Punto de encuentro
Hubo un día que caminábamos, por nuestros propios pies.
Cada paso era un misterioso logro, y alrededor: felicidad
Crecer, absorber el mundo, una puerta abierta... salimos.
Miedo, llanto, amenazas, y la puerta, se cierra para siempre
O está prohibida, que es peor, porque elegimos, estar acá.
Solo autorizados, vamos adonde nos toca ir, y volvemos...
Pertenecemos, dejamos de pensar, solamente interpretamos
Los carteles al costado del camino, y es más fácil hoy
Cuando otros sonríen a nuestro lado, ciegamente confiados.
Un día somos miles, multitudes, y eso no nos espanta.
Millones girando hacia el mismo lado, sin pensar
Ya es imposible retroceder, arrepentirse, o mirar atrás.
Caminamos sin destino pero... A quien le importa ya?
Vamos pisando huesos frescos... Y que mas da?
Gritos y sangre fresca? Los carteles van hacia allá...
Dirección inclaudicable
Sueños, proyectos, desafíos interminables...
Improbables milagros en el cielo, en el subsuelo.
Alegrías y miserias, en un camino, inalterable...
Llegaremos. No hay forma de esquivar el destino.
Fuego! Incendio! Todo se quema, desaparece...
Los cimientos permanecen, todo estaba preparado
Para renacer eternamente, siempre. Sin permiso!
Se renueva la belleza de estar vivo... Sangrando!
Latiendo! Empujando! Atropellando de nuevo.
Atajos, barricadas, traiciones, emboscadas...
El peligro eriza las vibrisas de tensión insoportable...
No nos detiene! Arrasamos! Las devoluciones llegan!
Adelante! No hay camino! Es imposible y seguimos!
Cada día, nuevamente, una apuesta sin dientes
Se come el futuro sin vueltas. Sin preguntarse
Si era bueno seguir vivos, infinitos y eternos.
Atardece, y un nuevo día, se recuesta sobre el suelo
El horizonte, espera, siempre, de nuevo, de nuevo.
Mañana, mañana, mañana, será otro día, de lucha...
Moriremos! O no? Nadie lo sabe, y vos tampoco!
Solo queda respirar! Agradecer! Estamos vivos!
Enteros, caminando, corriendo, llorando, gritando...
Es hoy, no mañana! Mañana no es hoy!
No es hoy! No es mañana! No es hoy!
La oscuridad
Ha dado inicio: el ocaso de la humanidad.
Entre aplausos y risas, se normaliza.
Y festejamos, disfrutando, el espanto que deberíamos evitar...
Nuestra bella manera de sentarnos a ver
Un espectáculo como si fuera ajeno. Pero, es nuestra piel
La que arderá en un caldero, que ayudamos a fogonear.
Es tan absurda nuestra muerte inminente, que aprendimos
A darla en trueque por nuestra propia libertad!
Vivir un día más como esclavos, es lo máximo que podemos pagar
Intrascendencia sin propósito como premio a respirar
Y la permisiva impasibilidad de nuestra inerte hipocresía!
Que bellos jardines muertos aprendimos a regar!
Donde nada crece ya, nada florece, nada vive...
Fuera de la postal.
Desolación
Tan antigua como el viento es la masacre
Y con el viento se anticipa su putrefacto camino
Las mas bellas sonrisas no resisten pegadas a las calaveras secas
Los mas alegres labriegos no llegan a apagar los incendios
Sin más compañía que sus lagrimas violentas, sus pies...
Acalambrados y tiesos, estirándose, bajo el peso inevitable
De la modernidad que guían felices, perfumados de odio:
Maquinistas suicidas, guardianes de la nueva matricería.

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