El límite que no cruzamos
Podemos llegar al borde de todo
Cantar heroicas canciones...
Indignarnos, patalear, hacer...
Nuestra pequeña rabieta cotidiana:
Inofensiva, impersonal.
Colaborar, comprar, equipar,
A los exploradores actuales
De la supuesta conciencia universal
Pero... ya no podemos dar la vida,
Presentar, una ofrenda vacía...
Apostamos, nada mas, calculando,
No perder nuestro reflejo en la pantalla.
Si solo pudiéramos dar un vistazo, al otro lado,
Tendríamos algo realmente nuevo para contar.
Nuestra fugacidad
Cuanto perdimos en escaramuzas, llorando...
Sin siquiera recordarlo? Cuanto dejamos caer
En cada apretada curva, en cada violenta frenada?
Qué resta contra el tiempo a pasar sino la entrega?
Qué resta contra el incansable viento sino flamear
Como una vela. Amar, el mar...
No muere la flor como renuncia. Nuestra mirada:
No ve mas que pétalos secos, ciclos cumplidos.
Y la vida, la conciencia universal? Se afina, nutre,
Y la sombra tibia de las hojas nuevas, sonrientes,
Acuna el fruto en la canción del bosque eterno.
Eterna deconstrucción
Sin embargo, estoy conforme,
Al tener de mi lado a la incansable...
Diseñadora del tiempo, que me dice:
Despierta! Recuerda el futuro!
Es esa la vida que querías?
Abrís los ojos a un mundo distinto, cada día.
Inmaterialidad
Como se puede no creer en nada
Después de la primera gota de lluvia?
Como perder la fe en el ser humano,
Escuchando el primer llanto de un recién nacido?
En una alfombra de humeantes tripas desparramadas
Muere mas feliz el soldado que escucha un pájaro.
Mata sin descanso quien espera volver a acariciar
Un cuerpo que solo sabe soñar acompañado....



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