04 marzo

Desintegración Nuclear de Occidente:


  Bueno, no me refiero al núcleo atómico, por supuesto, sino a la manera acelerada, en que una reacción en cadena, cada vez mas descontrolada e imprevisible, drena por dentro, las mas básicas estructuras que sustentan las actuales relaciones de poder en las todavía orgullosas naciones occidentales, y por supuesto, entre ellas, a las históricamente dominantes.

  En sociedades que se acostumbraron a leer las noticias en un pequeño segmento de internet, dirigido específicamente al logro de su apatía y sumisión intelectual, la verdad que los últimos acontecimientos desnudan, parece nueva pero no lo es: viene tomando fuerza a través de un largo período de gestación, que les fue ocultado y tergiversado, para poder sumirlos en una oscuridad tan despreocupada, que ni siquiera generara cualquier tipo de reacción social.  

  Claro, dirán algunos, que esta desprotección mental auto asumida, esta cómoda desconexión de la realidad, les fue impuesta, y en realidad ignoran, o no son conscientes del precio de su inútil y frágil supremacía...  Pero eso implicaría desconocer que van décadas, siglos -y no años o semanas- de lucrar y obtener su bienestar de la sumisión económica total de pequeñas o indefensas naciones, de la destrucción y el asesinato de masas inmensas de poblaciones a lo largo del planeta, y de arrasar la naturaleza hasta convertir en desiertos quemados y pantanos tóxicos, a la mayoría de los lugares donde esas personas vivían.

  Con la era del confort y la tecnología, y con la industrialización barata a costa de combustible y recursos robados, este bienestar artificial, pasó de ser costoso a ser extremadamente barato, aunque jamás bajó su precio.  Para las privilegiadas poblaciones de Europa o Estados Unidos, su indiferencia al dolor ajeno se tradujo en incomprensión de sus propios procesos económicos, fruto de su no participación en las decisiones públicas, que posibilitaba un concepto comercial de democracia, cada vez mas parecido a una lucha entre empresas, antes que un debate de ideales o siquiera proyectos.

  Pero en el mundo del marketing político que se adueñó del espacio público sin oposición alguna, y con él, del espacio económico, ideológico e historiográfico, con el que pudiera expresarse este propio proceso, las mismas poblaciones de los países dominantes, pasaron a ser masas superfluas, sin mas interés que participar como consumidores felices, de un proceso de supuesta multiplicación de la riqueza, que en la práctica solo era de obsesiva y aguda acumulación elitista, destinada a convertir en poder el acarreo de bienes desde las modernas colonias hasta las antiguas metrópolis financieras, que seguirían funcionando con una lógica cortesana y oligárquica, como había sido siempre. 



  A los idiotizados pueblos de esos países dominantes, adormecidos por la abundancia cotidiana, se los embaucó con la ilusión de la democracia, a todas luces una farsa inexistente, o de valores humanos y morales iluminados y altruistas, que solo podrían alcanzarse, reduciendo su campo de acción al territorio que sus pies pudieran pisar, y las comprobaciones de su éxito y aprobación de parte del resto del mundo, a los asquerosos pasquines de la corriente dominante que aún llaman, descaradamente, "Prensa Libre".

  Bueno, aún llaman a sus decadentes sociedades como "El Mundo Libre", lo cual provoca una sonrisa de ternura en el resto de mundo...El mundo real que soporta hace siglos el peso de su voraz incoherencia.

  Desde afuera, por supuesto, no se ve mas que fascismo y violencia, sumisión, decadencia...  Y estas fueron las herramientas, las condiciones, o los factores, usados como material de construcción de las sociedades, y de su validación frente a sus supuestos verificadores.

  De mas está decir, que cuando el dueño de la granja es el mismo que puntúa la calidad de vida de sus cerdos, el supuesto estado de "felicidad total" atribuido a estas corrompidas sociedades, permitió perpetuar el esquema de transferencia de riqueza hacia sus élites, y el encarecimiento progresivo de cada objeto, bien, o derecho, hasta el punto de mantener a sus habitantes trabajando sin mas objetivos que mantener y pagar costosas estructuras impositivas, destinadas supuestamente a la redistribución social de los beneficios de trabajar y vivir sin mas perspectivas que vivir para trabajar,

  Mientras tanto, inaccesibles y distantes, unas élites cada vez mas descaradas, empezaban a vivir sin disimulos, nuevamente, en el derroche y la ostentación que las cortes feudales nunca habían dejado de añorar.  Por supuesto, que este derroche no sería solamente económico, sino un derroche en vidas humanas, en ideales y valores constantemente pisoteados, como si vivir fuera del alcance de toda ley o convención humana, fuera la prueba mas fehaciente de su grandeza.  

  La ostentación del lujo y la fastuosidad, prontamente se volvió demasiado accesible, demasiado vulgar y mundana, y debió ser reemplazada por la ostentación del sadismo y la crueldad, de la perversión y la mas absoluta e impune indecencia, aunque -esto si- confinado las muestras mas extremas de ese pensamiento a los salones internos de los modernos palacios corporativos, ya que su difusión fuera de esos círculos cerrados, podría alterar la percepción de intachables líderes con que engatusaban al apático y domesticado público.



  Por supuesto, no estaba en los planes de las renovadas élites, desnudar las riendas de su dirigencia del amable manto de la democracia participativa, de la igualdad y la fraternidad universales largamente declaradas y supuestamente perseguidas con incansable celo.  

  Este disfraz apunta a dos grandes objetivos: obtener legitimidad que permita seguir drenando y concentrando todo recurso y todo poder en cada vez menos manos, por un lado, y por el otro facilitar la oportunidad de poner en juego los recursos restantes, y la ociosa capacidad de los estados en una fantasiosa y permanente Cruzada Mundial, que impusiera estas crueles máscaras a los restantes países del globo, a través de sicarios financieros, gobiernos títeres, y oportunas masacres, siempre necesarias como muestra, ejemplo y advertencia. 

.   Por supuesto, si en el mismo corazón del imperio, este gastado barniz democrático ya no tiene prestigio alguno, es imposible imponerlo afuera sin un costoso despliegue militar permanente, que proteja a sus empresas y modelos de extracción de recursos, de las imparables voluntades de liberación de los pueblos, desde África y Asía, hasta Latinoamérica. 

  Pero esta incoherente voracidad en nombre de la democracia no ha dejado nunca de generar activas disidencias internas y un malestar social tan amplio, que la propaganda liberal, ya choca de frente con las corrientes liberadoras que comienzan a expresarse de una forma tan visible, que los bomberos del imperialismo no llegan a apagar tantos focos de incendio, y cada vez que lo hacen  inician uno nuevo.

