Estamos en la era de la comunicación.
De la mala comunicación, de la desinformación. Lamentablemente.
No está pasando, en general, que los padres hablen más y más francamente con sus hijos, que los maestros en la escuela atiendan a los intereses de sus alumnos, que las parejas se abran y dialoguen en vez de suponer y prejuzgar, de imponerse mediante la agresión o el silencio, que los líderes conduzcan a sus rebaños hacia la felicidad y la realización personal, en vez de hacia el matadero social.
Lo que está pasando, es que la increíble tecnología creada en los últimos años, ha sido -como siempre- usada para la dominación y el control, para la sumisión y la manipulación, para la enajenación y la monopolización de todo recurso natural o humano que todavía esté en discusión.
Vivimos en un mundo que intenta convencernos de criar a nuestros hijos en la permisividad y la tolerancia total, para convertirlos en necios soldaditos consumibles del mercado, mientras se naturaliza el cada vez mas férreo control, intervención y exposición personal, de cada ciudadano, de cada persona de cualquier edad, a los aparatos de inteligencia de las empresas tecnológicas que secuestraron el Estado.
O sea, ya ni siquiera hace falta un estado militarizado, un sanguinario y despótico dictador con sus feroces jaurías de policías secretos, ni un corrupto hombre de negocios usurpando tradicionalmente el sillón principal desde donde se encauzan las vidas de millones de sus conciudadanos. Todo eso pasó a la historia, y pasó a la historia porque esos pequeños dictadores y corruptos, esos despiadados, inescrupulosos hombres de negocios, también están finamente controlados, digitados, monitoreados, veinticuatro horas al día, por un entramado tecnológico que atraviesa todas las clases, todos los estratos y sectores de la sociedad.
Este entramado técnico-burocrático, por el cual trabajamos incansablemente con el fin de que nuestros impuestos puedan ser usados para subvencionar sus inmensas bases de datos, mientras nuestras infraestructuras civiles envejecen y se caen a pedazos, busca prevenir o modificar conductas, monitorear, impedir o generar movimientos sociales masivos, alterar el flujo de recursos y deseos de cada ser humano hacia un interminable abanico de sensaciones y necesidades que puedan ser acaparadas y transformadas en dinero, en poder, en dominación global.
Y ya llevamos tantos años de educación que no necesitamos comprobar nada. No necesitamos ni siquiera de la realidad, si tenemos al alcance de la mano una narrativa sólida que nos disculpe de utilizar nuestro propio pensamiento, nuestra propia lógica, para interpretar y comprender los asuntos del mundo que nos afecta, o siquiera del pequeño espacio que nos rodea.
Y ya somos tan absurdamente manipulables que ocultar la realidad se empieza a volver contraproducente, pues reduce el burbujeante efecto de la lucha y la disconformidad, que genera los cambios que impulsaran nuevas modas y visiones del mundo, nuevos productos y tendencias que reemplacen a los anteriores, nuevos dirigentes que legitimen la continuidad de un sistema operativo de control social totalizador y absolutamente absorbente.
Y como es que se sienten tan cómodos y seguros?
Es que las grandes bibliotecas de antaño, refugiaban en su seno valiosas informaciones sobre el mundo, la historia, la sociedad: materiales que podían ser usados para relacionar datos y estructuras pasadas con la realidad actual, para generar nuevas comprobaciones o refutaciones, nuevas teorías, nuevos pensamientos. El conocimiento, era un bien en si mismo, resguardado y preservado cuidadosamente.
Hoy en día -en que misteriosos incendios comienzan a destruir bibliotecas y museos a lo largo y ancho del mundo- el conocimiento en si mismo, se ha vuelto un estorbo para la instantaneidad de las redes sociales, y el acceso a la realidad de primera mano, es visto como un vicio y un ridículo desprestigio propio del atraso de las generaciones pasadas.
Así como hace miles de años -como todos los seres vivos- agradecíamos al sol -primigenia y única fuente de vida y existencia- hoy adoramos y agradecemos a las corporaciones tecnológicas que emiten los haces de datos que recibimos a través del entramado mundial de cables de fibra óptica.
Hoy en día solo respetamos y admiramos a los jerarcas tecnológicos que administran las bases de datos donde se alimentan las Inteligencias Artificiales. Ponemos nuestras vidas a su completa disposición con la promesa de resolver todos nuestros problemas, dándonos al fin, la oscura y dulce posibilidad de vivir en la pasividad total, en la inacción total, en la absoluta carencia de criterio y decisión que nos despoje de cualquier responsabilidad por el destino de nuestro planeta, de la raza humana, del futuro en general.
Claro que "nos parece qué.." porque estamos acostumbrados a dejarnos engañar como estrategia, a dejarnos manipular para evitar cualquier esfuerzo, siquiera de análisis, de nuestra propia situación. La realidad es que la Inteligencia Artificial no resuelve ni resolverá ninguno de nuestros problemas, sin antes crearlo, porque lo que esas grandes bases de datos esconden (de otro modo no serían tan inmensamente monstruosas) no es la colección del conocimiento humano actual, sino la colección individual y personal de las interacciones y operaciones de cada ser humano en el planeta, que haya pasado jamás por una pantalla, un teclado, o incluso un registro manuscrito de nacimiento, en un viejo hospital rural, o una planilla de jardín de infantes de escuela primaria.
