En algún momento de la historia, las mujeres lucharon por sus derechos. No en este.
En la actualidad, el "Movimiento Feminista", abandonó completamente sus antiguos postulados, para enarbolar cualquier bandera que permita mantener a flote a la corporación que permite jerarquizar no solo los géneros, sino a las mismas mujeres entre sí, e incluso adjudicar aleatoriamente, valores a las preferencias y tendencias sexuales, por supuesto que incluso antes de esto, el valor de una persona lo da el poder o la condición económica, el color de piel, la territorialidad.
Claro, y es una de las causas de que su acelerado desprestigio ya no tenga vuelta atrás, hasta que nuevamente haya mujeres verdaderamente combativas peleando por derechos o igualdades reales, todo el entramado "feminista" no hará más que seguir desbarrancándose, desprestigiando a las mujeres, generando inequidades, desigualdades, injusticias, y todo tipo de abusos, principalmente hacia sus supuestas protegidas.
Porque la mujer que sirve es la mujer muerta, de otra manera, no podría hacerse bandera, así que millones de mujeres sufren sin dejar de ser invisibles para quienes dicen defenderlas, salvo que necesiten justificaciones para ejercer la violencia gratuita y no provocada hacia cualquier hombre, sea o no de su entorno, para destruir sus propias vidas, relaciones o parejas, ya que la venganza corporativa hacia ofensas pasadas o futuras de hombres desconocidos, incomprobables o inexistentes, debe ser ejercida en el presente hacia quienes no causaron daños, para evitar retaliaciones.
Mientras tanto, millones de mujeres son apoyadas y contenidas en silencio por hombres desinteresados de todo conflicto, mujeres que participan y conviven activa, productiva y pacíficamente del entramado social, económico y productivo, o por instituciones no relacionadas con ese tipo de cuestiones. Mientras tanto, millones de mujeres se esfuerzan y trabajan codo a codo a la par de sus hombres y comunidades, orgullosamente y sin vergüenza, apoyando o liderando proyectos sin necesidad de humillarse o intentar humillar a nadie, porque el respeto se construye y se gana con mucho mas que palabras y carteles, y consignas vacías de todo sentido.
Alguna vez, intenté comprender y comprobar a algunas de las referentes que acaparan la prensa y la visibilidad sobre la problemática de las mujeres, sin mas resultados que un estricto y ofensivo desapego hacia cualquier caso puntual, real, con el que pudieran colaborar efectivamente, ya que el énfasis y el brillo de su lucha, es, principalmente, corporativo y ficticio, y se enfoca -como otras corporaciones modernas- en buscar culpables, generar estructuras jerarquizantes y descalificantes a la vez, generar estructuras de financiamiento y poder político, y lucrar dialéctica y simbólicamente con los peores efectos de la indefensión, sin defender a nadie en el momento en que lo necesita, ya que "para eso están las instituciones".
Pero bueno, la incoherencia puede ser expresada, defendida a través de la histeria o de la violencia verbal, porque simplemente, ha dejado de importarle a nadie. El financiamiento y la estructura administrativa que usufructúan para eso, debería importarnos a todos.
Alguna vez, en un evento alternativo, en que por supuesto, las feministas fueron a plantar su bandera, invasiva y desproporcionadamente, ya que generar algo por si mismas las deja en su mas estricta soledad, intentaba explicarle a una mujer, dada su agresividad injustificada y grotesca, con que intentó defender sus argumentos, en una conversación trivial, que yo merecía respeto, siquiera por ser una persona, si es que no me lo iba a brindar por el hecho de ser hombre ("onvre", como expresan a veces, en su afán disruptivo de insultar gratuitamente como venganza colectiva) para escuchar como justificación, que la palabra "zorra" se usaba despectivamente para referirse a las mujeres, mientras que "zorro" se usaba para referirse a un hombre astuto, hábil o algo así.
Claro que el obvio hecho de que yo no la estuviera insultando y ella si lo hiciera conmigo, no era siquiera contemplado, claro que el obvio hecho de que su referencia a ofensas a otras mujeres no la estaba sufriendo ella, mientras las usaba como justificación de una supuesta venganza que abriera paso a su agresividad, absurda, injustificada y en tiempo real, carecía completamente de importancia.
