01 mayo

Los límites de la realidad

 


  La realidad es implacable!  Podemos intentarlo de todas las maneras imaginables y no lograríamos cambiarla.

 Imaginarias, sin embargo, son las estrategias de las moribundas élites para evitar -con un maquillaje mediático que empieza a resquebrajarse ostentosamente- la épica y cinética frontera que se come todas las planificaciones, ilusiones, y absurdas demostraciones póstumas de poder imperial.

  En todo límite, sea cual sea (y eso es lo que estamos tratando de endulzar, de ocultar y disfrazar) hay una fractura.  Hay un desnivel, un quiebre, un homogéneo cambio rotundo, como cambia todo -aunque parezca parecido- a uno y otro lado de la impiadosa línea de un frente de batalla. 

  Y cómo los límites son ajenos a toda planificación individual o sectorial, inmunes a toda estrategia social, militar, tecnológica o humana, seguimos en marcha, acelerando contra una inmensa pared, contra la que millones de seres humanos dejaran sus huesos antes que sus sueños.  Y no hay otra manera de superar esta frontera, porque esta si, es real.

  Podríamos volar pero somos muy pesados, es imposible ya para nosotros, sería imposible deshacernos sin perder identidad, de nuestro equipaje: del inmenso lastre ideológico y doctrinario, descriptivo de una larga serie de apropiaciones y destrucciones, de invasiones y esclavitudes, usurpaciones y matanzas, contaminaciones y banalizaciones ampliamente aceptadas como normales, al día de hoy. 

  Todo nuestro adoctrinamiento, nuestra educación formal, y todo lo que podemos recibir de los medios masivos de desinformación se podría resumir en esa vergonzosa construcción, o sea, en el infructuoso pero repetido intento de enmascarar y justificar, legalizar, ese amplio y clásico abanico de irresponsables y sádicas conductas.




  No hay otra manera de escalar la pared hasta donde la vieja oligarquía mundial dominante ha llegado sin poder generar herramientas para superarla, que nivelar el terreno con una masa aluvial de cadáveres que eleven el nivel hasta rasarlo con el nuevo contexto, para que la humanidad pueda caminar a tiempo hacia un paisaje aún por conocer, donde todas nuestras herramientas, o incluso nuestros pensamientos actuales son inútiles.

  Pero mas temprano que tarde dejaremos atrás esta era, tan monótona y chata como oscura, y los sobrevivientes de la humanidad llegaran a una nueva etapa de construcción(reconstrucción)  y convivencia con su entorno y la vida que lo habita, a la vez que entierran las viejas estructuras de poder, en las oscuras páginas de una historia que no por absurda y sangrienta, dejo de ser un camino de evolución y liberación.

  Cadáveres políticos y económicos, sociales, regionales, tecnológicos, desintegrándose para servir de piso a los que nunca dejaron de avanzar hacia un nuevo escalón humano.  Ese es el previsible piso sobre el que caminaremos...

  Caminaremos?  Llegaremos? Lograremos sortear el eterno bucle de extinción? O la pared que encierra nuestra conciencia será una vez mas, más alta que nuestros esfuerzos de liberación común? 

  Hoy es un buen día, un buen año, para derrocar tiranos y falsarios, para destronar a hipócritas y cínicos.  Este minuto, este segundo, debería ser usado por cada ser humano bajo el yugo de esta totalizadora opresión moderna para revisar sus relaciones y sus prejuicios, sus imposiciones nunca discutidas, sus dilaciones y omisiones, sus distracciones a la hora de definir claramente los cotidianos actos de sumisión servil, de violencia gratuita y sectaria, de monopolio y acumulación planetaria que nos convierten cada día, un poco más, en espectadores felices de nuestra propia decadencia.

  El mejor momento para liberarnos fue hace mil, dos mil, cinco mil años... el segundo mejor momento empieza ahora, ya mismo, en cuanto dejemos de perder tiempo en una pantalla y nos pongamos en acción.




Mobilidad social

 




  Que daño han hecho!...

  Que daño han hecho...  Implacables, infatigables.  Los nuevos jinetes del apocalipsis ya no galopan a la velocidad humana, ya no utilizan sus miserables bombas y sus pequeñas amenazas nucleares.  Ahora, simplemente, la muerte y el estancamiento mental de nuestro cerebro, vienen implícitamente determinados, en nuestra propia concepción humana. 

   La salida del Antropoceno, se esta dando mucho mas rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado, aunque era obvio: ahora la velocidad es quántica, tecnológica, óptica!  Claro que antes llegaremos al pico, al cenit absoluto, porque es la única manera en que la humanidad puede enfrentarse a una visión de sus consecuencias que realmente produzca un cambio: el shock.

  Y si, lamentablemente, a pesar de tantas pruebas y tantas predicciones cumplidas, no vamos a frenar por vernos al espejo, necesitamos rompernos al atravesarlo, chocarnos de frente contra esa delgada y ficticia pared.  Y el panorama es desolador... el golpe que nos espera puede ser tan duro que no lo soportemos.  No estamos preparados para asumir la realidad.

