Bueno, no me refiero al núcleo atómico, por supuesto, sino a la manera acelerada, en que una reacción en cadena, cada vez mas descontrolada e imprevisible, drena por dentro, las mas básicas estructuras que sustentan las actuales relaciones de poder en las todavía orgullosas naciones occidentales, y por supuesto, entre ellas, a las históricamente dominantes.
En sociedades que se acostumbraron a leer las noticias en un pequeño segmento de internet, dirigido específicamente al logro de su apatía y sumisión intelectual, la verdad que los últimos acontecimientos desnudan, parece nueva pero no lo es: viene tomando fuerza a través de un largo período de gestación, que les fue ocultado y tergiversado, para poder sumirlos en una oscuridad tan despreocupada, que ni siquiera generara cualquier tipo de reacción social.
Claro, dirán algunos, que esta desprotección mental auto asumida, esta cómoda desconexión de la realidad, les fue impuesta, y en realidad ignoran, o no son conscientes del precio de su inútil y frágil supremacía... Pero eso implicaría desconocer que van décadas, siglos -y no años o semanas- de lucrar y obtener su bienestar de la sumisión económica total de pequeñas o indefensas naciones, de la destrucción y el asesinato de masas inmensas de poblaciones a lo largo del planeta, y de arrasar la naturaleza hasta convertir en desiertos quemados y pantanos tóxicos, a la mayoría de los lugares donde esas personas vivían.
Con la era del confort y la tecnología, y con la industrialización barata a costa de combustible y recursos robados, este bienestar artificial, pasó de ser costoso a ser extremadamente barato, aunque jamás bajó su precio. Para las privilegiadas poblaciones de Europa o Estados Unidos, su indiferencia al dolor ajeno se tradujo en incomprensión de sus propios procesos económicos, fruto de su no participación en las decisiones públicas, que posibilitaba un concepto comercial de democracia, cada vez mas parecido a una lucha entre empresas, antes que un debate de ideales o siquiera proyectos.
Pero en el mundo del marketing político que se adueñó del espacio público sin oposición alguna, y con él, del espacio económico, ideológico e historiográfico, con el que pudiera expresarse este propio proceso, las mismas poblaciones de los países dominantes, pasaron a ser masas superfluas, sin mas interés que participar como consumidores felices, de un proceso de supuesta multiplicación de la riqueza, que en la práctica solo era de obsesiva y aguda acumulación elitista, destinada a convertir en poder el acarreo de bienes desde las modernas colonias hasta las antiguas metrópolis financieras, que seguirían funcionando con una lógica cortesana y oligárquica, como había sido siempre.
A los idiotizados pueblos de esos países dominantes, adormecidos por la abundancia cotidiana, se los embaucó con la ilusión de la democracia, a todas luces una farsa inexistente, o de valores humanos y morales iluminados y altruistas, que solo podrían alcanzarse, reduciendo su campo de acción al territorio que sus pies pudieran pisar, y las comprobaciones de su éxito y aprobación de parte del resto del mundo, a los asquerosos pasquines de la corriente dominante que aún llaman, descaradamente, "Prensa Libre".
Bueno, aún llaman a sus decadentes sociedades como "El Mundo Libre", lo cual provoca una sonrisa de ternura en el resto de mundo...El mundo real que soporta hace siglos el peso de su voraz incoherencia.
Desde afuera, por supuesto, no se ve mas que fascismo y violencia, sumisión, decadencia... Y estas fueron las herramientas, las condiciones, o los factores, usados como material de construcción de las sociedades, y de su validación frente a sus supuestos verificadores.
De mas está decir, que cuando el dueño de la granja es el mismo que puntúa la calidad de vida de sus cerdos, el supuesto estado de "felicidad total" atribuido a estas corrompidas sociedades, permitió perpetuar el esquema de transferencia de riqueza hacia sus élites, y el encarecimiento progresivo de cada objeto, bien, o derecho, hasta el punto de mantener a sus habitantes trabajando sin mas objetivos que mantener y pagar costosas estructuras impositivas, destinadas supuestamente a la redistribución social de los beneficios de trabajar y vivir sin mas perspectivas que vivir para trabajar,
Mientras tanto, inaccesibles y distantes, unas élites cada vez mas descaradas, empezaban a vivir sin disimulos, nuevamente, en el derroche y la ostentación que las cortes feudales nunca habían dejado de añorar. Por supuesto, que este derroche no sería solamente económico, sino un derroche en vidas humanas, en ideales y valores constantemente pisoteados, como si vivir fuera del alcance de toda ley o convención humana, fuera la prueba mas fehaciente de su grandeza.
