22 enero

inalterable (Poesías)

 



Un mundo de palabras


Un mundo sin sustancia, una réplica, un reflejo

Reemplazó al mundo que podíamos tocar, oler, caminar...

Nos dejamos embaucar con lo novedoso, de la repetición:

Ahora siempre se puede volver hacia atrás, y renovar, 

La nuevamente impresa mentira polar.  Imaginar?

Es cosa del pasado sentir, vivir, elegir, decidir.

Ahora solo se puede transcribir, manipular, obedecer.

Millones de personas atadas al yugo de la educación

Mientras la historia de la humanidad parpadea y se apaga,

Siendo reescrita por estimulantes vendedores de sueños

De libertad, dibujados, en hojas que el viento hará volar.



Cuantas veces

 

A veces...tenemos que olvidar

La verdad, y contornear los hechos, girar...

En redondo sin parar, y hacer piruetas, distraer...

Solo generar sonrisas tontas, y sobrevivir, un día mas

No es perverso simular, para vivir, conceder, la estupidez

Y con una voltereta de payaso saludar, volver al centro

Restaurar lo que no pueden insultar, degradar, imaginar:

Un mundo que crece sin parar, sin preguntar, sin ceder

Un día despues de la extinción, de la arbitrariedad.



Todos los días


Antes que nada: soy un guerrero

Nada cambia mientras vivo, nada cambia mientras muero

Hay cosas fuera de toda discusión: el olvido, el perdón...

Inalterable es mi camino -implacable- solo se dirige, a mi destino.

No hay una forma que me esté negada, no hay estrategia errada.

Aliados o enemigos, son hojas que intercambian las estaciones...

La selva no tiene principio ni fin, el sol solo se puede intuir.

La derrota es tan serena, la victoria tan tenue, efímera...

Y la herida que burbujea, un recuerdo feliz de la permanencia.

Todo lo que está vivo se multiplica. Lo que se extingue...

Sirve de advertencia.  Caminar...Caminar...Caminar...

No importa el libro, ni quien lo escriba. 

Hay un solo punto final.





Reelaboración


Hay que aprender a volar, entre tiburones

Y nadar a ciegas bajo la mirada voraz de las aves rapaces

Este mundo es así, nada puede ser perfecto

Solo hay que seguir -bajo la sombra- hasta que no queme el sol



Sin elección


Que puedo hacer sino es vivir hasta mañana?

El instinto es mas veloz que cualquier trauma

Que podría pasar si no es que prevalezca?

La muerte no prefiere arrebatar este dolor

Hasta cuando enterrare a mis enemigos...

Sin sentir nada?  Hasta cuando, el frio

Ladrido del acero esquivará mi alma?

Sería tan hermoso morir al sol...

No como tantos otros! Acariciar al viento

Con mi último aliento... Libertad




18 enero

Campamento de verano

 


  

  He visto caer centenares de personas, como hojas secas.  Sus ojos empiezan a perder brillo, luego su sangre se vuelve cada vez mas espesa y lenta, y el otoño que los va absorbiendo, vuelve su piel de un color tenue, sin vida, seco, muerto.  Cuando su corazón deja de latir, es solo un tramite injustamente postergado, una generosa concesión de la eternidad, para que los condenados tengan unos momentos mas para visualizar el viaje final.

  No fueron mordidos por vampiros, ni zombis.  No es una moderna epidemia, ni un arma secreta fríamente desplegada por un poderoso y vil enemigo. 

  O sea, no es nada de eso, y también, es todo eso.  Pero no podemos hablarlo, no podemos escuchar ninguna versión que se acerque someramente a la verdad, y no podemos detener esa ola, sin que la fuerza de un mar indefinible nos destroce hasta desintegrarnos...

  La raza humana estaba siendo exterminada a una escala nunca antes vista, legalmente, oficialmente. 

  El ser humano estaba siendo masacrado a través de alimentos y bebidas, de drogas, de rutinas, y de fármacos revolucionarios supuestamente creados para combatir los males artificialmente creados. Todo era una inmensa y lucrativa mentira.  

  Lo peor de todo, es que lo que alguna vez se llamó filosofía, pensamiento crítico, o siquiera autoconciencia, perdía terreno día tras día, ante un muy bien pagado ejército de influencers y coaching por un lado, o mercenarios del ocultismo y divulgadores de la conspiración en sus infinitas variedades, por el otro...