  Y Por qué? Por qué esto ya no tiene vuelta atrás?  Porque las comunicaciones instantáneas y la hiper saturación informativa -o desinformativa- han enseñado a las poblaciones a bucear entre las redes sociales, entre las páginas, videos y blogs, streamings, memes, podcasts y reels, ya que ni siquiera el más adicto a la pantalla logra captar toda la información disponible.  

  Bueno, toda la información es un decir, hay muy poca información y muchísima repetición, así que una vez que se llega a una técnica, a una fuente confiable, a un comentarista veraz aun no censurado, las mentiras se desnudan para siempre.  Ahora hay millones de personas cada día, que se enteran de lo que está pasando.  O sea, se enteran de que la realidad de los hechos se les está siendo maquillada u ocultada, tergiversada, retorcida.  

  Como si fueran reposteros, los guardianes de la información amasan y cocinan los hechos a su manera, los condimentan con exóticas palabras esdrújulas, endulzan la actualidad según su punto de vista, y la llenan de colores y brillitos, en forma de pastel, tan tentadora que no podemos dejar de pasarle el dedo, para saborear esa cremosa y dulce noticia.  

  Bueno, ahora, nadie se come el pastel.  La gente aprendió a cocinarse sola, y a relacionar su presente, pasado y futuro, con los hechos innegables que diariamente se le ocultan. 

  Es solo cuestión de tiempo, dada la increíble polarización social y económica, que las inmensas masas humanas usadas para apuntalar el sistema que se derrumba ante sus ojos, se liberen unas a otras de tan ingrata responsabilidad.  Cada nueva forma de convivencia humana, cada nueva visión sobre la naturaleza, cada toma de conciencia repentina, nos pone un poco mas cerca del punto final, donde finalmente la violencia y la guerra dejen de ser herramientas aceptadas, y el ser humano retome la soberanía total sobre sus propias decisiones.  

  Las élites no toman las armas por si mismas... Acaso han pensado en eso??  Solo hay personas masacrando personas en nombre de desconocidos multimillonarios risueños, que ni siquiera llevan la cuenta... Un día, todos dejaremos las armas en el suelo, a la vez, y el mundo habrá cambiado para siempre.

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17 febrero

Disonancia y desinstalación cognitiva

 



Si, mas allá de las definiciones técnicas, el sistema tiene herramientas mucho peores que la muerte, la prisión o el exilio.  O, por lo menos, mucho más efectivas.

  Para que las nuevas generaciones puedan reconstruir todo mientras no dejan de pisar cenizas y cuerpos desmembrados, para que los nuevos dirigentes puedan volver a vociferar y sonreír antes de traicionar a amigos y enemigos, para que los dueños del dinero puedan colocar sus marionetas en los bancos centrales, los organismos financieros y las bolsas de todo el mundo, hace falta mucho mas que fusiles y bombas, mucho mas que escuadrones de la muerte y grupos de tareas torturando inocentes.

  Para que todo pueda volver a la asquerosa normalidad, hace falta mucho más que cadáveres y masacres, propaganda y chantajes.

  Para que sean borrados los recuerdos de cada corrección histórica, a la que los diccionarios aún hoy, dan el nombre de "genocidio", "invasión" y "exterminio", el proceso debe funcionar lentamente, pero en las sombras.  Una sociedad "sana" -vamos a tener la amabilidad de presentarla así, en un contexto de sumisión y explotación, de un clásico y permanente, aplastante, control interno-  no cae en el totalitarismo como un viajero desprevenido cae al fondo de un pozo al borde del camino.  

 No.  Se llega al fascismo lentamente, como quien desciende un bello sendero de montaña, despues de una excursión, para volver al verde valle repleto de frutos y promesas, de música y alegría, de canciones y fiestas.  Porque de eso se trata!  La alegría no es gratis! 

  Disfrutamos del paseo, de la igualdad y los valores positivos, del esfuerzo mancomunado para un logro común... y como trepar una pequeña montaña, esto nos resultó demasiado esfuerzo, demasiado sufrimiento, que la belleza del paisaje no compensa.  El aire puro, el desafío de volvernos mejores, no paga nada.  Así que el camino de vuelta siempre es frenético, pisando sobre las huellas de los que nos preceden, saltando para ganar tiempo, dispuestos a volar sin medir riesgos si eso significa anticipar el resultado.

  En un sistema que se nutre del desequilibrio, cada sonrisa cuesta una lágrima, y cada puerta abierta de par en par, una abominable traición.  Porque eso es lo que aceptamos, cada vez que elegimos en la góndola del supermercado.  Eso es lo que elegimos, cada vez que aceptamos la supremacía de unos sobre otros, con argumentos tan endebles como el volumen de papeles de colores que han logrado acumular asesinando personas, explotando personas, expulsando personas de sus tierras. 

  Por supuesto, aceptamos estos argumentos porque los admiramos.  Admiramos el poder total que da el dinero, capaz de comprar hasta las ruinosas fachadas en desuso, a las que los diccionarios todavía dan el nombre de "democracia", "república", "federación"... Todo eso fue una mentira absurda, desde el principio.

  Los que se apropiaron del valle verde como si no tuviera dueños, y siguen haciéndolo con todo territorio libre, a punta de cuchillo y balas, inventaron sistemas para poder sentarse en el trono, porque las monarquías ya pasarían de moda, y además salían muy caras. En sus flamantes tronos, elegibles, legitimados, los renovados soberanos pudieron descansar y disfrutar, mientras el esfuerzo se repartía entre todos los demás, entre el resto...

  Pero los tiranos no amanecen como el sol, así, de improviso.  Es mas bien como un lento, lentísimo atardecer, donde la oscuridad aumenta tan imperceptiblemente que a nadie le importa, aunque lo noten.  Y no le importa a nadie porque la oscuridad iguala a todos, en ese lado oscuro y tétrico del ser humano, que lo lleva a comportarse mucho peor que los monstruos de historietas.  

  Entonces el fascismo no llega de sorpresa, sino que es atraído por las miles de actitudes violentas, discriminatorias, abusos y latrocinios, corrupción, sadismo... El fascismo arriba a un escenario porque el telón se levanta y todos lo esperan aplaudiendo de pie, porque solo un tirano implacable y sangriento puede representar los deseos y los ideales de la mayoría de la población.  

  A la vez que los disculpa.  Los exculpa.


  

  El fascismo, el totalitarismo, el imperialismo, se construye -como todo lo demás- desde la base hacia arriba, o no tendría como mantenerse en pie, incluso con todos los medios represivos a su alcance.

