14 agosto

La Luna: Si! Era de queso!

 



  El planeta entero estaba desconcertado.  Luego de meses de filtraciones, adelantos, teorías y delirios, finalmente habían sido hallados los archivos, y no solo eso, sino los toscos escenarios y maquetas, los infantiles guiones, las narrativas mediáticas -propias de lo que dio en llamarse "Guerra Fría"- de lo que había sido uno de los fraudes mas grandes de la historia: el supuesto viaje a la Luna.  Se decía que la planificación había sido una burda imitación de un viejo libro de un antiguo autor prácticamente desconocido, llamado Julio Verme. 

.  Fue así, que un episodio casi olvidado, de la Era de la Expansión Espacial, (que precedió a la nefasta y final Era de las Fundaciones), inflamó la imaginación de los pueblos, nuevamente, hasta instalar una nueva duda, una nueva fuente de teorías, imaginativas aseveraciones, imposibles proyectos... 

  Pero quien asumiría los costos?  Los riesgos?

  La nueva humanidad estaba dedicada por completo a la reconstrucción, en casi todo el planeta aún habitable, mientras las islas de Inglaterra y Estados Unidos, que por ahora conservaban su nombre como una advertencia histórica, iban lentamente siendo desescombradas, legando tesoros arqueológicos y sorpresas imposibles de creer, cada día.  

  Solo un par de semanas antes, se había comenzado a desenterrar el llamado Mausoleo Trump, un inmenso conglomerado de túneles y salones subterráneos, conectadas directamente con el último reducto en rendirse, conocido como la "Casa Blanca"  un nombre poético que remitía a los antiguos gobiernos consensuados que habían precedido a la sangrienta tiranía del norte de América, cuyo último mandatario, había entronizado a sus hijos y yernos, cuñados y sobrinos, en una dinastía nefasta, conocida como "El  Cuarto Reino" cuya única idea motriz fue continuar la guerra interna hasta el último "estadounidense".

  De todas maneras, el final no había sido nada poético, ya que la totalidad de los recalcitrantes jerarcas y sus temerosos seguidores, que lograban resistir a todo tipo de armamento, había fallecido asfixiada por la concentración de gases letales como el metano, el sulfuro de hidrógeno, el amoníaco, o el dióxido de carbono, producto de la fermentación de los desechos humanos de los enclaustrados, y la lenta descomposición de las miles de toneladas de alimentos almacenadas inadecuadamente.

   Bueno, mas allá de los hallazgos históricos, de los restos de esa humanidad decadente y apática que había sido secuestrada y sacrificada por sus propios dirigentes, el renovado interés en viajar hacia la Luna chocaba de lleno con imposibilidades técnicas imposibles de solucionar sin ralentizar los innumerables trabajos y tareas que cotidianamente se encaraban para limpiar y renovar, restaurar y reconstruir, sembrar y descontaminar, como principales metas a largo plazo.

  Cualquier nave, mas bien, cualquier objeto, por pequeño que fuera, que se internara mas allá de la atmósfera baja de la tierra, podía contar con la absoluta certeza de colisionar con alguno de los millones de escombros, cuyos tamaños iban desde unos pocos centímetros hasta cientos de metros, derivando, chocando y todavía estallando en el espacio, y particularmente, cayendo hacia la tierra permanentemente.  En ese aspecto, los aterrizajes de material espacial, dejaban cada día, una destrucción incontrolable e impredecible, que no solo se ensañaba con la infraestructura, sino que dejaba unos doscientos muertos cada día del año, en toda la superficie de la tierra.

  Aunque se liberara un trayecto posible para lanzar un explorador...  Como asegurar su vuelta, en caso de que pudiera llegar a su destino?  Incluso una nave no tripulada, carecía de sentido, dado el costo del proyecto.  E incluso.. A quien le importaba la luna?  