Alguna vez me pasó de saludar a un grupo de personas, cuando, al llegar a la referente feminista, e intentar darle un beso en la mejilla, como había hecho con las demás mujeres, como es el estilo de saludo o presentación formal por estas latitudes, fui automáticamente descalificado por pretender asumir que le debía dar un beso. Claro, al despedirme, intenté darle la mano, con lo cual fui agresivamente confrontado por no reconocerla como mujer, o sea...
O sea. Es solo un ejemplo, no quiere decir que este comportamiento refleje al resto, muchas de las cuales, tienen realmente ideales y sueños compartidos, metas y proyectos comunes a los que aportan su energía de forma coherente, algunos de los cuales se oponen al "status quo" vigente, mientras otros se acoplan en su complementaria funcionalidad. O sea... lo real? Lo real es...
Hay muchos hombres que están orgullosos de su masculinidad, sean empleados explotados manteniendo a su familia o capitanes de la industria, tímidos o conquistadores, barrenderos o asesinos a sueldo, etcétera... Muchas mujeres que viven su feminidad de manera orgullosa, sean combativas o recatadas, empleadas o policías, amas de casa o ejecutivas, etcétera.
Hay algo inherente, algo relacionado a la energía, a la esencia, a esa necesidad intensamente animal y humana de conexión complementaria entre hombres y mujeres que no puede ser soslayado ni distorsionado, solamente para dar pie a una agenda destructiva de desconexión total, de antagonismo artificial y desestructurante, sin el menor interés de construir nada común a cambio.
Hay algo relacionado a la biología y a la evolución, que incluso este sistema de dominación no puede destruir, y tal vez por eso, está delegando esa función en este tipo de "instituciones" que funcionalmente al capitalismo y al imperialismo mas salvaje, intentan apropiarse no solo de la mayor parte del presupuesto posible, sino también de cada derecho adquirido y cada lucha humana sacrificada y ajena, para transformarlo en un sistema de marketing inofensivo, inocuo, funcional al sistema.
Este esquema, que vende una alegre, ingenua e incomprobable "sororidad" compartida que beneficia solo a una pequeña élite, una casta seudo dirigente femenina que, un paso mas allá de la plaza, de la marcha, de la manifestación ruidosa -cuidada y custodiada por policías hombres- carece absolutamente de efectos reales, de acompañamiento real...de ese acto de "poner el cuerpo" tan fácil desde la multitud anónima. Ese cuerpo, casi siempre lo ponen los hombres, hoy como ayer, verdaderos protectores de su contraparte.
Y por cierto que una travesti o transexual, no va a ser nunca, jamás una mujer, como un therian no va a ser un lobo. Y que el estado destine inestimables recursos sociales a terapias de feminización universales y gratuitas, y eternas, diarias, costosamente cotidianas, para salvaguardar visiones y decisiones personales, habla más que nada, de la funcionalidad de este tipo de iniciativas, para el progreso de las corporaciones farmacéuticas químicas y/o políticas que no están dirigidas ni usufructuadas por mujeres, ciertamente, y a este paso, jamás lo estarán.
(por otra parte, generalmente, son estas, las mismas corporaciones que fabrican cada arma de guerra que mata a mujeres y niñas anónimas en países pobres y periféricos, ante el desgarrador y cómplice silencio de este tipo de movimientos, supuestamente universales)
O sea, cuando la igualdad pregonada se utiliza para lograr cupos obligatorios y desproporcionados, de ciertos sectores minoritarios, en todas las ramas de la sociedad, es intensamente obvio que las capacidades dejan de ser necesarias. Llevando esta concepción al extremo, matemáticamente, ya tendríamos que elegir un presidente transexual, sin importar que sea sordo, ciego, sordo y mudo, ya que simplemente "toca".
