17 junio

¡Feliz día del periodista! ...Ah ¿No era hoy?

 



 

  ¿Información? ¿Para qué? 

  ¡Miremos Madagascar VII antes que en el cine!

  …No es que no tengamos tiempo, es que no tenemos ganas.  La información está igual de disponible, por los mismos canales, y a la misma distancia de siempre, desde siempre, pero es tan trabajoso ponerse a contemplarla y valorarla, catalogarla, que ya nadie se pone en tales trabajos.   

  El estrés, la complejidad de los caminos para llegar a comprar a tiempo la comida, imponen una batalla perdida, donde todo el frente se termina definiendo en una necesidad: información, buena información es la que llega hasta mí.  

  Claro que también debe ser posible acceder a ella sin moverme del sillón de la compu.  

  Y si viene digerida, criticada, catalogada, condensada, globalizada, extrapolada, sintetizada, valorada, sistematizada, elegida, etc., etc., etc., mejor que mejor “información” pues así no interfiere con los canales dedicados a otras cuestiones más importantes.  

  La buena información no roba tiempo para escuchar o leer demasiado, en desmedro del “tiempo libre” que podemos dedicar a la diversión.

  No acosa la mente haciéndonos pensar después de un día frustrante, y agotador de trabajo, ni nos oprime con cuestiones escabrosas que nos puedan llegar a quitar el sueño o hacernos sentir responsables de nada.

  Hoy en día amamos, perseguimos, buscamos… ¡exigimos! Información que no diga nada: como lombrices en una lata, esperamos ansiosos las cascaras podridas del sistema, sin pretender nunca algo más jugoso o más fresco que nos obligue a pelarlo o procesarlo trabajosamente. 

  Luego, esperamos que nos ensarten en un anzuelo, para pescar al pájaro que vuela en nuestros pensamientos y enjaularlo para siempre, comiendo de la latita hasta el fin de sus días.  

  Es que el cielo es muy amplio, como caballos con anteojeras no necesitamos ver, para ser eficientes, solo responder a los tirones de las riendas, solo saltar cuando todos saltan, aplaudir cuando todos aplauden, reír sin pausa cuando nos lo solicitan, y de vez en cuando soltar un lagrimón para equilibrar la balanza sentimental.

  Se hace tan romántica la pobreza, siempre a punto de ser rescatada por el corazón humano, tan lejanas las tragedias en países más pobres que el nuestro, tan violenta la sociedad de otras latitudes, que estamos a punto de estallar de amor, y compramos las acciones de Entretenimientos Sociales Homologados SRL.  

  Pero cuando volvemos… cuando prendemos la pantalla otra vez ya cambio el panorama: nuestro gobierno es el peor del mundo, el manicomio es la única institución que crece, miles de policías se pelan las rodillas por falta de uniformes adecuados, y la única solución es poner todo a la venta para que lo manejen mejor (¡pero si acabamos de comprarlo!) 

  No importa, no discutas, desnudas tu ignorancia y pueden arrepentirse, apresúrate que baja más el precio, hay que pagar las deudas… (¿Qué deudas? ¿Si yo no pedí nada? ¡Ni me llamaron para ninguna repartija!). ¿Cómo te atreves a ir contra la corriente? ¿Es que acaso sabes lo que hay aguas arriba?

  Mejor descansá y dejate llevar, que el camino es largo y si estas atento, siempre hay algo que picotear, o alguien. Y para escarmiento nos señalan los cadáveres de los salmones bajando lentos entre las piedras, aunque pareciera que en su cuerpo estilizado todavía flota una sonrisa.

  No es que no entendamos, sino que no tenemos tiempo. Estamos cansados y confusos, mejor bajar un poco el ritmo, la presión, no sea que terminemos mal el día  ¿para qué perderse el programa de la medianoche pensando y amargándose la vida?

   Mañana será mejor, como dijimos ayer. Y así se borran los recuerdos cada 24 horas, y se emiten continuados cheques en blanco sobre nuestro futuro.

  Entonces no es solo la prensa lo que está fallando, no es solo la libertad de expresión que se acota de un lado y del otro del poder por intereses opuestos y complementarios.  

  Pareciera que la información es un cardumen de peces ciegos que quieren cazar con redes para freírlos y enlatarlos a su manera.  ¡Pero la gente solo come carne podrida!

  Solo los restos, y con eso alcanza y sobra para sus estómagos curtidos, escapando espantados del que se atreva a decir una verdad que no esté sujeta a oscuros objetivos: como los médicos modernos, si la enfermedad no genera dinero, el paciente está técnicamente sano, y que se vaya a su casa.

  No es que no tengamos ganas, es que no entendemos.  Toda esa vorágine de textos, imágenes, fotos, películas, versiones, y rumores contradictorios… pueden llegar a volvernos locos antes que nos demos cuenta.  

  Como extraño los días en que salía a barrer la vereda y me enteraba de la vida de todo el barrio en quince minutos, charlando con mi vecina… ah ¡Pero si la tengo en el chat! A ver, no está conectada ¿Me habrá borrado?  Entonces lo más sano es tomar partido. 

  Listo, sin dudas, cara o cruz, rojo o negro como en la ruleta, total lo importante es nunca comprometerse tanto que no se pueda cambiar a la vereda opuesta.  Alguien debe tener razón, eso es obvio ¡Es imposible que tooooodos mientan! ¿No? ¿Es imposible, no?

  La única certeza es elegir el mejor combustible, inyectarnos una verdad autoproclamada y seguirla hasta que pierda velocidad, y así seguir en el camino, no importa adonde lleve, un día veremos la bandera a cuadros y todo cobrara sentido. 

   Y así seguimos en la pista, en una carrera de un millón de vueltas donde todos abandonan, y los únicos que sonríen son los dueños de las escuderías…   de a ratos nos vemos corriendo solos y todos nos pasan, ¿Llegaremos a boxes? 

  ¿O esos que se pierden atrás de la loma son nuestra gente?  Saltamos del bólido humeante entre las llamas.