  Bueno, lo soportaremos como raza humana, hace falta mucho mas para extinguirnos, pero sin dudas,  redefinirá todas las relaciones de poder, las visiones sobre el mundo, el futuro, y cada aspecto humano, hasta ahora dado como simple infraestructura permanente, o como derecho de "especie superior".  Estamos exactamente en la coyuntura, acelerando, porque es hermoso sentir el viento en la cara, como un perro que ni siquiera sabe que su viaje será cruel y definitivo, pero disfruta sacando el hocico por la ventanilla.  Confía. 

  Y así confiamos nosotros, últimos pasajeros de la modernidad, de esta apocalíptica cuenta regresiva, donde ya no salimos ni a la vereda, por miedo a perdernos la última noticia.  Claro que no somos dominados por los medios masivos de desinformación!  Tenemos en nuestra grilla tantos canales de información alternativos, tantos blogs edificados por gente como nosotros, tantos substack de pago, con que financiamos y mantenemos a los nuevos guerreros de la luz informativos... que ya no sabemos en que pensar.

  No sabemos en que pensar, porque el moderno pensamiento moderno, ha tomado finalmente su modelo de las montañas rusas de los parques de diversiones, y tanto sube como baja, da vueltas y gira sobre si mismo, para terminar en el exacto punto de partida, aunque por supuesto, habrá cobrado por el vértigo, la adrenalina, y esa vieja postal de la incertidumbre que hace  muchos siglos compartíamos con toda la especie humana: estaremos vivos en el minuto siguiente a este?  

  Claro que si!! Por supuesto que estaremos vivos! La definición de vida actual nos permite presuponerlo.  Ya no adoramos al sol que recorre el cielo y se esconde sin que salgamos de la cueva dialéctica, informática, tecnológica.  Ahora el algoritmo personalizado y la inteligencia artificial auto generativa, nos encierran en una burbuja de paredes cada vez mas gruesas, en un planeta a nuestra medida.

  Incluso en esas reliquias de antaño, donde viejos guerreros moribundos apuestan (o fingen apostar) por la construcción común del contenido y del significado social, sus algoritmos de preselección de comentarios reducen todo a una versión carnavalesca: tan alternativa y colorida como aséptica lustrosa e ilustrada, tan pomposa como insignificante y efímera, inerte, inocua, innecesaria. 

  Pero las falsificaciones permanecen porque el homogéneo y aburrido panel de la posverdad necesita variaciones, interrupciones, notas de color que adulteren la absoluta chatura del pensamiento dominante, para que las supuestas discusiones y verificaciones, inyecten una pequeña dosis de falsa verdad disfrazada de oportunismo estratégico.  El implacable horizonte de la uniformidad necesita provocaciones que nos desvíen de nuestro camino hacia ninguna parte, para mantener la ilusión de movimiento, mientras seguimos tecleando sin sentido en una pantalla que no crea nada.

  Sin embargo, nuestra propia ilusión de vitalidad es reforzada continuamente, a través de una interacción con nosotros mismos, cada vez mas profundamente enraizados en la profundidad de la cueva del nuevo oscurantismo, aunque esta vez, ya no estará Platón para rescatarnos. 

  Las perspectivas son absolutamente claras: no avanzamos hacia ningún lado.  Pero seguimos durmiéndonos en los laureles a base de pastillas tecnológicas, encandilados por cada nuevo descubrimiento que nos venden por anticipado para que no dejemos de financiar nuestra propia esclavitud.  La dignidad como especie ya no es necesaria, ni tampoco algún concepto de identidad individual.  La modernidad es dejarnos llevar como hojas en la tormenta, como si escribiera nuestra vida Ling Yutang, y dejar que el viento nos amontone sin orden y sin sentido. 

  Nuestra única utilidad es ser consumidores y facilitadores de una narrativa, de una contra-narrativa, ser piezas homogéneas intercambiables de una realidad que se reconstruye permanentemente.

  Pero a ese absurdo le llaman actualmente "Libertad" porque ya nos aterra vivir sueltos, pensar por nosotros mismos, creer en la construcción, en la trabajosa posibilidad de la participación en un futuro común que no esté cómodamente prefabricado, preestablecido, digitado, digitalizado...

  De todas las opciones y actividades humanas, el suicidio es la única que no deja de crecer, suave, imperceptible...a un ritmo tan lento que pueda naturalizarse...

  Cuanto demorarán en hacerlo obligatorio?  En convertirlo en tendencia? En disfrazarlo de un agradable y turístico viaje final?

  Si huele a agua es porque nos estamos hundiendo...





30 abril

Desconsideración(Poesías)

 





El ocaso de las élites



Todo cambió y no diste ni un paso

El sol no espera a nadie, para ocultarse

Tampoco para amanecer, pero dormimos.

