16 mayo

La atrapante belleza del maquillaje

 



  Estamos en la era de la comunicación.

  De la mala comunicación, de la desinformación.  Lamentablemente.

  No está pasando, en general, que los padres hablen más y más francamente con sus hijos, que los maestros en la escuela atiendan a los intereses de sus alumnos, que las parejas se abran y dialoguen en vez de suponer y prejuzgar, de imponerse mediante la agresión o el silencio, que los líderes conduzcan a sus rebaños hacia la felicidad y la realización personal, en vez de hacia el matadero social. 

  Lo que está pasando, es que la increíble tecnología creada en los últimos años, ha sido -como siempre- usada para la dominación y el control, para la sumisión y la manipulación, para la enajenación y la monopolización de todo recurso natural o humano que todavía esté en discusión.

  Vivimos en un mundo que intenta convencernos de criar a nuestros hijos en la permisividad y la tolerancia total, para convertirlos en necios soldaditos consumibles del mercado, mientras se naturaliza el cada vez mas férreo control, intervención y exposición personal, de cada ciudadano, de cada persona de cualquier edad, a los aparatos de inteligencia de las empresas tecnológicas que secuestraron el Estado.  

  O sea, ya ni siquiera hace falta un estado militarizado, un sanguinario y despótico dictador con sus feroces jaurías de policías secretos, ni un corrupto hombre de negocios usurpando tradicionalmente el sillón principal desde donde se encauzan las vidas de millones de sus conciudadanos.  Todo eso pasó a la historia, y pasó a la historia porque esos pequeños dictadores y corruptos, esos despiadados, inescrupulosos hombres de negocios, también están finamente controlados, digitados, monitoreados, veinticuatro horas al día, por un entramado tecnológico que atraviesa todas las clases, todos los estratos y sectores de la sociedad.  

  Este entramado técnico-burocrático, por el cual trabajamos incansablemente con el fin de que nuestros impuestos puedan ser usados para subvencionar sus inmensas bases de datos, mientras nuestras infraestructuras civiles envejecen y se caen a pedazos, busca prevenir o modificar conductas, monitorear, impedir o generar movimientos sociales masivos, alterar el flujo de recursos y deseos de cada ser humano hacia un interminable abanico de sensaciones y necesidades que puedan ser acaparadas y transformadas en dinero, en poder, en dominación global.

  Y ya llevamos tantos años de educación que no necesitamos comprobar nada.  No necesitamos ni siquiera de la realidad, si tenemos al alcance de la mano una narrativa sólida que nos disculpe de utilizar nuestro propio pensamiento, nuestra propia lógica, para interpretar y comprender los asuntos del mundo que nos afecta, o siquiera del pequeño espacio que nos rodea. 

  Y ya somos tan absurdamente manipulables que ocultar la realidad se empieza a volver contraproducente, pues reduce el burbujeante efecto de la lucha y la disconformidad, que genera los cambios que impulsaran nuevas modas y visiones del mundo, nuevos productos y tendencias que reemplacen a los anteriores, nuevos dirigentes que legitimen la continuidad de un sistema operativo de control social totalizador y absolutamente absorbente.

  Y como es que se sienten tan cómodos y seguros?  

  Es que las grandes bibliotecas de antaño, refugiaban en su seno valiosas informaciones sobre el mundo, la historia, la sociedad: materiales que podían ser usados para relacionar datos y estructuras pasadas con la realidad actual, para generar nuevas comprobaciones o refutaciones, nuevas teorías, nuevos pensamientos.  El conocimiento, era un bien en si mismo, resguardado y preservado cuidadosamente.

Hoy en día -en que misteriosos incendios comienzan a destruir bibliotecas y museos a lo largo y ancho del mundo- el conocimiento en si mismo, se ha vuelto un estorbo para la instantaneidad de las redes sociales, y el acceso a la realidad de primera mano, es visto como un vicio y un ridículo desprestigio propio del atraso de las generaciones pasadas. 

 Así como hace miles de años -como todos los seres vivos- agradecíamos al sol -primigenia y única fuente de vida y existencia- hoy adoramos y agradecemos a las corporaciones tecnológicas que emiten los haces de datos que recibimos a través del entramado mundial de cables de fibra óptica. 

  Hoy en día solo respetamos y admiramos a los jerarcas tecnológicos que administran las bases de datos donde se alimentan las Inteligencias Artificiales.  Ponemos nuestras vidas a su completa disposición con la promesa de resolver todos nuestros problemas, dándonos al fin, la oscura y dulce posibilidad de vivir en la pasividad total, en la inacción total, en la absoluta carencia de criterio y decisión que nos despoje de cualquier responsabilidad por el destino de nuestro planeta, de la raza humana, del futuro en general.


 

  Claro que "nos parece qué.." porque estamos acostumbrados a dejarnos engañar como estrategia, a dejarnos manipular para evitar cualquier esfuerzo, siquiera de análisis, de nuestra propia situación.   La realidad es que la Inteligencia Artificial no resuelve ni resolverá ninguno de nuestros problemas, sin antes crearlo, porque lo que esas grandes bases de datos esconden (de otro modo no serían tan inmensamente monstruosas) no es la colección del conocimiento humano actual, sino la colección individual y personal de las interacciones y operaciones de cada ser humano en el planeta, que haya pasado jamás por una pantalla, un teclado, o incluso un registro manuscrito de nacimiento, en un viejo hospital rural, o una planilla de jardín de infantes de escuela primaria.

  El algoritmo que creemos haber entendido, y hasta afirmamos haber dominado y sometido a nuestra voluntad, no es una programación que se refiera a estadísticas sectoriales o sociales, a intereses comunes o proyectos nacionales.  Todo lo que vemos y oímos está diseñado estructuralmente de forma individual, a través de las posibilidades que brinda un archivo absoluto, como marco de diseño y mapa, para generar conductas individuales, pensamientos, hábitos de consumo, relaciones, interacciones sociales, con una previsibilidad absoluta.  