   Y así un día nos enteramos que ya estábamos afuera de carrera, y con el casco todavía entre las manos, nos derrumbamos a mirar el canal 694 donde el reverendo jones justifica el suicidio como estrategia de vida… 

  Hemos llegado a la verdad, pasame las papas fritas…

13 junio

Basura, respeto, revolución.

 

 

  Iba un tipo caminando por la calle, seguramente condenado al ajetreo diario de pelear sin descanso apenas para sobrevivir: sin tiempo de comer, llevaba un sanguche de jamón y queso en una mano, mientras con la otra esparcía el contenido del sobrecito de mayonesa en su interior.   

  Acto seguido abría su boca para darle el primer mordisco, y todo eso sin dejar de caminar,  digno, conforme a pesar de todo, ganándose su pan con esfuerzo.  

  No fue eso lo que me sorprendió, pues a veces hay que acostumbrarse a comer y dormir caminando, sino el gesto de tirar el sobre vacío al piso, con la misma atención que si lo estuviera embocando en un tacho de basura imaginario.  

  El gesto no era como he visto tirar desde los autos de lujo los paquetes, para mantener limpio el interior, o las personas apuradas dejando caer los envoltorios como hojas secas, mientras caminan a sus casas enceradas y libres hasta de telarañas.  

  No fue de ninguna manera un gesto inconsciente, automático, sino más bien como una queja sorda y un tanto hipócrita, un mensaje diciendo: en mi casa tengo un tacho de basura, y no tiraría esto al piso si hubiera uno disponible acá, mínimamente…

   Y la escases de recursos sicológicos para justificar esa actitud me hizo recordar a la municipalidad poniendo carteles ecologistas en la legislatura mientras se aprestan a destruir la provincia entera y el futuro de sus propios hijos  solo por llenarse los bolsillos.  

  Mientras en los suburbios su más grandioso esfuerzo pasa por amontonar y quemar montañas enteras de plástico, llenando todo de humo blanco o humo negro, mientras solo atinan a pasar una maquina topadora alisando todo, mientras el bosque, la costa, la fauna desaparecen sin resquicios de remediación. 

  Mientras los más obsecuentes y acríticos desesperados se ganan un lugar en un plan “cooperativo” donde aprenderán a descansar en las espaldas de otros, en un simulacro de trabajo en equipo donde aprenden a mirar ocho mientras trabajan cuatro, pero no importa, los municipales son peores aun…  tampoco se olvidaran de  cumplir con el pago de su deuda puntualmente en cada acto que se los convoque.

  Mientras, forjan kilómetros de veredas de hormigón armado en los barrios de las afueras para que facturen sin pausa las canteras del gobernador, bastante atareadas por cierto, abasteciendo cada obra vial que comienza solo cuando todos los hilos están atados, bien atados a la misma mano… 

  Esto no quiere decir que en los caseríos de calles de tierra, poder pisar en lo firme cuando el agua de lluvia convierte todo en una pasta pegajosa, no sea un avance hacia la estratosfera, histórico en el devenir de sus días, que corren paralelos a los de la ciudad de cemento.

  Entonces aprendemos a no cuestionar nada por las dudas, que se nos corte el chorro, y a hacer la vista gorda ante cada pequeño acto de corrupción que drena los bienes comunales, para beneficiar a un particular. 

  Lo importante es lograr ser el  próximo particular, o el próximo empleado municipal impune, incontrolado, que pueda manejar el camión para su beneficio, la máquina para sus caprichos, el personal a su antojo… changuitas que les dicen, subsidiadas por todos nosotros.

  ¿Soluciones? No, solo aumentan el problema, porque el problema es estructural de las conciencias ciudadanas, el problema es ético, el problema es de sensibilidad hacia el daño que se produce a los demás.  

  Pero no importa si una plaza se cae a pedazos mientras la mano de obra se ponga puertas adentro  ¡si mis hijos juegan en casa, no ahí donde se juntan todos esos vagos y futuros delincuentes…!

¿No hay fisuras en el discurso? Nunca más.  Se aprende, se acostumbra a ser subsidiado, mantenido, a preguntar ¿Vos que cobrás? En vez de ¿En que trabajás? 

  Y aceptar que las cosas funcionen así en vez de generarse espacios de interacción económica válidos, en vez de frenar el enajenamiento de los bienes públicos, la concentración y el monopolio, el abuso permanente de poder y la impunidad.  

  El desgaste social se siente en la calle, se palpa en el atrincheramiento, la polarización, el trote rápido hacia la doctrina y el fundamentalismo partidario, personalista.  En el apoyo legal y económico fuertemente condicionado por la ausencia total de crítica como condición fundadora de ciudadanía.  

  Y aunque los excluidos del nuevo sistema son muchos más de lo que parecen,  no tienen voz, ni tiempo de oponerse, solo corren atrás de un plato de comida, son los nuevos tontos del pueblo, no pertenecen ni a la oposición…

  Pero entonces… ¿en qué cambio la democracia? ¿Es que alguna vez fue mejor? 

  ¿O peor? 

  No sé, tal vez no confié en los libros de historia como para sacar conclusiones, pero puedo hacer algo por mí mismo y es equilibrar la balanza interna hacia el bienestar, poniendo en juego parámetros urgentes, insoslayables, hacia el futuro, como si de verdad fuéramos una sola nación, una patria, una comunidad, un planeta, una familia, como para pensar en una forma de vida sostenible, no solo económicamente, no solo ambientalmente, sino también mmm 

  ¿Moralmente? ¿Psicológicamente? ¿Socialmente?  Se acaban las definiciones sin llenar el vaso, un ser humano abarca todo.  Y todo es todo…

  ¿O es que el gérmen de los asesinos de esa hermosa mujer no está adentro de nuestras conductas, al imponernos a los gritos a nuestros niños, al chantajearlos, al someterlos a nuestros dictados fluctuantes? 

  ¿Y sería tan importante a los ojos de la sociedad si hubiera sido? (¿”si hubiera sido”? ¿Acaso no pasa cada día?)

   ¿Una mujer pobre y fea?  