  El resultado era un corral dialéctico donde ya no podían encontrarse puertas de salida, y una temerosa manada hiper estimulada por todo tipo de fármacos, o productos de uso permanente, que sin embargo no podía dejar de correr en círculos, escapando de una teoría a la contraria, de una obsesión a otra, de una adicción a otra, de una verdad descartable a la siguiente, de una mentira siniestra a un auto homicidio consciente y premeditado. 

  Frenar o tropezar, intentar mirar hacia los lados para buscar una salida, significaba el inmediato atropello por la estampida permanente, la muerte inevitable a través de millones de pies con que los temerosos y manipulables seres humanos modernos, aplastaban cualquier peligrosa señal de innovación real, de inconformidad, de auto indagación orientada a una búsqueda propia que pudiera poner en riesgo los seguros e infranqueables límites donde la supervivencia y la esclavitud estaban mutuamente garantizadas.

  Escapar no solo no era una opción, ni siquiera era un pensamiento, un anhelo colectivo.  Despues de veinte mil años de domesticación permanente, el ser humano no solo temía la vida en libertad, sino que reaccionaba con furia y saña inmediata ante cualquier intento de romper las cadenas, de saltar los muros, o siquiera de hacer preguntas básicas como:

  Por que estamos corriendo?

  Claro que el corral era para las multitudes, mientras que los privilegiados estaban exentos del coercitivo y mortal dictado del tiempo, sin embargo... aunque no habían sido barridos por esa desatinada ola, no se volvían mejores por eso! 

  Convivía con algunos de ellos cada día: mentes infantiles moldeadas por la propaganda de infantiles películas bélicas, niños malcriados, que papá y mamá habían ofrendado a las fuerzas armadas a cambio de un desmedido confort mantenido a costa de invasiones y saqueos a través del mundo. 

  Todos amaban su metralleta, aunque estaban seguros de poder conquistar un bastión enemigo sin mas ayuda que su cuchillo de caza.  Ninguno tenía experiencia en combate real, y con toda seguridad, jamás la tendrían.  El sentido de su existencia era meramente decorativo, o mas bien, demostrativo, por eso, no dejaban nunca de demostrar.

  Comenzar un día corriendo hacia la pista, era la normalidad, subirse a un avión para lanzarse en paracaídas, caer en un prado verde y bien cuidado, ejercitarse como si el enemigo a combatir fueran los maniquíes a los que les disparaban, y trotar hacia un punto inerte bien dibujado en el mapa, donde dos aburridos pilotos de helicóptero los extraían del campo de tiro.

  Y todo esto sin dejar de posar para los fotógrafos, los únicos que además de correr un riesgo real en esos ejercicios, entre tantos imitadores de Rambo, estaban dedicados a un trabajo serio, productivo.  

  Esperaban ansiosos el momento en que pudieran demostrar su imaginario potencial contra algún imaginario supervillano al mejor estilo Marvel Comics, salvando en el camino algunas decenas, o tal vez cientos de vidas.  Su trabajo era gritarles y motivarlos, escondiendo la tristeza y la ternura que le producían, y convencerlos de que eran las mejores armas del planeta, a pesar de su implacable e inofensiva estupidez.


  

  Su aislamiento conceptual, la burbuja en que los habían creado, les permitía pensar que su gobierno, algún gobierno, trabajaba incansablemente por el bien de sus ciudadanos, enfrentado a poderosos enemigos que pretendían lo contrario.  Pero el había visto el otoño humano, había visto desplegar la muerte como una tormenta perfecta a través de inocentes y frágiles comunidades.  O no... Quien era, todavía, completamente inocente?

  El ser humano -pensó- había perdido la capacidad de ver el mundo, o mas bien, de percibir el mundo real detrás del escenario representado en sus pantallas.  Él, se sentía miserable, comandando una sección de cándidos guerreros, cuya misión era únicamente generar contenidos ficticiamente heroicos para esa audiencia, mientras los gobiernos mundiales competían por el monopolio del trafico de drogas, armas y seres humanos -los lucrativos frentes donde aun podía equilibrar el presupuesto- en cuyo empeño sacrificaban a la población, por decenas de miles cada día, con la mas impiadosa impunidad.