  Cuando una nación invade a otra, no es porque sus representantes desobedezcan los deseos del pueblo, o porque haya una élite de psicópatas desvinculados de la realidad.  Cuando una nación entra en guerra y somete a sus débiles vecinos, es para cumplimentar una necesidad económica, un desenfrenado estilo de vida, que adquiere bienes y servicios sin preguntarse por el costo, ni hacerse cargo de las vidas que cayeron durante la interminable cadena de producción, desde los campos y minas, desde las fábricas y almacenes, hasta los pequeños comercios donde el vendedor sonríe con un "buenos días" al vernos entrar, como si ambos fuéramos inocentes de todo.

  Pero no podemos escapar a las consecuencias de nuestros actos.  Alimentar a un monstruo de dientes afilados, que nunca para de crecer, es convertirnos en alimento a nosotros mismos.  Mucho antes de lo que esperábamos, nuestra comodidad para a ser improductiva, y el sistema busca nuevos fanáticos que puedan llevar a cabo nuestra ejecución.  Por definición, lo insustentable no puede mantener estructuras, debe derribarlas y consumirlas, para poder avanzar, conquistar, asolar nuevos territorios.

  Somos fruto de esa reconstrucción, de esas destrucciones.  Como sociedad, somos el fruto maldito de la supervivencia del mas fuerte.  Pero el mas fuerte no termina nunca de matarnos, solo nos adiestra, nos convence, nos dirige con un nuevo caramelo hacia la sumisión o la locura, porque el mundo alcanzó sus límites y ya no hay territorios vírgenes que sean económicamente viables sin masacres y esclavitud, y eso no puede ser televisado. 

  Entonces, nos enseñan a tolerarlo todo, en una pantalla, veinticuatro horas al día. Y para cada duda fabrican una certeza artificial, porque la felicidad es artificial, y está hecha de colorantes y aromas artificiales, de paisajes domesticados y mascotas, de playas mansas y ajenas, de paraísos lejanos a los que llegaremos resignando todo juicio y toda percepción incómoda, toda disrupción.  

  Sin embargo, solo las élites llegan a la Isla de Epstein.  

  Pero no es porque sean mejores o peores, mas o menos crueles o hipócritas.  Desembarcan porque los ciudadanos comunes no dejan de pelearse por los remos, porque tienen que alimentar sus aspiraciones fundamentando la vida de los ricos y famosos, admirando la vida de los poderosos, envidiando el estilo de vida sin disculpas que el dinero promueve, que el poder premia con mas poder.  

  Hay una casta de caníbales, criminales y sádicos que no necesitan esconderse, porque hay millones de crueles admiradores practicando su maldad, en cada hogar, en cada familia, en cada lugar de trabajo y en cada institución.  La familia, la escuela, son los primeros escalones donde aprendemos a pisotear a nuestros semejantes, sin sentir culpa.  Luego podremos escalar en la sociedad para servir de apoyo a los inescrupulosos, esperando un cabo que nos ice hasta la cima.

  Hay una casta de cínicos depredadores degenerados publicitando sus macabras fiestas, porque en cada grupo de personas se identifica al débil y desprotegido, y se lo consume en cotidianos ritos, a través de la impunidad que brinda la complicidad de los abusadores y aprendices de narcisistas, de los aduladores y facilitadores que legitiman la violencia sin mancharse de sangre, sin oler el miedo de las víctimas, sin sentir las lágrimas de los desfavorecidos y excluidos, de los explotados y saqueados, de los secuestrados y asesinados.

  Hay un mundo que funciona como un reloj frente a nuestros ojos, veinticuatro horas al día, y si ahora nos muestra su cara real, es porque ya estamos listos para aceptarla, para tomar partido desesperadamente por el lado de los vencedores, de los ensangrentados y felices sobrevivientes, mientras los ríos repletos de cadáveres se vuelven paisaje, mientras las calles ametralladas se vuelven paisaje, mientras las viejas fábulas de la igualdad y la fraternidad terminan en el mismo tacho de basura que la democracia, inútil y gastada.  

  El sueño de millones es servir a un Emperador, tan poderoso que pudiera indemnizarlos de todo daño, indultarlos de toda ofensa, premiarlos largamente por todo servicio.  La humanidad, simplemente, se degradó, y toda aspiración colectiva a la libertad fue descartada por trabajosa e incómoda, ya que la industria ofrece millones de opciones para vivir una esclavitud feliz...

  La próxima masacre, ante la que todas las anteriores se desnudarán como simples ejercicios, será posible porque hay cientos de millones de personas en el mundo entero, cansadas de pelear por sus vidas día tras día, cansadas de esperar que el respeto al sistema mejore sus perspectivas, cansadas de esperar que sus esfuerzos rindan los frutos que se les prometieron.  Ahora están listas para agarrar el cuchillo del otro lado del filo, y reducir la vida en el planeta hasta que su sed de poder sea garantizada.

  El escenario final está fijamente instalado, mientras el elegido público toma asiento en las butacas numeradas. Hace cien años que nos alimentan para esto.  Todos los que intenten escapar, serán mas fácilmente acribillados.







12 febrero

Tábano Negro: otro fracaso estratégico

  





  Esta vez Mike había trabajado seriamente, y no era para menos.  Era el último proyecto de su vida. 

  Despues de años de insertar y cruzar datos, de mejorar respuestas de combate en teatros tridimensionales, el sorprendente y letal ataque de las abejas africanas, había sido desmenuzado, mejorado y rediseñado autónomamente en un dispositivo individual pero de comportamiento gregario, diurno o nocturno y de una instantánea y precisa respuesta cinética (Sonrió al usar en la presentación de su dispositivo la palabra de moda). 

Con solo entrar en contacto con otras tres unidades equidistantes a un máximo de cuarenta metros, navegaba como una sola masa coordinada de perdigones voladores de acero.   

  Podía abarcar un par de kilómetros cuadrados en movimiento, implacables y mortales.  Cada unidad de ataque generaba una porción del mapa compartido por el enjambre.  La búsqueda era siempre hacia el sol(preferentemente), para que las alas pudieran captar energía y trasladarla al Sistema Operativo. La batería se ubicaba bajo la pequeña bisagra de los paneles de captación de potencia, formando el tórax del insecto, podía ser cargada en su lanzamiento, aunque inmediatamente mas tarde dependiera de la energía del sol para recargarse, y seguir gozando de sus treinta minutos de autonomía. 