  Es terrible que lo mejor de una persona se defina por parámetros estéticos artificiales… aparentemente solo imponiéndonos económicamente a nuestros vecinos logramos adquirir derechos, y eso no los resta a los demás, no señor por supuesto, solo aumenta los nuestros, y la lógica es que no alcance para todos, en un mundo de derechos limitados y obligaciones infinitas. 

  Entonces… a la única revolución, al único giro hacia la libertad, al único vuelco humano posible lo van a dar las mujeres, cuando se liberen de los estereotipos, cuando se expandan, derramando su libertad sobre sus hijos, sobre sus hijas.  Incluso deberían liberarse urgente del estereotipo feminista que tanta manipulación y mediocridad, tanto aislamiento produce.  

  No importa si fueron educadas como prostitutas de lujo, Geishas destinadas a ser la buena esposa de… o si nacieron sometidas a lavar y juntar y pegar los platos rotos de la decadencia familiar… o si las convencieron que ahora llegaba el tiempo de la venganza y había que imponer un nuevo imperio que equilibrara el daño de siglos de agachar la cabeza y correr hacia la cocina… o si…

  No pasa más que por ahí, en mi opinión, la solución posible a los problemas acuciantes de todas las sociedades, que reconocernos como seres humanos, explorar nuestro potencial, hombres y mujeres, y proteger a los niños para que puedan tener la oportunidad de decidir en libertad, la necesidad de expresarse claramente.  

  Entonces, tal vez naturalmente apaguemos el televisor y empecemos a derrotar a la globalización.  

  Entonces, tal vez recobremos el valor de una caricia, en vez de una red social mundial, y empecemos a inventar cuentos en vez de pagar DIRECTV, y construyamos la paz desde adentro de nosotros mismos, desde cada familia, cada comunidad, cada planeta virgen que habita en la inocencia de una criatura que nace, esperando que lo escuchen en vez de hacerlo callar.

 

11 junio

Hijos del planeta

 

El mundo se mueve a base de energía, cada vez que comemos un plato de fideos, estamos pagando por el innumerable y diverso encadenamiento de procesos que convierten a una espiga de trigo en un iluminado paquete, crujiente barato y atractivo que podemos pagar en cuotas.  

  Aparentemente esto es más barato pero nos hace totalmente dependientes de los hidrocarburos, además de ocultar los enormes costos sociales y ambientales de la industria en sí misma, hoy en día más irresponsable y cínica que nunca.

  Desocupación, miseria, contaminación, exclusión, expulsión y exterminio de comunidades enteras, concentración económica, guerra, control social y espionaje, esclavitud, disgregación familiar y social, dependencia, colonialismo, destrucción del individuo, uniformidad…  

  El costo que no queremos asumir como propio es tan grande que no se puede siquiera vislumbrar en su conjunto, pues afecta a cada una de las facetas de nuestra vida.  

  Repartimos esa responsabilidad en cada paquete que consumimos y pensamos por eso que no tiene importancia, pero la repetición como seres humanos de rutinas pre diagramadas por los centros de producción nos convierte en esclavos del mismo sistema que nos dirige, sin oposición de nuestra parte, y eso es lo más curioso.  

  Nosotros somos el paquete.


  Así, aunque encontráramos solución a cada uno de estos acuciantes problemas actuales, no haríamos más que cambiar el enfoque un poco más hacia un lado o hacia el otro, moviendo los problemas de lugar, el valor de los factores, porque la estructura que genera los problemas no va a hacer nacer las soluciones que solucionen nada.  

  No en realidad, no a largo alcance, no ahora, no en todos lados, no para todos, no cuando sea necesario, no nunca nada para nadie, en todo el planeta.

  Voluntariamente cerramos los ojos a toda evidencia, cada vez más restringidos a los pequeños nichos de producción y consumo que nos han sido asignados, y solo algunos afortunados, descargamos nuestro estrés en los cada vez más restringidos nichos de producción y consumo de entretenimientos.  

  Como animales educados, nos hemos acostumbrado a llegar hasta el borde del alambrado y doblar, sin la desesperación de la vaca preñada, sin el nerviosismo de la oveja, sin la desfachatez del cerdo, ni siquiera tenemos la sed de vida del trigo, que se eleva con todo su potencial absorbiendo cada nutriente para dar semilla.  

  Tranquilamente vegetamos charlando hacia el abismo, o comentando el superarreglado partido de futbol, o enardecidos en defensa de doctrinas vacías y engañosas que teóricamente nos llevarían a mejorar.  

  Pero somos estériles, no hay nada nuevo que podamos ni deseemos darle al mundo, más aun, soñamos despiertos con que todo siga igual durante mil años, aunque de noche nos despierten las pesadillas.  

  Asumimos un formato y lo multiplicamos mediante el falso consenso, mediante el miedo, los prejuicios, la extorsión, el deterioro de las condiciones de los demás, cerrando los ojos ante cualquier tropelía que sufran los distintos, peligrosos, insoportables para la mente cuadriculada que genera la cinta de producción humana.  

  Vivimos sin pedir explicaciones, no nos importan, no queremos saber, convencidos de que ya no hay vuelta que darle, preferimos la ilusión de pensar que podamos un día subirnos al caballo y galopar sobre las cabezas de los demás, en vez de sentir los cascos herrados sobre la nuestra.  Pero esto no es una lotería, los premios ya fueron repartidos hace rato. 

  ¿Que nos controlan? ¿Que vigilan tu Mail, tu teléfono, tu cuenta de Twitter? 

  No por ser cierto (¡O hasta podría no serlo, tal vez ya ha dejado de ser necesario!)  es menos intrascendente, es solo la expresión de una sociedad de control que se basa en símbolos de poder.  

  Hace rato dejaron de importar los mecanismos de control pues todos los desvíos han sido nuevamente asimilados, vivimos presos de una ambigüedad  llevada al extremo, nosotros somos los ambiguos, bipolares, esquizofrénicos, queriendo destruir el mundo un minuto y luego dedicar otro minuto a salvarlo.  Ingenuamente… 

  ¿Ingenuamente? Pretendemos que minuto a minuto la cuenta de cero, pero nunca da cero, nunca da nada, la cuenta es falsa.