Cuanto tiempo mas pueden fraguar?

Cuantos siglos pueden ocultar la verdad?

Un viejo león se espanta las moscas del hocico...

Su cómoda jaula le impide volar para perseguirlas...




El límite que no cruzamos


Podemos llegar al borde de todo

Cantar heroicas canciones...

Indignarnos, patalear, hacer...

Nuestra pequeña rabieta cotidiana:

Inofensiva, impersonal.

Colaborar, comprar, equipar, 

A los exploradores actuales

De la supuesta conciencia universal

Pero... ya no podemos dar la vida, 

Presentar, una ofrenda vacía...

Apostamos, nada mas, calculando, 

No perder nuestro reflejo en la pantalla.

Si solo pudiéramos dar un vistazo, al otro lado, 

Tendríamos algo realmente nuevo para contar.



Nuestra fugacidad


Cuanto perdimos en escaramuzas, llorando...

Sin siquiera recordarlo?  Cuanto dejamos caer

En cada apretada curva, en cada violenta frenada?

Qué resta contra el tiempo a pasar sino la entrega?

Qué resta contra el incansable viento sino flamear

Como una vela. Amar, el mar...

No muere la flor como renuncia.  Nuestra mirada:

No ve mas que pétalos secos, ciclos cumplidos.

Y la vida, la conciencia universal? Se afina, nutre,

Y la sombra tibia de las hojas nuevas, sonrientes,

Acuna el fruto en la canción del bosque eterno.





Eterna deconstrucción


Sin embargo, estoy conforme,

Al tener de mi lado a la incansable...

Diseñadora del tiempo, que me dice:

Despierta! Recuerda el futuro!

Es esa la vida que querías?

Abrís los ojos a un mundo distinto, cada día.



Inmaterialidad 


Como se puede no creer en nada

Después de la primera gota de lluvia?

Como perder la fe en el ser humano, 

Escuchando el primer llanto de un recién nacido?

En una alfombra de humeantes tripas desparramadas

Muere mas feliz el soldado que escucha un pájaro.

Mata sin descanso quien espera volver a acariciar

Un cuerpo que solo sabe soñar acompañado....




26 abril

El imperio del mercado



  Hace no tantos años, los gobiernos tenían poder.

  Hace no tantos años, los gobiernos poderosos tenían mucho poder.  Las llamadas Potencias occidentales, tenían un inmenso poder, y ejercían su doctrina a través de instituciones multinacionales destinadas a protegerlo y consolidarlo.

 Esa situación, planteada hoy, al minuto actual en que esto se escribe, no es mas que una vieja postal, un descolorido recuerdo de una época que ni siquiera podemos comprender.  Pero no es pintoresco, ni cómico, sino macabro.

  Al día de hoy, la misma palabra "gobierno" se ha caído de los diccionarios.  Ahora es indefinible: y ya no alcanzan los sinónimos como "Corporatocracia", ya que también ha dejado de importar, y por lo tanto de definirse con certeza, el concepto de "democracia".

  O alguien puede decir qué es, actualmente, la democracia? Alguien puede describirla? Identificarla? Si hicieron el esfuerzo por definirla, se habrán dado cuenta de que es imposible, porque, como un viejo cartel ilegible que cuelga de un clavo, en una posada abandonada, la democracia ya no describe nada real, y una vez que caiga, su mismo sentido será consumido por el polvo del tiempo.

  Algunas señales perturbadoras, sin embargo, no solo se multiplican, sino que se vuelven cada vez mas descaradas: las corporaciones, con el solo peso de su influencia económica (y por lo tanto, política) empiezan a hacer declaraciones destinadas a agitar las aguas mundiales, intentando imponer su peso en la doctrina, la planificación y la jurisprudencia de la mitad de las naciones del planeta.

  Antes, la política impactaba en los mercados, las decisiones de los gobiernos provocaban movimientos económicos, las ideologías o los imperios que sustentaban podían causar cataclismos de impactos económicos indiscutibles.  Los mercados de bienes y servicios eran acunados en el mar de las redefiniciones políticas, las alianzas internacionales, la planificación a largo plazo del poder real.



  Bueno, ahora, el poder real está muy lejos de cualquier gobierno, por lo menos, en la mitad del mundo.  Ahora los mercados impactan en los gobiernos locales, nacionales y en las estructuras regionales, impactan en la política, en la geopolítica, y sus vaivenes sacuden a los gobiernos en en escabroso mar que atravesamos a duras penas para acceder a un futuro humano posible.

  Y cuando los mercados mandan, lo que importa es hacer un buen negocio...es decir: el negocio más rápido y lucrativo, con menos controles, es la guerra.  Siempre fue la guerra, el material mas dúctil con que se pueden construir las grandes fortunas.  Ahora, en un mundo globalizado, las grandes empresas definen la velocidad en que gira el planeta, las corporaciones planifican y ejecutan, mandan.

