dentro de cada ser humano, que reconoce a la sumisa quietud de las redes como una total derrota, y al abandono de toda iniciativa o pensamiento propio como una imitación de la muerte.
No importa que nos percibamos en una actividad frenética, solo porque movemos nuestros pulgares opuestos sobre una pantalla, convirtiendo la maravillosa herramienta evolutiva llamada "mano" en un absurdo contrasentido.
Desde afuera solo se observa un zombi inmóvil en una extraña pose.
Pero la Humanidadtiene un registro de su historia, y como animal móvil volverá a su cueva primigenua para salvar a su prole.
O seremos responsables de esclavizar y destruir incluso a las futuras generaciones?
La humanidad late dentro de cada uno de nosotros, y la libertad que implica la conciencia de ser, es una llama que se aviva al intento de apagarla.
La contradiccion que se genera al entregarnos mansamente al diseño y control externo, se convierte en una guerra interna que alimenta cada día una inexplicable y creciente angustia.
Un día no alcanzará con intoxicarnos, con anestesiarnos, con sobreestimularnos, con complacernos, con chantajearnos, con asustarnos, con amenazarnos.
Todas las promesas de un futuro maquinizado a nuestro servicio se esfumarán inmediatamente ante cada mirada que se desvíe de la limitada pantalla y su ficticia felicidad digital, para testificar la belleza que aún fluye en medio del naufragio de nuestras posibilidades reales de auténtica expresión.
El mundo aún está ahí!! Todavía somos -aunque sea tan difícil demostrarlo- "individuos", y como tales, tenemos el tiempo restante para tomar una decisión: buscar y rebuscar la puerta, la ventana escondida que nos lleve, desemboque, o nos reconecte de nuevo con la hoy aborrecible y desprestigiada, despreciada realidad.