  A nuestras mentalidades cuadradas de animales enclaustrados, a nuestras voluntades esclavizadas por el estatus, el confort, el prestigio, las escalas de valores, la ética y la moral, y una serie interminable de mentiras destinadas a atomizarnos como seres humanos, les parece lo más normal agarrar una libreta, y sumar, como en el supermercado. ¡Agarrar un libreto y declamar, interpretar, como si estuviéramos en el teatro y pudiéramos volver después a nuestra vida real…!

  Sumamos cada piedra que nos va a hundir, elegimos la mejor soga y prolijamente hacemos el nudo corredizo en nuestro cuello, y esperamos pacientemente en lo alto del puente que nos den la orden de tirarnos.  Parece incluso una metáfora, pero es bien real.  

  No podremos cambiar jamás la matriz energética derivada del petróleo, la vida entera derivada del petróleo, las personas y el mundo vistos como derivados del petróleo, mientras sigamos sin cambiar nuestra matriz mental de consumo,  apropiamiento y desperdicio del mundo.  

  Estamos en dos frentes opuestos a la vez y esa es la mayor victoria de los despojadores, se han ahorrado hasta el trabajo de combatirnos, de hacer la guerra, de encarcelarnos y perseguirnos, todo lo hacemos entre nosotros, dentro de nosotros, como espumosos corderos jugando en el corral.

  Entonces no es necesario perder el tiempo combatiendo, todo suma a la misma máquina, todo apunta al mismo cenit.  Un día va a bajar del cielo un idiota del tipo David Rockefeller y nos va a decir, “les hemos mentido, dios era yo”.  

  Y podremos suspirar tranquilos, pero hasta ese momento, solo podremos escapar rompiendo la libreta, el diario donde anotamos nuestros logros de salvadores del mundo “martes 11 de junio de 2013: dos negritos, ocho pingüinos, una hectárea de amazonas, cuarenta metros cúbicos de casquete polar… 

  Y esto contando solo los peces gordos, lamentablemente no llegué a tiempo de salvar el rinoceronte blanco, que se extinguió en la hora del almuerzo, mañana volveré con más bríos”  ¿¿Realmente conocemos el destino de una sola cosa, de un centavo, de un milímetro de energía que deleguemos en terceras personas??   

  Nosotros no pero ellos sí.

  Nuestra única opción es la transparencia total,  es asumirnos como seres humanos completos y complejos, y asumirnos de una manera en que nos hagamos cargo del enorme costo real que tendrá nuestra libertad.  

  Es necesario hacer el recuento de nuestras actividades y seguirlas hasta el origen, haciéndonos cargo del costo enorme que hacemos pagar al mundo por vivir persiguiendo quimeras ajenas masificadas, primero hacia un lado, luego hacia el otro, en el grotesco baile de la modernidad.

  La energía más barata y renovable es la del sol, y la forma más viable de aprovecharla es abriendo las ventanas, dejando que nos ilumine y nos caliente la piel, dándole una maceta, una semilla que nos devuelva en una sola lechuga que no haya viajado en camión… 

  ¿Monsanto? ¡¡Pero si nosotros somos “Monsanto”!!

  Puede parecer difícil, pero el cambio empieza por lo que tenemos más a mano, nosotros mismos, lo único real, lo único manejable, lo único verificable somos nosotros mismos… 

  ¿Y si empezamos por ahí? ¿Podemos aun pensar por nosotros mismos? ¿Podemos siquiera responder a esta pregunta sin hacernos trampa? Les deseo la mejor de las suertes… ¡Éxitos miles! El camino hacia nuestro propio descubrimiento está plagado de falsos monstruos marinos… 

  ¿Lograremos ser como el mar, o solo un nuevo ingenuo Cristóbal Colon de nuestras personas?



 

09 junio

Condicionamiento: un millón de balazos, un solo cementerio, y todos los gusanos que alcancen

 

 

  Hay gente que se dedicó a construir el mundo que conocemos durante 20, 30, 40, o cincuenta años… hasta que un día mira un video o escucha una noticia, o es afectada por los acontecimientos de una forma tan inusual que no tiene respuestas, que no puede mantener siquiera su permanencia como detentadores del permiso  para que suceda de esa manera.

  No hablemos de resolverlo, sino de que un día se dan cuenta que el piso no es el que se mueve sino que nunca existió, era una trampa, solo estaban siendo engordados para ser digeridos por las grandes fauces del sistema, y están al borde de la extinción, en todos los sentidos. 

  Entonces se plantean sobrevivir, cambiar el mundo, y pretenden hacerlo con el mismo tipo de pensamiento con que lo degradaron… entonces lo primero que hacen es buscar una “institución” con la etiqueta “cambiar el mundo” donde poder integrarse de alguna manera, sin darse cuenta que jamás van a cambiar nada mientras sigan observando con sus viejos ojos, con sus viejas miradas, con sus viejos hábitos de entrega, delación y encajonamiento del espíritu.  

  Pero sus viejos ideales caducos están tan arraigados, tan formados a su imagen y semejanza que no tienen herramientas, ni capacidad de generarlas.  El miedo a perderse que les inculco cada cuento para niños que leyeron en libros de tapa dura, les impide de mil maneras distintas deshacerse de los hábitos, de los condicionamientos, de las rutinas, los mandatos, etc. Pues no conocen otra cosa.

  Entonces ante la opción de quedar desnudos y vulnerables eligen seguir protegidos por una farsa que represente el germen de sociedad que pretenderían construir si realmente se permitieran elegirlo, y por supuesto esa elección es determinada por todos los parámetros sociales dominantes que generan el mundo tal cual es.  

  Es más deseable y practico mantener una farsa como marco de relacionamiento que despojarse de todo para mantener la esencia intacta.  Esta decisión necesita inclusive combustible externo. Ante esta dicotomía de la conciencia, solo pueden adquirir más insatisfacción y frustración, pues no ven resultados más que en el diseño visual, estructural, jerárquico, territorial.  