  Es mucho peor que la Matrix, ya que en la película, en las películas futuristas distópicas que nos parecían tan distantes, había una posibilidad de escapar, y hoy en día, esa posibilidad no nos interesa para nada.  En un inmenso archivo -cuyo mantenimiento consume tanta energía que empieza a acelerar el ritmo de las guerras por recursos que arrasan el planeta-  hay un fichero con nuestro nombre, y una ecuación que se encarga de tomar las decisiones correctas, evitándonos el esfuerzo de pensar, o incluso de tener sensaciones o sentimientos genuinos y propios.  Eso, nos hace extrañamente felices. 

  Como seres humanos nos encaminamos hacia una vida tan chata y estable como la de una tabla flotando en la corriente, y no nos importa donde desembocará.  Hay una isla donde asesinan y violan, matan y mutilan a cientos, miles de personas, y los protagonistas de esta rutinaria y horrible masacre, ya realizada a la vista y conocimiento de todos nosotros, siguen dirigiendo los destinos de los países mas grandes y poderosos del mundo. 

  Ya no nos importa. 

  Alguien tiene que ser el juguete de las élites pedófilas, desangrarse anónimamente para satisfacer su sadismo y su morbo, y evidentemente no somos nosotros, que todavía tecleamos frente a esta pantalla... entonces...

 Por qué deberíamos compadecernos o sentirnos responsables por las víctimas? Por qué habría de preocuparnos su destino? Por qué deberíamos molestar a los poderosos? Por qué deberíamos intervenir en el curso de la realidad si siempre hay una nueva oferta, un nuevo producto marcando tendencia, una nueva oportunidad de ser ricos y felices, con solo iniciar un curso virtual de veintiún días, una semana o solamente 48 horas?

    El periodismo se esfuerza por encontrar el punto de equilibrio entre novedosas filtraciones de la asquerosa vida de los ricos y poderosos, y las reacciones pasivas de nuestra inerte indiferencia.  Normalizan, suben un escalón en la legitimación de la violencia, la esclavitud y la muerte  Dejan pasar un tiempo, donde nada pasa, nadie es condenado siquiera socialmente, y vuelven a una pseudo denuncia, a una pseudo investigación que apenas nos conmueva lo suficiente para encogernos de hombros y decir "así es la vida".  

  Y suben otro escalón.

  Primero banalizamos el secuestro, el asesinato selectivo de personas, porque eran malvadas y no merecían vivir, despues disculpamos el daño colateral de decenas o cientos de civiles inocentes, vaporizados por una bomba que nos dicen que cayó sobre la misma cabeza de un supuesto incomprobable terrorista, cuya sola existencia justificaba arrasar países enteros, sumiendo a decenas de millones de personas en la mas penosa precariedad. 

  Entonces justificamos la tortura y la humillación, la violencia sexual y la mutilación contra prisioneros, porque si no fueran culpables no estarían ahí, es obvio, no hace falta ningún razonamiento...Entonces comenzamos a alegrarnos con solo leer los titulares de una nueva invasión, de un nuevo exterminio en marcha, por que podremos verlo en directo por nuestro televisor.

  Despues asistimos indiferentes a la masacre genocida de miles de personas encerradas, asediadas y hambreadas, a los ejércitos de niños soldados arrasando pueblos aislados y hambrientos, a psicópatas delirantes en el poder chantajeando y amenazando a comunidades enteras, haciendo estallar autos o edificios en cualquier lugar del mundo, o hundiendo barcos pesqueros sin dar explicaciones, disculpas, o ya, ni siquiera pruebas de nada, mas que una declaración absurda y estandarizada... 


  

  Cuanto falta para que podamos asistir en vivo y en directo a la tortura y violación de personas, en un nuevo y popular Reality Show que colme nuestra necesidad de sangre sufrimiento y violencia ajena? Décadas?  Años...? ...Meses?  

  Estamos en un punto de la humanidad en que un programa de este tipo, podría empezar a emitirse mañana mismo, o esta noche, a las 21 horas, por su canal favorito.  Así que no se lo pierdan, y no dejen de completar el formulario para participar!

  Recuerden elegir el casillero de "Verdugo" en vez de el de "Víctima" Porque su firma será tomada legalmente como una declaración jurada de conformidad.

  Nos vemos por allá!!


10 mayo

Manual de Táctica y Estadística


   Las matemáticas del poder!

  Si.  

  No.

  Analicemos estas dos afirmaciones fuera de contexto: o tendríamos que decir, una afirmación y una negación?  La realidad es que las palabras son absolutamente neutras, solo son grupos de letras, puntos alineados en un formato de fondo contrastante.  Entonces adquieren significado en relación a una intención y a un esquema comunicativo.

  Es lo que se llama "Medios de Prensa"  Claro, un poco antigua la definición... ya que la palabra prensa, nos remite a un antiguo y primitivo método de impresión, hoy considerado artesanal, ya que la técnica evolucionó, la tecnología evolucionó, y los creadores de contenido evolucionaron.  

  Bueno, en realidad, la tecnología es lo único que evolucionó, y como siempre, su evolución provocó la involución del factor humano.  Siempre es así, siempre lo fue, en cualquier aspecto de nuestra vida social, de nuestra relación con el mundo: no hay un solo adelanto tecnológico que no haya degradado a sus usuarios, de manera proporcional a su complejidad.  No importa si tomamos ejemplos de la Medicina o la Física Quántica, de los transportes, las comunicaciones o la agricultura moderna.  

  La realidad, que hoy en día se esta convirtiendo en la tapa hermética que cierra nuestra lápida, es que cuando un ser vivo, se sirve de instrumentos para obtener beneficios que exceden a las posibilidades de su propio cuerpo y alcance espacial, todo lo que abarca, se convierte en pérdida y daño, pero claro, esto no es comprobable escuchando a los vendedores de tecnologías de punta, a los burócratas que trazan estadísticas, a los gerentes que custodian ganancias corporativas.

  La única realidad comprobable, si pudiéramos comprobarla, para lo cual tendríamos que vivir en un planeta ajeno, solo para obtener una perspectiva real, es que, como seres humanos, llevamos siglos reduciendo nuestras posibilidades humanas.  Claro que no se entiende. No se entiende, no? Les doy un ejemplo:

  Si saliéramos a pasar por el campo, y viéramos una gallina silvestre...  Pensaríamos que es feliz?

  No estamos hablando de lo que piensa la gallina de si misma ni de su realidad, ni de lo que piensa de nosotros, sino de nuestro pensamiento.  

