29 agosto

Una buena receta para el desastre:

 


El plato de hoy: buñuelos de algas y sesos humanos.


  Todo se reduce a la propaganda.

  La única manera de creer en el mundo actual -por lo menos en el mundo que la hegemonía dominante occidental intenta imponernos a la fuerza- es:  no comprobarlo en absoluto.

  Todo es imaginación(ajema).  Deseos(De sangrientos millonarios sadicos).  Trucos de magia que debemos aplaudir rabiosamente por anticipado para que tengan exito, o siquiera se intenten.  Todo es marketing financiero para que el público entusiasmado por las maravillosas tecnologías que están a la vuelta de la esquina, y de las que tenemos escasos adelantos (mas que nada en la industria del genocidio y la demolición de minorías y naciones indefensas) siga aportando cualquier capacidad de ahorro que todavía conserve.

  Lo más absurdo de esta dinámica es que las personas que apuestan anticipadamente por la supremacía de estas aberrantes nuevas tendencias, intentan pensar que escaparán o estarán en un escalon superiór al campo donde estas tecnologías reemplazarán al ser humano, ahora, ya no solo en los sectores del cálculo o la búsqueda de la información, la administración o la logística de datos, sino en la maravillosa capacidad de anticiparse a los mas pequeños deseos y pensamientos humanos, haciendo irrelevante cualquier capacidad de autodeterminación, soberanía o independencia, lo cual todavía nos identifica como seres vivos, inteligentes, autónomos.

  Claro que para que esto se encamine, hace tiempo vienen reemplazando y destruyendo una de las pocas capacidades que nos diferencia del resto de los seres vivos, que es la de imaginar. 

  Hay que hacer la salvedad, por supuesto, que como muchas otras cosas, nuestro monopolio de la capacidad de imaginación se sostiene solamente sobre la frágil base de no encontrar forma de comprobar su veracidad.  Pero en la raza humana, esto es devastadoramente real: la inteligencia artificial, genera escenarios tan brillantes y reales, que simplemente, una parte de nuestras funciones cerebrales, se está estancando, anquilosando, reduciendo y avanzando en su camino hacia la total desaparición.

  La postal del futuro del planeta se dibuja a si misma como un mundo que supera hasta las mas enrevesadas distopías, con seres humanos completamente inertes, carentes de cualquier poder o deseo de decisión propia, de cualquier capacidad de imaginar o elaborar pensamientos internos, atestiguando con total felicidad el predominio absoluto con que las máquinas y los sistemas operativos, las grandes cajas donde se alojan los servidores y los centros de datos, esclavizan y aniquilan a lo que reste de la especie humana.

  Afortunadamente, estos inoperantes restos estarán compartiendo su espacio con rebeldes plantas y animales que mantendrán rabiosamente su autenticidad y su autodeterminación, su visión y ejecución común de una convivencia y un orden cósmico real, sustentable y equilibrado.  Inmunes, inalcanzables para nuestra precaria tecnología. 

  Bueno el hecho es que ni los animales ni las plantas, ni nosotros mismos, tenemos algún tipo de preocupación por nuestro futuro... igual que todo lo demas, solamente ante  la mas absoluta y personal catástrofe, una persona cualquiera comienza a revisar -a la fuerza- su sistema de valores y creencias, los canales por los que estos les son impuestos, y las conductas y permisos asociados a las mismas y el efecto instantáneo o a largo plazo sobre su entorno inmediato, su salud mental y física, la sociedad, el planeta, o la supervivencia de la especie.

  O sea:

  Estamos tan embelesados por el canto de sirenas de la IA, que estamos dispuestos a estrellar el barco contra las piedras, sin otro beneficio que una diversión sosa y un confort mental estupidizante, pero que nos permite desligarnos de todo y de nosotros mismos, como si no fuéramos esclavos a tiempo completo, haciendo y deshaciendo nuestra vida para que unos cuantos nazis y sádicos multimillonarios tengan otros motivos para sonreir, que no sean sus inmensas montañas de dinero.

  El único resultado esperable es la profundización de la sumisión basada en el confort y el menor esfuerzo:  quienes sobrevivan al exterminio del sobrante de seres humanos que no sean necesarios para realizar las tareas que no puedan llevar a cabo robots y programas, no tendrán el menos problema en adaptarse a chips subcutaneos localizadores, placas de videomemoria que retransmitan su vida veintucuatro horas al día, o simplemente la dirijan.   

  Parece demasiado horrible?  Sin embargo hay personas comunes, normales, que sueñan con este tipo de cosas como un gran adelanto tecnológico... y bueno, asi estamos hoy... disfrutando del viento en la cara al galopar hacia los confines del mundo y la especie, emocionados por ser los primeros en ser desintegrados, clonados, reconstruidos, teledirigidos, o lo que pueda darse a traves de estas prometidas maravillas tecnológicas.

 Y sin embargo, lo mas probable es que nos quedemos con las ganas, ya que la logística, los matieriales disponibles y la guerra interna permanente de las élites, no permitiran mas que una versión apenas mejorada que la realidad actual:  Una burbuja de promesas fantásticamente vacías con la cual exprimirnos hasta los huesos, sin mas futuro que estallar de repente, solo para dejar destrucción y anarquía, desilusión, dolor, miseria, y un nuevo comienzo desde el que entronizar nuevamente a perversos líderes que sigan dando vueltas a la manivela de la historia...

  Mmmmmm...!! El futuro... Que delicia!







  

  


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