  En fin: dada la repetición de los viejos esquemas solo pueden aspirar a reproducir sus viejos errores, en instituciones erróneas, aunque ahora con la pretensión de renovación y cambio, como si hubiera un cambio real renovando lo mismo de siempre… el efecto es en definitiva, obviamente el contrario…

  Dada esta espiral mágica de volver una y otra vez a combatir el enemigo con sus propias armas, para tomar sus baluartes y hacerlos propios, como hemos sido adoctrinados para que seamos buenos soldados y nada más, no hacemos más que reproducir el ideal de nuestra propia dominación.  

  Con las facilidades que brinda una vida de acumulación, de elecciones condicionadas sumado al temor de perder todo en un golpe de manos equivocado, era cuestión de tiempo para que el sistema dominante genere muy fácilmente sus propias realidades aleatorias, sus propias verdades alternativas, sus propias oposiciones y sus propias enfermedades auto curables.  

  Como un buen medico, se autovacuna, y genera la reacción controlada que no llegara a producir enfermedad que ponga en riesgo el cuerpo social.

  Como cualquier virus artificialmente inoculado, carece -por concepto- de fuerza vital para autogenerarse y multiplicarse, y solo aspira a descubrir el lote de punta que sirva para administrar los recursos humanos hacia su propio desperdicio o, en todo caso, urgente, poco deseable y raro, su exterminio, en razón de cortar de raíz un salto cualitativo hacia la variable inesperada del descontrol y la autogestión, la multiplicación en base a parámetros inútiles a la hegemonización, la independencia del aparato de producción y consumo o cualquier otra desviación del estándar esperado. 

  Entonces por cualquier vía, todo vuelve lentamente a sus cauces, las lecciones son asimiladas y sin salir de sus parámetros completamente, se dan el lujo de no sentirse responsables de nada, poniendo el alivio de haberse salvado por un pelo, al servicio de cualquier actividad relajante y caritativa que les permita desahogarse.  

  Renacen sin dejar de pertenecer a la estructura caníbal, que clementemente les da otra oportunidad de redimirse, en agradecimiento a su aporte en sangre nueva y ajena.

  La frustración, la angustia, el estrés, se ocultan solo el tiempo suficiente para juntar la nueva cuota, la que finalmente será pagada, sin haber movido un solo parámetro de lugar, sin haber cedido un milímetro a la presión interna que los reclama como seres humanos, como individuos conscientes, responsables, convivientes del mismo planeta con las demás formas de vida. 

  Finalmente pagan el precio a su forma de vida.  La gran boca abierta nunca dejo de estar allí donde estaba, en el mismo exacto lugar debajo de sus pies, y los traga.  Y así otra forma de vida lanza un brote nuevo en la dirección correcta, acaparando el tímido rayo de sol que queda libre en esta intrincada selva que se hace llamar la sociedad de consumo.

Hoy lloré de amor

  

A veces miro a mi alrededor la tierra fresca, a veces miro las hierbas crecer, los árboles de pie, y después de tanta destrucción, de haber llorado en silencio sobre las cenizas tantas veces, apretando los dientes, ignorando mis propias lágrimas, mi propio dolor...  

A veces recuerdo haber sangrado hasta caer pisoteado solo para decir que luche en vez de entregarme... 

 A veces me pasa que volver a empezar me recuerda cada comienzo en el medio de la nada, mientras mi casa todavía humeaba arrasada por los poderosos que pretenden que solo debe haber un formato del mundo...

  ... Y lloré... Porque a veces miro a mi alrededor y empiezo a pensar que algo realmente de lo que hacía cada día, cada año de mi vida en otra dirección, en medio de la incomprensión, el prejuicio fácil incomprobado y el descredito, tenía realmente un sentido.   

  Porque a veces me pasa que cansado sigo poniendo el cuerpo en marcha para sembrar y construir, para armar y arrancar y para eso no como dos días de cada tres, y lo poco que me importa, cuando así vi comer a mis hijos, cuando no había nada alrededor... 

  Porque a veces siento que alguien entiende, que alguien se suma, que alguien ve el mundo desde el otro lado y por un rato me siento acompañado.  

  Porque siento que mis hijos pueden apuntar a ser personas libres, felices, enteras, y estar orgulloso de ellos y ellos de mí.

  ...Hoy llore por todo lo que perdí y no tuve tiempo de llorar, hoy llore desconsolado por cada vez que arrasaron mis sueños, y solo pude salir corriendo justo a tiempo de salvar apenas mi vida, y nada más.  Y nada menos.  

  Hoy llore por cada vez que perdí por dar luz en vez de oscuridad, por dar amor y vida en vez de aceptar sometimiento, soberbia, codicia y maldad.  

  Y porque intentándolo también me oscurecieron, y todavía estoy limpiando eso.  Hoy llore para limpiarme, para lavarme por dentro, para descargarme de ese peso inútil de recordar la oscuridad en vez de ver salir el sol. 

  Y hoy llore también por todas esas personas que ni siquiera pude darle las gracias, por todas esas personas que me salvaron la vida con un gesto, con un pedazo de pan, con un plato de comida, una sombra o un techo.  

  Con un abrazo, una sonrisa, un beso, o solo con su forma de no ceder ante nada, sin nada.  Por los que vi caer adelante mío, haciendo el mundo que hoy camino.  Por los que me enseñaron a dar vida cuando la opción era matar.  Por mis hermanos que se siguen desparramando por el mundo.  

  Por los que no volveré a ver y no podré devolverles jamás su tabla en el medio del naufragio, cuando solo tenían tal vez una tabla…

  Hoy solo puedo decirles a los jefes esclavistas, a los políticos cínicos y toda su jauría de perros de presa, a los miserables millonarios, a los capataces, a los policías.  A los comerciantes de almas y de precios, a los detentadores del poder, efímeros, ciegos...  

  A algunos de los abogados, ingenieros, arquitectos, contadores, médicos, psicólogos, etc. Etc. Y a todos lo que hacen de su profesión una herramienta para ensuciar el mundo y el alma.  A todos los que escondidos en un disfraz de buena onda, arte, música... 

  Consumen y desilusionan personas en busca de poder y prestigio consolidado, aun a costa de sembrar más puterios que pelos tienen en la cabeza, mentiras y manipulación, y usan sus manos y su voz para confundir y malgastar, para marchitar y envejecer.  Y finalmente enfermarse.  