 Vos, y yo, obedecemos.

 Obedecemos y sufrimos, tiritamos saltando de una pata a la otra, en el pequeño pedazo de hielo flotante desde el que vemos hundirse el Titanic de la modernidad.  No deja de ser divertido, aunque ya no hay un lugar físico, virtual o siquiera hipotético, donde seamos libres.

   De la esperanza de formar la "masa crítica" que iba a impulsar los cambios hacia un mundo mejor, hemos pasado, sin saber como, y sin dejar de andar en bicicleta, a ser parte de la elástica masa de acríticos consumidores que los conglomerados económicos manejan a su antojo, sin mas utilidad que seguir vivos para atestiguar la ajena conquista del mundo.

 Conquista!  Bueno, mas que conquista es una capitulación voluntaria, por comodidad, en la que las naciones no hacen mas que expresar la voluntad de sus apáticos pueblos, y si, sí parece que conquistaron el mundo entero, es solamente porque no nos dejan ver mas allá de nuestros límites del mapa. Estamos cautivos, hay un inmenso territorio pasando el punto final de nuestros portales de noticias.

Lo llamativo, sin embargo, es que, aún con los inmensos esfuerzos del sistema por monetizarlo todo y a todo el mundo, todavía hay posibilidades de escapar hacia un pequeño islote de decisión propia, de generar y producir, sin participar del circuito económico formal, intercambiando, recolectando, restaurando, reciclando... 


 

  Claro que nuestros esfuerzos no alcanzarán para algo mas que respirar y comer, y lograr una cornisa apenas mas estable que la ola que volverá a golpear, arrasando todo, cíclicamente.  Es vivir como un cangrejo agarrado a una piedra, de cada golpe de mar, podemos sacar lo indispensable y no ser arrastrados, seguir vivos, hasta mañana, con la esperanza de que un día el mar se calme. 

  Pero nada será mañana mas fácil, mas justo, menos cruel... Han corrido nuestros límites, nuestro umbral de tolerancia! 

  Ahora ver a las corporaciones usurpar las mas delicadas funciones de los gobiernos, no causa mas que indiferencia.  Incluso, ser permanentemente espiados y vigilados, se ha vuelto parte del paisaje, del nuevo status quo.  Ahora intereses mineros o industriales, tecnológicos o mediáticos, crean distracciones o noticias falsas con una coordinación sorprendente, así como financian invasiones o masacres, sin otro objetivo que crear nuevos mercados o acceder a materias primas.

  Pero no es como antes, que podíamos identificar un imperio, una dictadura, un caudillo sangriento.  Ahora las empresas mandan, hacen y deshacen, y ni siquiera necesitan dar la cara.  Como el sistema lo permite, invierten en unos y otros candidatos al gobierno, y se adueñan de sus decisiones más importantes. Ni siquiera dan la cara, ni los vamos a conocer, salvo algunos payasos mediáticos, indolentes testaferros de la nueva era, dejando que soplen en las velas de sus empresas de punta.

  Un mundo donde podamos rebelarnos...ha dejado de existir, ya no nos importa.  Nuestro destino está escrito en un inmenso fichero, y solo podemos elegir nuestro camino a la intrascendencia, mientras atravesamos las modernas estaciones de control total, conformadas por instituciones oficiales, redes sociales, tramperos económicos y narcisistas mesiánicos, todos minando nuestro tiempo, nuestra atención, nuestro dinero.

  Nuestro futuro es ser felices hasta que nos ensarte la punta de un inmenso tenedor...disfrutemos, entonces!


  




28 marzo

El hombre del pájaro negro


 


 El hombre lleva un pájaro negro.  Va posado en su hombro.  A veces  

  Si existiera un dios, el hombre, lo pondría de testigo de que ha intentado quitárselo.  Ha intentado reemplazarlo por otras aves: mas coloridas, con un canto mas melodioso y menos bronco, con un pico menos afilado, o unos ojos menos indiferentes, menos sedientos, de muerte.

  Pero el pájaro es imposible de amansar.  Por eso, ya no le molesta tanto, y lo deja posarse en su hombro.  Antes, cuando de solo escuchar su aleteo le daba un febril escalofrío, un abanico de emociones mezcladas convertía su día en un martirio.  Sabía, que cuando echara a volar, sería para volver con su pico bañado en sangre, sus garras, tiesas de aferrar la vida, y apretar, hasta que el alma se despidiera del corazón inerte de los que ya no estaban vivos. Y eso lo convertía en cómplice.

  Pero finalmente, el pájaro se convirtió en su amigo, aunque no puede, ni quiere domesticarlo.  Ahora sus  aventuras solo lo ponen un poco sombrío, distraído...amanece un poco cansado cuando el pájaro lo despierta en medio de la noche, con un rítmico y casi dulce, picoteo tras su oreja.  Como si fuera un manso gatito, que comprueba que su dueño está atento, para recibir una atención. 