  Él era una parte fundamental de todo eso, lo sabía demasiado bien.  Su salud desmejoraba a cambio de guardarse para si mismo todos sus oscuros pensamientos, sabiendo que seria un suicidio infantil intentar divulgarlos o siquiera ponerlos por escrito. Como resultado, todos los beneficios derivados de su compromiso, no alcanzaban para ofrecerle un sueño tranquilo.  

  Su única misión real, era mantener sanos y aislados a estos hijos de Hollywood, cuyos optimizados y selectos cuerpos, mantenidos cuidadosamente a través de innumerables pruebas y comprobaciones médicas, eran la copia exacta de los multimillonarios y díscolos herederos de un puñado de poderosos, dueños del planeta.  

  Su juventud, para mantener el encanto y la admiración de cientos de millones de inútiles, incompetentes, perezosos y canallas (que iban a entregar sus opacas y miserables existencias al sistema sin dejar de aspirar a una vida de lujo y adrenalina de millonarios), debía ser un muestrario de deportes extremos, desprecio del peligro, derroche, destrucción, sensualidad y felicidad a toda prueba. 

  Lo único relevante era la velocidad de entrega, para que en un accidente en alta mar, por ejemplo, el receptor y el repuesto pudieran llegar al mismo tiempo en menos de dos horas a una sala de operaciones en una instalación adecuada, y trasplantar o reponer en tiempo récord, un órgano vital, un miembro del cuerpo, cuero cabelludo, piel, músculos, orejas, ojos, tendones, huesos o lo que sea... La ciencia médica había logrado avances increíbles, y a la vez, increíblemente desconocidos para el público, pero el había sido testigo de horrores que lo perseguirían por siempre. 

  Se podía reconstruir una persona casi por completo, renovarla como si fuera una máquina a la cual se le cambian las piezas, con  el ínfimo y secreto costo de desarmar a otro ser humano.  O a otros, pensó, como en la tragedia de 2026, llamada por todos como "El Milagro del Adriático".  Recordar el entusiasmo con que sus muchachos se dejaron conducir a la muerte, le provocó una dolorosa punzada en el estómago...

  La culpa, era una mancha oscura que le iba envenenando el alma.

  Para eso eran sus inquilinos: la pequeña base era en realidad un depósito sanitario, donde mantenía preparado y en condiciones el repuesto humano disponible en este cuadrante del mundo.  Y su función, como oficial logístico a cargo, era el cuidado, almacenamiento y transporte de esos cuerpos.

  Pero hoy era domingo, y le habían ordenado "descansar".  Los jóvenes se movían inquietos en el salón comedor, frente a la gran pantalla del televisor.  Corría la Fórmula 1, en el enrevesado Circuito de Mónaco, y un inexperto y audaz piloto se esmeraba sin resultados por forzar su auto para salir del último lugar.  Era Jonathan Prize, futuro administrador del Grupo Prize, dueño de la mitad de la reconstruida Nueva Europa.  

  Su corazón se iba acelerando en cada curva, mientras su cerebro ataba cabos.  Su mente había quedado completamente en blanco, hasta que el griterío de los soldados lo devolvió a la penosa realidad... el auto, partido en dos, parecía como si hubiera sido pateado por un gigante, y los bomberos con sus matafuegos apagaban las llamas, mientras el equipo de rescate acomodaba al humeante y destartalado piloto en una camilla, para partir a toda velocidad.  

  Escuchó las aspas de los helicópteros al ponerse en marcha lentamente, antes de que vibrara su localizador.  Apagó el televisor y empezó a gritar con todas sus fuerzas: "Terminaron las vacaciones, inútiles, malacostumbrados, embarcamos en cuatro minutos con equipo de combate!!!"

  La adrenalina que habían acumulado viendo el giro de los autos en la pista, se tradujo inmediatamente en un revuelo completamente metódico y disciplinado, que cuatro minutos mas tarde los tenía subiendo de a pares en alguno de los pequeños helicópteros de transporte.  El se subió al primero, atrás de los cuerpos de repuesto, mientras miraba despegar a los otros... intentando sentir lástima por los que iban a ser asesinados y desaparecidos para no dejar rastros ni testigos, solo para reconstruir el cuerpo quemado y roto del temerario Jonathan Prize...







  

15 enero

Los monos desnudos

 





  Somos la primer especie del planeta en sobrevivir a su propia involución.  Eso es novedoso. También es... aterrador.