  Que pensaríamos? 

  Moldeados por siglos de educación corporativa, genéticamente manipulados por generaciones para lograr una mayor sumisión, sin ninguna duda, pensaríamos que no.  Porque la sola idea de una gallina salvaje nos aterra, nos descoloca, y no podemos elaborarla en nuestra mente cuadriculada moderna.

  En realidad no pensaríamos nada porque las gallinas salvajes no existen, fueron exterminadas hace muchísimo tiempo, y ya no existen en libertad.  Ahora, Si esa gallina existiera, la miraríamos con lástima.  Pensaríamos en las millones de gallinas hacinadas en criaderos, comiendo sin parar para producir un huevo que les será saqueado, y diríamos, en voz alta para que escuche dios: "pobres gallinas silvestres, apenas les alcanza en tiempo para encontrar que comer, y nadie las cuida".  Para nosotros, esos animales criados sin otro objetivo que comer, producir y ser descartados (no les suena de algo?) viven, en esos fraudulentos galpones, una vida maravillosa.



  Y por qué pensamos así?

  Porque ese pensamiento nos libera, nos exime de evaluar, de pensar en nuestra propia situación: hacinados, enfermándonos en ciudades corruptas, superpobladas y sucias, rodeados de nuestra propia basura, inundando cada espejo de agua con nuestros propios excrementos, multiplicándonos sin mas sentido que ofrecer a nuestras propias crías como un tributo al sistema, para que pueda seguir en funcionamiento, construyendo mas paredes a nuestro alrededor.

  Pero fingimos no darnos cuenta de que todo está mal.  Protegemos nuestra "salud mental" evitando cualquier interferencia con la fábula que elegimos convalidar cotidianamente, como si fuéramos peces que disfrutan del paisaje de la lámina pegada al otro lado del vidrio de su estrecha pecera.  

  Claro que fingir hace felices a nuestros gobernantes, a los emprendedores hombres de negocios que se han adueñado del 98 por ciento del planeta! Pero solo son fuertes porque creemos en ellos, porque hemos sido extinguidos hace muchísimo tiempo, y ahora, solo caminamos de un lado a otro de nuestro criadero, rasguñando un poco mas de comida, mientras soñamos con un nuevo televisor.

  Somos el punto nodal del sistema.  Cada uno de nosotros.

  Somos el engranaje maestro, y nuestro único compromiso es adaptarnos. Pero no adaptarnos funcionalmente como especie, sino adaptarnos esquemática e individualmente como individuos, a cada ingrediente y a cada formato que nos sea ofrecido o impuesto para aumentar nuestro rendimiento, funcionar según las instrucciones.  Porque todo está conectado, y si falláramos, el esquema completo correría el riesgo de derrumbe.  

  Eso, si, es real. 

Toda la maldad está conectada, y todos los sueños de libertad también.  Tenemos el soberano poder de desenchufarnos, de dejar de alimentar la monstruosa maquina del progreso y la esclavitud, por nosotros mismos.  Cada tanto nos embaucan con un supervillano excepcional, un Hitler, un Netanyahu, un Trump, para convencernos de que el mal es el fruto irreductible de una mente maestra, de una corporación maquiavélica (por cierto, Maquiavelo no decía esto) y así lograr que nos mantengamos tranquilos e inertes, haciendo lo que hay que hacer (lo que hay que ser), así sea matar o morir, producir o saquear, emigrar o invadir. 

  Pero el milagro de estar vivo, la maravilla, la posibilidad de pensar en ser libres, también esta conectada.  Y a diferencia de la oscuridad humana, esta conexión abarca a todos los seres vivos y a toda la naturaleza, a la infinita complejidad del universo.  Somos nosotros mismos, el único engranaje fundamental del funcionamiento del mundo.  

  Y por eso tanto cine, tanta novela, tanta imposición de un pensamiento sumisamente improductivo, que nos describe como testigos inofensivos, siendo moldeados por un Gran Esquema que agita las olas del mundo, donde seremos felices con solo mantener la cabeza fuera del agua, mientras pirañas y tiburones nadan libremente, a su antojo.

 Somos soberanos, esa es la realidad, que no ejerzamos nuestro poder no nos exime de ser responsables directos del avance sistemático de las corporaciones que nos someten.  Cualquiera de nosotros podría -ahora mismo- desmenuzar sus últimas 24 horas sobre el planeta, y ejercer un cambio sobre la totalidad de sus actividades, encaminado a reducir su complicidad en la devastación. 

  Cualquiera podría revisar sus necesidades reales, absolutas, ahora mismo, y comenzar a ejercer un cambio que restará su participación en el incendio permanente del mundo, en el exterminio creciente de especies de flora y fauna, de ecosistemas fragilizados, de comunidades autóctonas sustentables, acorraladas por topadoras y pistoleros.



  Porque la verdad oculta está a la vista de todos: no se trata de conspiraciones mundiales, de élites macabras que se mueven entre sombras... el mundo funciona de la manera adecuada para responder a nuestros deseos y necesidades, a nuestros fugaces caprichos, a nuestras desmesuradas exageraciones.  No se trata de supervillanos!  Los que hacemos el trabajo sucio somos nosotros mismos, vos, y yo.  Y es por eso que el sistema funciona con esa garantía absoluta de impunidad!

  Nadie esta dispuesto a salvar a cinco o cincuenta mil indios desconocidos, a una tribu perdida en las montañas lejanas o en la oscura selva, si el precio a pagar es una peor calidad en el brillo de las zapatillas deportivas con que caminamos por el parque los domingos.  Nadie está dispuesto a dejar de asesinar ballenas ni elefantes, monos o liebres, hasta su desaparición, si eso implica un aumento de cuarenta centavos en el precio mayorista del petróleo, que impactará en nuestro presupuesto.

  Hollywood nos vende supervillanos para que nos olvidemos de nosotros mismos, y superhéroes multimillonarios, para que ni siquiera pensemos en luchar.  Pero si miramos bien, desmenuzando a los personajes, los supervillanos -acosados por traumas y frustraciones- se parecen milímetro a milímetro a cada uno de nosotros, mientras que los felices superhéroes, son un calco al papel, de cualquier hijo mimado de la élite que alimentamos con nuestro trabajo, y nuestra impuesta sed de placer y mercancías.

