Bueno, esta página no fue establecida para el surgimiento de debates, así que habiendo participantes tan especializados, debemos aceptar que su técnica magistral es inigualable, y antes que nada aceptar que no vamos a superarla, jamás. La única manera completamente correcta e inmejorable de plantar un árbol, es dejar que lo haga la propia naturaleza...aunque, claro está, hace muchas décadas que se lo impedimos de todas las maneras posibles.
Aunque aún existen espacios naturales "vírgenes", si conocen alguno, lo mejor es no divulgarlo, no fotografiarlo, no exprimirlo ni explotarlo, no poner en la mesa del progreso, servido como un plato, su potencial económico, solo obtenible a través de la quema, tala y desertificación.
Así, fue siempre. Entonces, si podemos guardar el secreto, y disfrutar del silencio cálido del bosque, podemos obtener gratuitamente, un espacio en el cual recolectar semillas y mudas, para dar inicio a nuestro pequeño trabajo de reconstrucción.
Porque es urgente...
Es tan urgente! Es completamente imperioso comenzar hoy mismo con la restauración del planeta, y eso significa que nos toca la parte que sostiene nuestros propios pies.
De lo contrario, caeremos en la primera y mas fácil trampa corporativa: la increíble y absurda idea de que solo las fundaciones y organizaciones mundiales, o la gente especializada y capacitada, o las políticas que se establecerán cualquiera de estos años, impulsadas por la lucha de las personas a un ambiente mas equilibrado y sano, o ese tipo raro que vive en un basural, pueden, quieren, deben y son responsables absolutos y excluyentes, de plantar un árbol.
No, es mentira, cualquier persona, cualquiera de nosotros, puede darse a si mismo y al resto de la humanidad, el increíble regalo de retroceder un milímetro en la devastación total del planeta. Vos, y yo, sin pedir permiso, podemos plantar un árbol.
Por supuesto que, "árbol", es un termino genérico, ya que la naturaleza no funciona como nosotros. Por suerte!! Plantar un árbol, correctamente, implica, incluye, requiere, generar simultáneamente, tantas cadenas o relaciones, interacciones entre formas de vida(animales y vegetales) como se pueda. Desde el principio.
Así que plantar "Un Árbol", así, como la "cosa importante", para poder salir corriendo a tener un hijo, escribir un libro, y todo lo demás, no se puede.
Vemos, y seguiremos viendo, que pasa todo el tiempo, pero generalmente es una farsa, una perdida de tiempo, un engaño, o una de las tantas modalidades de greenwashing que el mercado ofrece. Tal vez por eso, siempre se ven a políticos intentando mover la tierra con sus impecables y blancas manos, afirmando -para el escaparate mediático- que plantaron un árbol.
Nosotros no podemos darnos ese lujo, así que volvamos un poco atrás, hacia el pequeño bosque mágico que mantenemos en secreto. Porque ni la naturaleza funciona de la misma manera que la política, ni las relaciones naturales se dan de la misma manera que en la llamada "Comunidad Internacional"
Por supuesto! En el mundo natural, todo es colaboración. Todo es convivencia y mutuo aprovechamiento. Todo es compartido, y de usufructo común por miles y miles de especies, en el mismo espacio, y al mismo tiempo. Antes que cualquier couch empresarial, la laturaleza perfeccionó el concepto ganar-ganar.
Entonces, nuestros aprendizajes y analogías con el poder, de nada sirven, para plantar un árbol, nuestra primera tarea será desocializarnos, o por lo menos revisar nuestro conocimiento y nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno y nuestros semejantes, como primera medida, ya que para cuidar el tiempo suficiente un pequeño e indefenso brote, a su alrededor, hace falta paz.
Entonces, como nuestra sociedad está en guerra permanente, debemos superar matematicamente el concepto de destrucción aleatoria que nos rodea, plantando tantos arboles como el logaritmo requiera, para que la destrucción absoluta y permanente, no pueda llevar la cuenta al cero total. De todas maneras, los enemigos no solo son humanos, sino también animales, plantas, y la misma naturaleza.
Es que hay que decantar miles de millones de semillas, aunque nosotros solo podamos hacernos cargo de unas pocas... así que debemos plantear la lucha con:
Contaminantes en el suelo, el aire y el agua.