  El ser humano, pariente de todos los maravillosos primates que habitan las selvas y bosques del planeta, es el único que convirtió sus ventajas en debilidades.  Y por supuesto, el único que transformó su organización social en tiranía, esclavitud, enfermedad y demencia.

  El primer ser humano que domesticó el fuego, hace miles de años, seguramente no se imaginaba explosiones, guerras, invasiones, y mucho menos una jornada laboral de doce horas, en oficinas destinadas a generar estrategias colonialistas de exterminio humano, apropiación de territorios y recursos, o diseño de armas autónomas inteligentes.

  Pero cuando el cuerpo humano perdió su abundante pelaje, pasando a su actual formato lampiño, cuando su piel se afinó hasta no soportar los más benignos y naturales estados del clima, el camino hacia la sumisión y el encierro, estaba definitivamente trazado.

  Mientras sigan pensando que es un problema de dinero, la sumisión está garantizada, ya que el dinero es una creación mágica, y como público mundial, seguimos aplaudiendo a uno u otro artista en una convención de magos, que pueden hacerlo aparecer o desaparecer en un solo segundo, sin necesidad de explicarlo.  

  El problema que no se aborda jamás, es sobre la libertad humana, y de como nacemos y vivimos para mimetizarnos y acoplarnos a una agenda ajena, o a combatirla, o a defenderla con nuestra vida y nuestro tiempo en el planeta.  

  El cien por ciento de las problemáticas humanas son absurdas y artificiales, y solo la fijación en su enfoque mantiene latente una violencia utilitarista e instrumentable.  Podríamos volver a la naturaleza, o sea, a nuestra propia naturaleza, y rediseñar nuestra escala de necesidades: respirar, tomar agua, alimentarnos, estar frescos o abrigados...  

  Tal vez una guerra final que destruya la mas infame deshumanización, que es la organización de la vida en ciudades, posibilitaría un reinicio sano de la humanidad... pero la guerra no se esta librando por eso, sino para evitar que la humanidad se deslocalice, desurbanice, y viva como vivió por miles de años, en una productiva y feliz convivencia con su entorno.

  La guerra actual contra el ser humano, se libra para fortalecer los límites que lo encierran en su precario hacinamiento.  Se comprime a las poblaciones como se comprime un gas dentro de una garrafa: la presión y el confinamiento vuelven utilitarias sus propiedades naturales...

  Es por eso que nunca perdemos conectividad, que siempre tenemos una nueva tanda de notificaciones de innumerables empresas, redes sociales, u organismos que nos invitan a renovar nuestra vulnerabilidad despojándonos de toda privacidad, de todo resguardo frente al total y permanente análisis y observación por parte del estado(en el mejor de los casos) o de corporaciones transnacionales, por génesis y definición, fuera de todo control y marco legal, de todo territorio ético o sistémico, de cualquier incómoda necesidad de rendir cuentas.

  No harán falta décadas, ni siquiera años, para que las consecuencias devastadoras de nuestra indiferencia se transformen en una aplastante e irrevocable realidad. No hacen falta años, ni siquiera meses, para que las tácticas de guerra urbana social se derramen a gran escala sobre las poblaciones indefensas y apáticas, sin mas consecuencia que la militarización total del entorno social y administrativo, para beneficio de los mismos buitres corporativos que generaron todos los problemas.  

  Pero no es solo esta millonaria transferencia de recursos hacia las empresas de seguridad, o de aprovisionamiento de sistemas o dispositivos de control la peor de las consecuencias, sino que a través de su libre control de la narrativa, nos dejan autoconvencernos cada día de nuestra propia libertad, en un entorno que hubieran envidiado las peores medievales prisiones.

  Ahora... ahora mismo...  Ahora mismo no es posible compartir información en absolutamente ningún formato digital, sin que sea instantánea y automáticamente vigilada, analizada, juzgada y archivada al alcance de las fuerzas policiales, de inteligencia o militares de los países que dominan los escombros del mundo que todavía disfrutamos.

  Ahora mismo, no es posible moverse de ninguna manera sin ser detectado por innumerables redes fuera de nuestro control(o el de nuestro gobierno), o ser directamente visualizado por un sistema de cámaras de vigilancia públicas y "privadas" que en la práctica, no dejan siquiera diez metros seguidos, libres del monitoreo continuo.