  El cuerpo del perdigón también había evolucionado.  Ahora era un caramelo explosivo de acrílico al carbono, con un pequeño chip de señalización y rastreo, unido a un par de largas alas transparentes, que funcionaban mecánicamente.  De la mitad del tamaño, pero con un tercio de peso de su predecesor, su cabeza era un centro de datos, terminado en una cámara termográfica orbital. 

  Lo que completaba el esquema, mas allá del sistema de "Lanzo y Olvido" eran cuatro pinzas en forma de patas, con que el insecto se aferraba al blanco, o se posaba antes de perder toda su energía, para pasar la noche, listo para encenderse a los primeros rayos del sol... El abdomen del insecto tecnológico, estaba formado por una pasta explosiva conectada al centro de análisis de datos, que duplicaba su señal al momento de fijarse sobre el blanco, provocando un cortocircuito que iniciaba la detonación.

  Los enjambres serían lanzados desde la bodega de un avión, al amanecer, o al atardecer, centrifugados desde una turbina, que esparcía instantáneamente un furioso conjunto de ocho mil insectos por lanzador, fluyendo suavemente pero con una velocidad mortal, hasta detectar el suelo y encenderse justo a tiempo con un movimiento giratorio de reconocimiento, que identificaba al enjambre, aprovechando y aportando su memoria.  

  El presidente estaba maravillado con el proyecto, y había puesto su energía y su implacable liderazgo en movimiento, al enterarse de la lastimosa jugada que había sufrido su predecesor.  Despues de reírse un día entero, había telefoneado personalmente a Mike a la fábrica, para que pusieran en marcha la inactiva planta de ensamblaje al máximo de su productividad.  

  Claro, ahora la Planta de Ensamblaje de Objetos Voladores, pertenecía al viejo Mike, que además era su Director y Gerente.  Décadas en el mando militar le habían enseñado que una guerra puede ganarse o perderse, o siquiera comenzar, pero un buen negocio, podía hacerse mucho antes, con solo tener las palancas adecuadas en el poder.  Como empresario le iba mucho mejor que como general, tenia tiempo libre, menos estrés, subvenciones millonarias para investigar, fiestas donde conocer amigos poderosos, y hasta se había vuelto un mediocre jugador de golf.

  Mike no dejaba de mirar su reloj, controlando las pulsaciones y la temperatura de su piel, que fluctuaban al compás de su inexplicable nerviosismo,  Acostumbrado a relacionarse con personas de toda clase y reputación social, no debería sobrecargarlo tanto el encuentro con el presidente, pero... este era distinto a todos.  Podría decirse que se tomaba la guerra como un juego, antes que un negocio, y sin embargo, para iniciar las conversaciones, había debido resignar el cincuenta y uno por ciento del control de sus acciones a nombre del despiadado jefe de estado.  Eso podía ser bueno o malo, muy malo...

 Bueno, en realidad, eso implicaba que no podía perder, ya que la voluntad del avezado hombre de negocios, mucho mas habituado a los grandes movimientos económicos, pondría a su disposición todo el aparato del estado.  Su posición era muy vulnerable, y el presidente parecía haberlo adivinado, o por lo  menos, investigado a fondo: ya no contaba con medios para sostener la producción, ni con dinero suficiente para comprar a los generales del Pentágono, ahora que sus viejos conocidos habían pasado a retiro.  

  En realidad, mantener su estilo de vida, para poder asistir a las reuniones de negocios, para llegar al fin, a ser presentado al gran hombre, lo había dejado técnicamente en la bancarrota, con un futuro de deudas impagables y embargos en plena ejecución. Había resignado su sueño a cambio de un gran contrato, pero la personalidad impulsiva y caprichosa de su nuevo socio, no le permitían mas que nervios, incertidumbre, y un anticipado sentimiento de derrota.


  

Finalmente el tipo llegó.

  Puntualmente tarde, como para demostrar que todo protocolo o acuerdo podría ser descartado a su voluntad. 

  Paseó con su comitiva registrando visualmente el ritmo de producción, comprobando la realidad del proyecto, haciendo algunas observaciones insensatas sobre la estética de las naves o el color de piel de los operarios... 

  Finalmente, para alivio de todos, se decidió a abordar el vehículo que encabezaba la caravana hacia el aeródromo, y tomar rumbo al campo de pruebas, cedido por el Pentágono, en una desierta locación que reconstruía un paisaje urbano.  

  Diversos maniquíes con fuentes de calor, habían sido desperdigados por la zona, mientras un bunker acristalado servía de mirador panorámico.  Desde ahí, se podían enfocar los binoculares para sentir la emoción de vivir en tiempo real, la captura de blancos casi humanos. 

  El enjambre sería pequeño, y constaría con un cronograma de autodestrucción ajustado a  veinte minutos, para poder salir del bunker, analizar los blancos, y abandonar la locación sin riesgos.  

  El ronroneo del avión le erizo la piel, y orgulloso, pudo ver como el presidente pegaba su nariz al vidrio, para ser el primero que viera los pequeños insectos llegar al suelo para hacer su trabajo.

  Era maravilloso.

  Los pequeños dardos voladores cruzaban como flechas, impactando los blancos.  

  Aunque el presidente expresaba sus dudas de que tan pequeña carga explosiva tuviera efectos mortales.  La planilla electrónica mostraba los blancos siendo desactivados, uno a uno, hasta que todos pasaron de verde a rojo.  Sin embargo, algún error había sido cometido, en el número de insectos o muñecos, ya que por lo menos dos, seguían volando, y habría que esperar un incómodo tiempo muerto antes de que se auto eliminaran.

  Mike se retorcía las manos transpiradas, sin saber que decir o como reaccionar, pero el tipo importante parecía dispuesto a resolver cualquier problema expeditivamente...  Con una sonrisa cautivadora, se expresó, mirando a la adolescente y dulce muchacha inmigrante que lo acompañaba, en perfecto español:

_ María, me haces un favor? Tráeme mi maletín del auto...! - Mientras le abría la puerta, con total amabilidad y galantería.

  Mike palideció, y por un segundo pensó en impedir que la mucama saliera afuera, contradiciendo al presidente, pero la mirada seria de los miembros de su comitiva fue mas que desalentadora.  La sonrisa de la esbelta muchachita caminando orgullosa hacía juego con el babeante placer de los hombres de la comitiva.  

  Un pequeño insecto se aproximó antes que diera veinte pasos y se incrustó en su nuca, justo antes de que otro le explotara en el pecho.  La muchacha cayo de rodillas brevemente, para luego hundir su cara en la arena tibia del desierto. 

  Mike vio su futuro ennegreciéndose, tras este absurdo e innecesario accidente.  Buscó, atemorizado, la mirada del hombre de estado, esperando una expresión de rabia y decepción.  Pero no.  La amplia y amigable sonrisa era como un cálido abrazo, y la siguientes palabras lo confirmaron...