Hormigas podadoras.
Vándalos y apropiadores.
Politicos y empresarios inmobiliarios.
Niños.
Calor, frio, sequía, humedad.
Mamíferos y mascotas
Otros insectos.
Incendios.
Inundaciones.
Caballos y vacas.
Otros peligros...
Etcétera.
Es cuando nos damos cuenta de que generar vida es mucho mas trabajoso que destruirla. Además, a los arboles les gusta la compañia, así que debemos sumar a las tres o cuatro docenas de retoños, unas cuantas plantas autóctonas, y algunas aromaticas y flores para alimentar a los insectos benéficos que debemos incentivar para mantener el equilibrio buscado.
Así que nuestro pequeño bosque, nos evitará sentirnos pequeños, acarreando una regadera de agua, ya que deberemos gestionar cientos o miles de litros por semana. Para eso, lo mejor es construir reservorios, para los cuales se recomienda protegerlos de la evaporación producida por el viento con una cortina de árboles, así que seguimos sumando...
Claro que para que el suelo no llegue a quedar desnudo en el proceso, se hace necesario pensar en otro tipo de colonización, o sea, debemos instalar especies de leguminosas y gramineas a gran escala, en una variedad nunca menor a diez especies de cada, para intentar mantener una pradera autoaclimatable, que de refugio a insectos, mantenga la humedad, y alimente preferentemente a herbíboros rebeldes, con la esperanza de que disculpen a nuestros pequeños retoños por su menor calidad nutricional y palatabilidad.
Es deseable mantener el lugar libre de cadáveres, plásticos y restos industriales o militares, ya que la percepción como "zona de nadie" llama a las topadoras y a los creadores de basurales a cielo abierto. Por otro lado, cualquier tipo de trinchera en desuso, es un lugar prácticamente ideal, por lo que solo se derramarán algunas simientes, a partes iguales en el foso y el terraplen, con cuidado de no pisar o detonar algún artefacto que nos haga volar por los aires.
Pero volvamos a nuestro pequeño proyecto! Para generar el material a ser instalado, debemos asimismo multiplicar aritméticamente segun los estándares utilizados, con el propósito de obtener las mudas suficientes para una multiplicación exitosa. Esta relación es de veinte a uno, por lo que debemos sembrar, anticipándo fracasos y pérdidas inmediatos, cien semillas de cada especie, en bandejas de siembra.
Llegados a este punto, veremos como necesario la construcción de mesas elevadas, donde proteger mejor a los brotes, realizar un riego a conciencia y metódico, y proteger del excesivo frío y calor a los plantines. Eso se logra mediante la erección de un invernadero adecuado a la superficie que pretendemos usar, o sea, de lo que creemos necesario, el doble.
Es que todo va creciendo, y hay que replantar, repicar, trasplantar, instalar, y el factor crítico de la tierra que siempre nos quita el sueño, y no tenemos tanto tiempo...entonces. La solución mas simple es renunciar al trabajo, no sin antes haberse ganado la lotería, robar un banco, o hacer acopio de capitales adecuados al abandono de las relaciones económicas, siempre llenas de horarios y cronogramas, que compiten con los infinitos horarios y cronogramas de nuestro viviero, el cual, ya debe tener otro invernadero, exclusivamente dispuesto para los plantones en proceso de rustificación y plantación definitiva.
Otro camino alternativo es fundar una ONG, recabar fondos de personas tan indiferentes y culposas como ingénuas, y de fundaciones deseosas de mostrar una cara ecológica. Luego atacar al gobierno de turno, y a todos los gobiernos del mundo, por su culpabilidad en la desertificación y el colapso ambiental del planeta. Luego recibir premios y sobornos por igual, apoyar y blanquear proyectos destructivos y colonizantes, y despues convertirse en influencer, comprarse una lujosa mansión con un parque de veinte mil metros cuadrados.
Es ahí cuando podemos contratar a una empresa de paisajismo que vuelva a llenar el plano que hemos arrasado, con especies exóticas y foráneas, cercar el predio con una valla enrejada de cuatro metros de altura, instalar cámaras de vigilancia, y recostarnos en nuestra reposera junto a la piscina, a disfrutar de un merecido aperitivo.
Luego, cantará algún pájaro...

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