  Porque la noche lo hace feliz, y el reflejo de las estrellas y la luna, sobre sus brillantes plumas de ópalo negro, lo iluminan como un ser majestuoso, casi una fugaz estrella que creemos ver pasar sobre nuestras cabezas, aunque no podemos asegurarlo.  Porque  nuestra percepción, solo puede enfocarse en lo que nos es familiar, no en los habitantes de una noche eterna e incomprensible.

  Y el ave oscura vuela, disfruta de volar, como si no hubiera otra razón por la que estuviera surcando el cielo...pero el hombre sabe, por qué, vuela. Por qué, se va...

  De cualquier manera, siempre hay alguna nube negra, una niebla nocturna, una brisa matutina húmeda y espesa que enturbia el cielo nuevo, y ahí baja sin ruido.  Invisible, feliz, sus patas se adelantan para agarrar indefensos seres que apenas alcanzan a darse vuelta para ver su fugaz sombra cerrándose sobre ellos, medio segundo antes que el pico golpee, quiebre, rompa, desgarre, consuma, desangre.

    A veces un perro asustado, aúlla al verlo pasar, intentando espantar su funesta sombra, pero para el ave ese agudo ruido es como una corriente mansa en la cual se deja descansar, y la disfruta.  Hasta que el perro se tranquiliza.



  El hombre también esta un poco, digamos...fuera de la norma.  A veces, su sensibilidad empieza a aguzarse, a sentir el aire presionando su pecho, el silencio descomponiéndose en miles de susurros y aleteos de insectos y pájaros lejanos, y un rumor creciente que viene hacia él, hacia su corazón, hacia su mente.  

  Inquieto, desearía escapar pero no puede, no puede salirse de su propia piel, solo concentrarse sobre si mismo como una vieja caldera, hasta que puede sentir la sangre golpeando dentro de sus venas, y cada músculo latiendo.  Esperando.

 Es ahí cuando le gustaría subirse al hombro del pájaro negro, y acunarse en sus alas hasta que el viento y la velocidad le devuelvan la calma... sueña, despierta, sueña... hasta que amanece mirando una brizna del entarimado del techo, quieto, para no despertar al pájaro que duerme contra su hombro, dulcemente acurrucado, su ensangrentado pico refugiado bajo el lóbulo de su oreja.

  Pero el ave siempre fue solitaria, y eso consolaba su propia soledad.  El ave siempre volvía a posarse en su hombro, y era muy gratificante sentir sus pequeñas garras ensangrentadas aferrándose suavemente. Hasta ahora, había sido soportable el olor rancio de la sangre mientras lo acariciara con su pico, limpiándoselo contra la cresta huesuda detrás de su oreja. 

  A pesar de su aparente violencia, jamás el pájaro le había dado miedo, y sin embargo, un nuevo ciclo parecía haber comenzado... Adonde iba?  De repente las horas se gastaban sin escuchar su vuelo de regreso, y si llegaba en mitad de la noche, era cansado y desordenado, agotado, casi desplumado.  Un día su tranquilidad volvió, cuando el pájaro no levantó vuelo, y acurrucado desde temprano, se apichonó junto a su almohada, viendo salir el sol junto a el.  No estaba preparado para lo que iba a ver...

  Con alegría salió al campo, con la intención de disfrutar un rato juntos, pero sus ojos se congelaron a la vista de otro pájaro, exactamente igual, volando en círculos sobre sus cabezas... Su compañero, estiro largamente sus patitas, se acomodó acicaló pluma a pluma su negra capa azabache, y como último gesto, limpió su pico por última vez atrás de su oreja.

  A levantar el vuelo, el hombre supo que no lo volvería a ver jamás, aunque no estaba seguro de su destino... iría a un mundo de pájaros negros? Serían los dos últimos ejemplares de su especie? Seguirían cazando, esta vez juntos, como lo había hecho el primero? El circular vuelo seguía elevándose en la atmosfera, cada vez en vueltas mas amplias, hasta que fueron dos puntitos negros, alejándose hacia el este, por donde el sol había salido, normalmente, igual que cada día. 



  Un nudo en el estómago le impidió comer nada, y a pesar de la solitaria y mansa noche, parecía que el cansancio de tanto tiempo había impuesto su lugar y simplemente, se durmió, apoyando su frente contra la mesa, acolchonada en el dorso de sus manos entrelazadas.

  Una gota sobre el techo de su pequeño reducto lo despertó. Llovía?  Salió afuera: no.  El ruido era producto de la evacuación intestinal de algún ave.  Pronto cayeron otras plastas, haciéndolo refugiar bajo el pequeño arbolito que le daba sombra en las tardes.  Y ahí, aterrizó.

  Increíblemente, no fue sobre su hombro, sino sobre el techo de la casa, mirándolo.  