  El único cambio real, el único cambio posible, empieza ahora mismo, desde cada uno de nosotros, en nuestra propia vida, en nuestro entorno inmediato, en nuestras relaciones sociales y familiares.  Solo nuestro inmenso poder colectivo, enraizado en cada una de nuestras pequeñas acciones, podrá volver obsoleto el actual esquema de dirección y gerencia mundial, que nos lleva hacia el borde de un acantilado inevitable a una velocidad cada vez mas acelerada, mientras que nos convence que el mayor peligro es saltar a tiempo.





02 mayo

8M

 


 

  En algún momento de la historia, las mujeres lucharon por sus derechos.  No en este.        

  En la actualidad, el "Movimiento Feminista", abandonó completamente sus antiguos postulados, para enarbolar cualquier bandera que permita mantener a flote a la corporación que permite jerarquizar no solo los géneros, sino a las mismas mujeres entre sí, e incluso adjudicar aleatoriamente, valores a las preferencias y tendencias sexuales, por supuesto que incluso antes de esto, el valor de una persona lo da el poder o la condición económica, el color de piel, la territorialidad.     

  Claro, y es una de las causas de que su acelerado desprestigio ya no tenga vuelta atrás, hasta que nuevamente haya mujeres verdaderamente combativas peleando por derechos o igualdades reales, todo el entramado "feminista" no hará más que seguir desbarrancándose, desprestigiando a las mujeres, generando inequidades, desigualdades, injusticias, y todo tipo de abusos, principalmente hacia sus supuestas protegidas.    

  Porque la mujer que sirve es la mujer muerta, de otra manera, no podría hacerse bandera, así que millones de mujeres sufren sin dejar de ser invisibles para quienes dicen defenderlas, salvo que necesiten justificaciones para ejercer la violencia gratuita y no provocada hacia cualquier hombre, sea o no de su entorno, para destruir sus propias vidas, relaciones o parejas, ya que la venganza corporativa hacia ofensas pasadas o futuras de hombres desconocidos, incomprobables o inexistentes, debe ser ejercida en el presente hacia quienes no causaron daños, para evitar retaliaciones.  

  Mientras tanto, millones de mujeres son apoyadas y contenidas en silencio por hombres desinteresados de todo conflicto, mujeres que participan y conviven activa, productiva y pacíficamente del entramado social, económico y productivo, o por instituciones no relacionadas con ese tipo de cuestiones.  Mientras tanto, millones de mujeres se esfuerzan y trabajan codo a codo a la par de sus hombres y comunidades, orgullosamente y sin vergüenza, apoyando o liderando proyectos sin necesidad de humillarse o intentar humillar a nadie, porque el respeto se construye y se gana con mucho mas que palabras y carteles, y consignas vacías de todo sentido.

  Alguna vez, intenté comprender y comprobar a algunas de las referentes que acaparan la prensa y la visibilidad sobre la problemática de las mujeres, sin mas resultados que un estricto y ofensivo desapego hacia cualquier caso puntual, real, con el que pudieran colaborar efectivamente, ya que el énfasis y el brillo de su lucha, es, principalmente, corporativo y ficticio, y se enfoca -como otras corporaciones modernas- en buscar culpables, generar estructuras jerarquizantes y descalificantes a la vez, generar estructuras de financiamiento y poder político, y lucrar dialéctica y simbólicamente con los peores efectos de la indefensión, sin defender a nadie en el momento en que lo necesita, ya que "para eso están las instituciones".   

  Pero bueno, la incoherencia puede ser expresada, defendida a través de la histeria o de la violencia verbal, porque simplemente, ha dejado de importarle a nadie.  El financiamiento y la estructura administrativa que usufructúan para eso, debería importarnos a todos.   

  Alguna vez, en un evento alternativo, en que por supuesto, las feministas fueron a plantar su bandera, invasiva y desproporcionadamente, ya que generar algo por si mismas las deja en su mas estricta soledad, intentaba explicarle a una mujer, dada su agresividad injustificada y grotesca, con que intentó defender sus argumentos, en una conversación trivial, que yo merecía respeto, siquiera por ser una persona, si es que no me lo iba a brindar por el hecho de ser hombre ("onvre", como expresan a veces, en su afán disruptivo de insultar gratuitamente como venganza colectiva) para escuchar como justificación, que la palabra "zorra" se usaba despectivamente para referirse a las mujeres, mientras que "zorro" se usaba para referirse a un hombre astuto, hábil o algo así. 

  Claro que el obvio hecho de que yo no la estuviera insultando y ella si lo hiciera conmigo, no era siquiera contemplado, claro que el obvio hecho de que su referencia a ofensas a otras mujeres no la estaba sufriendo ella, mientras las usaba como justificación de una supuesta venganza que abriera paso a su agresividad, absurda, injustificada y en tiempo real, carecía completamente de importancia.

  Alguna vez me pasó de saludar a un grupo de personas, cuando, al llegar a la referente feminista, e intentar darle un beso en la mejilla, como había hecho con las demás mujeres, como es el estilo de saludo o presentación formal por estas latitudes, fui automáticamente descalificado por pretender asumir que le debía dar un beso.  Claro, al despedirme, intenté darle la mano, con lo cual fui agresivamente confrontado por no reconocerla como mujer, o sea... 

  O sea.  Es solo un ejemplo, no quiere decir que este comportamiento refleje al resto, muchas de las cuales, tienen realmente ideales y sueños compartidos, metas y proyectos comunes a los que aportan su energía de forma coherente, algunos de los cuales se oponen al "status quo" vigente, mientras otros se acoplan en su complementaria funcionalidad.  O sea... lo real?  Lo real es...

  Hay muchos hombres que están orgullosos de su masculinidad, sean empleados explotados manteniendo a su familia o capitanes de la industria, tímidos o conquistadores, barrenderos o asesinos a sueldo, etcétera...  Muchas mujeres que viven su feminidad de manera orgullosa, sean combativas o recatadas, empleadas o policías, amas de casa o ejecutivas, etcétera.

