01 mayo

Mobilidad social

 




  Que daño han hecho!...

  Que daño han hecho...  Implacables, infatigables.  Los nuevos jinetes del apocalipsis ya no galopan a la velocidad humana, ya no utilizan sus miserables bombas y sus pequeñas amenazas nucleares.  Ahora, simplemente, la muerte y el estancamiento mental de nuestro cerebro, vienen implícitamente determinados, en nuestra propia concepción humana. 

   La salida del Antropoceno, se esta dando mucho mas rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado, aunque era obvio: ahora la velocidad es quántica, tecnológica, óptica!  Claro que antes llegaremos al pico, al cenit absoluto, porque es la única manera en que la humanidad puede enfrentarse a una visión de sus consecuencias que realmente produzca un cambio: el shock.

  Y si, lamentablemente, a pesar de tantas pruebas y tantas predicciones cumplidas, no vamos a frenar por vernos al espejo, necesitamos rompernos al atravesarlo, chocarnos de frente contra esa delgada y ficticia pared.  Y el panorama es desolador... el golpe que nos espera puede ser tan duro que no lo soportemos.  No estamos preparados para asumir la realidad.

  Bueno, lo soportaremos como raza humana, hace falta mucho mas para extinguirnos, pero sin dudas,  redefinirá todas las relaciones de poder, las visiones sobre el mundo, el futuro, y cada aspecto humano, hasta ahora dado como simple infraestructura permanente, o como derecho de "especie superior".  Estamos exactamente en la coyuntura, acelerando, porque es hermoso sentir el viento en la cara, como un perro que ni siquiera sabe que su viaje será cruel y definitivo, pero disfruta sacando el hocico por la ventanilla.  Confía. 

  Y así confiamos nosotros, últimos pasajeros de la modernidad, de esta apocalíptica cuenta regresiva, donde ya no salimos ni a la vereda, por miedo a perdernos la última noticia.  Claro que no somos dominados por los medios masivos de desinformación!  Tenemos en nuestra grilla tantos canales de información alternativos, tantos blogs edificados por gente como nosotros, tantos substack de pago, con que financiamos y mantenemos a los nuevos guerreros de la luz informativos... que ya no sabemos en que pensar.

  No sabemos en que pensar, porque el moderno pensamiento moderno, ha tomado finalmente su modelo de las montañas rusas de los parques de diversiones, y tanto sube como baja, da vueltas y gira sobre si mismo, para terminar en el exacto punto de partida, aunque por supuesto, habrá cobrado por el vértigo, la adrenalina, y esa vieja postal de la incertidumbre que hace  muchos siglos compartíamos con toda la especie humana: estaremos vivos en el minuto siguiente a este?  

  Claro que si!! Por supuesto que estaremos vivos! La definición de vida actual nos permite presuponerlo.  Ya no adoramos al sol que recorre el cielo y se esconde sin que salgamos de la cueva dialéctica, informática, tecnológica.  Ahora el algoritmo personalizado y la inteligencia artificial auto generativa, nos encierran en una burbuja de paredes cada vez mas gruesas, en un planeta a nuestra medida.

  Incluso en esas reliquias de antaño, donde viejos guerreros moribundos apuestan (o fingen apostar) por la construcción común del contenido y del significado social, sus algoritmos de preselección de comentarios reducen todo a una versión carnavalesca: tan alternativa y colorida como aséptica lustrosa e ilustrada, tan pomposa como insignificante y efímera, inerte, inocua, innecesaria. 

  Pero las falsificaciones permanecen porque el homogéneo y aburrido panel de la posverdad necesita variaciones, interrupciones, notas de color que adulteren la absoluta chatura del pensamiento dominante, para que las supuestas discusiones y verificaciones, inyecten una pequeña dosis de falsa verdad disfrazada de oportunismo estratégico.  El implacable horizonte de la uniformidad necesita provocaciones que nos desvíen de nuestro camino hacia ninguna parte, para mantener la ilusión de movimiento, mientras seguimos tecleando sin sentido en una pantalla que no crea nada.

  Sin embargo, nuestra propia ilusión de vitalidad es reforzada continuamente, a través de una interacción con nosotros mismos, cada vez mas profundamente enraizados en la profundidad de la cueva del nuevo oscurantismo, aunque esta vez, ya no estará Platón para rescatarnos. 

  Las perspectivas son absolutamente claras: no avanzamos hacia ningún lado.  Pero seguimos durmiéndonos en los laureles a base de pastillas tecnológicas, encandilados por cada nuevo descubrimiento que nos venden por anticipado para que no dejemos de financiar nuestra propia esclavitud.  La dignidad como especie ya no es necesaria, ni tampoco algún concepto de identidad individual.  La modernidad es dejarnos llevar como hojas en la tormenta, como si escribiera nuestra vida Ling Yutang, y dejar que el viento nos amontone sin orden y sin sentido. 

  Nuestra única utilidad es ser consumidores y facilitadores de una narrativa, de una contra-narrativa, ser piezas homogéneas intercambiables de una realidad que se reconstruye permanentemente.

  Pero a ese absurdo le llaman actualmente "Libertad" porque ya nos aterra vivir sueltos, pensar por nosotros mismos, creer en la construcción, en la trabajosa posibilidad de la participación en un futuro común que no esté cómodamente prefabricado, preestablecido, digitado, digitalizado...

  De todas las opciones y actividades humanas, el suicidio es la única que no deja de crecer, suave, imperceptible...a un ritmo tan lento que pueda naturalizarse...

  Cuanto demorarán en hacerlo obligatorio?  En convertirlo en tendencia? En disfrazarlo de un agradable y turístico viaje final?

  Si huele a agua es porque nos estamos hundiendo...





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