  Ni siquiera tuvo tiempo de empezar a dudar, si era o no era su mimada mascota, cuando dos mas se posaron a su lado, haciéndolo levantar la mirada hacia el cielo, donde una gran bandada pasaba, interminable.  De a dos o tres, a veces mas, se iban posando en el pequeño techo, ennegreciéndolo de un brillante negro intenso, hipnotizándolo.  Jamás vio llegar al silencioso verdugo, que aferrándose de una de sus paletas, se afirmó en su espalda para clavar su pico exactamente en el centro del hueco de su nuca.  Alcanzo a escuchar el estruendo de alas bajando hacia él mientras caía al suelo.

  Su único pensamiento, su última duda, ante el desordenado despliegue de picos y garras que empezaban a cortarlo en pedazos, se detuvo en la incertidumbre de no poder identificar al ave que había alimentado por tantos años, entre las agresoras.  Estaba o no estaba entre ellas, sería su pico igual de cortante, su furia igual de desmedida? 

  Un pájaro negro solitario, picoteaba los últimos restos de carne de los huesos desparramados de un hombre, bajo un pequeño árbol frente a una solitaria casa.  Luego, levantó pesadamente el vuelo, amodorradamente lleno, empachado, sobrecargado por su propia furia destructiva, su incontrolable sed de sangre...

  El silencio dejó escuchar el viento, que empezaba a silbar entre las hojas verdes, en el terreno abonado por la sangre, el pisoteo y los excrementos frescos...

 


Poder absoluto

 



 "Si los pájaros gobernaran al mundo, no habría maldad ni guerras, y todo serían arboles y frutos, praderas y flores"

  Evangelina quedó con la mano en el aire, obnubilada y confundida con ese comentario a destiempo, sospechosamente impropio de un niño tan pequeño, ajeno al significado de las luchas políticas o institucionales, al conocimiento de las intrincadas causas de la guerra, o siquiera al concepto de gobierno.  

  Aunque, el dibujo sí parecía ser de un niño, inocente, naif, lleno de colores y seres sonrientes, sean piedras, arboles, arroyos o nubes. 

  La consigna había sido clara: con base en el pequeño cuento leído amorosamente en clase, llamado, "La vida de los pájaros" que ahora tenían pegado en una hoja de su cuaderno, debían realizar un dibujo a lápiz, y ponerle un título. Un titulo! No una declaración política, una filosofía de principios, un atentado anarquista!!

  Bueno, pensó, tal vez sí era obra del pequeño, los padres de ese chico eran más que raros, la madre ni siquiera se arreglaba como una mujer de verdad, los dos olían a nafta y a humo, a pasto seco, y al padre lo había visto sucesivamente de traje, zaparrastroso, tapado en barro, y hasta una vez llego ensangrentado. 

  O sea, sonriendo, felizmente ensangrentado, con lo cual el portero lo paró en seco en la vereda, pidiéndole que se retire y se lave, o mande a otra persona a buscar a su hijo, lo cual provocó un nuevo escandalo, un intenso e instantáneo debate en las filas de padres y maestros, y finalmente una solución negociada, que consistió en esperar a su hijo, en el bar de la esquina, tomándose una gaseosa pagada por la institución, donde le fue entregado por el amable pero estricto Lucas, el inmortal portero de la escuela.



  Evangelina quedó con la birome a mitad de camino, aferrada por una fuerza antigua que le impedía corregir satisfactoriamente ese dibujo, legitimar ese peligroso pensamiento poniéndole siquiera un "Bien" que era la nota mas baja que había puesto en su vida de maestra de primaria.  Tampoco podía expresar institucionalmente sus temores e interpretaciones personales, sobre el trasfondo ideológico de tal exabrupto infantil, disruptivo y anacrónico, pidiendo una reunión con los padres, tachando ese hermoso dibujo e imprimiendo en letras grandes y rojas la palabra "Rehacer" como pensó de inmediato, o...

  Espantada, comprobó que cada nuevo pensamiento no desplazaba a los demás, sino que se sumaba solidariamente a un polifónico coro que lentamente llenaba hasta rebalsar su canosa cabeza, girando en un frenético carrusel que absorbía toda su atención y energía, impidiéndole realizar cualquier otra tarea o movimiento.

  Que se pensarán estos hippies? -se dijo a si misma- Que el mundo funciona como ellos quieren? Que hay personas predestinadas? Que unos son mejores que otros? 

  Como un viejo gramófono, seguía emitiendo nuevos pensamientos sin descartar ninguno, mientras empezaba a imaginar un mundo gobernado por pájaros, tal como el inocente y amado pichoncito había exigido, habiendo sido convencido de su benevolente existencia. 

  Pájaros... pensó, mientras un bollo de papel, que Ramoncito le había tirado a Gustavito, pegaba de rebote en el pizarrón. Pájaros... pensó, mientras Lorena se aferraba a su mochila, ante el insistente acoso de Mario, que solo quería molestarla.  