  Hay algo inherente, algo relacionado a la energía,  a la esencia, a esa necesidad intensamente animal y  humana de conexión complementaria entre hombres y mujeres que no puede ser soslayado ni distorsionado, solamente para dar pie a una agenda destructiva de desconexión total, de antagonismo artificial y desestructurante, sin el menor interés de construir nada común a cambio.

  Hay algo relacionado a la biología y a la evolución, que incluso este sistema de dominación no puede destruir, y tal vez por eso, está delegando esa función en este tipo de "instituciones" que funcionalmente al capitalismo y al imperialismo mas salvaje, intentan apropiarse no solo de la mayor parte del presupuesto posible, sino también de cada derecho adquirido y cada lucha humana sacrificada y ajena, para transformarlo en un sistema de marketing inofensivo, inocuo, funcional al sistema.

  Este esquema, que vende una alegre, ingenua e incomprobable "sororidad" compartida que beneficia solo a una pequeña élite, una casta seudo dirigente femenina que, un paso mas allá de la plaza, de la marcha, de la manifestación ruidosa -cuidada y custodiada por policías hombres- carece absolutamente de efectos reales, de acompañamiento real...de ese acto de "poner el cuerpo" tan fácil desde la multitud anónima.   Ese cuerpo, casi siempre lo ponen los hombres, hoy como ayer, verdaderos protectores de su contraparte.

  Y por cierto que una travesti o transexual, no va a ser nunca, jamás una mujer, como un therian no va a ser un lobo.  Y que el estado destine inestimables recursos sociales a terapias de feminización universales y gratuitas, y eternas, diarias, costosamente cotidianas, para salvaguardar visiones y decisiones personales, habla más que nada, de la funcionalidad de este tipo de iniciativas, para el progreso de las corporaciones farmacéuticas químicas y/o políticas que no están dirigidas ni usufructuadas por mujeres, ciertamente, y a este paso, jamás lo estarán. 

(por otra parte, generalmente, son estas, las mismas corporaciones que fabrican cada arma de guerra que mata a mujeres y niñas anónimas en países pobres y periféricos, ante el desgarrador y cómplice silencio de este tipo de movimientos, supuestamente universales)

O sea, cuando la igualdad pregonada se utiliza para lograr cupos obligatorios y desproporcionados, de ciertos sectores minoritarios, en todas las ramas de la sociedad, es intensamente obvio que las capacidades dejan de ser necesarias.  Llevando esta concepción al extremo, matemáticamente, ya tendríamos que elegir un presidente transexual, sin importar que sea sordo, ciego, sordo y mudo, ya que simplemente "toca". 

   Por supuesto, pensar si su gestión sería mejor o peor que la de otros hombres y mujeres que llegaron por sus propios méritos, entra, ciertamente en el campo de la especulación.  Lo que si es innegable, en estos tiempos donde la deriva fascista recorre el mundo como un candente viento, es que cuando una minoría adquiere derechos propios, derechos especiales que el resto de la sociedad no posee, y eso se solventa con el esfuerzo de todos... Vamos... que todo el mundo le llama: "Fascismo". 

  Pero esta cuenta solo es posible por la discriminación, el racismo, el apartheid, la violencia, que este tipo de movimientos pregonan, facilitan, ya que, si cada minoría existente tuviera un cupo laboral equivalente -por dar un ejemplo- no alcanzaría la economía ni las instituciones, para acomodar a tantos privilegiados.  Tampoco sería eficiente, por supuesto! En cada puesto de trabajo y en cada puesto del gobierno, habría una persona designada por cupo obligatorio, que no necesitaría preocuparse de su formación ni de su coherencia, de su conducta o disciplina, de su discurso, de su programa, de su rendimiento. 

  Porque cuando a las minorías se les ofrece el caramelo del privilegio, ya no hay convivencia posible, por mas siglas y festivales que promocione y financie el estado. Cuando a la mitad de la población se le exige odiar a la otra mitad, como punto inicial de la "Convivencia", no hay posibilidades de que la convivencia no siga escalando las violencias existentes, mientras que las personas que buscaban conexiones y cooperación, den un paso al costado, resguardándose de ser golpeadas desde uno y otro lado.  El resultado es un punto muerto donde nada se crea, nada se renueva, y ningún problema real deja de profundizarse.

  Porque los problemas existen, la violencia que derrama el poder existe y siempre se ceba en los mas vulnerables, mujeres, minorías, sectores de bajos ingresos o de difícil acceso, ancianos y niños, etcétera... antes que nadie, pero no será solucionada generando nuevos privilegios y castas, no será solucionada mirando con asco a los niños y niñas pobres mientras se promueven leyes sobre aborto.

  No se lograran mayores derechos imponiéndole al estado los costos y el consumo de recursos que insume un cambio de elección sobre la maternidad, o sobre la transformación de mujeres que quieren verse como hombres, u hombres que quieren verse como mujeres, por propia elección, mientras muchos, muchísimos muchísimas más, mueren miserablemente en zonas contaminadas y violentas, sin seguridad alimentaria y sin sanidad ni saneamiento básico, agua potable, o un mínimo acceso a la educación y a la justicia.  

  Sin embargo, cada vez mas, ante la deslegitimación, y sobre todo, ante la auto deslegitimación entre sus propios pares, o sea, la deslegitimación ente las mismas mujeres, millones de mujeres que prefieren ser reconocidas por su esfuerzo, sin dejar de compartir su vida con hombres que las respetan y cuidan  -a los que se les exige humillar, insultar y maltratar genéricamente, sin buscar mas motivos que una venganza sociocultural elitista-, las referentes de este tipo de iniciativas siguen hundiéndose cada vez más en la incoherencia, exigiendo mayores privilegios que equilibren su desvanecimiento social.

  El punto culminante es la guerra abierta, atribuyendo indiscriminadamente al género masculino en su totalidad, no solo la culpa por cualquier crimen pasado sino la intención de cometer cada crimen futuro, como si hubieran elaborado su agenda a través de la lectura de novelas distópicas, o ejerciendo una agresividad discursiva cada vez mas intensa, como manera de intentar imponer su visión del mundo en cada grupo o sector que simplemente no las invita a gerenciar y definir los lineamientos de sus instituciones.