La ostentación del lujo y la fastuosidad, prontamente se volvió demasiado accesible, demasiado vulgar y mundana, y debió ser reemplazada por la ostentación del sadismo y la crueldad, de la perversión y la mas absoluta e impune indecencia, aunque -esto si- confinado las muestras mas extremas de ese pensamiento a los salones internos de los modernos palacios corporativos, ya que su difusión fuera de esos círculos cerrados, podría alterar la percepción de intachables líderes con que engatusaban al apático y domesticado público.
Por supuesto, no estaba en los planes de las renovadas élites, desnudar las riendas de su dirigencia del amable manto de la democracia participativa, de la igualdad y la fraternidad universales largamente declaradas y supuestamente perseguidas con incansable celo.
Este disfraz apunta a dos grandes objetivos: obtener legitimidad que permita seguir drenando y concentrando todo recurso y todo poder en cada vez menos manos, por un lado, y por el otro facilitar la oportunidad de poner en juego los recursos restantes, y la ociosa capacidad de los estados en una fantasiosa y permanente Cruzada Mundial, que impusiera estas crueles máscaras a los restantes países del globo, a través de sicarios financieros, gobiernos títeres, y oportunas masacres, siempre necesarias como muestra, ejemplo y advertencia.
. Por supuesto, si en el mismo corazón del imperio, este gastado barniz democrático ya no tiene prestigio alguno, es imposible imponerlo afuera sin un costoso despliegue militar permanente, que proteja a sus empresas y modelos de extracción de recursos, de las imparables voluntades de liberación de los pueblos, desde África y Asía, hasta Latinoamérica.
Pero esta incoherente voracidad en nombre de la democracia no ha dejado nunca de generar activas disidencias internas y un malestar social tan amplio, que la propaganda liberal, ya choca de frente con las corrientes liberadoras que comienzan a expresarse de una forma tan visible, que los bomberos del imperialismo no llegan a apagar tantos focos de incendio, y cada vez que lo hacen inician uno nuevo.
Y Por qué? Por qué esto ya no tiene vuelta atrás? Porque las comunicaciones instantáneas y la hiper saturación informativa -o desinformativa- han enseñado a las poblaciones a bucear entre las redes sociales, entre las páginas, videos y blogs, streamings, memes, podcasts y reels, ya que ni siquiera el más adicto a la pantalla logra captar toda la información disponible.
Bueno, toda la información es un decir, hay muy poca información y muchísima repetición, así que una vez que se llega a una técnica, a una fuente confiable, a un comentarista veraz aun no censurado, las mentiras se desnudan para siempre. Ahora hay millones de personas cada día, que se enteran de lo que está pasando. O sea, se enteran de que la realidad de los hechos se les está siendo maquillada u ocultada, tergiversada, retorcida.
Como si fueran reposteros, los guardianes de la información amasan y cocinan los hechos a su manera, los condimentan con exóticas palabras esdrújulas, endulzan la actualidad según su punto de vista, y la llenan de colores y brillitos, en forma de pastel, tan tentadora que no podemos dejar de pasarle el dedo, para saborear esa cremosa y dulce noticia.
Bueno, ahora, nadie se come el pastel. La gente aprendió a cocinarse sola, y a relacionar su presente, pasado y futuro, con los hechos innegables que diariamente se le ocultan.
Es solo cuestión de tiempo, dada la increíble polarización social y económica, que las inmensas masas humanas usadas para apuntalar el sistema que se derrumba ante sus ojos, se liberen unas a otras de tan ingrata responsabilidad. Cada nueva forma de convivencia humana, cada nueva visión sobre la naturaleza, cada toma de conciencia repentina, nos pone un poco mas cerca del punto final, donde finalmente la violencia y la guerra dejen de ser herramientas aceptadas, y el ser humano retome la soberanía total sobre sus propias decisiones.
Las élites no toman las armas por si mismas... Acaso han pensado en eso?? Solo hay personas masacrando personas en nombre de desconocidos multimillonarios risueños, que ni siquiera llevan la cuenta... Un día, todos dejaremos las armas en el suelo, a la vez, y el mundo habrá cambiado para siempre.
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