22 marzo

El fin de la moderación

 



  De más está decir, que hay algunos que bailan de felicidad.  Son los guardianes del caos, los responsables de que ninguna solución prospere, ningún acuerdo pueda ser cumplido, y ninguna alianza carezca de traición.  Bueno, por lo menos en su zona de influencia, o sea, ese entramado oscuro de intereses financieros que domina el mercado de futuros, el tráfico granelero, y el tráfico de órganos y personas en casi todo el mundo, entre otros intereses.   Por supuesto, cada día dirán que nada de esto tiene que ver con la guerra.

  La espantosa realidad, a estas alturas, es que al dejar de luchar abiertamente entre si, y funcionar a nivel global como un cartel, una corporación, los viejos amos del mundo, redujeron su capacidad de renovarse al cero por ciento, y las mesas directivas de las élites se vieron envejecidas hasta un nivel grotesco, y, mas allá de eso, se redujo el nivel de eficiencia a una arrastrada y patética lealtad, que no solo derrota anticipadamente toda planificación estratégica actual, sino que asegura la transmisión del liderazgo a seres mas inútiles y soberbios, aun, de los que en este momento disfrutan del desastre creado.

  Es cierto, en ciertas personalidades, al llegar a la última ventana, al comenzar a vislumbrar sus últimos metros de recorrido sobre este planeta, los intereses se reducen al mas individualista disfrute, y la sucesión que asegure la continuidad a las siguientes generaciones, deja de importar frente al último chispazo de lujuria y sadismo con que se despiden del mundo.  Es que han permanecido demasiado tiempo en el poder, y su avanzada edad, los ha despegado de toda responsabilidad y afecto, incluso ante sus propias filas.

  Es esto lo que nos está llevando al escenario actual, donde el juego de la guerra se intenta una vez mas, cortando todos los frenos, buscando una respuesta contundente que hasta ahora, todos se habían abstenido de dar.  Hasta ahora.  Finalmente, el nivel de amenaza existencial que mantienen planeando sobre la población del planeta, ha aterrizado en las espaldas de un contendiente que ya no encuentra excusas para brindar piedad a sus enemigos.

  Por fin, se ha desnudado el falso juego de la diplomacia, como un tablero donde colar inteligencia, para asestar golpes por la espalda. Por fin, se ha develado el falso paraguas de la democracia, como un cebo para atacar a todos los sectores de la población incluidos mujeres y niños, primero.  Por fin se ha descubierto el engaño de la estabilidad, del equilibrio de la economía mundial, como un teatro donde vender baratijas a precio de oro, para mantener a las mas ricas y creativas naciones sometidas a una tragedia permanente, mientras se le dan consoladoras palmaditas en la espalda.


  

  Ahora el juego cambió a una velocidad mucho mas rápida de lo que jamás pensaron.  Era de esperar, que en un mundo globalizado, completamente mercantilizado, los flujos de dinero no oficiales, servirían para prepararse ante las previstas represalias oficiales de los amos del mundo, ante las primeras señales de desobediencia y/o autodeterminación, que cualquier nación pudiera permitirse.  Así han actuado siempre contra los malos ejemplos.

  Pero ya no se trata de golpes blandos y revoluciones de colores, ya no se trata de empresarios corruptos adueñándose del estado: eso ya no alcanza.  Lo tenebroso de la actualidad, es que se puede notar cada vez mas claramente, que ningún objetivo está antes que el exterminio. Ninguna consecuencia a pagar se considera demasiado cara ante el descarado objetivo del despoblamiento y la limpieza étnica a gran escala, el rediseño del genoma humano a unas cuantas cepas dominantes, y el debilitamiento intencional de toda fortaleza, de toda defensa anímica-somática que como especie, todavía conservemos como vestigio.

  Así que contra esto solo se puede responder con la mayor contundencia posible, para proteger a la humanidad en su conjunto de este atado de dementes y psicópatas que no podemos sacar de nuestras pantallas solo porque mantienen un dominio absoluto sobre los medios de comunicación.  Es por eso que la conectividad interpersonal les aterra y los altera tanto, como posible medio para elevar la conciencia colectiva y la perspectiva humana como conjunto, un poco mas allá de la niebla de la publicidad y la propaganda, del acoso económico, militar, policial, social y político que cada persona soporta veinticuatro horas al día.

  Todos están preparados para disfrutar, en cuanto los golpes empiecen a devolverse con fuerza a los arrogantes payasos que sonríen en cada miserable reunión de decadentes líderes mundiales. Lideres del Mundo Libre, incomprobable y ficticio, utópico lugar, que no ha parado de resignificar su definición durante los últimos setenta años, al punto de que hoy la libertad que pregonan solo puede verse a través del cañón de una pistola.

  Simplemente, es así.  Y en las sociedades mas "avanzadas" o digámoslo mejor, en las sociedades mas absurdamente sometidas al sinsentido de la dictadura del consumo y la delegación de la voluntad humana, incluso en ellas, crece sin parar una corriente subterránea revisionista que intenta crear nuevos formatos de interpretación y nuevas perspectivas de análisis de los hechos, completamente al margen de los marcos oficiales habituales. 


  

  Qué pasará en cuanto las represalias que originan las conductas de una elite degenerada y corrupta, empiecen a golpear a las masas desilusionadas?  Estamos tan seguros de que millones de esclavos corporativos, de desposeídos económicos y políticos, se alistaran al primer llamado del tambor, para fortalecer la misma farsa que los aplasta?

  Sin dudas que no, y esa es la única  certeza con que cuentan las élites actuales, y su mas grande temor.  Es por eso que necesitan impulsar la violencia hasta los mas lejanos límites alcanzables, hasta las mas feroces represalias y destrucciones, para diezmar y someter a sus propias poblaciones, al mismo tiempo que a las poblaciones de sus víctimas y objetivos.  

  Si hacemos un análisis mas real de la situación, mas profundo, solo hay seres humanos, miles de millones, al borde de despertar de una pesadilla autoinducida de autodestrucción mutua asegurada, que antes de presentarse entre potencias o continentes, fue impuesta entre regiones y vecindarios, entre tribus y comunidades en el centro mismo de las metrópolis dominantes. Quienes serán los enemigos una vez que las personas comunes se nieguen a asesinar a sus iguales al otro lado del mundo?

  Para saberlo no hace falta mas que despegarse de las pantallas y comenzar a caminar, recuperar el viejo hábito de comunicarse cara a cara, y resolver de común acuerdo los pequeños o grandes problemas humanos que afectan a la realidad cotidiana de seres humanos reales.  Es solo una de las maneras de vencer a las corporaciones, aunque seguro en el camino, surgirán muchísimas mas.






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