El algoritmo que creemos haber entendido, y hasta afirmamos haber dominado y sometido a nuestra voluntad, no es una programación que se refiera a estadísticas sectoriales o sociales, a intereses comunes o proyectos nacionales. Todo lo que vemos y oímos está diseñado estructuralmente de forma individual, a través de las posibilidades que brinda un archivo absoluto, como marco de diseño y mapa, para generar conductas individuales, pensamientos, hábitos de consumo, relaciones, interacciones sociales, con una previsibilidad absoluta.
Es mucho peor que la Matrix, ya que en la película, en las películas futuristas distópicas que nos parecían tan distantes, había una posibilidad de escapar, y hoy en día, esa posibilidad no nos interesa para nada. En un inmenso archivo -cuyo mantenimiento consume tanta energía que empieza a acelerar el ritmo de las guerras por recursos que arrasan el planeta- hay un fichero con nuestro nombre, y una ecuación que se encarga de tomar las decisiones correctas, evitándonos el esfuerzo de pensar, o incluso de tener sensaciones o sentimientos genuinos y propios. Eso, nos hace extrañamente felices.
Como seres humanos nos encaminamos hacia una vida tan chata y estable como la de una tabla flotando en la corriente, y no nos importa donde desembocará. Hay una isla donde asesinan y violan, matan y mutilan a cientos, miles de personas, y los protagonistas de esta rutinaria y horrible masacre, ya realizada a la vista y conocimiento de todos nosotros, siguen dirigiendo los destinos de los países mas grandes y poderosos del mundo.
Ya no nos importa.
Alguien tiene que ser el juguete de las élites pedófilas, desangrarse anónimamente para satisfacer su sadismo y su morbo, y evidentemente no somos nosotros, que todavía tecleamos frente a esta pantalla... entonces...
Por qué deberíamos compadecernos o sentirnos responsables por las víctimas? Por qué habría de preocuparnos su destino? Por qué deberíamos molestar a los poderosos? Por qué deberíamos intervenir en el curso de la realidad si siempre hay una nueva oferta, un nuevo producto marcando tendencia, una nueva oportunidad de ser ricos y felices, con solo iniciar un curso virtual de veintiún días, una semana o solamente 48 horas?
El periodismo se esfuerza por encontrar el punto de equilibrio entre novedosas filtraciones de la asquerosa vida de los ricos y poderosos, y las reacciones pasivas de nuestra inerte indiferencia. Normalizan, suben un escalón en la legitimación de la violencia, la esclavitud y la muerte Dejan pasar un tiempo, donde nada pasa, nadie es condenado siquiera socialmente, y vuelven a una pseudo denuncia, a una pseudo investigación que apenas nos conmueva lo suficiente para encogernos de hombros y decir "así es la vida".
Y suben otro escalón.
Primero banalizamos el secuestro, el asesinato selectivo de personas, porque eran malvadas y no merecían vivir, despues disculpamos el daño colateral de decenas o cientos de civiles inocentes, vaporizados por una bomba que nos dicen que cayó sobre la misma cabeza de un supuesto incomprobable terrorista, cuya sola existencia justificaba arrasar países enteros, sumiendo a decenas de millones de personas en la mas penosa precariedad.
Entonces justificamos la tortura y la humillación, la violencia sexual y la mutilación contra prisioneros, porque si no fueran culpables no estarían ahí, es obvio, no hace falta ningún razonamiento...Entonces comenzamos a alegrarnos con solo leer los titulares de una nueva invasión, de un nuevo exterminio en marcha, por que podremos verlo en directo por nuestro televisor.
Despues asistimos indiferentes a la masacre genocida de miles de personas encerradas, asediadas y hambreadas, a los ejércitos de niños soldados arrasando pueblos aislados y hambrientos, a psicópatas delirantes en el poder chantajeando y amenazando a comunidades enteras, haciendo estallar autos o edificios en cualquier lugar del mundo, o hundiendo barcos pesqueros sin dar explicaciones, disculpas, o ya, ni siquiera pruebas de nada, mas que una declaración absurda y estandarizada...
Cuanto falta para que podamos asistir en vivo y en directo a la tortura y violación de personas, en un nuevo y popular Reality Show que colme nuestra necesidad de sangre sufrimiento y violencia ajena? Décadas? Años...? ...Meses?
Estamos en un punto de la humanidad en que un programa de este tipo, podría empezar a emitirse mañana mismo, o esta noche, a las 21 horas, por su canal favorito. Así que no se lo pierdan, y no dejen de completar el formulario para participar!
Recuerden elegir el casillero de "Verdugo" en vez de el de "Víctima" Porque su firma será tomada legalmente como una declaración jurada de conformidad.
Nos vemos por allá!!





.jpeg)












