29 agosto

Duplicidad mortal: la Europa de preguerra como cáscara vacía.

 

 
  Veamos: ante todo, a nadie va a sorprenderle la absoluta incoherencia, o mas bien, ya que sus acciones continúan siendo política e historicamente coherentes consigo mismas, el absoluto desparpajo con que Europa en su conjunto, salta de conceptos opuestos, parandosé siempre en una pata, para evitar cualquier comparación perjudicial, que contraponga sus elevados supuestos ideales y valores de humanidad y derechos universales, progreso y sostentabilidad, contra su penoso y obsecuente, real, esquema de sumisión política, de imperialismo delegado, de interminable guerra contra los pueblos libres del mundo, su permanente deshumanización del resto del planeta y de su propia población en especial.

   Pero arrastrarse por el suelo como cachorritos sumisos, para conseguir exenciones y favores, es lo primero que aprenden al nacer, todos y cada uno de los anacrónicos (y consanguineos) aspirantes a reyes, los inexplicables restos de una siempre prostituible nobleza que ya no tiene justificación social, histórica o territorial, y los tecnócratas de alquiler que aspiran a ser usados para regentear las instituciones multinacionales destinadas a arrasar toda disidencia y voluntad propia, toda pretensión de soberanía, con el objetivo de mantener la antigua y resquebrajada hegemonía imperial.

  Pero hay un pequeño detalle!  El imperio es afuera!

  La cascara vacía de contenido en que se ha convertido Europa, no produce absolutmente nada!  No hay filosofía ni planificación propia, no hay mercado interno, no hay recursos naturales ni restitución demográfica nativa, no hay tierra fertil ni agua potable ni bosques, ni una pooblación resistente  o resiliente, no hay ciencia original ni innovación de ninguna especie, no hay una proyección internacional que no sea delegada desde fuentes externas, y ya no hay jabalíes salvajes que cazar sin ser encarcelado por instituciones ridículas que pretenden fingir que cuidan o se preocupan por un ambiente del que fomentan su total destrucción en el resto del mundo.

  En definitiva, la triste Europa, la aburrida Europa, mirando con envidia a los vitales y esforzados pueblos de África o Latinoamérica y Asia, a esos alegres supervivientes de siglos de saqueo colonial, se empieza a dar cuenta de que no tiene uranio, no tiene oro, no tiene ejercitos ni flotas, no tiene respeto ni prestigio.  Solo tiene una historia de aberrantes monarquías fornicando rabiosamente entre ellas durante mil años, lo que ha terminado por convertir a estos clientes favoritos de la Isla Epstein en retrasados mentales y tarados, al punto de que se vuelve un verdadero acto de malabarismo, conseguir un sucesor viable para reemplazar a los envejecidos reyes, o siquiera obtener monigotes que sostengan el linaje de condes, marqueses, barones, duques o delfines.

  Es por eso que ya no los asesinan.  Solo en las películas hay guerras de sucesion por exceso de aspirantes, y solo en los falsos libros de historia se acercan al frente de batalla.  Eso si, siguen siendo completamente inútiles y cada vez mas enfermizos, aunque sus feudos abarcan la cibertecnología y el millonario negocio de la producción y el tráfico de armas y drogas, siempre apadrinados por estados "nacionales" a los que han tomado de rehen, para desangrarlos poco a poco como parte de pago por sus inmensos despilfarros.



  Cada vez mas lejos va quedando la imagen del empresario aleman que llega en su Mercedes Benz puntualmente al trabajo, o el prolijo nórdico que llega a descansar a su parquizada mansión en las afueras, ya no hay flemáticos ingleses tomando el te de las cinco servidos por impecables siervos, ni revoltosos franceses o italianos pateando las mesas llenas, solo para demostrar su opulencia.  Y que se puede decir de los demás... El resto, y el resto de los européos de a pié, empieza desconcertado a conocer la pobreza, las facturas impagas, las peleas familiares por una galleta.  En cada hogar que no llega a tiempo a pagar el alquiler, se filtra el tenebroso pensamiento de mudarse a un colorido y barato barrio de inmigrantes.  Pero como adaptarse? 

  En quién descargar el desprecio y la soberbia, el sentimiento de superioridad, si mañana tal vez toque ensayar una sonrisa frente a su puerta para pedir una taza de azucar?  Era obvio que hasta la estupidez tiene límites.  Pero los gobernantes siguen como niños intentando llamar la atención:  "Mirenmé, mirenmé, tengo bombas atómicas!!!" A quien mierda le importa!! 

  Los européos no pueden morir porque no están técnicamente vivos, no tienen carácteristicas ni aspiraciones relacionadas con la clase de animales vertebrados llamados Mamiferos, o casi cualquier función esencial relativa a la supervivencia como especie, común a todos los seres vivos.  Hasta los mas imaginativos gobiernos vieron fracasar sus politicas de fomento de la natalidad y despues sus políticas de fomento de la adopción de niños del tercer mundo, y ahora solo se la pasan dando explicaciones a un envejecido público que exige su tarjeta de ciudadano VIP del mundo sin aportar en cambio absolutamente nada más que declaraciones grandilocuentes y alianzas con asesinos, pedófilos y genocidas.  

  El mundo entero se sienta a ver la película de la desintegración total de una civilización podrida, sin disimular su satisfacción.  No por eso los infantiles europeos dejan de hablar como si alguien los escuchara: ni siquiera se dieron cuenta de que se quedaron sin teatro!  Ya no habrá compasión ni perdón para los ambulantes titiriteros, aunque insistan en vender sus leyes en todos los caminos y encrucijadas del mundo.  



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