  Finalmente, como todo movimiento, la resaca depositada por el reflujo de esta ola dejará algunas cosas buenas, algunos aprendizajes y lecciones, muchas máscaras caídas al suelo, y tal vez alguna noción de la totalidad humana innegable, ya confirmada y certificada, que jamás va a dejar de buscar la complementación entre energías esencialmente disímiles, mutuamente misteriosas y absolutamente necesarias...aunque naveguen en aguas diferentes, en direcciones diferentes, pero siempre, hacia un inevitable encuentro.

 

01 mayo

Los límites de la realidad

 


  La realidad es implacable!  Podemos intentarlo de todas las maneras imaginables y no lograríamos cambiarla.

 Imaginarias, sin embargo, son las estrategias de las moribundas élites para evitar -con un maquillaje mediático que empieza a resquebrajarse ostentosamente- la épica y cinética frontera que se come todas las planificaciones, ilusiones, y absurdas demostraciones póstumas de poder imperial.

  En todo límite, sea cual sea (y eso es lo que estamos tratando de endulzar, de ocultar y disfrazar) hay una fractura.  Hay un desnivel, un quiebre, un homogéneo cambio rotundo, como cambia todo -aunque parezca parecido- a uno y otro lado de la impiadosa línea de un frente de batalla. 

  Y cómo los límites son ajenos a toda planificación individual o sectorial, inmunes a toda estrategia social, militar, tecnológica o humana, seguimos en marcha, acelerando contra una inmensa pared, contra la que millones de seres humanos dejaran sus huesos antes que sus sueños.  Y no hay otra manera de superar esta frontera, porque esta si, es real.

  Podríamos volar pero somos muy pesados, es imposible ya para nosotros, sería imposible deshacernos sin perder identidad, de nuestro equipaje: del inmenso lastre ideológico y doctrinario, descriptivo de una larga serie de apropiaciones y destrucciones, de invasiones y esclavitudes, usurpaciones y matanzas, contaminaciones y banalizaciones ampliamente aceptadas como normales, al día de hoy. 

  Todo nuestro adoctrinamiento, nuestra educación formal, y todo lo que podemos recibir de los medios masivos de desinformación se podría resumir en esa vergonzosa construcción, o sea, en el infructuoso pero repetido intento de enmascarar y justificar, legalizar, ese amplio y clásico abanico de irresponsables y sádicas conductas.

  No hay otra manera de escalar la pared hasta donde la vieja oligarquía mundial dominante ha llegado sin poder generar herramientas para superarla, que nivelar el terreno con una masa aluvial de cadáveres que eleven el nivel hasta rasarlo con el nuevo contexto, para que la humanidad pueda caminar a tiempo hacia un paisaje aún por conocer, donde todas nuestras herramientas, o incluso nuestros pensamientos actuales son inútiles.

  Pero mas temprano que tarde dejaremos atrás esta era, tan monótona y chata como oscura, y los sobrevivientes de la humanidad llegaran a una nueva etapa de construcción(reconstrucción)  y convivencia con su entorno y la vida que lo habita, a la vez que entierran las viejas estructuras de poder, en las oscuras páginas de una historia que no por absurda y sangrienta, dejo de ser un camino de evolución y liberación.

  Cadáveres políticos y económicos, sociales, regionales, tecnológicos, desintegrándose para servir de piso a los que nunca dejaron de avanzar hacia un nuevo escalón humano.  Ese es el previsible piso sobre el que caminaremos...

  Caminaremos?  Llegaremos? Lograremos sortear el eterno bucle de extinción? O la pared que encierra nuestra conciencia será una vez mas, más alta que nuestros esfuerzos de liberación común? 

  Hoy es un buen día, un buen año, para derrocar tiranos y falsarios, para destronar a hipócritas y cínicos.  Este minuto, este segundo, debería ser usado por cada ser humano bajo el yugo de esta totalizadora opresión moderna para revisar sus relaciones y sus prejuicios, sus imposiciones nunca discutidas, sus dilaciones y omisiones, sus distracciones a la hora de definir claramente los cotidianos actos de sumisión servil, de violencia gratuita y sectaria, de monopolio y acumulación planetaria que nos convierten cada día, un poco más, en espectadores felices de nuestra propia decadencia.

  El mejor momento para liberarnos fue hace mil, dos mil, cinco mil años... el segundo mejor momento empieza ahora, ya mismo, en cuanto dejemos de perder tiempo en una pantalla y nos pongamos en acción.




Mobilidad social

 




  Que daño han hecho!...

  Que daño han hecho...  Implacables, infatigables.  Los nuevos jinetes del apocalipsis ya no galopan a la velocidad humana, ya no utilizan sus miserables bombas y sus pequeñas amenazas nucleares.  Ahora, simplemente, la muerte y el estancamiento mental de nuestro cerebro, vienen implícitamente determinados, en nuestra propia concepción humana. 

   La salida del Antropoceno, se esta dando mucho mas rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado, aunque era obvio: ahora la velocidad es quántica, tecnológica, óptica!  Claro que antes llegaremos al pico, al cenit absoluto, porque es la única manera en que la humanidad puede enfrentarse a una visión de sus consecuencias que realmente produzca un cambio: el shock.

  Y si, lamentablemente, a pesar de tantas pruebas y tantas predicciones cumplidas, no vamos a frenar por vernos al espejo, necesitamos rompernos al atravesarlo, chocarnos de frente contra esa delgada y ficticia pared.  Y el panorama es desolador... el golpe que nos espera puede ser tan duro que no lo soportemos.  No estamos preparados para asumir la realidad.

  Bueno, lo soportaremos como raza humana, hace falta mucho mas para extinguirnos, pero sin dudas,  redefinirá todas las relaciones de poder, las visiones sobre el mundo, el futuro, y cada aspecto humano, hasta ahora dado como simple infraestructura permanente, o como derecho de "especie superior".  Estamos exactamente en la coyuntura, acelerando, porque es hermoso sentir el viento en la cara, como un perro que ni siquiera sabe que su viaje será cruel y definitivo, pero disfruta sacando el hocico por la ventanilla.  Confía. 

  Y así confiamos nosotros, últimos pasajeros de la modernidad, de esta apocalíptica cuenta regresiva, donde ya no salimos ni a la vereda, por miedo a perdernos la última noticia.  Claro que no somos dominados por los medios masivos de desinformación!  Tenemos en nuestra grilla tantos canales de información alternativos, tantos blogs edificados por gente como nosotros, tantos substack de pago, con que financiamos y mantenemos a los nuevos guerreros de la luz informativos... que ya no sabemos en que pensar.