  Lo más absurdo de todo esto es que seguimos creyendo!  Seguimos aferrándonos a la narrativa imperial que nos compromete a justificar y legalizar invasiones, masacres y saqueos, de una manera tan automática y ciega, que no nos deja visualizar que el mismo proceso ha dado comienzo en nuestras frágiles y ficticias "Democracias Participativas"

  El dinero como instrumento de poder y dominación, se siente amenazado, por eso es necesario generar guerras y esclavitudes, venganzas y sacrificios, sadismo, injusticias y genocidios.  De otra manera, el proceso de vuelta al origen se aceleraría fractalmente hasta licuar las nacionalidades y los centros de poder en la misma absurda insignificancia.

  Pero lo único que se fractaliza, es la violencia, mientras asistimos en directo a los modernos campos de entrenamiento donde se forma a nuestros futuros verdugos.  No se han preguntado cómo es que el mal siempre triunfa?

 Porque presentar la guerra en ucrania o palestina como hechos quirúrgicos relacionados a un objetivo puntual, es un razonamiento inducido y no verificado en la historia de las guerras de la humanidad.  

  El único motivo de una guerra, es desperdiciar potencial humano, rasar todo hasta que no haya alturas ni valles en la conciencia, en la incapacidad de valorar la realidad o las consecuencias reales de nuestra relación con el planeta.  La destrucción total que acarrea, es solo una herramienta para favorecer ese esquema. 

 Por eso el fanatismo y la propaganda, pudieron reemplazarla por un tiempo, aunque -paradójicamente- con un mayor consumo de recursos, por lo que se volvió a las viejas bélicas soluciones.  La guerra actual, mas allá de sus apariencias, consiste en eliminar grandes masas de seres humanos, para aliviar la presión sobre los últimos y escasos recursos naturales.

  En una humanidad sin aspiraciones mas que derrotar a un enemigo al que ni siquiera conoce ni del cual recuerda ofensa ninguna, todas las formas de esclavitud convergen en el símbolo abstracto: la bandera, el dinero, la posición social, la aspiración a escalar.

  Podríamos volver a abrir los ojos a nuestro alrededor, pero ya no queda mucho que mirar: el sistema destruye la naturaleza, contamina el agua, y extermina los árboles para deshacerse de la memoria histórica genética que vive en la temperatura de la tierra, en cada tono de verde, en cada textura de corteza o musgo sobre una húmeda piedra.

   Hemos derrotado al amanecer a cambio de una romantizada luna de mil nombres, a la cual adoramos desde nuestras pantallas.  No necesitamos la luz ni el calor del día cuando todo nuestro trabajo es generar y justificar la oscuridad.  Cuando la noche sea total y absoluta, alguien empezará a soltar los lobos, sin mas explicaciones ni excusas que el poder. 

 Pero incluso en ese momento habrá falsos periodistas y comunicadores que expliquen tu muerte cruel como necesaria, impostergable, liberadora, legal...inevitable.






01 enero

Mercenarios

 


  En esta bella foto, donde la inocente alegría de los niños restaura una cada vez mas frágil confianza en la humanidad, no deberíamos dejarnos engañar por la falta de contexto.

  En esta tierna imagen, que aparenta una despreocupada felicidad, se esconde la mayor tragedia de la raza humana, porque no estamos viendo inocentes escolares destinados a labrarse su futuro, sino soldados fabricados a granel para alimentar las maquinarias de picar carne de los futuros frentes de batalla globales.

  La guerra es parte del sistema. La guerra "es" el sistema. El único sistema. La guerra es lo único que garantiza el movimiento de la economía del sistema.

  Entonces:  

  Como se garantiza un flujo intermitente de violencia interestatal que atraviese los momentáneos intentos de vivir en "paz" entre las naciones?

  La respuesta a esta pregunta, ha sido largamente estudiada por todos los técnicos de los gobiernos de las potencias dominantes, de las corporaciones productoras de armamento, de las empresas licitantes en los interminables procesos de provisión de recursos y bienes al estado y sus fuerzas armadas de tierra, mar y aire.

  Y la respuesta ha sido largamente consensuada, a través de mesas redondas de todas las oficinas gubernamentales de las decadentes potencias en declive, de todas las corruptas agencias de inteligencia de los antiguos y frustrados amos del mundo: en la ecuación calidad y precio, sobre efectividad, el resultado es: Fuerzas Especiales! 