  Afortunadamente los pocos millones de seres humanos que habían quedado para habitar la inmensa y salvaje Tierra, habían dado un giro conceptual, absoluto, utilizando las tecnologías disponibles para tareas encaminadas al bien común, la belleza de la convivencia armoniosa entre especies, la restauración y el saneamiento planetario y proyectos destinados a la expansión de la conciencia, antes que a la incomprensible conquista y destrucción mutua, que había dejado el planeta completamente devastado.

  Ahora, que nacían(aunque con deformaciones y deficiencias producto de la alta contaminación metálica, atmosférica y radioactiva) unos mil cuatrocientos niños al día -casi uno por minuto- la esperanza volvía lentamente a los sobrevivientes, y con ella, las ideas fantásticas, los planes improcedentes, los delirios a escala cósmica que el ahora identificado gen antirracional del ser humano, generaba contra todo instinto de supervivencia, estabilidad y sustentabilidad.

  Es por eso que nadie amaba especialmente seguir vivo, y la cotidianidad se desarrollaba entre peligros inevitables, que todos afrontaban con indiferencia, como un tributo al absurdo camino transitado hasta la miserable convivencia actual.  Es por eso que la historia de la Luna, y una nueva posibilidad de descubrir algún secreto aún desconocido, había calado tan hondo en los últimos resignados, románticos supervivientes, necesitados de una fábula sin sentido pero amable, tierna, que pudiera fabricar en su demacrado rostro sin dientes, una sola sonrisa, antes de fallecer bajo un artificial meteorito de aluminio espacial.

  Sin embargo en el aire, un despliegue infinito de insectos voladores, recorría la superficie, reproduciéndose y cazándose sin descanso, alimentando innumerables pájaros que nunca dejaban de llenar todo de trinos y gorjeos, de día o de noche, recordando su absoluto dominio de la superficie terrestre, aérea y acuática.  

  La evolución de las especies se había impuesto nuevamente, y la raza humana estaba ahora muy lejos de dominarlo todo.  Incluso, si a cualquiiera se le ocurriera la insensata idea de recuperar las visiones supremacistas que habían llevado a la decadencia y el autoexterminio, generando tecnologías absurdamente insustentables y contaminantes, ya sería muy dificil adaptarlas al formato actual del actual Homo Sapiens(concepto o etiqueta en revisión) cuya altura promedio no superaba el metro cuarenta centímetros, o los cuarenta y cinco quilos de peso. 

  Claro que la piel negra era un beneficio absoluto para soportar la inclemente radiación solar que castigaba con la muerte inmediata por deshidratación la mitad del día, aunque de vez en cuando, nacía en algún rincón olvidado, producto de una genética recesiva, alguna "quimera" como se llamaba a esos asustadizos y frágiles seres de tenue y frágil piel blanca, que ni siquiera alcanzaban a llegar a la edad reproductiva, por suerte.  Algunos los llamaban "albinos" pero era una deficición incorrecta, que parecía referirse a una condición aún mas rara y mortal, ya inregistrable.

 Así que ahora todos hablaban de la luna, porque un proyecto completamente impracticable, unía a todos en un terreno imaginario y hasta delicioso, ya que en muy poco tiempo se había llegado a la definición de que toda su superficie era de Queso, un material comestible desconocido pero largamente mencionado en registros históricos de la humanidad.  Incluso no faltaron entusiastas que profetizaban que "De  la luna venimos y a la luna volveremos" como si tuviera algún sentido escucharlos.

  En fín... de vez en cuando las espesas nubes nocturnas dejaban de vez en cuando el hueco justo en el firmamento por donde se podía ver el hermoso satélite a traves del espeso aire, inmaculado y puro, derramando su amarillo pálido sobre los bosques calcinados, los oscuros mares empetrolados y los desiertos de arena movil que el viento incesante trasladaba de un lado a otro, y su sola belleza era suficiente para renovar la esperanza de un nuevo mundo posible, que se abriera camino entre la homogénea desolación.  

  

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