  No sabemos en que pensar, porque el moderno pensamiento moderno, ha tomado finalmente su modelo de las montañas rusas de los parques de diversiones, y tanto sube como baja, da vueltas y gira sobre si mismo, para terminar en el exacto punto de partida, aunque por supuesto, habrá cobrado por el vértigo, la adrenalina, y esa vieja postal de la incertidumbre que hace  muchos siglos compartíamos con toda la especie humana: estaremos vivos en el minuto siguiente a este?  

  Claro que si!! Por supuesto que estaremos vivos! La definición de vida actual nos permite presuponerlo.  Ya no adoramos al sol que recorre el cielo y se esconde sin que salgamos de la cueva dialéctica, informática, tecnológica.  Ahora el algoritmo personalizado y la inteligencia artificial auto generativa, nos encierran en una burbuja de paredes cada vez mas gruesas, en un planeta a nuestra medida.

  Incluso en esas reliquias de antaño, donde viejos guerreros moribundos apuestan (o fingen apostar) por la construcción común del contenido y del significado social, sus algoritmos de preselección de comentarios reducen todo a una versión carnavalesca: tan alternativa y colorida como aséptica lustrosa e ilustrada, tan pomposa como insignificante y efímera, inerte, inocua, innecesaria. 

  Pero las falsificaciones permanecen porque el homogéneo y aburrido panel de la posverdad necesita variaciones, interrupciones, notas de color que adulteren la absoluta chatura del pensamiento dominante, para que las supuestas discusiones y verificaciones, inyecten una pequeña dosis de falsa verdad disfrazada de oportunismo estratégico.  El implacable horizonte de la uniformidad necesita provocaciones que nos desvíen de nuestro camino hacia ninguna parte, para mantener la ilusión de movimiento, mientras seguimos tecleando sin sentido en una pantalla que no crea nada.

  Sin embargo, nuestra propia ilusión de vitalidad es reforzada continuamente, a través de una interacción con nosotros mismos, cada vez mas profundamente enraizados en la profundidad de la cueva del nuevo oscurantismo, aunque esta vez, ya no estará Platón para rescatarnos. 

  Las perspectivas son absolutamente claras: no avanzamos hacia ningún lado.  Pero seguimos durmiéndonos en los laureles a base de pastillas tecnológicas, encandilados por cada nuevo descubrimiento que nos venden por anticipado para que no dejemos de financiar nuestra propia esclavitud.  La dignidad como especie ya no es necesaria, ni tampoco algún concepto de identidad individual.  La modernidad es dejarnos llevar como hojas en la tormenta, como si escribiera nuestra vida Ling Yutang, y dejar que el viento nos amontone sin orden y sin sentido. 

  Nuestra única utilidad es ser consumidores y facilitadores de una narrativa, de una contra-narrativa, ser piezas homogéneas intercambiables de una realidad que se reconstruye permanentemente.

  Pero a ese absurdo le llaman actualmente "Libertad" porque ya nos aterra vivir sueltos, pensar por nosotros mismos, creer en la construcción, en la trabajosa posibilidad de la participación en un futuro común que no esté cómodamente prefabricado, preestablecido, digitado, digitalizado...

  De todas las opciones y actividades humanas, el suicidio es la única que no deja de crecer, suave, imperceptible...a un ritmo tan lento que pueda naturalizarse...

  Cuanto demorarán en hacerlo obligatorio?  En convertirlo en tendencia? En disfrazarlo de un agradable y turístico viaje final?

  Si huele a agua es porque nos estamos hundiendo...





30 abril

Desconsideración(Poesías)

 





El ocaso de las élites



Todo cambió y no diste ni un paso

El sol no espera a nadie, para ocultarse

Tampoco para amanecer, pero dormimos.

Cuanto tiempo mas pueden fraguar?

Cuantos siglos pueden ocultar la verdad?

Un viejo león se espanta las moscas del hocico...

Su cómoda jaula le impide volar para perseguirlas...




El límite que no cruzamos


Podemos llegar al borde de todo

Cantar heroicas canciones...

Indignarnos, patalear, hacer...

Nuestra pequeña rabieta cotidiana:

Inofensiva, impersonal.

Colaborar, comprar, equipar, 

A los exploradores actuales

De la supuesta conciencia universal

Pero... ya no podemos dar la vida, 

Presentar, una ofrenda vacía...

Apostamos, nada mas, calculando, 

No perder nuestro reflejo en la pantalla.

Si solo pudiéramos dar un vistazo, al otro lado, 

Tendríamos algo realmente nuevo para contar.



Nuestra fugacidad


Cuanto perdimos en escaramuzas, llorando...

Sin siquiera recordarlo?  Cuanto dejamos caer

En cada apretada curva, en cada violenta frenada?

Qué resta contra el tiempo a pasar sino la entrega?

Qué resta contra el incansable viento sino flamear

Como una vela. Amar, el mar...

No muere la flor como renuncia.  Nuestra mirada:

No ve mas que pétalos secos, ciclos cumplidos.

Y la vida, la conciencia universal? Se afina, nutre,

Y la sombra tibia de las hojas nuevas, sonrientes,

Acuna el fruto en la canción del bosque eterno.





Eterna deconstrucción


Sin embargo, estoy conforme,

Al tener de mi lado a la incansable...

Diseñadora del tiempo, que me dice:

Despierta! Recuerda el futuro!

Es esa la vida que querías?

Abrís los ojos a un mundo distinto, cada día.



Inmaterialidad 


Como se puede no creer en nada

Después de la primera gota de lluvia?

Como perder la fe en el ser humano, 

Escuchando el primer llanto de un recién nacido?

En una alfombra de humeantes tripas desparramadas

Muere mas feliz el soldado que escucha un pájaro.

Mata sin descanso quien espera volver a acariciar

Un cuerpo que solo sabe soñar acompañado....





26 abril

El imperio del mercado



  Hace no tantos años, los gobiernos tenían poder.