  Jajajajaa!!  Que buen chiste!!  No, mentira!!  

  El resultado obvio, es el mas barato y deseable, es lo único que cualquier gobierno puede lanzar a gran escala a un tacho de basura bélico, como si fueran cucharitas de plástico descartables, y volver a tiempo para las discusiones parlamentarias del presupuesto.  La absurdamente obvia respuesta es: Mercenarios.  Mercenarios.




  Si! Como hace quinientos o mil años, como hace cinco o diez mil años! Las leyes de la guerra no han cambiado nada, y el valor de un desclasado, extranjero, psicópata, adicto y degenerado soldado de fortuna, es intensamente barato a comparación de los problemas que acarrea asesinar a ciudadanos locales.

  Las repercusiones que el tráfico hacia los cementerios acarrean en la sociedad, pueden derrumbar la economía o hasta el propio gobierno, mucho antes que los bombardeos enemigos.  Las sombrías expresiones de las madres, de las viudas, hunden los mercados, envalentonan a impostores, opositores y pacifistas, y llenan de temor a los jóvenes que esperan su turno. 

  El mercenario es barato, no solamente porque evita todo eso, sino porque su sueldo, si llega a ser pagado, vuelve al pueblo para pagar bienes y servicios, amor y juego, mientras que su muerte ni siquiera es notada.

  El mercenario no tiene lazos históricos con amigos, aliados o enemigos, no discute órdenes, carece de moral o frenos: hoy combate al extranjero, mañana castiga a sus propios compañeros, roba, secuestra o mata, sin reglas, y sin que su nombre sea siquiera recordado.

  Convierte, de cualquier manera, su tiempo en dinero. 




    Cuando todo fracasa, cuando las cárceles ya se vaciaron para fabricar soldados, y las fábricas apenas marchan, y antes que los niños y ancianos mueran tosiendo en las trincheras, los reclutadores venden la guerra como un cuento de hadas, en países desconocidos y lejanos.

  El idioma no importa, si solo hablan las balas....ni religión o color, sexo, procedencia, religión...es la más pura democracia!  Y su sangre? Jamás es ahorrada.  Es para la tierra, el corazón y el alma, garantía de feliz fertilidad.

  No requiere cuidado o piedad, quien atraviesa el mundo para una ajena batalla, y sus ultrajados cuerpos se desintegran al sol, en tumbas sin nombre, o son exhibidos con fines propagandísticos.

  Claro que muchos llegan al campo de batalla desde otras guerras, algunos para aprender el uso de nuevas tecnologías y armamentos, y no pocos por darle salida a su sadismo y sed de sangre.  

  Desde los carteles de narcotráfico, organizaciones criminales, o las peores dictaduras del mundo, se envían emisarios y aprendices en un flujo continuo: su función va mas allá del aprendizaje, es establecer contactos y canales para la adquisición ilegal de armamento moderno y el establecimiento de rutas seguras para el contrabando de dinero, sustancias o personas.

  Desde su posición "extraoficial" pueden asumir posturas y funciones que serían demasiado incómodas, erosivas, punibles, para las instituciones y sus mandos responsables.

  Son mercenarios quienes lideran las más inútiles e injustificadas masacres, o llevan a cabo los más sangrientos y sádicos métodos de interrogatorio.  

  Y solo se trata de negocios!

  Porque el negocio de la guerra mueve y justifica a todos los demás!

  Justifica políticas represivas y de control, apuntala tambaleantes regímenes autoritarios,  exige y normaliza desmedidos presupuestos que desmantelan el bienestar público, asignando sus recursos a élites corruptas, empresas fantasmas, proyectos delirantes, incomprobables y fracasadas aventuras económicas y militares.

  El secretismo es parte del consenso, la oscuridad total envuelve los gigantescos contratos, aunque los pactos se pagan con personas....Ahí va: otro avión repleto de combatientes, a inmolarse en un nuevo caldero! Pero...A quien le importa?

  No hay nada más barato que la vida de un mercenario.


Tábano Negro: otro fracaso estratégico

     Esta vez Mike había trabajado seriamente, y no era para menos.  Era el último proyecto de su vida.    Despues de años de insertar y cru...