_Excelente! Maravilloso! Aprobado! Que inicien la producción!  -y al ver la cara de sorpresa del general, le aclaró:  

_Le ordené al encargado de la operación cargar dos naves de mas para hacer una prueba real! Nadie va a extrañar a esa indocumentada.  

  Para agregar inmediatamente, como si su nacionalidad confirmara su descartable prescindencia y lo disculpara de todo crimen: 

_Era hondureña, o venezolana, algo así...

  El general no estaba preparado para asumir el inmediato costo humano de la aprobación de su proyecto, pero logró forzar una tímida y torcida sonrisa de sumisión, que contrastaba con el exultante entusiasmo del resto.   La muchacha yacía inmóvil, enrojeciendo la arena tibia, enmarcando con su cara una mueca de espanto y sorpresa tan visceral, que el presidente no resistió la tentación de tomarse una foto junto a ella.

   

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03 febrero

Nada es imposible

 



Como pudimos olvidarlo?     

  Como podemos negarnos de tal modo a la evidencia permanente, solo porque nos han enseñado a ser absolutamente ciegos al resto del universo? 

  Millones de propagandistas nos convencen cada día.  Miles de expertos, especialistas. Han logrado organizar nuestra mente, nuestra percepción, nuestro pensamiento en una sola nefasta doctrina: todo es imposible.  

  Y todo es imposible porque no nacimos preparados, porque aún no pagamos al entrenador, al "Coach", porque no hemos asistido a la academia, al instructorado, al especialista en "ser"

  La realidad, por supuesto es exactamente la contraria: más allá de nuestra pequeña definición de "la realidad" no hay un solo límite en el universo, llamémosle tiempo, espacio, percepción, conciencia, que no haya sido autoimpuesto.   

  A nuestro alcance se encuentra absolutamente todo.

  Todo.   

  Sin embargo, logramos el increíble milagro cotidiano de generar nuestra vida a base de increíbles cantidades de recursos inagotablemente onerosos.  Hemos sido diseñados para generar caminos tortuosos de regreso a la simplicidad! Pero... No era más fácil no complicarnos tanto?? 

  La sociedad de consumo pareciera no tener limites, sin embargo, se esta chocando contra ellos: es tan costoso acopiar las materias primas necesarias para elaborar un producto innecesario, que se hace mas lucrativo apostar por lo intangible, de ahí, esta pretendida vuelta actual a la espiritualidad, que monetiza el espacio virtual, y sin poner en marcha máquina alguna, genera dinero por dejarnos pensar nuestros pensamientos, y por permitirnos meditar en silencio.

  El camino de vuelta es tan absurdo como el de ida, no tenemos porque ir a ningún lado.  Todo lo que importa, todo lo que necesitamos, está a nuestro alrededor.  Aquí y ahora!  Seguimos siendo seres vivos como todos los demás, como el resto de nuestro entorno.  No necesitamos mas que el sol para vivir hasta mañana, y no va a distraerse porque lo ignoremos, ni va a atrasarse un segundo porque lancemos la próxima bomba atómica. 

  Simplemente, nos da la oportunidad de tomar nota de nuestra insignificancia: Cada día de nuestra vida debería tener, también, un sentido! 

  Claro, que... ese no es el caso! 

  Entonces inventamos los relojes para intentar convencernos que se puede segmentar la eternidad.  El sol vuelve a salir sin enterarse...

  Coleccionamos horarios y rutinas, nos enorgullecemos de imponer nuestra forma antinatural de vivir.  El sol vuelve a salir sin emitir un bostezo.

  Destruimos todo lo que nos rodea, inventamos maquinas para destruir las maquinas que destruyen lo que nos rodea, inventamos maquinas para destruir las maquinas que destruyen lo que inventamos para destruir todo lo que nos rodea.  El sol sale con la misma intensidad a la misma hora. 

  Cuanto tiempo pasará... cuanto falta para que no podamos, para que nos sea imposible distinguir, discernir, de que lado de la pantalla estamos?  Soy humano?  Soy un androide, un robot?  Cuantas herramientas mentales me quedan para diferenciarme de una inteligencia digital creada con mis propios hábitos de pensamiento?  

  Bienvenidos a la comodidad total! A la uniformidad absoluta!  Cuando el entramado de algoritmos de control digiten tan completamente nuestra vida, seguramente viviremos cien por ciento conformes y plenos.  

Pero... Cuando fue la última vez que sentiste la textura de tu propia piel?  Sentirse vivo tiene algo de eso: ser consciente de uno mismo, es recuperar las posibilidades de nuestro cuerpo entero.  No las posibilidades de nuestro entrenamiento, sino de nuestro cuerpo libre, tomando decisiones en el silencio de un amanecer de pantallas apagadas.  

  Solo en el silencio real, podremos escuchar nuestros propios sentimientos.  Absolutamente todo es posible. Todo lo que quede después de sacudirnos las innumerables capas de deseos y mandatos ajenos, de instrucciones e intrusiones, de mentiras y manipulaciones, de violencias y restricciones. La simple naturaleza de un ser humano moderno, que no ha cambiado nada en los últimos veinte mil años.  

  Hay un solo objetivo, una sola búsqueda real: la libertad.

 

Militancia Ambiental!

 



 Claro que si.  Cada empresa contaminante, destructiva o mortal, debería tener un encargado de filtrar datos a la Organizaciones Ambientales adecuadas!    

  Vivimos en un mundo completamente rebalsado por la hipocresía, los santurrones de vidriera, el postureo y la indiferencia, pero además, vivimos en un mundo completamente absurdo, donde la mayor responsabilidad a la que muchos aspiran, es a señalar con el dedo a los que parecen culpables, a los que pueden acaparar la culpa, para que los demás puedan sentirse inocentes, sin dejar de morir y matar, sin ningún sentido.

  El Greenwashing pasó de moda!  

  Ya casi no hace falta gastar millones contratando empresas que gestionen engañosamente la reputación de las industrias.  Ahora, lo que se estila es mucho mas barato: aunque de pura casualidad no fuera cierto, declarar a una empresa como contaminante, certifica su éxito, ya que una horda de ambientalistas de papel, desde sus teclados, van a realizar una campaña tan permanente y totalizadora, que ni siquiera los pájaros del zoológico dejarán de enterarse de que existe.

  Así que inmediatamente, como palomas de plaza, legisladores y dirigentes volarán raudos a recibir su soborno, justificado e inflado por el revuelo mediático interno de los perezosos e inútiles ecologistas de sillón.