  Hace no tantos años, los gobiernos poderosos tenían mucho poder.  Las llamadas Potencias occidentales, tenían un inmenso poder, y ejercían su doctrina a través de instituciones multinacionales destinadas a protegerlo y consolidarlo.

 Esa situación, planteada hoy, al minuto actual en que esto se escribe, no es mas que una vieja postal, un descolorido recuerdo de una época que ni siquiera podemos comprender.  Pero no es pintoresco, ni cómico, sino macabro.

  Al día de hoy, la misma palabra "gobierno" se ha caído de los diccionarios.  Ahora es indefinible: y ya no alcanzan los sinónimos como "Corporatocracia", ya que también ha dejado de importar, y por lo tanto de definirse con certeza, el concepto de "democracia".

  O alguien puede decir qué es, actualmente, la democracia? Alguien puede describirla? Identificarla? Si hicieron el esfuerzo por definirla, se habrán dado cuenta de que es imposible, porque, como un viejo cartel ilegible que cuelga de un clavo, en una posada abandonada, la democracia ya no describe nada real, y una vez que caiga, su mismo sentido será consumido por el polvo del tiempo.

  Algunas señales perturbadoras, sin embargo, no solo se multiplican, sino que se vuelven cada vez mas descaradas: las corporaciones, con el solo peso de su influencia económica (y por lo tanto, política) empiezan a hacer declaraciones destinadas a agitar las aguas mundiales, intentando imponer su peso en la doctrina, la planificación y la jurisprudencia de la mitad de las naciones del planeta.

  Antes, la política impactaba en los mercados, las decisiones de los gobiernos provocaban movimientos económicos, las ideologías o los imperios que sustentaban podían causar cataclismos de impactos económicos indiscutibles.  Los mercados de bienes y servicios eran acunados en el mar de las redefiniciones políticas, las alianzas internacionales, la planificación a largo plazo del poder real.



  Bueno, ahora, el poder real está muy lejos de cualquier gobierno, por lo menos, en la mitad del mundo.  Ahora los mercados impactan en los gobiernos locales, nacionales y en las estructuras regionales, impactan en la política, en la geopolítica, y sus vaivenes sacuden a los gobiernos en en escabroso mar que atravesamos a duras penas para acceder a un futuro humano posible.

  Y cuando los mercados mandan, lo que importa es hacer un buen negocio...es decir: el negocio más rápido y lucrativo, con menos controles, es la guerra.  Siempre fue la guerra, el material mas dúctil con que se pueden construir las grandes fortunas.  Ahora, en un mundo globalizado, las grandes empresas definen la velocidad en que gira el planeta, las corporaciones planifican y ejecutan, mandan.

 Vos, y yo, obedecemos.

 Obedecemos y sufrimos, tiritamos saltando de una pata a la otra, en el pequeño pedazo de hielo flotante desde el que vemos hundirse el Titanic de la modernidad.  No deja de ser divertido, aunque ya no hay un lugar físico, virtual o siquiera hipotético, donde seamos libres.

   De la esperanza de formar la "masa crítica" que iba a impulsar los cambios hacia un mundo mejor, hemos pasado, sin saber como, y sin dejar de andar en bicicleta, a ser parte de la elástica masa de acríticos consumidores que los conglomerados económicos manejan a su antojo, sin mas utilidad que seguir vivos para atestiguar la ajena conquista del mundo.

 Conquista!  Bueno, mas que conquista es una capitulación voluntaria, por comodidad, en la que las naciones no hacen mas que expresar la voluntad de sus apáticos pueblos, y si, sí parece que conquistaron el mundo entero, es solamente porque no nos dejan ver mas allá de nuestros límites del mapa. Estamos cautivos, hay un inmenso territorio pasando el punto final de nuestros portales de noticias.

Lo llamativo, sin embargo, es que, aún con los inmensos esfuerzos del sistema por monetizarlo todo y a todo el mundo, todavía hay posibilidades de escapar hacia un pequeño islote de decisión propia, de generar y producir, sin participar del circuito económico formal, intercambiando, recolectando, restaurando, reciclando... 


 

  Claro que nuestros esfuerzos no alcanzarán para algo mas que respirar y comer, y lograr una cornisa apenas mas estable que la ola que volverá a golpear, arrasando todo, cíclicamente.  Es vivir como un cangrejo agarrado a una piedra, de cada golpe de mar, podemos sacar lo indispensable y no ser arrastrados, seguir vivos, hasta mañana, con la esperanza de que un día el mar se calme. 

  Pero nada será mañana mas fácil, mas justo, menos cruel... Han corrido nuestros límites, nuestro umbral de tolerancia! 

  Ahora ver a las corporaciones usurpar las mas delicadas funciones de los gobiernos, no causa mas que indiferencia.  Incluso, ser permanentemente espiados y vigilados, se ha vuelto parte del paisaje, del nuevo status quo.  Ahora intereses mineros o industriales, tecnológicos o mediáticos, crean distracciones o noticias falsas con una coordinación sorprendente, así como financian invasiones o masacres, sin otro objetivo que crear nuevos mercados o acceder a materias primas.

  Pero no es como antes, que podíamos identificar un imperio, una dictadura, un caudillo sangriento.  Ahora las empresas mandan, hacen y deshacen, y ni siquiera necesitan dar la cara.  Como el sistema lo permite, invierten en unos y otros candidatos al gobierno, y se adueñan de sus decisiones más importantes. Ni siquiera dan la cara, ni los vamos a conocer, salvo algunos payasos mediáticos, indolentes testaferros de la nueva era, dejando que soplen en las velas de sus empresas de punta.

  Un mundo donde podamos rebelarnos...ha dejado de existir, ya no nos importa.  Nuestro destino está escrito en un inmenso fichero, y solo podemos elegir nuestro camino a la intrascendencia, mientras atravesamos las modernas estaciones de control total, conformadas por instituciones oficiales, redes sociales, tramperos económicos y narcisistas mesiánicos, todos minando nuestro tiempo, nuestra atención, nuestro dinero.

  Nuestro futuro es ser felices hasta que nos ensarte la punta de un inmenso tenedor...disfrutemos, entonces!


  




La atrapante belleza del maquillaje

    Estamos en la era de la comunicación.   De la mala comunicación, de la desinformación.  Lamentablemente.   No está pasando, en general, ...