  A todos los que intentan convertir a seres humanos en mascotas por un dólar más o por un milímetro más de ego.  A toda la mugre que arrastra al mundo hacia abajo, ahogando las mejores personas hasta la muerte, intentando estúpidamente frenar un cambio que sucede desde la conciencia y no desde papeles donde se asientan reglas y determinismos sociales.  

  A todos los uniformizadores, a todos los arrasadores, a todos los esclavos voluntarios y chupamedias, a los obsecuentes felices, a los que ni siquiera entienden el valor de mantener una palabra, ni las consecuencias de desdecirse.  A los desperdiciadores del mundo a cambio de miseria ajena, a los que se divierten rompiendo lo que otros construyen.  

  A los que descargan su humillación y frustración hasta en los niños, en vez de aprender de ellos y dar la cara al viento, sonreír y levantarse.  A todos los cínicos hipócritas que pretenden que el mundo no es redondo, que no es un solo mundo, y elaboran en su cabeza una fantasía de que van a lograr vivir en una isla a salvo, y reparten, venden esa ideología por donde pasan.  

  A todos los que arrasan el mundo a sangre y fuego, con armas y máquinas de metal.  A todos los que distribuyen veneno en infinidad de formatos y envases.  A los que tienen como único lujo humano a la traición, a los que se sienten más livianos cargando las culpas en espaldas ajenas. 

  A todos los que me usaron, los que me consumieron antes que me dé cuenta de cuanto estaba perdiendo...a todos hoy me dan ganas de decirles: pueden chuparme bien un huevo.

  Hoy llore de amor, por estar en paz, porque mi camino por un segundo tuvo un sentido absoluto.

  Y sin embargo no sé si estoy llorando por las cenizas y los escombros futuros de todo lo que hoy hago, cuando tal vez corriendo por mi vida todavía escuche atrás los machetazos cortando todo otra vez... 

  Y tampoco me importa, todo lo llevo en el corazón liviano, todo lo aprendí aprendiendo, todo lo empecé moviendo otra vez mis manos lavadas en el pasto, secadas por la helada y el viento, y mi cuerpo calentado por cada corazón afiebrado que me dijo...

  Que importa, ahora empecemos de nuevo...

 

02 junio

Como una flecha (Poesías)

 

 

Aire alrededor

 

No está en el texto, la poesía

No está en la letra, el color.

No es mirando pájaros

Como se aprende a volar

¡Ni la sed se va con el azul

Que dicen tiene la mar!

El silencio es un texto…

De palabras aterrizando

En un lugar escondido

Donde preferimos callar.

 

Un día antes de morir

 

Voy a pensar al margen de la estadística

Voy a despertarme como si no existiera la noticia

Caminar como si no hubiera asfalto

Ni edificios, semáforos, supermercados.

Voy a vivir como si no existieran las escuelas

Y perder el tiempo como si no estuviera el reloj

 

Sistemática mente

 

Botas pateando puertas

Desguazando miseria

De cortinas rotas y bisagras oxidadas

Ahora mismo, y yo acá mirando.

Sangre corriendo quieta

Mangueras listas apuntando

Para lavar a blanco ala

Noticieros armados 3, 2,1 ¡Aire!

Munición para la victoria.

¿Cuántos niños más hay hoy

Revisando la basura?

Buscando juguetes

Pateando vidrios rotos

Con pies descalzos.

¿Y cuánto invierno acecha

Entre los techos? Ráfagas de viento

Helado vienen, haciendo temblar

Las chapas, los colchones,

Apagando el fuego antes de tiempo.

Cuanta camioneta, cuanta bota

Cuanto fusil engrasado, nuevo

Cuanto uniforme planchado

Jugando a la guerra en las oficinas

Pero siguen naciendo, los sueños

Aun en la miseria.  En los alambrados

Para los que intentan comer

Queda la carne secándose al sol.

Genero

 

¿Cómo puede estar tan indefensa

Frente a tu risa mi alma?

¿Cómo puede la tristeza correr

Con la cola entre las patas?

Despiadada como la luna,

Intocable como una estrella,

Sin embargo es más noche

Cuando no te puedo ver.

 

¿Poesía?

 

En equivoco ejercicio

El mundo se nutre de metáforas

Como si fueran ciertas.

Solo porque se construyen con retazos

Como collages de realidad pronta

A servirse en un plato.  Pero la verdad,

Ese punto de vista esquivo ¿Existe?

La realidad ¿Es realmente comprobable?

¿Sería posible enfrentar a los gigantes

Si no los viéramos como molinos de viento?

Tanto como puedas pelea, tanto como

Si un día fueras a ganar… Pero el sol

Ha visto caer a todos los contendores,

Y no serás la excepción. 

 

Lentamente

 

Yo soy como el mar

Y ella como una roca:

Golpeo, hago ruido y vuela espuma,

Salto y ruedo, y sigue ahí mirándome.

A veces la rodeo como una isla.

A veces me retiro gorgoteando.

A veces parece entregarse, darme permiso

Para volver y cubrirla completamente…

Pero cuando salgo todavía sigue ahí

-y toda mi fuerza no la mueve un pelo-

Aferrada al centro de la tierra.

Un día la roca será arena

O el mar podrá cambiar de lugar

Mientras tanto me entrego en este amor eterno

Que recomienza con cada amanecer.

 

Awe xibxuwbrw

 

Ser consciente, de ser

Me hace ver el mundo de otra manera

¿Cuánto me robo la sociedad?

¿Cuánto tiempo pinto con brea

De mi quietud en la eternidad?

Una conexión se expresa:

Sin pedirla viene y se expresa en mí,

Y siento que la luz es más que sentir

Que hay algo más.

Afecto como pasto,

¿Cuantos seres viven de más que eso?

Entre remolinos de sangre seca

Brota una flor, como si no existieran.

El mundo fabrica un insecto, y la vida

Recomienza ¿Somos más que química?

¿O solo elementos fosfóricos

Amalgamados en nitrógeno?