  A partir de ahí, toda planificación, proceso o infraestructura, por mas anacrónica o destructiva que sea, es posible.

  Por supuesto!! Por qué no por oponerse a los efectos de una industria basada en la contaminación a gran escala, los militantes ambientales dejan de consumir sus productos finales, no dejan de ejercer su propia basura toxica no-reciclable, ni dejarán de acudir en sus autos a los encuentros de los grupos ambientales, cuando no organizan caravanas, sueltas de globos, o un desmesurado y lujoso papelerío publicitario.  

  Es que la culpa es del otro!  Es la gran lección de nuestra posmodernidad!!  Siempre que haya un bicho a quien culpar y perseguir, aunque no genere nada, el resultado es absolver al resto de todo!!

  El resultado es, que si no tenemos la culpa de nada, nos podemos permitir una vida de derroche, irresponsabilidad social y permisividad basada en la estadística, que dice que solo los grandes negocios, las crueles corporaciones industriales, los gobiernos irresponsables y corruptos provocan resultados, mientras que millones de personas eligiendo mentirse a si mismas pueden actuar de cualquier manera, ya que su contribución es insignificante... 

  Los mas "coherentes" transforman el sueldo de su trabajo de oficina en alimentos "orgánicos" de supermercado, que acceden a esa etiqueta con solo pagar una costosa certificación que les asegure sacar de la competencia a los pequeños artesanos, campesinos y agricultores. 

  La hipocresía es total y absoluta pero es natural.  Natural!!

  Quien dispone de las restantes horas de su trabajo estable, para "Luchar por el Planeta" no tiene mucho tiempo de hacer nada mas!  El trabajo de compartir posters, estudios y análisis incomprobables, de difundir cada día un volumen de información no verificada, casi siempre diseñados por la competencia, sino por las mismas empresas en cuestión, no deja casi tiempo libre.  

  Ninguno hace siquiera una pequeña huerta, o recicla su basura, o siquiera la reduce, no le da importancia a ninguna parte del proceso que transitaron los bienes que adquiere, consume o disfruta, y por supuesto, no le interesa jamás el trasfondo social, el costo humano real pagado por personas reales, de ninguno de sus actos...o de sus omisiones.

  Sin embargo, el Super Militante Ambiental, se siente impulsado a ocupar los puestos directivos de las organizaciones que contamina, las cuales, cuanto mas desfinanciadas y por menos afán de lucro estén motivadas, mas permeables son a su implacable poder económico y su imparable y permanente participación, frutos de una comodidad, generalmente, ganada a costa de una incoherencia inconfesable.  .

  La realidad es clara, ninguna de estas organizaciones obtendría visibilidad si realmente se ocupara de las consecuencias de sus actos, o digamos, de las consecuencias del accionar de las corporaciones contaminantes a las que favorece con su persecución.  No se han dado casos en que les preocupen realmente las consecuencias sociales, humanas, ni siquiera de las personas que caminan a su lado.  Ni siquiera condenan el racismo, la violencia o el favoritismo de ningún tipo en sus propias instituciones, o no podrían establecer una jerarquía.  La horizontalidad, los aterra más que cualquier chimenea.

  Lo mas rutinario, en estas organizaciones, si no desenmascaran a los farsantes, es que los que realmente quieren hacer o cambiar algo, se cansen y se desilusionen, dejando el campo libre a estas personas para reinar sobre los restos, o sea... se establece una cuenta regresiva hacia la disolución total, aunque estos siniestros personajes puedan ser visto luego contaminando otras instituciones de funcionamiento similar, o incluso, accediendo a puestos en el gobierno local, donde pueda ser útil su intrascendencia y su sobredimensionado ego.

  Por supuesto, siempre el nombre de estos trampolines sociales que usufructúan, tiene infaltablemente la palabra foro, o asamblea, o cualquier otra máscara que remita a una toma de decisiones conjuntas y libres, una aspiración común. 

  Jamás sucede nada de esto.

  Pero no todo está perdido! Ante el desmantelamiento y la desintegración de estas organizaciones, seguramente algunos de los antiguos integrantes, no pierden la curiosidad ni el compromiso, con lo que, generalmente, los convierten en actitudes y acciones reales, a pequeña escala, que impactan significativamente en su propia vida, su entorno, su huella ecológica, su impacto socio-ambiental.

 Es que el ser humano moderno está al borde de darse cuenta, aunque sea de la forma mas cruel, de su calidad de individuo, de su propia e indiscutible responsabilidad personal sobre el entorno que lo rodea, de su indiscutible peso en la geopolítica mundial, y de las consecuencias sobre su propia convivencia con la naturaleza.  

  Los efectos de una conducta irracional y destructiva, superan hoy, a la capacidad del planeta de regenerarse a tiempo -por lo menos para sustentar nuestra sed absurda de energía y bienes de consumo inmediato-, y eso, ya no se puede enmascarar con actitudes, ni resolver con palabras.  

  Después de comprobar como las corporaciones mundiales, al estilo de Greenpeace, resultaron un éxito completo en recaudación y marketing, sin mas resultados concretos que la apatía generalizada y la tercerización absoluta de responsabilidades, el camino actual es exactamente el opuesto: cada ser humano es, por definición, y con total urgencia, responsable por si mismo.

  Reconectarse con la naturaleza(que a la vez es nuestra propia naturaleza) nos lleva a tomar conciencia del alcance de nuestras mas rutinarias conductas.

  Aunque la globalización económica, política y financiera nos enmarcan en una comodidad inerte nacida de la impotencia aprehendida, también nos ha dejado algunas lecciones:

  No hay un lugar "afuera del planeta" donde tirar la basura.

  La contaminación es global, aunque intentemos descaradamente ocultarla bajo la alfombra de la devastación que trasladamos a comunidades pobres de países en desarrollo.  La remediación, también.  Así que nuestro impacto, nuestro consumo y nuestro desperdicio de recursos, construye la huella planetaria humana, en cada comunidad oprimida, invadida, saqueada, y luego usada como cementerio a cielo abierto o vertedero.  

  Parece una obviedad, pero como habitantes del planeta, aun intentamos soslayar el hecho indiscutible de que, cada efecto humano sobre los océanos y la tierra, sobre las comunidades humanas y no humanas, sobre ecosistemas y ambientes, proviene de seres humanos y sus actividades, de personas y sus preferencias o hábitos de consumo.  De cada uno de nosotros.

  Y eso es hoy, la única herramienta posible y accesible a gran escala, la única corporación capaz de lograr algún resultado.

