Hay algo imposible de negar, de soslayar: aun los mas desorientados rebeldes, los mas románticos idiotas, los mas desconfiados y monotemáticos conspiranoicos, han sido fraguados en el seno de esta sociedad moderna occidental. O sea, estamos hablando de esta sociedad moderna "Occidental", sus valores y sueños, sus aspiraciones y luchas, sus contradicciones, logros y fracasos.
Contradicciones aparentes, por supuesto, porque si alguien tiene el descaro de pensar que despues de una escolarización forzada que se estira por décadas, de un control institucional permanente y estricto, de una inmersión total en un sistema de intercambio de inútiles mercancías a cambio de nuestro valioso tiempo, de una propaganda omnipresente y engañosa, alguien es dueño de la dirección que toma su pensamiento, es evidente que tal individuo tuvo la suerte de nacer ya estúpido, y así pudo ahorrarle el trabajo al sistema.
Porque lo que vemos no pasa de los límites de un pequeño sector, en un marco de desarrollos coordinadamente opuestos, equidistantemente contradictorios, que son alimentados y florecen desde un centro donde jamás llegaremos. Es mas, no llegaremos siquiera a saber que existe, ya que vivimos aislados en nuestro elíptico y estanco, fragmentado sistema de interpretación del mundo.
No todas las culturas son así, solo la nuestra. Es por eso que a tantos pueblos les cuesta entender nuestro destructivo modo de vida y nuestra infatigable y estéril sed de riquezas y poder a cualquier precio... Miles de pueblos, aún no exterminados, intentan cada día restaurar, reconstruir el mundo que dejamos atrás, sin siquiera quejarse de nuestra incoherencia, ya que reflexionar demasiado sobre el absurdo total de nuestros actos envenenaría su pensamiento con solo tratar de entendernos.
Así que generamos miles de rebeldes y desesperados, pero solo es un pétalo de la inmensa flor de este despiadado absolutismo envuelto en seda, simplemente algunos se revelan porque eso es equilibrio y elegancia, porque su color completa el cuadro, pero no significa rebelión, así como el inconformismo no significa disconformidad.
Entonces despues de tantos libros y películas tenebrosamente futuristas, de tantas profecías post nucleares, sin darnos cuenta, hemos encarnado ese asqueroso futuro, esa increíble distopía tecnológica de la actualidad, sin una queja. Ahora, es que viene la segunda ola. Porque el sistema no puede volver al fascismo, al nazismo, así como así, como si fuera tan fácil después borrar las huellas y volver a repartir las fichas.
Ahora es el tiempo de los justicieros, de los hartos de todo, de las explosiones emocionales, de los eternos border line que el psicoanálisis y el New Age se encargan de mantener en el freezer, vivos, latiendo, siempre a punto de estallar. Porque todo va a estallar, muy pronto. Ahora cada tirador solitario que provoca una masacre es visto con envidia y admiración, porque eso es lo que todos quisiéramos ser... eso es lo que todos aprendimos a ser, a través del cine y la literatura, el arte, y toda forma de educación a la que hemos sido sometidos desde nuestro nacimiento.
Hollywood, obedientemente, produce mas de cien películas cada año, donde un tipo normal, o una mujer extraña, o una dulce niña, se cansan de todo y empiezan a asesinar a sus conciudadanos, empiezan a hacer estallar inmensos pedazos de la infraestructura de la ciudad, sectores del gobierno o instituciones... eso es lo que burbujea en nuestra mente, todo el día. Aunque evitemos admitirlo.
Si lo admitiéramos, estaríamos a solo un pequeño paso de tomar acción, y eso nos aterra tanto como nos atrae. Porque antes los pistoleros eran buenos o malos, los justicieros eran justos o exagerados, los malvados eran crueles o engañosamente seductores... pero ahora...
Ahora ya no hay parámetros, todo fue batido en una gran licuadora, porque la avalancha perpetua de información que derriba nuestro pensamiento ya no nos permite ninguna libertad, ninguna posibilidad de análisis o síntesis de la realidad, ninguna perspectiva real desde la cual hilar un encadenamiento de sucesos coherentes en el tiempo como para que ayer o mañana tengan el mismo significado que hoy.
Antes, los superhéroes con que nos vendieron el sueño americano, tenían rasgos con los que podíamos identificarnos, conductas a las que aspirábamos, ahora no. Ahora solo los supervillanos nos atraen, y solo su maldad aleatoria nos conforma. Ahora despues de cincuenta años de educación en la violencia, solo la agresividad innecesaria nos calma, y eso, esa violencia indiscriminada, injustificable, es lo que estuvieron sembrando, abonando y regando, como si la sociedad entera fuera una huerta esperando florecer.
Ahora el espasmo de impredecible locura que identifica a los psicópatas de película, se adivina en el brillo de nuestros ojos, cada vez que nos miramos al espejo. Ahora, el solitario aislamiento y la catástrofe que convierten a personas normales en sádicos asesinos, no es mas que nuestro permanente contexto. Ahora ya no alcanza siquiera con ser blanco, con tener un trabajo, con sostener una familia, con cumplir las innumerables y despóticas leyes para dejar de ser un excluido marginal.
Lo único que nos salvaría sería volvernos asquerosamente multimillonarios, para así poder vivir sin reglas, sin horarios, sin las obligaciones morales ni las ataduras sociales que cada día nos sujetan a nuestra pobreza y nuestro aburrimiento, a nuestra rutinaria impotencia indignada, al ver que todo se derrumba sobre nuestras cabezas, sin que los privilegiados dejen de sonreír y bailar de alegría escupiendo su impune y elitista sarcasmo eterno.
Pero seguirán siendo inalcanzables.
Un día cualquiera, tomaremos un arma y asesinaremos a nuestros conciudadanos, indefensos y angustiados como nosotros, atribulados por las deudas y la incertidumbre como nosotros, desorientados y alienados como nosotros. Ese es el punto, la escena central del próximo guion. Hay una intensiva selección de actores, y nadie está excluido. Es nuestro único camino a la fama.
Vamos... a tomarlo?? Puede ser nuestra única oportunidad, nuestra última puerta de entrada al show!!
El sistema nos llena de frustración y odio para que podamos identificar un enemigo al azar, como por ejemplo, una raza: la raza humana. Luego de esto, cualquier forma destructiva o sangrienta que usemos para reivindicarnos, para redimirnos de nuestra inalterable insignificancia, será amplificada por miles de medios, aplaudida por millones de personas...
Este, es el nuevo Mundo Real, donde jamás hubiéramos pensado llegar, y sin embargo.
Aquí estamos.


