Un día mire a mí alrededor

Y eran rayos, era el sol.

En cada cosa esta todo

¿O no?

 

Coerción

 

El mundo se define

Lentamente

Entre la bruma de la mañana

Que tardamos en destruirlo.

Y llega a nosotros en un lento vuelo

La conciencia de haber perdido el tiempo

Matando en vez de crear.

Y solo queda la ilusión de sentir

Que hacemos algo.

¿Acaso preferimos ser manipulados?

¿Es necesario responder?

 

Nación política

 

Las manos sucias de tierra

Las manos sucias de harina

¿Es necesario comer hoy también?

Sin escapar de nada,

Se vive caminando entre las hienas

Sin sacarse las alas

Se come como un pajarito.

Y cuantos gomerazos cada día

Hay que esquivar antes de llenar el pico…

¡…Cuantos nidos ver caer con el árbol entero!

Los beneficiarios te invitan a sacar número

A hacer la cola, a sentarte en la oficina

Multiplicando al revés, hacen uno con diez.

¿O nadie es responsable de nada?

¿Nadie es parte de nada?

¿Nadie es dueño de lo que reclama?

Para cuidarlo, para evitar su…

 

No se puede hablar de todo a la vez

Y sin embargo se enseña en escuelas

Donde todos nosotros no asistimos

Se transmite en libros dobles

Se oculta en horas de sonrisas programadas

Y seguimos así, como si no pasara nada

Entregando el cien por cien de nuestro tiempo

A los fabricantes del miedo

Consignatarios del planeta

Nos convencieron ¿nos convencieron?

De que perder todo un día va a dar ganancias

Y seguimos así, como si no pasara

Como si no murieran, como si no viviéramos

Y cada día nos vemos un poco más abajo

De la rueda que avanza ¡Y no frena

Para llevarnos! Como nos dijeron

¿Seguro nos dijeron? O solo quisimos creerlo

 O no todo estuvo claro desde el principio

No llegamos primeros, no pudimos

Y forzadamente corremos solos

Con todo el equipaje inútil

Que pensábamos llevar

Al otro lado.

 

El mundo es redondo

Siempre se supo.

 

 

Divagaciones

 

Todo lo que hay es presente

El tiempo que paso ya fue y no esta

Hay gente que pretende sembrar

En el surco quemado y frio. Aunque…

La tierra siempre es buena,

Cada estación promete lo mismo

Si sabemos elegir la semilla

En el tiempo de poderla cuidar.

 

Rumbo a proa

 

Navego incansable este mar eterno

La brisa es tan suave, fresca,

Que no alcanza a llenar las velas

 Que me paso mirando las estrellas.

Añoro la costa sin conocerla, un puerto

Ya es imprescindible, agua arrastro

Adentro y afuera del casco, y sal.

Prometo quemar las naves

Una vez más, para ver

Donde termina la tierra:

Desde donde sale el sol.

Si he de vivir, para ver el fruto de mi árbol

Si he de morir, en la aventura sea,

Que mi nombre no se me olvide

Antes de ese tiempo.

 

Un día

 

Hoy me desperté, arañando sueños inciertos

Hoy me desperté al margen del mundo

(Y ya estoy bastante al margen).

No hay sistema que encaje con mi mismo

Ni me interesa, no nací para venderme gratis.

No tengo la culpa de haberme endurecido tanto

Que el hambre y la desolación cotidiana

No sean causa de ceder un minuto.

Ni de perder de a ratos la ternura…

Cuando los cachorritos pisan mi almacigo

Cuando mis cachorros lo sembraron.

Hoy me desperté tan alejado de todo

Que no podría encontrar a nadie

Con quien cambiar una sola palabra

Y seguir con ganas de hablar.

Hoy, después de mucho tiempo

Intentando ceder para hacer la paz

Rompí lanzas, hice el fuego del ritual.

Construyendo letales armas,

Declare la guerra, se acabó la alianza

Con todo lo que me destruye.

Y no tengo la culpa de no saber rendirme

De no haber visto nunca una bandera blanca

Camino con mi hacha hacia el árbol negro.

 

…y vivir

 

Lluvia y sol

Relámpagos

Viento, arena

El pasto seco vuela

Hasta aplastarse mojado

En la tierra nueva.

Quisiera ser un pez

Para remontar el rio

O bajar por el torrente

Sentirme vivo,

Y salir de la incomprensión

Que me produce este mundo.

Cada día ya no trato de entender.

Cada día ya no trato de pertenecer.

Solo miro la gota de lluvia

Germinando en el aire

Soñando con fundirme en el agua

Que un día llegara al mar.

 

Hermanita chivilichada

 

Entre tantos vasos rotos

Llegamos hasta nosotros:

Solo somos dos personas.

Profundo, insensato, instantáneo,

Es el mundo que nos toca.

Y sin embargo ver

A través de la noche,

Tu luz llamándome

Me atrapa en un nuevo día

Que solo pide un rato más

De expresarse en libertad.

Te abrazaría, hasta que salga el sol

Te llevaría a recorrer el mundo

En el bolsillo de  mi camisa.

… pero debo irme  y esperar

Que tus pensamientos solos

Encuentren su lugar

Hacia la luz. Para que no olvides

Para que no te pierdas

La llevo prendida, gracias.

 

Y llega el día

 

Y llega el día, como por abajo del tiempo

En que las cosas se definen

Y lo esencial se deja ver.

La panza manda a veces más que un general

Y nos obliga a descartar el peso

Que consume los recursos antes de ser creados.

Y entre tanta oscuridad y tanto viaje

Llega el día, entre las manos, entre los pies descalzos

Sobre la tierra, sobre la calle que se vuelve amiga.

 

Conceptos y diferencias

 

Para mi es caminar

Para vos arrodillarse

Para mi es compartir

Para vos es imponer

Para mi es buscar una razón

Para vos es poseerla

Para mi vivir es llegar desde mí

Para vos es llegar hacia vos

Para mi es libertad y respeto

Para vos sumisión y obediencia

Para mí son elecciones

Para vos chantajes

Para mi es amor

Para vos es dinero

Para mi es responsabilidad

Para vos es olvido

No hace falta elaborar el tiempo

Que se vuelve sal y desierto.