  La responsabilidad individual, por mas pequeña que parezca, es la única vía por la que podemos cambiar y restaurar nuestro maravilloso hogar común.

 Puede sonar hermoso y romántico pero... Quién está dispuesto a pasar de las palabras a los hechos?  Quién saltará de la destructiva comodidad de buscar culpables externos? 

  

22 enero

inalterable (Poesías)

 



Un mundo de palabras


Un mundo sin sustancia, una réplica, un reflejo

Reemplazó al mundo que podíamos tocar, oler, caminar...

Nos dejamos embaucar con lo novedoso, de la repetición:

Ahora siempre se puede volver hacia atrás, y renovar, 

La nuevamente impresa mentira polar.  Imaginar?

Es cosa del pasado sentir, vivir, elegir, decidir.

Ahora solo se puede transcribir, manipular, obedecer.

Millones de personas atadas al yugo de la educación

Mientras la historia de la humanidad parpadea y se apaga,

Siendo reescrita por estimulantes vendedores de sueños

De libertad, dibujados, en hojas que el viento hará volar.



Cuantas veces

 

A veces...tenemos que olvidar

La verdad, y contornear los hechos, girar...

En redondo sin parar, y hacer piruetas, distraer...

Solo generar sonrisas tontas, y sobrevivir, un día mas

No es perverso simular, para vivir, conceder, la estupidez

Y con una voltereta de payaso saludar, volver al centro

Restaurar lo que no pueden insultar, degradar, imaginar:

Un mundo que crece sin parar, sin preguntar, sin ceder

Un día despues de la extinción, de la arbitrariedad.



Todos los días


Antes que nada: soy un guerrero

Nada cambia mientras vivo, nada cambia mientras muero

Hay cosas fuera de toda discusión: el olvido, el perdón...

Inalterable es mi camino -implacable- solo se dirige, a mi destino.

No hay una forma que me esté negada, no hay estrategia errada.

Aliados o enemigos, son hojas que intercambian las estaciones...

La selva no tiene principio ni fin, el sol solo se puede intuir.

La derrota es tan serena, la victoria tan tenue, efímera...

Y la herida que burbujea, un recuerdo feliz de la permanencia.

Todo lo que está vivo se multiplica. Lo que se extingue...

Sirve de advertencia.  Caminar...Caminar...Caminar...

No importa el libro, ni quien lo escriba. 

Hay un solo punto final.





Reelaboración


Hay que aprender a volar, entre tiburones

Y nadar a ciegas bajo la mirada voraz de las aves rapaces

Este mundo es así, nada puede ser perfecto

Solo hay que seguir -bajo la sombra- hasta que no queme el sol



Sin elección


Que puedo hacer sino es vivir hasta mañana?

El instinto es mas veloz que cualquier trauma

Que podría pasar si no es que prevalezca?

La muerte no prefiere arrebatar este dolor

Hasta cuando enterrare a mis enemigos...

Sin sentir nada?  Hasta cuando, el frio

Ladrido del acero esquivará mi alma?

Sería tan hermoso morir al sol...

No como tantos otros! Acariciar al viento

Con mi último aliento... Libertad




18 enero

Campamento de verano

 


  

  He visto caer centenares de personas, como hojas secas.  Sus ojos empiezan a perder brillo, luego su sangre se vuelve cada vez mas espesa y lenta, y el otoño que los va absorbiendo, vuelve su piel de un color tenue, sin vida, seco, muerto.  Cuando su corazón deja de latir, es solo un tramite injustamente postergado, una generosa concesión de la eternidad, para que los condenados tengan unos momentos mas para visualizar el viaje final.

  No fueron mordidos por vampiros, ni zombis.  No es una moderna epidemia, ni un arma secreta fríamente desplegada por un poderoso y vil enemigo. 

  O sea, no es nada de eso, y también, es todo eso.  Pero no podemos hablarlo, no podemos escuchar ninguna versión que se acerque someramente a la verdad, y no podemos detener esa ola, sin que la fuerza de un mar indefinible nos destroce hasta desintegrarnos...

  La raza humana estaba siendo exterminada a una escala nunca antes vista, legalmente, oficialmente. 

  El ser humano estaba siendo masacrado a través de alimentos y bebidas, de drogas, de rutinas, y de fármacos revolucionarios supuestamente creados para combatir los males artificialmente creados. Todo era una inmensa y lucrativa mentira.  

  Lo peor de todo, es que lo que alguna vez se llamó filosofía, pensamiento crítico, o siquiera autoconciencia, perdía terreno día tras día, ante un muy bien pagado ejército de influencers y coaching por un lado, o mercenarios del ocultismo y divulgadores de la conspiración en sus infinitas variedades, por el otro...

  El resultado era un corral dialéctico donde ya no podían encontrarse puertas de salida, y una temerosa manada hiper estimulada por todo tipo de fármacos, o productos de uso permanente, que sin embargo no podía dejar de correr en círculos, escapando de una teoría a la contraria, de una obsesión a otra, de una adicción a otra, de una verdad descartable a la siguiente, de una mentira siniestra a un auto homicidio consciente y premeditado. 

  Frenar o tropezar, intentar mirar hacia los lados para buscar una salida, significaba el inmediato atropello por la estampida permanente, la muerte inevitable a través de millones de pies con que los temerosos y manipulables seres humanos modernos, aplastaban cualquier peligrosa señal de innovación real, de inconformidad, de auto indagación orientada a una búsqueda propia que pudiera poner en riesgo los seguros e infranqueables límites donde la supervivencia y la esclavitud estaban mutuamente garantizadas.

  Escapar no solo no era una opción, ni siquiera era un pensamiento, un anhelo colectivo.  Despues de veinte mil años de domesticación permanente, el ser humano no solo temía la vida en libertad, sino que reaccionaba con furia y saña inmediata ante cualquier intento de romper las cadenas, de saltar los muros, o siquiera de hacer preguntas básicas como:

  Por que estamos corriendo?

  Claro que el corral era para las multitudes, mientras que los privilegiados estaban exentos del coercitivo y mortal dictado del tiempo, sin embargo... aunque no habían sido barridos por esa desatinada ola, no se volvían mejores por eso! 

  Convivía con algunos de ellos cada día: mentes infantiles moldeadas por la propaganda de infantiles películas bélicas, niños malcriados, que papá y mamá habían ofrendado a las fuerzas armadas a cambio de un desmedido confort mantenido a costa de invasiones y saqueos a través del mundo. 

  Todos amaban su metralleta, aunque estaban seguros de poder conquistar un bastión enemigo sin mas ayuda que su cuchillo de caza.  Ninguno tenía experiencia en combate real, y con toda seguridad, jamás la tendrían.  El sentido de su existencia era meramente decorativo, o mas bien, demostrativo, por eso, no dejaban nunca de demostrar.