  Pájaros... pensó, mientras el pequeño Damián se quedaba extrañamente quieto en su pupitre, probablemente cagado.  Y pudo percibir que la realidad ya no le importaba, aunque cada escena, y los diferentes desenlaces que provocaba o provocaría su intervención o su indiferente desatención, solo era un ruido más girando en su cabeza.

  Como en un trance, había comenzado a imaginarse un mundo gobernado por pájaros: árboles cercados y prohibidos a todas las demás especies, semillas y frutos acopiados y monopolizados, acumulados monstruosamente para una élite plumífera que prefería verlos apodrecer antes que compartirlos con el resto de los seres vivientes, insectos criados en jaulas, gatos y otros cazadores ejecutados cotidianamente solo por diversión, bosques y sembrados restringidos y custodiados, lujosos nidos de hebras de oro para un simple casal de gorriones, trinos y cantos atronando el espacio intermitentemente, veinticuatro horas al día, a través de altoparlantes...

  Evangelina se dio cuenta de que estaba delirando, pero ni siquiera podía combatir la rigidez de su brazo, clavado en el aire, y sus dedos enrojecidos a punto de sangrar, aferrando la birome con una fuerza demencial. También esa toma de conciencia se transformó en un nuevo pensamiento, que se sumó a todos los demás, en un frenético remolino que ahora giraba en su cabeza a la velocidad de la luz, como la luz que empezaba a cegarla intempestivamente, como explotando en sus mismas pupilas, o directamente desde el centro de su atribulado cerebro.


 

  Pájaros... pensó, mientras Tomi se lanzaba con furia, con el labio partido, contra el risueño y despiadado Martincito.  Pájaros... y empezó a emitir una baba blancuzca, que terminó volcándose sobre el escritorio, rebalsando desde su boca, sin una palabra, sin perder su rigidez, sin cerrar sus ojos desorbitadamente abiertos, sin frenar un segundo el infinito carrusel de pensamientos que, desbocados, perdían la pista y empezaban a chocar unos con otros en una lluvia de chispas que iba inundando su cabeza.  Pájaros... Mariana había agarrado el cuaderno de Leo y tachaba prolijamente, con una gran X cada hoja. 

   Pájaros... y sonó el timbre del recreo, haciendo que un instantáneo desbande lanzara un tropel atropellado de niños a través de la puerta, hacia el patio, dejando útiles y cuadernos tirados, mochilas descuartizadas y hojas volando por todos lados en forma de aviones o bollos, o cartas de amistad eterna.

  Pájaros... pensó, mientras soltaba el bolígrafo y la vida, mientras instintivamente, Lucas, el portero, entraba a ver por que no había salido al patio detrás de sus amados niños, como hacía siempre.

  Damián, solitariamente congelado en su banco, miraba fijamente a los ojos cada vez mas vidriosos y fríos de la maestra, esperando que el portero lo vea y avise a su mama que lo venga a buscar a la escuela, con una muda de ropa. 






22 marzo

El fin de la moderación

 



  De más está decir, que hay algunos que bailan de felicidad.  Son los guardianes del caos, los responsables de que ninguna solución prospere, ningún acuerdo pueda ser cumplido, y ninguna alianza carezca de traición.  Bueno, por lo menos en su zona de influencia, o sea, ese entramado oscuro de intereses financieros que domina el mercado de futuros, el tráfico granelero, y el tráfico de órganos y personas en casi todo el mundo, entre otros intereses.   Por supuesto, cada día dirán que nada de esto tiene que ver con la guerra.

  La espantosa realidad, a estas alturas, es que al dejar de luchar abiertamente entre si, y funcionar a nivel global como un cartel, una corporación, los viejos amos del mundo, redujeron su capacidad de renovarse al cero por ciento, y las mesas directivas de las élites se vieron envejecidas hasta un nivel grotesco, y, mas allá de eso, se redujo el nivel de eficiencia a una arrastrada y patética lealtad, que no solo derrota anticipadamente toda planificación estratégica actual, sino que asegura la transmisión del liderazgo a seres mas inútiles y soberbios, aun, de los que en este momento disfrutan del desastre creado.

  Es cierto, en ciertas personalidades, al llegar a la última ventana, al comenzar a vislumbrar sus últimos metros de recorrido sobre este planeta, los intereses se reducen al mas individualista disfrute, y la sucesión que asegure la continuidad a las siguientes generaciones, deja de importar frente al último chispazo de lujuria y sadismo con que se despiden del mundo.  Es que han permanecido demasiado tiempo en el poder, y su avanzada edad, los ha despegado de toda responsabilidad y afecto, incluso ante sus propias filas.

  Es esto lo que nos está llevando al escenario actual, donde el juego de la guerra se intenta una vez mas, cortando todos los frenos, buscando una respuesta contundente que hasta ahora, todos se habían abstenido de dar.  Hasta ahora.  Finalmente, el nivel de amenaza existencial que mantienen planeando sobre la población del planeta, ha aterrizado en las espaldas de un contendiente que ya no encuentra excusas para brindar piedad a sus enemigos.