Si en lo fundamental

No estamos de acuerdo,

Es necesario aceptarlo,

Ya para siempre. 

No existe la mediocridad

 

 

  Hablan de mediocridad, como si el mundo fuera un reflejo de su descubrimiento.

  Habla de mediocridad porque un día se miró al espejo y vio algo más allá del vidrio plateado, segmentado, cortado, pulido, esmerilado, sistematizado, patentado, registrado, diseñado, enmarcado, embalado, transportado, depositado, intercambiado, exhibido, cotizado, vendido, apreciado, comprado, instalado, y luego mirado… quien lo necesitaba? 

  El espejo estaba ahí antes de ser colocado, el marco estaba ahí antes de ser construido el edificio, la mirada estaba ahí antes de que levantaran la ciudad, y sin embargo recién se da cuenta…

Hablan de mediocridad solo por leer un libro de poemas absurdos y oscuros, que fueron escritos en un tiempo que ya no volverá, con tizas gastadas por el reflejo de velas que ya no arden.  

  Fútil construcción de la mente enferma de un insomne que murió sin entender que solo estaba mirando a un espejo que no debía malgastar, revelando secretos que no pueden ser conocidos a través de las palabras.  

  Pero el tiempo era tan corto que todavía obligaba a tener esperanzas, y cada generación se dedicaba a vivir sin pensar en la mediocridad que estaban gestando en lo profundo de sus frases gastadas.

Mi vida es una obra de arte, no pienso hablar de mediocridad, es una falta de respeto a la vida misma, no existe tal cosa como la mediocridad en mí.  

  Mi vida toda es una obra maestra, es una fina urdimbre entrelazada con tal esmero que no deja escapar nada fuera de mi mismo, nada mío fuera de mí, y sin embargo como red me esparzo sobre la tierra y el cielo, sobre el mar y las ciudades, sobre el aire y la noche. 

  Flexible capturo todo lo que quiero y dejo escapar lo demás… solo tengo una vida, no puedo actuar como si tuviera dos, dejando entrar falsos milagros, aburridas diversiones, y risas falsas de ocasión solo para disimular que no tengo nada en que pensar, nada por lo que vivir o morir, citando espectros muertos y falaces expertos. 

  Es increíble que dediquen su tiempo a hablar de la mediocridad, solo pueden hablar así porque carecen de un marco de interpretación adecuado, de algo que refleje algo más que su propio espanto de intuir la verdad y no hacer nada para cambiarla.  Pero no todo corre por los mismos carriles, ni puede ser contemporizado, y no es porque hoy valga más la vida que ayer la ponían en juego y ahora la guardan.

    Solo la realidad nos hará libres, solo la libertad nos volverá sólidos, enteros como una nuez, como una naranja, pero vamos chorreando nuestras propias cascaras, y evitamos pensar que nos exprimen sin beneficio ¿y al final compramos a un precio total, impagable, el nicho recién descartado por otro iluso, donde guardar el boceto de nuestras vidas?

  No es necesario apresurarse ¿qué vas a comprar que te resuelva el dilema, que te alargue la vida? Nada ha sido fabricado para eso, el único dilema es como consiguieron que pensemos en aceptarlo.  

  La vida no tiene un gran valor, ni se mide en las interminables listas que determinan el precio del éxito, porque de esas listas harán otras listas, y otras, y otras y así sucesivamente, hasta que la única opción sea morir de viejos pensando en que estuvimos pensando para actuar así.

  Pero seguir pensando en la conciencia como algo que puede salir de una cadena de montaje es la jugada maestra de los sucesores del gran inquisidor que llevamos dentro…

  Por eso no me preocupa, no soy consciente de nada,  olvido todo en cuanto lo veo, en cuanto lo escucho, y solo le hago caso al viento frio que me dice que estoy vivo, antes que a las acrobacias mentales de artistas de circo de edición de bolsillo. 

  Ignoro cualquier peligro que provenga de las listas que armaron hace tantos años los sobrevivientes a cualquier precio.  Ignoro incluso las caras de espanto y miseria y la incomprensión que viene a dibujarse en sus miradas, pretendiendo ser otra cosa.  

  Pero a la larga queda marcado el reflejo del espejo que no pudieron soportar para mirarse dos veces, y como una sombra los define a metros de distancia, como una soga al cuello, como una etiqueta en la frente.

  Vivo al margen de mi propia vida, que no se adapta a nada y sin embargo sigue ahí, fluyendo.  Cuantas veces debió morir no pudieron encontrarla en el punto enfocado por la mira fija. 

  Y mi cuerpo entero rechaza la comida enlatada, balanceada, estandarizada, deshidratada, que ponen en la lata frente a la cucha del perro: somos animales espirituales.  

  Es necesario alimentar mucho más que una masa de músculos y tendones, vale más ponerlos en marcha, que adosarlos a un sillón eterno donde adoremos al dios de lo establecido.  

  Consumo personas, mastico sensibilidad, me nutro de su energía sin fin, de su amor intangible por la vida, que me hace ver el camino marcado a tiempo de seguir de largo, y no gasto más en guardarme que el espesor de mi propia piel.

  Le doy la mitad de lo que tengo a quien se lo merezca, pues la regla es pedir, solo para comprobarla. Una regla que se comprueba a si misma ni siquiera necesita escribirse, está en cada pedazo de mí que recolecte comprobándola.  

  Pero pocas veces se da bajo techo, las luces engañan, el maquillaje de la mirada ajena no se resquebraja ahí donde buscamos ascender.  Solo podemos aspirar a pedir el baño para mirarnos disimuladamente al espejo, y mentirnos que es necesario, que solo es un rato más, que el objetivo se acerca. 

  Pretendemos alcanzarlo encajando nuestra mentira en la mentira hasta que un día terminamos hablando de mediocridad…

 

Soplando la mecha (Waterworld)

    Todo parece fantasticamente divertido hasta que el olor a quemado sale de nuestra cocina.  Hasta que la sangre crorrea, desde nuestra ca...