  Comenzar un día corriendo hacia la pista, era la normalidad, subirse a un avión para lanzarse en paracaídas, caer en un prado verde y bien cuidado, ejercitarse como si el enemigo a combatir fueran los maniquíes a los que les disparaban, y trotar hacia un punto inerte bien dibujado en el mapa, donde dos aburridos pilotos de helicóptero los extraían del campo de tiro.

  Y todo esto sin dejar de posar para los fotógrafos, los únicos que además de correr un riesgo real en esos ejercicios, entre tantos imitadores de Rambo, estaban dedicados a un trabajo serio, productivo.  

  Esperaban ansiosos el momento en que pudieran demostrar su imaginario potencial contra algún imaginario supervillano al mejor estilo Marvel Comics, salvando en el camino algunas decenas, o tal vez cientos de vidas.  Su trabajo era gritarles y motivarlos, escondiendo la tristeza y la ternura que le producían, y convencerlos de que eran las mejores armas del planeta, a pesar de su implacable e inofensiva estupidez.


  

  Su aislamiento conceptual, la burbuja en que los habían creado, les permitía pensar que su gobierno, algún gobierno, trabajaba incansablemente por el bien de sus ciudadanos, enfrentado a poderosos enemigos que pretendían lo contrario.  Pero el había visto el otoño humano, había visto desplegar la muerte como una tormenta perfecta a través de inocentes y frágiles comunidades.  O no... Quien era, todavía, completamente inocente?

  El ser humano -pensó- había perdido la capacidad de ver el mundo, o mas bien, de percibir el mundo real detrás del escenario representado en sus pantallas.  Él, se sentía miserable, comandando una sección de cándidos guerreros, cuya misión era únicamente generar contenidos ficticiamente heroicos para esa audiencia, mientras los gobiernos mundiales competían por el monopolio del trafico de drogas, armas y seres humanos -los lucrativos frentes donde aun podía equilibrar el presupuesto- en cuyo empeño sacrificaban a la población, por decenas de miles cada día, con la mas impiadosa impunidad.

  Él era una parte fundamental de todo eso, lo sabía demasiado bien.  Su salud desmejoraba a cambio de guardarse para si mismo todos sus oscuros pensamientos, sabiendo que seria un suicidio infantil intentar divulgarlos o siquiera ponerlos por escrito. Como resultado, todos los beneficios derivados de su compromiso, no alcanzaban para ofrecerle un sueño tranquilo.  

  Su única misión real, era mantener sanos y aislados a estos hijos de Hollywood, cuyos optimizados y selectos cuerpos, mantenidos cuidadosamente a través de innumerables pruebas y comprobaciones médicas, eran la copia exacta de los multimillonarios y díscolos herederos de un puñado de poderosos, dueños del planeta.  

  Su juventud, para mantener el encanto y la admiración de cientos de millones de inútiles, incompetentes, perezosos y canallas (que iban a entregar sus opacas y miserables existencias al sistema sin dejar de aspirar a una vida de lujo y adrenalina de millonarios), debía ser un muestrario de deportes extremos, desprecio del peligro, derroche, destrucción, sensualidad y felicidad a toda prueba. 

  Lo único relevante era la velocidad de entrega, para que en un accidente en alta mar, por ejemplo, el receptor y el repuesto pudieran llegar al mismo tiempo en menos de dos horas a una sala de operaciones en una instalación adecuada, y trasplantar o reponer en tiempo récord, un órgano vital, un miembro del cuerpo, cuero cabelludo, piel, músculos, orejas, ojos, tendones, huesos o lo que sea... La ciencia médica había logrado avances increíbles, y a la vez, increíblemente desconocidos para el público, pero el había sido testigo de horrores que lo perseguirían por siempre. 

  Se podía reconstruir una persona casi por completo, renovarla como si fuera una máquina a la cual se le cambian las piezas, con  el ínfimo y secreto costo de desarmar a otro ser humano.  O a otros, pensó, como en la tragedia de 2026, llamada por todos como "El Milagro del Adriático".  Recordar el entusiasmo con que sus muchachos se dejaron conducir a la muerte, le provocó una dolorosa punzada en el estómago...

  La culpa, era una mancha oscura que le iba envenenando el alma.

  Para eso eran sus inquilinos: la pequeña base era en realidad un depósito sanitario, donde mantenía preparado y en condiciones el repuesto humano disponible en este cuadrante del mundo.  Y su función, como oficial logístico a cargo, era el cuidado, almacenamiento y transporte de esos cuerpos.

  Pero hoy era domingo, y le habían ordenado "descansar".  Los jóvenes se movían inquietos en el salón comedor, frente a la gran pantalla del televisor.  Corría la Fórmula 1, en el enrevesado Circuito de Mónaco, y un inexperto y audaz piloto se esmeraba sin resultados por forzar su auto para salir del último lugar.  Era Jonathan Prize, futuro administrador del Grupo Prize, dueño de la mitad de la reconstruida Nueva Europa.  

  Su corazón se iba acelerando en cada curva, mientras su cerebro ataba cabos.  Su mente había quedado completamente en blanco, hasta que el griterío de los soldados lo devolvió a la penosa realidad... el auto, partido en dos, parecía como si hubiera sido pateado por un gigante, y los bomberos con sus matafuegos apagaban las llamas, mientras el equipo de rescate acomodaba al humeante y destartalado piloto en una camilla, para partir a toda velocidad.  

  Escuchó las aspas de los helicópteros al ponerse en marcha lentamente, antes de que vibrara su localizador.  Apagó el televisor y empezó a gritar con todas sus fuerzas: "Terminaron las vacaciones, inútiles, malacostumbrados, embarcamos en cuatro minutos con equipo de combate!!!"

  La adrenalina que habían acumulado viendo el giro de los autos en la pista, se tradujo inmediatamente en un revuelo completamente metódico y disciplinado, que cuatro minutos mas tarde los tenía subiendo de a pares en alguno de los pequeños helicópteros de transporte.  El se subió al primero, atrás de los cuerpos de repuesto, mientras miraba despegar a los otros... intentando sentir lástima por los que iban a ser asesinados y desaparecidos para no dejar rastros ni testigos, solo para reconstruir el cuerpo quemado y roto del temerario Jonathan Prize...







  

Desintegración Nuclear de Occidente:

  Bueno, no me refiero al núcleo atómico, por supuesto, sino a la manera acelerada, en que una reacción en cadena, cada vez mas descontrolad...