01 mayo

Los límites de la realidad

 


  La realidad es implacable!  Podemos intentarlo de todas las maneras imaginables y no lograríamos cambiarla.

 Imaginarias, sin embargo, son las estrategias de las moribundas élites para evitar -con un maquillaje mediático que empieza a resquebrajarse ostentosamente- la épica y cinética frontera que se come todas las planificaciones, ilusiones, y absurdas demostraciones póstumas de poder imperial.

  En todo límite, sea cual sea (y eso es lo que estamos tratando de endulzar, de ocultar y disfrazar) hay una fractura.  Hay un desnivel, un quiebre, un homogéneo cambio rotundo, como cambia todo -aunque parezca parecido- a uno y otro lado de la impiadosa línea de un frente de batalla. 

  Y cómo los límites son ajenos a toda planificación individual o sectorial, inmunes a toda estrategia social, militar, tecnológica o humana, seguimos en marcha, acelerando contra una inmensa pared, contra la que millones de seres humanos dejaran sus huesos antes que sus sueños.  Y no hay otra manera de superar esta frontera, porque esta si, es real.

  Podríamos volar pero somos muy pesados, es imposible ya para nosotros, sería imposible deshacernos sin perder identidad, de nuestro equipaje: del inmenso lastre ideológico y doctrinario, descriptivo de una larga serie de apropiaciones y destrucciones, de invasiones y esclavitudes, usurpaciones y matanzas, contaminaciones y banalizaciones ampliamente aceptadas como normales, al día de hoy. 

  Todo nuestro adoctrinamiento, nuestra educación formal, y todo lo que podemos recibir de los medios masivos de desinformación se podría resumir en esa vergonzosa construcción, o sea, en el infructuoso pero repetido intento de enmascarar y justificar, legalizar, ese amplio y clásico abanico de irresponsables y sádicas conductas.




  No hay otra manera de escalar la pared hasta donde la vieja oligarquía mundial dominante ha llegado sin poder generar herramientas para superarla, que nivelar el terreno con una masa aluvial de cadáveres que eleven el nivel hasta rasarlo con el nuevo contexto, para que la humanidad pueda caminar a tiempo hacia un paisaje aún por conocer, donde todas nuestras herramientas, o incluso nuestros pensamientos actuales son inútiles.

  Pero mas temprano que tarde dejaremos atrás esta era, tan monótona y chata como oscura, y los sobrevivientes de la humanidad llegaran a una nueva etapa de construcción(reconstrucción)  y convivencia con su entorno y la vida que lo habita, a la vez que entierran las viejas estructuras de poder, en las oscuras páginas de una historia que no por absurda y sangrienta, dejo de ser un camino de evolución y liberación.

  Cadáveres políticos y económicos, sociales, regionales, tecnológicos, desintegrándose para servir de piso a los que nunca dejaron de avanzar hacia un nuevo escalón humano.  Ese es el previsible piso sobre el que caminaremos...

  Caminaremos?  Llegaremos? Lograremos sortear el eterno bucle de extinción? O la pared que encierra nuestra conciencia será una vez mas, más alta que nuestros esfuerzos de liberación común? 

  Hoy es un buen día, un buen año, para derrocar tiranos y falsarios, para destronar a hipócritas y cínicos.  Este minuto, este segundo, debería ser usado por cada ser humano bajo el yugo de esta totalizadora opresión moderna para revisar sus relaciones y sus prejuicios, sus imposiciones nunca discutidas, sus dilaciones y omisiones, sus distracciones a la hora de definir claramente los cotidianos actos de sumisión servil, de violencia gratuita y sectaria, de monopolio y acumulación planetaria que nos convierten cada día, un poco más, en espectadores felices de nuestra propia decadencia.

  El mejor momento para liberarnos fue hace mil, dos mil, cinco mil años... el segundo mejor momento empieza ahora, ya mismo, en cuanto dejemos de perder tiempo en una pantalla y nos pongamos en acción.




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