  Por fin, se ha desnudado el falso juego de la diplomacia, como un tablero donde colar inteligencia, para asestar golpes por la espalda. Por fin, se ha develado el falso paraguas de la democracia, como un cebo para atacar a todos los sectores de la población incluidos mujeres y niños, primero.  Por fin se ha descubierto el engaño de la estabilidad, del equilibrio de la economía mundial, como un teatro donde vender baratijas a precio de oro, para mantener a las mas ricas y creativas naciones sometidas a una tragedia permanente, mientras se le dan consoladoras palmaditas en la espalda.


  

  Ahora el juego cambió a una velocidad mucho mas rápida de lo que jamás pensaron.  Era de esperar, que en un mundo globalizado, completamente mercantilizado, los flujos de dinero no oficiales, servirían para prepararse ante las previstas represalias oficiales de los amos del mundo, ante las primeras señales de desobediencia y/o autodeterminación, que cualquier nación pudiera permitirse.  Así han actuado siempre contra los malos ejemplos.

  Pero ya no se trata de golpes blandos y revoluciones de colores, ya no se trata de empresarios corruptos adueñándose del estado: eso ya no alcanza.  Lo tenebroso de la actualidad, es que se puede notar cada vez mas claramente, que ningún objetivo está antes que el exterminio. Ninguna consecuencia a pagar se considera demasiado cara ante el descarado objetivo del despoblamiento y la limpieza étnica a gran escala, el rediseño del genoma humano a unas cuantas cepas dominantes, y el debilitamiento intencional de toda fortaleza, de toda defensa anímica-somática que como especie, todavía conservemos como vestigio.

  Así que contra esto solo se puede responder con la mayor contundencia posible, para proteger a la humanidad en su conjunto de este atado de dementes y psicópatas que no podemos sacar de nuestras pantallas solo porque mantienen un dominio absoluto sobre los medios de comunicación.  Es por eso que la conectividad interpersonal les aterra y los altera tanto, como posible medio para elevar la conciencia colectiva y la perspectiva humana como conjunto, un poco mas allá de la niebla de la publicidad y la propaganda, del acoso económico, militar, policial, social y político que cada persona soporta veinticuatro horas al día.

  Todos están preparados para disfrutar, en cuanto los golpes empiecen a devolverse con fuerza a los arrogantes payasos que sonríen en cada miserable reunión de decadentes líderes mundiales. Lideres del Mundo Libre, incomprobable y ficticio, utópico lugar, que no ha parado de resignificar su definición durante los últimos setenta años, al punto de que hoy la libertad que pregonan solo puede verse a través del cañón de una pistola.

  Simplemente, es así.  Y en las sociedades mas "avanzadas" o digámoslo mejor, en las sociedades mas absurdamente sometidas al sinsentido de la dictadura del consumo y la delegación de la voluntad humana, incluso en ellas, crece sin parar una corriente subterránea revisionista que intenta crear nuevos formatos de interpretación y nuevas perspectivas de análisis de los hechos, completamente al margen de los marcos oficiales habituales. 


  

  Qué pasará en cuanto las represalias que originan las conductas de una elite degenerada y corrupta, empiecen a golpear a las masas desilusionadas?  Estamos tan seguros de que millones de esclavos corporativos, de desposeídos económicos y políticos, se alistaran al primer llamado del tambor, para fortalecer la misma farsa que los aplasta?

  Sin dudas que no, y esa es la única  certeza con que cuentan las élites actuales, y su mas grande temor.  Es por eso que necesitan impulsar la violencia hasta los mas lejanos límites alcanzables, hasta las mas feroces represalias y destrucciones, para diezmar y someter a sus propias poblaciones, al mismo tiempo que a las poblaciones de sus víctimas y objetivos.  

  Si hacemos un análisis mas real de la situación, mas profundo, solo hay seres humanos, miles de millones, al borde de despertar de una pesadilla autoinducida de autodestrucción mutua asegurada, que antes de presentarse entre potencias o continentes, fue impuesta entre regiones y vecindarios, entre tribus y comunidades en el centro mismo de las metrópolis dominantes. Quienes serán los enemigos una vez que las personas comunes se nieguen a asesinar a sus iguales al otro lado del mundo?

  Para saberlo no hace falta mas que despegarse de las pantallas y comenzar a caminar, recuperar el viejo hábito de comunicarse cara a cara, y resolver de común acuerdo los pequeños o grandes problemas humanos que afectan a la realidad cotidiana de seres humanos reales.  Es solo una de las maneras de vencer a las corporaciones, aunque seguro en el camino, surgirán muchísimas mas.






Los límites de la realidad

    La realidad es implacable!  Podemos intentarlo de todas las maneras imaginables y no lograríamos cambiarla.  Imaginarias, sin embargo, s...