Por supuesto, pensar si su gestión sería mejor o peor que la de otros hombres y mujeres que llegaron por sus propios méritos, entra, ciertamente en el campo de la especulación. Lo que si es innegable, en estos tiempos donde la deriva fascista recorre el mundo como un candente viento, es que cuando una minoría adquiere derechos propios, derechos especiales que el resto de la sociedad no posee, y eso se solventa con el esfuerzo de todos... Vamos... que todo el mundo le llama: "Fascismo".
Pero esta cuenta solo es posible por la discriminación, el racismo, el apartheid, la violencia, que este tipo de movimientos pregonan, facilitan, ya que, si cada minoría existente tuviera un cupo laboral equivalente -por dar un ejemplo- no alcanzaría la economía ni las instituciones, para acomodar a tantos privilegiados. Tampoco sería eficiente, por supuesto! En cada puesto de trabajo y en cada puesto del gobierno, habría una persona designada por cupo obligatorio, que no necesitaría preocuparse de su formación ni de su coherencia, de su conducta o disciplina, de su discurso, de su programa, de su rendimiento.
Porque cuando a las minorías se les ofrece el caramelo del privilegio, ya no hay convivencia posible, por mas siglas y festivales que promocione y financie el estado. Cuando a la mitad de la población se le exige odiar a la otra mitad, como punto inicial de la "Convivencia", no hay posibilidades de que la convivencia no siga escalando las violencias existentes, mientras que las personas que buscaban conexiones y cooperación, den un paso al costado, resguardándose de ser golpeadas desde uno y otro lado. El resultado es un punto muerto donde nada se crea, nada se renueva, y ningún problema real deja de profundizarse.
Porque los problemas existen, la violencia que derrama el poder existe y siempre se ceba en los mas vulnerables, mujeres, minorías, sectores de bajos ingresos o de difícil acceso, ancianos y niños, etcétera... antes que nadie, pero no será solucionada generando nuevos privilegios y castas, no será solucionada mirando con asco a los niños y niñas pobres mientras se promueven leyes sobre aborto.
No se lograran mayores derechos imponiéndole al estado los costos y el consumo de recursos que insume un cambio de elección sobre la maternidad, o sobre la transformación de mujeres que quieren verse como hombres, u hombres que quieren verse como mujeres, por propia elección, mientras muchos, muchísimos muchísimas más, mueren miserablemente en zonas contaminadas y violentas, sin seguridad alimentaria y sin sanidad ni saneamiento básico, agua potable, o un mínimo acceso a la educación y a la justicia.
Sin embargo, cada vez mas, ante la deslegitimación, y sobre todo, ante la auto deslegitimación entre sus propios pares, o sea, la deslegitimación ente las mismas mujeres, millones de mujeres que prefieren ser reconocidas por su esfuerzo, sin dejar de compartir su vida con hombres que las respetan y cuidan -a los que se les exige humillar, insultar y maltratar genéricamente, sin buscar mas motivos que una venganza sociocultural elitista-, las referentes de este tipo de iniciativas siguen hundiéndose cada vez más en la incoherencia, exigiendo mayores privilegios que equilibren su desvanecimiento social.
El punto culminante es la guerra abierta, atribuyendo indiscriminadamente al género masculino en su totalidad, no solo la culpa por cualquier crimen pasado sino la intención de cometer cada crimen futuro, como si hubieran elaborado su agenda a través de la lectura de novelas distópicas, o ejerciendo una agresividad discursiva cada vez mas intensa, como manera de intentar imponer su visión del mundo en cada grupo o sector que simplemente no las invita a gerenciar y definir los lineamientos de sus instituciones.
Finalmente, como todo movimiento, la resaca depositada por el reflujo de esta ola dejará algunas cosas buenas, algunos aprendizajes y lecciones, muchas máscaras caídas al suelo, y tal vez alguna noción de la totalidad humana innegable, ya confirmada y certificada, que jamás va a dejar de buscar la complementación entre energías esencialmente disímiles, mutuamente misteriosas y absolutamente necesarias...aunque naveguen en aguas diferentes, en direcciones diferentes, pero siempre, hacia un inevitable encuentro.


















